• CAPILLA ABIERTA TODOS LOS DÍAS

Oración del 06 de Febrero de 2005

“Impondrán la mano sobre los enfermos y estos quedarán sanos”, ¿por qué nadie lo hace?, “impondrán las manos sobre los enfermos, confiando plenamente y el Señor sanará”, no está dirigido a algunos, está dirigido a todos los cristianos, se aman y sanan a los enfermos, etc., bueno, ¿acaso ustedes a vuestros hijitos por las noches le ponen la mano sobre la cabeza, aunque sean grandotes ya, y le dicen: que Dios te bendiga hijo.

Oración del 06 de Febrero de 2005

Habla Artemio:

Ahora no vengo a sentarme aquí porque sea cómodo, vengo aquí porque al Señor le gusta, así de simple, porque le recuerda esto repito por centésima vez, le recuerda esto el Río de Agua Viva, así lo dijo la Madre, el Río de Agua Viva que sale del Corazón de su Hijo y hace una alusión al Espíritu Santo ¿mmm? y como le recuerda al Señor tantas cosas entonces uno se acerca mas a esto, al menos físicamente.

Señor, en este día y todos los días a que alcance mi vida Señor, yo hablo en primera persona, cada uno también habla en primera persona, piense que ahí en medio de ustedes está sentado el Señor, porque Él dijo que: “cuando dos o más están reunidos en Mi nombre Yo estaré en medio de ellos” ¿eh?, entonces, Señor en este día de mi vida y todos los días que esté sobre la Tierra quiero estar con vos Señor, tenerte cerca, tenerte en mí, no separarme nunca, sos mi Padre, sos mi amigo, mi hermano, mi compañero, compartís mi mismo pan y si ahora estoy enfermo Señor vos también compartís este pan que es mi enfermedad y vos sentís lo que yo siento, te duele como a mi me duele, te preocupa como a mi me preocupa, y pensar Señor que todavía no logré entender que cuando vos llegabas a cualquier pueblo de donde recorrías, a cualquier lugar, lo primero que decías era: “¿dónde están los enfermos que quiero sanarlos?, ¿dónde?” ¿mmm?, y yo le digo al Señor: Señor, aquí estamos los enfermos que vos querés sanar, aquí estamos Señor, no importa qué pasó hasta ahora, no importa si yo seguí tu palabra o no la seguí, no importa cómo me porté, no importa si muchas veces te escupí en el rostro Señor, no, ya no importa Señor, no importa por una razón muy simple, porque sé que vos ya has perdonado todo, ya has perdonado todo y nada que esté dentro de mí, que a mi me parece que es malo, para vos lo es, como vos sabés todo Señor cuando obro de una forma o de la otra, porque si vos me has creado a tu imagen y semejanza ya desde el vamos nomás ya sabías como era yo y entonces quiere decir que todo lo que soy: lindo o feo, grande o chico, flaco o gordo, lleno de virtudes o medio zaparrastroso, soy obra tuya Señor y vos lo supiste desde siempre, porque antes que yo naciera vos ya sabías de mí y tenías un proyecto de vida para mí, un proyecto de todo lo mío. Entonces, hoy que lo conozco Señor con toda la intensidad, ya lo conocía pero es como si lo recordara, no quiero Señor que pienses que soy un flojo, no quiero Señor que pienses que tal vez no confío lo suficiente, no quiero Señor que pienses eso, mas vale te digo: Jesús, mirá, vos me regalaste la fe que tengo, porque siempre la fe es un regalo, bueno, muy bien, hacela más fuerte Señor, mi fe hacela más fuerte Señor y si todavía no creo tanto en vos, o mejor dicho, si todavía no te tengo la suficiente confianza, dame Señor los medios, yo sé que me los das pero cuando uno tiene corriendo por su sangre, en cualquier parte de su cuerpo, a veces las cosas terribles, entonces Señor es cuando más estás cerca de uno vos para darnos una mano porque tenemos que pedírtelo Señor, porque nos respetás siempre la libertad Señor.

