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Oración del 27 de Abril de 2008

Por ejemplo las relaciones, las injusticias de padres a hijos, todas esas cosas tremendas ¿eh?, yo, puede pasar el tiempo, pero cuando me acuerdo que mi papá dicen algunos, golpeaba a mi mamá yo no lo puedo perdonar, no lo puedo perdonar, no me pide que lo perdone porque, entonces yo le digo: bueno, si no podes, no podes, pero tené en cuenta, esa falta de perdón va a terminar en alguna enfermedad, ustedes dirán: ¿siempre?, sí, siempre.

Oración del 27 de Abril de 2008

Habla Artemio:


Buenas tardes.

Como todas las cosas empezamos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo, Amén.

Tenemos esta donación preciosísima de San Expedito, a ver no sé… (habla un colaborador: esa imagen la trajeron de Villa María, a pedido de una señora que estaba muy mal, la trajo Eduardo con toda la gente que viene en la traffic, fue la voluntad de ella, ella la tenía en la casa, ella falleció y quiso que la imagen estuviera aquí en el Templo, por eso hoy está arriba del altar. Gracias a Eduardo y a la gente que la trajo) …, muchas gracias a todos y a todos los otros que trajeron tantas cosas, piensen que la Madre les va a retribuir el mil por uno ¿eh?, siempre, algunos ni me doy cuenta porque aparecen los Ángeles por ahí.

Bueno, vamos a recibir al Señor pidiendo perdón ¿eh?, 6: hoy perdóname….
Venimos al Señor porque queremos, por supuesto cada uno pedir sus cosas pero delante del Señor uno siempre trata de alabarle, estar contento porque Él está con nosotros ¿eh?, lo mismo que su Madre, entonces aquellas lágrimas que se ven en los ojos piensen que: no puede estar triste el corazón que alababa Cristo…. Bueno ahora pensemos que estamos acá, no es justamente porque todo va perfectamente, cada uno tenemos nuestros problemas, nuestras dudas, nuestros sinsabores, la vida es dura para todos, aunque lo disimulamos muy bien, pero la vida siempre es muy dura, siempre nos faltan tantas cosas, sobre todo en los afectos, sobre todo en la comprensión, en la armonía en la familia, en todo ¿eh?, además todos tenemos en el fondo lamentablemente y que no debemos tenerlo, un tremendo miedo a lo que vendrá en el futuro, es decir, de alguna manera todos tenemos miedo a la muerte, mientras que la muerte es un paso hermosísimo al más allá. Uno ve por ejemplo en las personas que tienen unos años, tienen así como un sentimiento de tristeza ¿eh?, porque dicen: ya me falta poco, tendrían que decir: que suerte que me falta poco, porque al Señor que lo amo tanto lo voy a ver cara a cara para siempre ¿eh?, siempre, bueno.

Entonces pero para eso tenemos que tener siempre nuestra lámpara, es decir nuestra vida, llena de aceite, es decir de la gracia que el Señor nos da, ¿y es muy difícil esto?, y si el Señor los trajo aquí no debe ser tan difícil ¿eh?, porque ustedes tienen que saber que no vinieron porque sí, Él los trajo ¿mmm?, aunque dice sí pero yo decidí, ustedes no decidieron nada, Él quiso traerlos y si Él quiso traerlos por algo debe ser, estas cosas ya hace trece años el Señor las decía: Yo traeré a todos aquellos que realmente, que realmente quieren sanarse ¿verdad?.
Entonces, teniendo en cuenta eso de que el Señor tiene que poner aceite en nuestra lámpara le decimos: pon aceite en mi lámpara Señor….

Bueno, ahora antes de la lectura del Evangelio, el Evangelio es una lectura que tomamos de la Sagrada Escritura y asignada por la jerarquía eclesiástica todos los años para que se lean en todas las Iglesias y eso se lee aquí y en el extremo del mundo, en el África, en el Asia, en Estados Unidos, en todos lados es exactamente la misma palabra, nosotros leemos nada más que el Evangelio, pero en la Santa Misa se leen las distintas palabras, que son tres lecturas ¿eh?, bueno.

