• CAPILLA ABIERTA TODOS LOS DÍAS

Mensaje del 01 de Septiembre de 2002

Porque ustedes saben en lo profundo de vuestro corazón que soy el único que puede hacer florecer una flor en el pantano, y soy el único que puede darles una eternidad de gozo mucho más que la eternidad de dolor que padecieron y padecen.

Mensaje del 01 de Septiembre de 2002

Habla Artemio:

Más que pedirte palabras Señor, habría que describir como de vos y no sé de quién más montones de rayos de todos colores inciden sobre nuestra mente, y nuestro corazón y nuestro cuerpo. Esos rayos que quieren tapar nuestras heridas y quieren darnos aliento para seguir Señor, para seguir en la lucha, a pesar de todo Señor, y a pesar de lo que va a pasar mañana, Señor. Porque incluso aquellas cosas que van a decir que sí Señor, en el fondo es una falsedad Señor porque no pueden decir otra cosa. Eso me lo estas mostrando Señor, con dolor Señor, con dolor me estás mostrando . La falsedad incluso de la cosas buenas que pueden decirse. Porque están en una dimensión diferente Señor, no cuenta el hermano para ellos, si no cuenta el hermano que lleva la misma ropa Señor. Como puede contar el hermano que lleva ropas extrañas, ropajes extrañas Señor. Qué doloroso que es todo. Porque aquí los dolores no terminaron. Continúan. No nos hagamos ninguna ilusión, porque los dolores continúan a pesar que puede tener a veces otras apariencias.

Dice Jesús:

Bienaventurados aquellos que a pesar de todo no se cansan de decir "gracias Señor". Hacen como la madre que al ser herida por su hijo y este tropieza al herirla le pregunta: ¿te has hecho mal mi querido?, mientras se esta muriendo por el cuchillo que le clavo su hijo. Ese es el presente, el pasado y el futuro de todos aquellos que no hacen mas que mirar la cruz y ver cómo Yo vine a ellos, el Hijo de Dios y Dios mismo y ellos no me reconocieron. ¿No sienten todos los días el ruido todavía de los martillos cuando clavan los clavos en Mis manos, en Mis pies?. ¿No ven salir la sangre de Mis heridas cuando me cambian de corona y me golpean y me escupen y me… todos. Que extraña es la vida de aquel que a pesar del cuchillo clavado en sus entrañas sigue diciendo: "gracias Señor porque puedo servirte aún en el dolor". "Gracias Señor porque aún puedo seguir dando de lo poquito que tengo, de lo poquito que me queda, Señor". Por eso les digo: "Bienaventurados, felices porque sacan fuerzas de flaquezas, sacan sonrisas del dolor, sacan alegría de la pesadumbre, sacan palabras dulces a pesar de la amargura interior, de cómo los trató el mal uso de la libertad que los otros hicieron con vosotros. Bienaventurados porque no se cansan de seguir luchando, y por Mi amor seguirán luchando hasta el último día".

Eso es entender el Reino. Eso es entender como pueden sonreir y están alegres y mirar crecer a sus hijos, y sus familias, mientras sienten como Yo, los clavos en mis manos, en mis pies y en mi costado. Bienaventurados porque a pesar de ver que los malos en apariencia triunfan, todavía siguen refugiándose en Mis heridas, a pesar de todo. Es una forma de decirles: han entendido lo esencial. Que el amor como decía la Madre Teresa: hay que llevarlo a las últimas consecuencias hasta que duela. Si, por eso, bienaventurados todos, bienaventurados felices, porque seguirán riendo y gustando de la vida y de las cosas pequeñas, diarias, que aunque pequeñas pero que ustedes le sacan, le exprimen toda la dulzura posible para poder seguir... y seguir... y seguir... y seguir...y seguir.