Por eso, yo te lo pido hoy Señor, si yo sé Jesús que lo primero, la prioridad uno que vos tenés es sanar los enfermos, incluso aunque yo sea medio jodido, medio mal llevado, con un genio que tal vez no es tan bueno pero vos sabés todo Señor, desde siempre, entonces vení, ayudá a mi fe Señor, ayudá lo poco que yo tengo y hacelo un montón Señor, porque yo te lo pido Señor, ayudame Señor, ayudame y si a mi no me alcanzan las fuerzas porque ya estoy en terapia intensiva o lo que sea, porque muchos de los que hoy hablaron sus familiares están en terapia, pero entonces tengo a toda mi familia que piensa por mi, aunque yo no esté lúcido para pensar por lo que me ocurre pero mi familia que me ama sí piensa por mí, por eso Señor la importancia que tiene la familia en la vida de un enfermo, tanta importancia como los medicamento o más.

Señor, cuando te preguntan los Discípulos: “Señor, cuando estemos en lejanas tierras ¿quién nos va a conocer que somos cristianos?, o ¿por qué nos van a conocer?, y Jesús le dice: y muy simple: porque se aman y sanan a los enfermos, expulsan a los demonios y resucitan a los muertos”, entonces los van a conocer que son cristianos porque se aman y porque sanan a los enfermos, entonces la obligación, hermosa obligación está dirigida a todos nosotros ¿mmm?, porque la Sagrada Escritura dice con claridad: “impondrán la mano sobre los enfermos y estos quedarán sanos”, ¿por qué nadie lo hace?, “impondrán las manos sobre los enfermos, confiando plenamente y el Señor sanará”, no está dirigido a algunos, está dirigido a todos los cristianos, se aman y sanan a los enfermos, etc., bueno, ¿acaso ustedes a vuestros hijitos por las noches le ponen la mano sobre la cabeza, aunque sean grandotes ya, y le dicen: que Dios te bendiga hijo, esa bendición de papá o de mamá, que se les regala a ustedes en el Sacramento del Matrimonio puede más que miles de médicos juntos: que Dios te bendiga hijo y aunque esté dormido, no importa y aunque esté lejos, no importa.

Tenemos todo al alcance de nuestra mano y nos pasa como yo digo siempre como aquél que se moría de sed y el río lo estaba casi tapando, sin embargo se lamentaba: cuánta es la sed que tengo y a nosotros nos pasa igual con todo el amor del Señor, nos estamos ahogando en medio del río..., perdón, muriendo de sed, en hora buena si nos ahogáramos. Por eso Jesús, mirá mi vida, mis cosas, mirá donde nací, en el momento que nací, la familia que tuve, los padres que me tocaron en suerte, todo Señor, mirá todo y al mirar todo Señor fijate que en una de esas la enfermedad que tengo ahora y que me preocupa tanto y me ocupa tanto tal vez me venga por herencia. El Señor más aún dice que: más del noventa por ciento de las enfermedades vienen por herencia, es decir, no es que uno nace con la enfermedad ya sino nace con la predisposición para tener una enfermedad o la otra, según si la tuvieron los antepasados y esto hasta científicamente se puede comprobar, porque en las familias reales que uno conoce toda la ascendencia puede buscarse desde muy lejos de donde viene una enfermedad determinada, entonces no son palabras solamente que, algunas sí están basadas en la ciencia y otras, en un plano superior, que es el plano de la fe donde las cosas no se razonan sino que se creen que es distinto.

Entonces Señor pasá sanando, no solamente mis padres y mis antepasados sino saname a mi Señor que tengo corriendo por mi sangre, en la base de mi sistema nervioso, todos los problemas que me están preocupando. Pasá sanando Señor, por gracia del Señor veo en este momento en cuantos de ustedes, en este mismo instante, se ha terminado la herencia que les ocasiona lo que están sufriendo y yo le agradezco al Señor que me haya escuchado ya y no solamente la herencia de mis padres y la nuestra sino toda la descendencia para que ya mi familia no tenga que vivir con el fantasma: mi papá se murió de tal cosa, mi mamá de tal otra, mi tío de tal otra, no, no, no, nada, nada, hoy sería como empezar de nuevo, no sería, es empezar de nuevo, limpito. Sí Jesús, cuánto es tu amor Señor por nosotros que venís y en un instante hacés lo que tal vez demoren miles de años otros para hacerlo, porque la lucha por las enfermedades llevan miles de años otros para hacerlo porque la lucha por las enfermedades llevan miles de años algunas y vos en un instante todo lo hacés y por más que los médicos se esfuercen nunca podrán sanar la herencia de nadie, por una razón muy simple, porque para sanar la herencia hay que destruir el sistema nervioso porque está en la base del sistema nervioso esto, se podrá estudiar mucho pero no sanar.