Entonces, para poder entender algo, yo sé que algunos que vienen aquí nunca han ido a una Iglesia y muchos no tienen idea de todas estas cosas, no por nada, sino directamente porque no se les enseñó, el Señor nos trae aquí para que puedan despertar a la vida de la gracia, así que nada se sienta menos porque no conoce nada, porque le parece que no sabe nada de todo esto. En un instante el corazón puede hacer un click y toda la gracia del Señor entra en vuestra alma, entonces, no piensen: yo no sé, yo no estuve nunca, para mí es la primera vez, para mí, no, no, nada, piensen, el Señor los trajo y Él es responsable de todo lo que se refiere a ustedes.

Por eso, y para poder entender las cosas decimos así simplemente: ven, ven, ven, Espíritu Divino, ven, ven, ven, acércate a mí…. Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. Del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén. No nos paramos para estar a tonos con los enfermos que no pueden pararse, ayer leímos el Evangelio del sábado y el Evangelio del domingo, ¿por qué?, porque es la continuación el de hoy al de ayer, entonces volvemos a hacer lo mismo hoy y siempre es el Evangelio de San Juan, ayer 15, hoy 14, en el capítulo ¿mmm?, bueno, yo dije no nos paramos porque para estar a tono con los que no pueden levantarse ¿no es cierto?, con los que están enfermos, entonces el Evangelio de San Juan, 15, 18-21, dice: “si el mundo los odia, sepan que antes me odió a Mí. No sería lo mismo si ustedes fueran del mundo, pues el mundo ama lo que es suyo. Pero ustedes no son del mundo, sino que Yo los elegí de en medio del mundo, y por eso el mundo los odia. Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más que su patrón. Si a Mí me han perseguido, también los perseguirán a ustedes. Si ustedes me aman, guardarán Mis mandamientos, y Yo rogaré al Padre y les dará otro protector que permanecerá siempre con ustedes, el Espíritu de Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes lo conocen, porque está con ustedes y permanecerá en ustedes. No los dejaré huérfanos sino que volveré a ustedes. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes me verán, porque Yo vivo y ustedes también vivirán. Aquél día comprenderán que Yo estoy en Mi Padre y ustedes están en Mí y Yo en ustedes. El que guarda Mis mandamientos después de recibirlos, ése es el que me ama. El que me ama a Mí será amado por Mi Padre, y Yo también lo amaré y me manifestaré en Él” . Esta es palabra del Señor, te alabamos Señor y te damos gracias.

Bueno, para poder entender el Evangelio de hoy y de ayer que lo leímos todo porque es continuación, entonces hay que relacionarlo con el próximo domingo, porque ¿qué pasa el próximo domingo?, es el día de la Ascensión del Señor, ¿qué pasa?, Jesús nace en Belén, llega a los treinta y tres años, predica su doctrina, hasta los treinta y tres, de los treinta a los treinta y tres, luego muere, se aparece a los Discípulos, a su Madre y a todos pero dice: Yo me iré, pero les enviaré el Consolador, es decir el Espíritu Santo, entonces el próximo domingo es justamente la Ascensión del Señor, cuando Él con palabras muy emotivas se despide de todo y pasa al Cielo, con la promesa de enviar al Espíritu Santo, que también es Dios.

Entonces, todos sabemos que existe la Santísima Trinidad, es decir Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, Dios Padre el Creador, Jesús el Redentor y el Espíritu Santo el Iluminador, bueno, ahora bien, hay que entender entonces el próximo domingo conmemoramos la Ascensión, sube el Señor ¿eh?, decimos sube pero pasa al otro lado, con la promesa de que nos enviará el Espíritu Santo, para que permanezca siempre con nosotros, Él dice: Yo me voy ¿mmm?, repitamos esto, pero les enviaré a alguien que se quedará siempre con ustedes.
Ahora, por supuesto que en todas estas palabras ante de la partida Jesús tiene palabras muy cariñosas con todos, como quien se despide humanamente de los demás y es tan hermoso leer esas palabras porque uno se siente realmente amado por el Señor, Él dice: así como el Padre me amó a Mí Yo los amo a ustedes, Mi Padre los ama, Yo los amo, el Espíritu Santo los ama, porque las tres personas son un solo Dios, aunque son personas distintas, pero son un solo Dios.

No es fácil entender pero si uno se pone así pensando con el corazón termina por entender ¿no?, esa obra maravillosa del Padre primero creando todo, del Hijo viniendo, mandado por el Padre para redimir todo y luego el Espíritu Santo para que esté siempre con nosotros.