Tendrían más que motivos suficientes en este momento para llorar a gritos de cómo les fue en la vida siempre. Pero sin embargo, salen de nuestros labios una alabanza. Una alabanza al que es Ordenador de todo, porque están convencidos totalmente de que tarde o temprano, mañana o pasado, o más luego, el Señor Mi Padre, Yo y el Espíritu Santo colmará vuestro corazón y tendrán no sé si mucho o poco, pero saben que es una alegría auténtica, porque es una alegría que floreció sobre el dolor y sobre la podredumbre de tantas cosas que, todos los presentes pueden exhibir como cicatrices en sus cuerpos y no dicen nada, y las callan pero a veces las miran en silencio y les vuelve a producir el dolor que les dió en su momento. Y a pesar de eso están aquí delante de Mi, mirando también Mis heridas y Mis dolores y sabiendo que las sigo padeciendo. Me siguen en silencio o con alabanzas porque saben que soy "el camino, la verdad y la vida". Y saben que no se han equivocado al seguirme. Y entonces de todo eso van sacando la esperanza para que mañana sea un poquito mejor que hoy y pasado un poquito mejor que mañana. Duro, difícil, terrible, pero verdadero y auténtico. Porque ustedes saben en lo profundo de vuestro corazón que soy el único que puede hacer florecer una flor en el pantano, y soy el único que puede darles una eternidad de gozo mucho más que la eternidad de dolor que padecieron y padecen.

Bienaventurados Mis queridos porque a pesar de todo siguen creyendo en Mi palabra. A pesar de todo siguen creyendo, que soy el único que puede hablarles del amor para siempre. Y en vez de mirar toda vuestra vida como si fueran despojos o algo por el estilo, la miran con ternura porque todo les recuerda de alguna forma que cada uno de sus sufrimientos tiene un sentido para Mi. Cada una de esas heridas tiene un sentido profundo para Mi, porque soy el único que las recuerda, soy el único que puedo enumerarles cada uno de los latidos del corazón que tuvieron ya en la panza de vuestra madre. Y cada uno de los sufrimientos que ya tuvieron en la panza de vuestra madre. Soy el único que puede nombrárselos. Y porque es ingrata la tarea sino les haría decir con Mi hijo del que estoy usando su voz, les haría decir uno por uno vuestros dolores ya en la panza de mamá.

No sigo Mis queridos. No sigo diciéndoles más porque "Mi gusanito" ha agotado todas sus fuerzas. Ya no puede más porque..., porque tiene su mirada sobre todas las heridas de ustedes y todas las heridas de todos los hombres y no lo resiste.

Bienaventurados todos. Bienaventurados todos. Y bienaventurado "este gusanito" que me presta su voz, este gusanito que lo único que ve en su vida es podredumbre y miserias. Y sin embargo, me presta su voz porque Yo lo elegí justamente por ser un montón de podredumbre y miserias. Y el me presta su voz. Nadie mejor que él para prestarme su voz, y me la seguirá prestando su voz mucho tiempo todavía, mucho tiempo, porque le hagan caso o no le hagan caso a Mi voz que sale por su boca, todos saben que seguirá denunciando y hablando de todas las porquerías que me hacen , que hacen en el mundo aquellos que se dicen Mis hijos y que de hijos Míos no tiene nada, pero que Yo en la cruz he muerto por ellos. Esta es la esencia del cristianismo, el dolor puesto al servicio del amor para redimir incluso a aquellos que clavan el cuchillo en nuestro corazón.

Bienaventurados ustedes que lo entendieron. Bienaventurados que lo entendieron. Bienaventurados que entendieron todas estas verdades que se las oculto a aquellos que se creen grandes pero que son nadie, y se las he revelado a ustedes través de este hijo Mío. Bienaventurados todos. Bienaventurados, y tengan toda la esperanza que les promete el Hijo de Dios y Dios mismo. Todos ustedes son elegidos. Todos son elegidos. No tengan ningún miedo hoy ni nunca. Porque aunque crean que se están cayendo en un abismo, nunca caerán en ningún abismo, porque Yo estoy siempre con ustedes, hasta la consumación de los Siglos por toda una eternidad.

Gracias Mis queridos por ser hijos auténticos de Mi. Gracias Mis queridos.

Se hace una larga pausa y finaliza la grabación...

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