Señor, pero no solamente te fijes en mi herencia porque hay montones de cosas en mi vida, todo el tiempo que pasé en la panza de mamá, el nacimiento y en adelante hasta el día de hoy y en adelante, un montón de cosas Señor, porque en la vida me fue de una manera y la mayoría de las veces bastante mal, si hoy conservo una cara alegre y feliz Señor pero yo sé en el fondo todo lo que padecí y padezco, yo sé Señor todo lo que me pasó en la vida y más aún te digo: muchas cosas las sabemos entre vos y yo nada más Señor, Gloria a ti Señor que podrás saber todas mis cosas, porque al saberlas sabés de donde se originan y al saber como se originan vos todo lo perdonás Señor, por más que vos perdonés Señor pero también tengo que pensar que si yo he sido injusto tengo que salvar las injusticias que hice, los pecados personales no son tan graves digamos, sino aquellos que al cometerlos otros se perjudicaron. Pensá lo terrible que es ser injusto con tu esposa o tu esposo, pensá lo terrible que es concebir a un hijo como si fuera cualquier acto, pensá lo terrible que es que aquellos que dependen de vos están sufriendo las consecuencias de tus injusticias, pensá lo terrible que es cuando tu lengua, nuestra lengua habla de cualquiera, cualquier cosa y en cualquier momento, con la misma rapidez de un parpadeo, con qué derecho nosotros hacemos tanto daño a los demás, con qué derecho, una de las peores cosas que puede hacer el hombre, porque la mayoría cree que es usando un arma que se mata, se mata mucho más usando la lengua y también usando el pensamiento, pensando mal con toda la rapidez del mundo, ¿con qué derecho?, ¿qué sabemos cómo es la vida del otro?, ¿qué sabemos qué pasa en el alma del otro?, ¿por qué ese prejuicio: sí, porque este es así, este otro es así, este otro de acá, este otro de allá, con qué derecho?, si ni sabemos como somos nosotros, que vamos a estar juzgando siempre a los demás. Entonces sí esas cosas hay que remediarlas, si yo le hice daño a alguien pues bien, tendré que decirle: perdoname hermano no lo voy a hacer más, pero el problema está que cuando uno usó la lengua demasiado no se recogen tan fácilmente las palabras dichas a diestras y siniestras ¿no?, entonces tengamos cuidado de pensar mal de cualquiera y en cualquier momento y mucho más en decirlo ¿mmm?. Somos tan rápidos en pensar mal Señor, ¿con qué derecho?, si ni nos conocemos a nosotros mismos, qué vamos a conocer a los otros, sí por supuesto, a veces opinamos, pero se nota muy bien cuando la opinión está llena de amor y cuando es corrosiva, cuando deja puntos suspensivos para que el otro piense cualquier cosa, como diciendo por ejemplo: y yo no lo conozco pero..., para que vos pongas en el pero ese todo lo que se te ocurra, despacio, porque los seres humanos somos así, cincuenta millones de veces por día hacemos eso, pues bien, si lo hemos hecho y lo hacemos dejemos porque no le gusta al Señor esa forma de ser nuestra, pero no le gusta porque…, porque incluso nos perjudica a nosotros, todo lo mal que obramos después se reflejan en nuestras enfermedades, no siempre, pero muchas veces sí, ¿o ustedes qué creen?, si uno odia, tiene miedos, resentimientos y cosas por el estilo ¿no se reflejan después en nuestras enfermedades?, por supuesto que sí, de ahí que con el auxilio del Espíritu Santo podamos investigar sobre nosotros para ver qué es lo que ocasionó en nosotros tales cosas ¿mmm?.

Tengamos un acto de humildad y reconozcamos que a veces hicimos una cosa o la otra y si hicimos sufrir a algún familiar, si tal vez hemos sido crueles con algunos, sepamos disculparnos, no es como decía una monjita que yo tenía como Superiora: que cada cosa mala que uno hace el diablo pone un carbón ahí para que después en el infierno se arda, ella lo decía muy humildemente pobrecita, que Dios la bendiga porque ya se murió, pero el problema es otro, al Señor le preocupa pero, al Señor le preocupa sobre todo porque con lo mal que a veces procedemos nosotros le hacemos daños a las personas y Él murió por cada uno de nosotros, si vos te portás muy mal con tu esposo o tu esposa y haces las cosas que no conviene ¿verdad?, Jesús piensa en el mal que se le hace a la otra parte, no el mal que le hacemos a Él.