Ahora, pero para que esto sea entendido realmente como tiene que ser entendido tiene que existir en cada uno de nosotros un amor muy grande o por lo menos un amor por nuestros hermanos, hay mucha gente que me dice: cómo hago yo para verlo a Jesús, Jesús lo dice en más de una oportunidad: el que me ve a Mí ve al Padre y el que recibe el Espíritu Santo me tiene a Mí, y ¿cuál es el secreto para ver al Señor?, ustedes dirán: solamente algunos lo pueden ver, no, todos lo pueden ver, pero ¿cuál es la condición, es decir hay un trato con el Señor, manifestate yo te voy a dar tal cosa?, no, lo que debe el ser humano hacer es amar a sus semejante así como Él nos amó, y ¿cómo nos amó?, hasta dar la vida por nosotros.

Ahora, yo les pregunto a cada uno de ustedes: ¿ustedes estarían dispuestos a dar la vida por un hermano?, ya sé, las madres dirán: yo cuántas veces di la vida cuando tuve a mis hijos, sí, es cierto ¿verdad?, pero en ese sentido los hombres no estamos muy favorecidos porque nosotros miramos las cosas desde afuera, mientras que mamá llevó nueve meses en su panza, nos llevó a nosotros nueve meses, no es lo mismo mirar las cosas desde afuera que desde adentro, por eso los hijos darán todas las vueltas que quieran, se irán lejos, harán las cosas más extrañas pero tarde o temprano vuelven a su madre, no hay ninguna duda de eso, y si no lo hacen mientras vive lo hará después pero, y además otra cosa, observemos a los hombres cuando duermen y nosotros también cuando dormimos, cuántas veces, casi siempre, descansamos en la posición que teníamos en la panza de mamá ¿verdad?, así con las piernas, los brazos cerca de la rodilla, todos encogidos así ¿eh?, volviendo a revivir aquellos nueve meses que estuvimos dentro de la panza de mamá.

Por eso la unión del hombre con su madre es eterna, no es, si, el tiempo puede pasar, van y vienen, las personas les parece que son tan fuerte que pueden prescindir de la madre pero tarde o temprano el hijo vuelve y si no vuelve así personalmente, vuelve con su pensamiento, porque reconózcanlo todos, en la vida no nos pasa nada mejor que haber tenido nuestra madre, si a alguno le pasó algo mejor dígamelo, y a veces el hombre hasta busca en su esposa a su madre, cuando la busca así en afectos simplemente todo es normal, ahora buscar como madre, como esposa a la madre ya es, nos pasamos a un plano de enfermedad ¿no es cierto?, porque es otra cosa, pero o acaso el marido muchas veces no se pone de punto con su esposa porque dice: esto mi mamá no lo hacía así, los tallarines tenían otra salsa ¿mmm?, el pollo al horno ella los ponía con estas hierbas ¿eh?, ella planchaba las camisas de esta forma ¿verdad?, y eso provoca un disgusto en la esposa, pero tendrían que provocar una gran satisfacción, ¿por qué?, por algo tan simple, este hombre que yo elegí como esposo, si ama así a su madre quiere decir que ahora o más adelante me va a amar igual a mí ¿verdad?, pero algunas se ponen sumamente celosas porque dice: y se confunden porque el amor a la madre es una cosa y el amor de esposos es otra, que tontería ¿no?, cuántas cosas hay así, dejemos aparte los casos extremos donde la madre se mete demasiado en la pareja o la pareja se mete demasiado con los padres, bueno.

Entonces tener en cuenta todo esto, pero retomando todo ¿mmm?, Yo los amo y así como el Padre me amó a Mí y Yo los amé a ustedes y ese amor tan grande podemos compararlo para entender algo del amor tan grande que nos tiene el Señor podemos compararlo con el amor de nuestra madre, que a pesar de todo lo que pasa, incluso, acuérdense de esa expresión que tuvo Jesús aquí cuando dijo que un hijo va a destruir a su madre y cuando le clava el cuchillo se cae y la madre le dice: ¿te hiciste mal hijo? ¿mmm?, hasta en el momento que viene a destruirla la madre piensa en que su hijo, bueno.

