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Mensaje del 11 de Diciembre de 1997 - Madre Teresa

¿Saben?, yo no tuve tanto tiempo para aprender buenos modales, maneras refinadas, no me alcanzó el tiempo porque se lo dediqué a mis hermanos, los hombres.

Mensaje del 11 de Diciembre de 1997

Dice la Madre Teresa:


Estuve pensando en todo lo que dije el martes y después de decirlo me di cuenta de que había estado un poco fuerte con ustedes. Porque no es que yo no haya dicho la verdad sino que tendría que haber dicho también que cada uno razona y piensa de acuerdo a la realidad que tienen delante de sus ojos, no era mi intención decirles: ¿se quejan por tan poco?, ¿por qué no se fijan en cómo vivía yo?. Ocurre que cuando se vivió tantos años en contacto familiar con la muerte, cuando uno tantísimas veces no pudo conciliar el sueño por el ruido o el murmullo que hacían los hombres con sus quejidos de la muerte, ocurre que no es tan fácil hablar de otra cosa. Cuando la muerte se vuelve algo tan familiar y cotidiano no se puede hablar de otra cosa tan fácilmente, por eso, si en algo he estado fuerte con ustedes no fue por mal gusto, ¡sepan perdonarme!.

¿Saben?, yo no tuve tanto tiempo para aprender buenos modales, maneras refinadas, no me alcanzó el tiempo porque se lo dediqué a mis hermanos, los hombres.

Y tomando la palabra de Jesús, les digo que sin caer en extremos, las virtudes o defectos son relativos a las personas que los poseen, por eso a los hombres hay que amarlos como son, no como uno quisiera que fuesen, esta es una expresión conocida pero bien vale para el momento. ¡Acuérdense!, hay que amarlos como son, no como uno quisiera que fuesen.

¿Y cómo se corrige a los hombres?, se corrigen con nuestro ejemplo, viendo nuestra vida, sintiendo nuestro aliento, viendo nuestra indumentaria, cómo nos movemos, adónde vamos, qué hacemos. Entonces ¿no hay que predicar cosas buenas?, sí, una cosa es predicar la palabra del Señor y otra es decirles a las personas cómo a uno le gustaría que fuesen, son cosas diferentes, totalmente distintas y no hay que confundirlas. Además, cuando lean todos los libros que circulan sobre mí, sepan interpretar que el mundo en que viví es tremendamente distinto al mundo de ustedes, en consecuencia las cosas no pueden tomarse al pie de la letra porque caerían en un error.

En cuanto a que me quedo acá, como dijo el Señor, sí, es cierto y les voy a decir por qué me gusta quedarme acá. Me gusta porque mi forma de pensar coincide con la de ustedes, no fui una tremenda defensora de la vida y vos, Artemio, no te ponés a pensar nunca en los abortos que evitaste pero ahora que yo estoy “del otro lado” sé que fueron miles y miles. ¡Cómo querés entonces que no me quede aquí a tu lado, viendo cómo luchás para hacer que la vida prevalezca!, ¡cómo querés que no me quede acá para emocionarme con vos cuando bautizás a los niños abortados!.

Hay una cosa común y entonces uno se acerca a los que piensan igual, ¿o ustedes creen que cuando se está de este lado uno se pasa todo el día en una adoración constante al Señor?, ¡no!, ¡también de este lado se trabaja mucho cuando uno quiere ser un intercesor permanente delante del Señor!.

Parecería que este es un concepto nuevo dentro de la teología, ¡pues bien, que lo sea!, pero hay mucho trabajo que hacer de este lado, muchísimo trabajo, nuestra vida aquí no es solamente la visión ratifica de Dios, es decir ver a Dios cara a cara y quedarse arrobado con eso. El trabajo de la intercesión es constante, y sépanlo bien, las características que teníamos en el mundo no dejamos de tenerlas cuando estamos de este lado.

Otra frase conocida es: “en la casa de Mi Padre hay muchas moradas”, pues bien, hay gente que pasa el tiempo en una visión constante del Señor y otros siguen trabajando ardorosamente. Y para el que quiera decir algo en contra de lo que yo he dicho, que se fije en el Evangelio de San Juan, que lo va a encontrar casi textualmente.

Amén.

Fundación Jesús de la Misericordia y Corazón Inmaculado de María  |  Aprobada por Res. 139 A - Gob.de Córdoba – Sec. De Justicia – Dir.de Ins.de Pers.Jur.  |  Dirección: 9 de Julio 1162  |  Teléfono: 03537 – 431197 - 2553  |  Justiniano Posse – (Cba.)

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