Por eso Señor en este día y todos los días a que alcance mi vida, quiero decirte con toda la humildad: pasá sanando Señor toda mi herencia, de todos los antepasados, desde siempre y mi descendencia para siempre, porque ya que vos sos generoso y has hecho tanto por mí en este día Jesús ¿verdad? y tu Madre también, entonces yo quiero irme de acá nuevo, quiero irme de aquí distinto a todo, yo no quiero seguir pensando que tengo sobre la espalda todo el equipaje de culpas, de problemas y de cosas, Señor no, todas las injusticias que cometieron conmigo, las ofensas que recibí, el daño que me hicieron, las veces que me estaquearon Señor en una cruz, porque a los seres humanos también los estaquean en una cruz ¿eh?, quiero Señor que hoy quede aquí en esta fuente donde según tu Madre el Agua Viva que es el Espíritu Santo tiene forma.

Por eso Señor, quiero dejar todos mis problemas acá, no me quiero llevar ninguno Señor, yo confío en tu Misericordia para dejar todo aquí Señor, aquí dejo todo. Ven Señor Jesús, ven a mi vida y llenala de todo lo que necesito para ser feliz, en este momento Señor lo que más me preocupa es la enfermedad que está corriendo por mis venas y mis arterias y también todos los problemas que tengo, sí Jesús, me entrego en tus manos, me ofrezco a vos con toda la fuerza de mi ser para que pases sanando Señor desde siempre y para siempre. Tendré que seguir luchando en la vida porque la vida del hombre es lucha sobre la Tierra pero distinto es Señor cuando yo sé que vos me estás indicando cómo enfrentar cada uno de los problemas, no quiero estar más huérfano Señor, yo quiero que vengas a mi vida y la llenes con tu amor, que tu Misericordia me rebalse y además yo quiero zambullirme Señor en tu Misericordia porque sé que nada me va a faltar, nunca.

Señor, si no te lo dije antes te lo di a entender pero ahora te lo digo Señor: yo te amo, eres mi Padre, mi amigo, mi compañero, yo te amo Papá ¿mmm?, yo te amo, así como vos le decías a tu Padre: Abba, Abba, Papá, Papito ¿mmm?, yo también te digo: Abba, mirá como estoy Abba, Papá, mirá todo lo que me pasa, mirá todo lo que me preocupa, mirá todas las cosas que le pasan a mi hijo, a mi hermano, a mi esposa, a mi esposo, todo, todos Señor y pasá sanando Señor, no es lo mismo Señor si voy a cualquier Iglesia, en todos lados estás vos Jesús pero aquí tengo la garantía Señor que el mes que viene hace diez años que vos aparecés aquí todos los días y varias veces en el día, entonces quiere decir que estoy pisando en un lugar Sagrado, entonces ahí está la diferencia, ahí está la diferencia Señor en estar en un lugar Sagrado pero vos estás en todos los lugares, pero aquí Señor vos te manifestás, según las Revelaciones vos dijiste Señor que acampas Señor con tu Madre aquí en la pampa gringa y acampar no es ir de visita sino quedarse, por eso a mi no me parece extraño que durante varias veces en el día te manifiestes Señor o durante la noche, lo mismo que tu Mamá.

Sí Señor, yo te amo, te amo Señor y te digo con todas las fuerzas de mi ser. Jesús de la Misericordia ten compasión de mí, Jesús de la Misericordia, ten compasión de mí, Jesús de la Misericordia ten compasión de mí.

Ahora Señor, sé que me has oído, sé que me has oído Jesús porque no sé en este momento dónde terminás vos y dónde comienzo yo y dónde termino yo y comenzás vos Señor. Te amo como a un padre pero mucho más porque vos desde milenios que me tenías en tu mente y en tu Corazón, por eso Jesús, que hermoso es conocerte y poder confiar en vos Señor, que suerte que tengo Señor, de que sos mi Papá, que suerte Señor que podemos amarnos así entonces te será fácil Señor venir a mi corazón y quedarte para siempre. Y ahora Señor, humildemente pensamos que: el Maestro de Galilea va pasando... (se corta la grabación) ... .

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