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Mensaje del 10 de Diciembre de 1997 - Madre Teresa

No piensen que porque están encerrados dentro de la casa no pueden estar redimiendo a la humanidad, porque un acto de amor realizado por aquél ser extraño y lejano que ni conozco es aprovechado por el Señor.

Mensaje del 10 de Diciembre de 1997

Dice la Madre Teresa:

Yo estoy siempre acá porque quiero colaborar con todo lo que pueda, es decir en todo lo que me permita el Señor.

Son muchas las cosas, pero quiero reforzar más esa lucha por la vida que te sale de las entrañas mismas. Por ejemplo el regosijo de hoy, con el bautismo de ese hombre, que conmovió los cielos y la tierra. Yo veía que se levantaba una bandera altísima en donde estaba escrita en forma gigante la palabra triunfo. Y justo es eso lo que pasó, un triunfo; porque una cosa es que yo bautizara a una pobre persona que se moría de hambre, donde no había ni la más remota facultad para discernir el bautismo, y otra cosa es un joven lleno de fuerza, con toda una propaganda en contra durante toda su vida, y que cae rendido al los pies del Señor como un pollito. ¿Qué otra cosa habría que hacer que empezar a saltar y dar gracias a Dios?

Vos dirás que nosotros te estamos usando, en el buen sentido de la palabra, que estamos tal vez manipulándote, que nos estamos aprovechando para lograr lo que queremos. Pero no es así, ¡ni por casualidad!, porque así como yo puedo usar mi hábito porque es mío, así Jesús y nosotros, a través de Jesús, te usamos a vos; y podemos usar a cualquiera de los presentes, y los usamos en el buen sentido.

El hermano Francisco habló de su aporte para el Tercer Milenio y también lo hicieron Jesús y María. Y vos te preguntarás: ¿cuál es el aporte de la Madre Teresa para el Tercer Milenio? ¡Yo me he propuesto meterme bien en las conciencias más endurecidas y encasilladas de los hombres de aquí, de América y de todo el mundo para humanizarlos!

También está dentro de mis propósitos el problema de compartir, porque la pobreza del mundo terminaría si compartiéramos, y entonces ese será mi aporte que no es algo que será, que va a venir, ¡ya lo estoy haciendo!. Porque vos sabés muy bien que yo soy de las personas que no pierden tiempo, me acostumbré a no dormir atendiendo a los enfermos, no había tiempo para dormir y entonces se acostumbró tanto mi naturaleza que aquí de este lado, sigo tan impaciente como siempre.

¡Voy y vengo, enloquezco a todo el mundo!, pero no me doy paz hasta que obtengo lo esencial para un montón de personas. ¿Eso quiere decir que para el Tercer Milenio todo el mal desaparecerá?. No, aparecerán otros tipos de males que obligarán a otros tipos de trabajos. Porque el mal se las ingenia para revertirse de muchas formas diferentes y siguen triunfando en el mundo, pero marchamos hacia un mundo en el que, como decía Teilhard, vendrá la socialización. Ahora estamos en la humanización, y luego vendrá la socialización para llegar finalmente al Pleroma, es decir, a la unión, a la totalidad, a la posibilidad de que todos los hombres del planeta puedan oír con claridad el mensaje de Jesús.

A todos debe dársele oportunidad de oír el mensaje de Jesús. Tal vez falten milenios o menos, no sé, pero a todos se les va a dar la oportunidad antes de la Venida Gloriosa de Jesús. Y como para todo eso falta mucho tiempo, ¡a trabajar fuerte, cada uno en su lugar!. ¡Un solo pensamiento en beneficio del hombre, un solo acto de amor en el corazón de ustedes vale a los ojos de Dios una enormidad!

No piensen que porque están encerrados dentro de la casa no pueden estar redimiendo a la humanidad, porque un acto de amor realizado por aquél ser extraño y lejano que ni conozco es aprovechado por el Señor. ¡Entiéndanlo bien!. No es cuestión de partir hacia lejanas tierras, ¡no!. ¡Empiecen por vuestra casa, como digo en mis pensamientos empiecen por ver quién está necesitado en vuestra casa!. Tal vez no hay alguien necesitado de hambre de pan, pero sí de hambre de amor. ¡Empiecen por vuestra casa!, y sigan por la de su vecino y más, y más, y más y más. ¡No se den tregua!. Y además, pueden estar seguros de que yo los voy a estar "pinchando" para que no se den tregua. Tengan la plena seguridad, la plena seguridad.

Fundación Jesús de la Misericordia y Corazón Inmaculado de María  |  Aprobada por Res. 139 A - Gob.de Córdoba – Sec. De Justicia – Dir.de Ins.de Pers.Jur.  |  Dirección: 9 de Julio 1162  |  Teléfono: 03537 – 431197 - 2553  |  Justiniano Posse – (Cba.)

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