Por qué digo todas estas cosas, porque vemos que las cosas esenciales de la vida andan por el camino del amor, no hay otra, todo lo más grande que puede pasarnos está relacionado con el poco o mucho amor que existe en nuestra alma, esto hay que entenderlo ¿mmm?, todo lo demás puede sustituirse, todo lo demás puede comprarse, todo lo demás de alguna forma se consigue, pero el afecto es una consecuencia de sentirlo y eso es obra del corazón ¿verdad?, y más amor hay en nuestra alma por nuestra familia pero sobre todo por todas las personas, entonces ese es el momento en que cada día vemos que crecemos más, más, más, más aún todavía les digo, más, cuando alguno dice: yo quiero ver al Señor pero no puedo, usted tiene suerte que conversa con Él y lo que sea, yo le digo que la receta de ver el Señor Él la da en el Evangelio: el que me quiere ver a Mí que ame a su hermano como Yo lo amé y me verá.

Entonces, no es una cuestión de darse el lujo de ver al Señor, la cuestión es primero empezar por amar a nuestros semejantes con un amor muy grande, muy grande, entonces es posible que pase lo otro; ustedes dirán: pero si yo quiero mucho a mis hijos, mi esposa, yo quiero, no sé, no sé, yo no voy a medir lo que pasa en tu corazón pero tal vez no sea tanto ¿mmm?, tal vez no sea tanto, habrá que pensar en todas estas cosas cómo es el amor que yo siento por los demás, porque amar una esposa, a los hijos, a la familia, a la madre, es simple, es sencillo, surge espontáneamente ¿verdad?, pero abrir el corazón para todo lo demás no es tan fácil, porque implica o lleva aparejado renunciar a muchas cosas, el orgullo, la soberbia, decirle a otro: perdóname porque te ofendí, es un trabajo no tan fácil. Ustedes dirán: pero ¿tenemos que perdonar a todo el mundo a pesar de todo el daño que nos hacen?, el perdón va aparejado con el deseo de no hacer lo mismo que hizo la persona ¿eh?, entonces el Señor dice que hay que perdonar setenta veces siete, es decir siempre, pero cuando hay un real arrepentimiento en la persona que los ofendió, pero mientras tanto en nuestro corazón tiene que existir el perdón, por un lado, porque es la base del amor poder perdonar y por el otro, cuando no podemos perdonar, cuando se va enquistando en nuestra alma la falta de perdón, ¿en que termina?, en una enfermedad.

Cuando uno ve a las personas muy enfermas enseguida pregunta dos o tres cositas para ver cómo fue su vida y en el fondo hay un problema de falta de perdón, de bronca, de resentimiento, cuando te dicen: ah, yo no te perdono nunca, lo que me hizo es muy grave. Por ejemplo las relaciones, las injusticias de padres a hijos, todas esas cosas tremendas ¿eh?, yo, puede pasar el tiempo, pero cuando me acuerdo que mi papá dicen algunos, golpeaba a mi mamá yo no lo puedo perdonar, no lo puedo perdonar, no me pide que lo perdone porque, entonces yo le digo: bueno, si no podes, no podes, pero tené en cuenta, esa falta de perdón va a terminar en alguna enfermedad, ustedes dirán: ¿siempre?, sí, siempre.

Entonces, cuando venimos nosotros a la Capilla de la Madre y del Señor de la Misericordia pensemos: es cierto, yo tengo que sanarme de mi cáncer, de mi psoriasis, de mi problema de estómago, de los ojos, de la cabeza, de lo que quieran, sí, pero también debo pensar en convertirme, ¿qué es eso de convertirme?, la conversión es dejar de pensar como uno pensaba respecto a los demás y empezar a amar a los demás, y ¿cómo se hace eso?, tratando de encontrar cosas buenas, pequeñas pero encontrar cosas buenas.
Nosotros estamos habituados a ver siempre las cosas malas de los demás, siempre, o bien alguien dice algo bueno de alguno y uno agrega: sí, pero no conocés esto ¿eh?, entonces largan algo que pasó hace treinta años, como si el hombre no cambiara todos los días ¿eh?.

