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Mensaje del 02 de Septiembre de 2002

Tengo piedad de ellos porque como dice la Sagrada Escritura: "han cerrado sus ojos y su corazón, han cerrado sus ojos y su corazón", y me da mucha pena porque con los ojos cerrados y el corazón endurecido no ven nada.

Mensaje del 02 de Septiembre de 2002

Habla Artemio:

Tu mensaje Señor, escuchamos tu mensaje. Mientras tanto Señor mientras escuchamos tu palabras te pedimos que nos sanes de todos los males que tenemos Señor. Sánanos Señor, sánanos. Estás aquí presente Señor, algunos te ven otros no te ven. Bienaventurados aquellos que no te ven y creen Señor.

Dice Jesús:

Les hablo en este día 02 de Septiembre del 2002. Les acompaño en todos vuestros dolores y en todas vuestras preocupaciones, estoy con ustedes en todo, aunque esté aquí presente para dar un mensaje para todos los hombres. Aunque este aquí presente, pero este mensaje va dirigido a todos los hombres de los Cinco Continentes.

Bienaventurados aquellos que escuchan la palabra de Dios y creen en la palabra de Él. Bienaventurados los que escuchan la palabra de Mi Madre y creen en la palabra de Mi Madre. Bienaventurados y felices todos aquellos que me aman, que me respetan, que siguen mis principios y están siempre dispuestos y disponibles para servirme. Bienaventurados porque cuando estemos en el Reino de los Cielos todos nos veremos y estaremos juntos por toda una Eternidad.

Y aquellos que les resulta dudosa la palabra Mía, o de Mi Madre, o la de los Santos, no tengo más que decir que tengo piedad de ellos. Tengo piedad de ellos porque como dice la Sagrada Escritura: "han cerrado sus ojos y su corazón, han cerrado sus ojos y su corazón", y me da mucha pena porque con los ojos cerrados y el corazón endurecido no ven nada. Yo me pregunto ¿cómo será el día de aquellos que no escuchan la palabra?, ¿cómo será el día de aquellos que teniendo antes sus ojos las evidencias más grandes cierran los ojos para no ver?, ¿cómo será el día de ellos?, ¿cómo será?.

Dichoso el hombre que cree en el Señor y en silencio camina, pero no es dichoso el hombre que no cree en el Señor; no es dichoso porque no puede ignorarse al Padre, no puede ignorarse al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, porque aquellos que lo hacen pasan a estar en la cuneta de la vida y la historia sigue y ellos ya no alcanzan el tren de la historia. ¡Qué pena para aquellos que no se suben al tren de la historia!. ¡Qué pena grande!.

Yo soy El Creador, Yo Soy la Luz del Mundo, y quien me sigue a Mi no está en la oscuridad. Ahora quien no escucha Mis palabras vive en un eterno infierno personal, donde ya ni los gestos más simples ni las palabras más dulces llegan a esas personas. Qué otra cosa puedo decir, qué : piedad Señor, tené piedad por ellos, tené piedad por ellos; porque su mundo es muy pequeñito y de tan pequeñito ni ellos mismos caben, y se molestan a sí mismos porque han reducido su mundo a una cosa que ni se ve. Yo tengo piedad de todos ellos, mucha piedad. Cuando pase el tiempo y aquellos que tienen el corazón endurecido por no oír ni ver la palabra del Señor se lamentarán y dirán ¿por qué?, les pasará como a los Discípulos en el camino de Emaús, tenían al Señor delante de sus ojos y no veían nada, el Señor les hablaba con palabras conocidas y ellos no lo distinguían, el Señor les decía cientos de cosas, de cosas comunes para que entendieran y ellos no pudieron entender, solamente ya muy tarde cuando partía el pan recién allí se dieron cuenta de que quien los había acompañado en el peregrinar había sido Jesús. ¡Qué pena dan a veces los hombres!, ¿no?, ¡cuánto dolor producen!, para aquellos que creen en Él y para los que no creen, porque para cualquier hombre o mujer de corazón duro y encerrado, cualquier hombre o mujer que se niegue a ver las cosas reales y evidentes es lógico que sufran y su vida se convierta en una tortura permanente, no porque Yo quiera, sino porque han endurecido su corazón. Cómo comienza el verbo de San, el Evangelio de San Juan: "y el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Él vino a los hombres pero los hombres no lo conocieron y lo colgaron en una cruz". Y hoy si volviera a aparecer por los caminos del mundo harían exactamente lo mismo, pero como ya dije otras veces van a tener que descolgarme y dejarme vivir entre ustedes, Yo estoy vivo y estoy entre ustedes pero esto que digo que van a tener que descolgarme es de aquellos que en el fondo ni creen que he resucitado, porque si creyeran que he resucitado también creerían en que les he enviado el Espíritu Santo, ¿mmm?, y no creen una cosa ni creen en la otra, por eso adornan sus Iglesias con cruces de Jesuses muertos mientras Yo estoy vivo entre los hombres, estoy ayudándoles a todos como padre, como hermano, como compañero. Pero me presentan en una cruz muerto. ¡Que pena!. Ustedes son grandes tal vez y no les causa tanto impacto pero a los que son jóvenes y a los niños, ¿qué impresión puede causarles un Jesús muerto en una cruz?, si Yo he resucitado. La cruz es el símbolo de los cristianos, porque ella nos recuerda que a través de la cruz Yo he redimido a la Humanidad y he pagado todas las deudas de los hombres, pero después he resucitado y estoy habitando entre ustedes. Es una incongruencia mostrarme como Jesús muerto en una cruz. No digo que no exista en todas las Iglesias una cruz por supuesto con mi figura muerta para recordarles que allí ¿eh? firmé la Nueva Alianza, Mi Padre firmó la Nueva Alianza con los hombres para que en adelante todos pudieran gozar de la Luz del Padre. Pero una cosa es estar a un costado y otra cosa es estar en el centro, y según tengo entendido lo que está en el centro se lo mira como más importante.

Por eso reflexionen sobre todas estas cosas, reflexionen. No sea cosa que venga la muerte como un ladrón en la noche y ustedes se encuentren conmigo. Vivísimo. Y a lo mejor creían por dentro que Yo estaba muerto, no, Yo estoy vivo, estoy entre ustedes, vivo con ustedes. Soy vuestro hermano. Vuestro padre. Vuestro amigo. Vuestro compañero, todo, todo, todo. Y siempre dispuesto a darles todo lo que ustedes necesitan para ser felices.

Que Dios los bendiga muy especialmente. Les abra los ojos y el corazón para que Yo pueda entrar en ellos de una forma compulsiva, de una forma así casi avasallante. Es decir lo que es hermoso uno quiere que entre a borbotones dentro de sí mismo.

Por eso, reflexionen sobre esto Mis queridos. Reflexionen sobre esto porque ustedes verán no tiene ningún desperdicio. Todo es importante porque es Palabra del Señor.

Amén.

Fundación Jesús de la Misericordia y Corazón Inmaculado de María  |  Aprobada por Res. 139 A - Gob.de Córdoba – Sec. De Justicia – Dir.de Ins.de Pers.Jur.  |  Dirección: 9 de Julio 1162  |  Teléfono: 03537 – 431197 - 2553  |  Justiniano Posse – (Cba.)

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