Hay un ejemplo lindo que yo lo cité aquí en la Capilla cuando Jesús anda caminando por su tiempo, porque era un hombre que caminaba siempre, un día se va a cercando lentamente a un grupo de personas que estaban en una ciudad de Galilea y ven que en el medio de todos ellos había un perro muerto y sentía Jesús que decían: miren las orejas de este perro tan llenas de sangre, y sí, con todas las que hizo, otro decía: ha peleado tanto con otros perros que su cuero no sirve ni para sacar un par de sandalias, los ojos ya no tienen luz, los que lo conocieron saben muy bien que se iba a robar las gallinas de los gallineros y las ovejas de alguna majada y cada uno seguía agregando cosas malas del perro, se abre paso Jesús entre todos y los mira y mirando al perro dice: por qué no miran sus dientes, que son más blancos y más hermosos que las perlas, entonces toda la gente se tocaba y pensaba por lo bajo: solamente el Hijo de Dios puede encontrar algo que alabar hasta en un perro muerto.

Entonces, la base del Evangelio de hoy es el amor al prójimo, así como ustedes, como Yo amo a Mi Padre Yo los amo a ustedes y les enviaré el Consolador para que siempre tengan, siempre tengan la asistencia Mía, del Señor, porque es lo mismo que venga Yo o el Espíritu Santo, bueno, ahora más aún, cuándo podemos establecer un trato realmente, porque todo el mundo: sí, somos católicos, uy, imagínese, pertenezco a la comisión de esto, de la otra, a esto, y sí, pero me va a decir a mí, como el otro día una señora se iba protestando porque no podía pasar y dice: porque quién me va a decir que yo no amo al Señor, y yo te lo digo le digo porque si hablás en ese tono no amás al Señor, vos, lo estás peleando, bueno.

Entonces, no es cuestión de lo que sale de la boca para afuera, hay que ver que pasa de la boca para adentro, cuando nosotros lleguemos a tener un amor profundo por el semejante, puede uno muy bien a veces enumerar alguna cosa de los demás en un tono de broma o lo que sea, pero llegado el momento de hablar en serio, a los otros hay que amarlos como son, no como uno quisiera que fuesen, como son, y sí pero y de esa forma cuándo se van a corregir dirán ustedes, miren, cuando uno ama a los otros y el otro se entera de nuestro afecto, tarde o temprano va a cambiar, hay que esperar, pero los tiempos del Señor son siempre distintos a los tiempos nuestros, por mucho daño que nos hagan, por muchas injusticias que tuvimos que padecer, por muchos maltratos, por muchas violaciones o disgustos, porque hay violaciones físicas y violaciones espirituales también, por muy llenos de esas cosas que estemos, tenemos que superarlas para pensar en los demás y cuando ven que no tienen nada ¿mmm?, nada que alabar uno del hombre, Jesús lo dice en un Mensaje, que también lo dije aquí, porque yo me manejo siempre con los Mensajes del Señor, es su palabra ¿no es cierto?, no la mía, Él dice así: delante de un hombre si no encuentran nada para amarle, piensen cuando estaba en los brazos o en la panza de su madre que soñaba, porque toda madre sueña con su hijo: quiero que sea una persona de bien piensa cada madre, ninguna madre que yo sepa diga: me gusta que mi hijo sea un delincuente, bueno eso dice, delante de un hombre piensen cuando estaba en la panza o en los brazos de su madre que soñaba, si ese sueño de la madre se cumplió amen al hombre bueno y si no se cumplió, si es de esos zaparrastroso, ámenlo igual por aquella madre ¿mmm?.

Es decir, eso de que nuestra mente de repente se encuentra ante la disyuntiva de seguir haciendo lo que hacía y empezar a hacer otra cosa en cuanto a mirar a los demás. Cuando uno gira por dentro en la forma de mirar a los otros se llama conversión, puede ser de ciento ochenta grados, de noventa, de cuarenta y cinco, pero por algo hay que empezar. Y además, nunca pídanle a los demás consejos respecto a esto, porque cada hombre es único, cada hombre tiene sus propias formas de amar y muchas veces, la mayoría, los demás no entienden, por eso nunca: por qué hacés esto, bueno, si lo hace por algo debe ser. El respeto por el otro debe ser total, absoluto, definitivo, porque el meterse siempre es de comedidos y se termina mal ¿mmm?, y además no es lo que quiere el Señor.

Ahora, podremos nosotros lograr lo que nos pide el Señor de mirar con ojos buenos todo, porque incluso les digo más, a veces hasta representa o forma, es una forma de ser que es una enfermedad el mirar a los demás y siempre encontrarle todos los defectos, incluso eso modifica la conducta de los otros, porque cuando veinte, cincuenta personas piensan mal de alguien, son cincuenta mentes orientadas a la misma persona y se le hace daño, mucho mal.

Entonces, cuando nosotros vemos que alguien le va tan, tan mal, pensemos: ¿no seremos nosotros culpables pensando mal, mal y mal de los demás?, cuando puedan albergar en vuestro corazón un amor muy grande por los semejantes, entonces piensen: estoy comenzando a ver al Señor, como a muchos les pasa, claro, a muchos les ocurre.

Bueno, concretando este día y todos los días a que alcance nuestra vida, humildemente le decimos al Señor que está allá en el altar pero está también ahí presente ¿verdad?, como el Señor triunfante ¿mmm?, con una capa roja, pero debajo tiene un habito color crudo y la Madre que ya ha pasado bendiciendo a la mitad de los presentes, algunos la habrá sentido seguramente si tenían la atención y la intención de recibir la bendición de la Madre, si eso no lo lograron es porque estamos distraídos, estamos en babia, no puede ser, bien.

Entonces, este día como todos los días a que alcance nuestra vida le decimos al Señor que está aquí presidiendo la asamblea, la reunión nuestra: te amamos Señor, tené compasión de nosotros Jesús, tené compasión Señor, porque me pasan tantas cosas, cada uno diga, y enumeran las cosas que tienen, cuéntenle de vuestras enfermedades, de vuestros problemas, de los hijos dispersos, de la familia desunida, cuéntenle todo al Señor, vos Señor, nos has traído aquí a todas estas personas para darles lo que ellas necesitan y te acercás para dárselo Señor, pero muchos no lo reciben, porque están tanto mirándose a sí mismo y pensando y diciendo y diciendo: y me duele esto, el Señor sabe todo lo que te duele, lo que te pasa, si Él desde siempre te amó, cómo no va a saber todas las cosas, incluso yo veo cuando pasan al frente me hacen ver cada foto, me la señalan con el dedo: este es el hermano que le pasa esto, ta, ta, y a mí me duele la rodilla, el dedo chiquito, el dedo gordo, pero par qué, si Jesús ya lo sabe, por qué no se abren: quiero que el Señor bendiga mi vida, en todos los órdenes, en todo sentido ¿verdad?, entonces Él bendecirá incluso aquello que ustedes no saben porque a lo mejor tienen incubando una enfermedad que no la conocen pero sí el Señor la conoce y ustedes se demoran, lo otro, nada, nada, quiero que el Señor sane todas mis enfermedades, salvo que algo sea muy puntual y me lo dicen pero sino no hace falta todo eso ¿mmm?, no hace falta.

Señor, tené compasión de nosotros, nosotros te amamos Jesús, te amamos con toda nuestra alma, estamos dispuestos Señor a perdonar, estamos dispuestos a amar a nuestro semejante, enseñanos Señor cómo es amar a nuestros hermanos, no solamente los familiares sino todos, cómo puedo hacer Señor para que los demás no me caigan gordos, cómo puedo hacer Señor para encontrar virtudes y no defectos en la vida de los demás, cómo puedo hacer Jesús. Enseñame Señor a amar, enseñame, para eso quiero que entrés en mi corazón y lo transformes, quiero ver las cosas desde otra forma, desde otro ángulo, en otro sentido, quiero darles tiempo a las personas para que dejen la vida que tienen y empiecen de nuevo, quiero Señor realmente abrir mi corazón para recibir aquellos que hace tanto tiempo se han peleado conmigo, perdono a mi marido que me golpea casi todos los días, acá dentro hay varios ¿eh?, perdono a mi marido que me golpea casi todos los días, le voy a poner banca Señor… (se dio vuelta la cinta y se termina la grabación)….

Fundación Jesús de la Misericordia y Corazón Inmaculado de María  |  Aprobada por Res. 139 A - Gob.de Córdoba – Sec. De Justicia – Dir.de Ins.de Pers.Jur.  |  Dirección: 9 de Julio 1162  |  Teléfono: 03537 – 431197 - 2553  |  Justiniano Posse – (Cba.)

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