• CAPILLA ABIERTA TODOS LOS DÍAS

Mensaje del 22 de Marzo de 2005

Sí Mi querido, refúgiense en Mis llagas que fueron abiertas con dolor pero con un dolor muy amoroso para que en cada una de ellas hubiera refugio para tus penas, tus dolores, tus angustias, tus tribulaciones, tus problemas.

Mensaje del 22 de Marzo de 2005

Habla Artemio:

Entonces, esa expresión la podemos oír: ¿cuánto amaste?, después que Jesús resucita, después de que Jesús nos abre las puertas del paraíso, entonces no miremos solamente la Pascua como una fiestita en el año que no sabemos que es, es esencial en nuestra vida, por todo lo que eso representa y por todo lo que representa para nosotros también ¿mmm?. Es decir, la vida dejó de ser terrible para tornarse esperanza ¿mmm?, la muerte dejó de ser espantosa ¿verdad? para tornarse algo que hasta entusiasma pero siempre que no se la busque, que venga sola ¿mmm? porque si uno la busca está alterando el orden que debe haber en la naturaleza, bien.

Por eso que incluso más aún, Jesús habla siempre que la enfermedad es un desorden ¿no es cierto?, entonces cuando uno le pide al Señor que es sanarse de esto y de lo otro está pidiendo orden, el mismo orden que imprimió el Padre en el comienzo de los tiempos en todo, donde la gente no se enfermaba, el león comía pasto junto con la oveja ¿verdad? y los hombres se amaban pero después estos muchachos no se portaron tan bien y la cosa está como está, tanto que de toda la historia de la humanidad las tres cuartas partes la pasó el hombre haciendo la guerra ¿no?, así de simple y de complejo, bien.

Este día y todos los días a que alcance nuestra vida aquí estamos Señor y en esta semana tenemos como debemos tener siempre muy presente esta imagen, Jesús no está aquí ya porque está vivo entre nosotros, ya no está más acá pero esto nos está representando o dando una idea bien clara de todo lo que pasó ¿eh?, bueno. Es decir, hay un viejo proverbio que dice: que Pascua está siempre después de Viernes Santo, para querer indicar: la felicidad del hombre está siempre después de haber sufrido en la vida o por cincuenta cosas hasta que uno la encuentra a la felicidad ¿no?. Es cierto, no tenemos que detenernos en el Viernes Santo sino pensar en la Pascua de Resurrección, no podemos detenernos a pensar en todo lo que sufrimos, en todo lo que padecimos, en todos los dolores que siempre nos atormentó sino tenemos que pensar en que el Señor nos quiere sanos ¿verdad? y luego del otro lado, sanos aquí en la Tierra y del otro lado con una felicidad que dura para siempre ¿verdad? entonces parecería que incluso hasta en el dolor tenemos que ser dignos porque hay formas y formas de sufrir ¿no es cierto?, hay alguien que sufre insultando a derecha e izquierda, delante y detrás y hay quien sufre dignamente pero el sufrimiento no es querido por el Señor, nunca, ni el castigo tampoco, ni el poner piedras en el camino o pruebas no es propio del Señor, nunca el Señor ni castiga ni pone pruebas ni nada, uno se castiga solo o la vida lo castiga o los que vivieron antes de nosotros nos castigan ¿mmm?. Las Epístolas de San Pablo, las Epístolas de Santiago por ejemplo está tan claro en eso, léanlas, “el Señor nunca castiga ni pone pruebas”, porque el Señor es un Señor de Misericordia y está para amarnos, no para hacernos daños, como por ahí dice el Evangelio: “¿qué padre le da a un hijo que le pide pan, le da una piedra, o si le pide pescado le da una víbora?” ¿verdad?, bueno, muy bien.

Entonces, atendiendo a todas estas cosas humildemente nos ponemos en presencia del Señor, nos ponemos en su presencia para entregarle todo, todo nuestro pasado y nuestro presente, para que Él encamine todo esto hacia un futuro cada vez mejor, cada vez más lindo, como siempre decimos: en la vida nos va de una manera, a veces bien, a veces no tanto y otras veces mal, vivimos deseando estar bien, ser felices, vivir alegres, tener esperanza, pero no siempre eso ocurre porque los que están cerca o no tan cerca de veces se encargan de destruirnos la vida y si no lo logran por lo menos amargarnos, entonces pienso que a veces somos como ese niño que estamos siempre sollozando o quejándonos un poquito ¿no?, el Señor hasta nos ilustra con ese ruidito para decirnos: así son los seres humanos, así somos todos, ustedes vieron que siempre nos quejamos un poco de todas las cosas pero es humano eso por supuesto.

En este martes Santo Señor pasa sanando todas nuestras enfermedades Jesús, aquí estamos Señor, con nuestros problemas que a veces nos parecen insolubles, es decir, no tienen salida ni solución pero en tus manos Señor todo es posible lo bueno. Pasa sanando Señor, pasa sanando cada uno de los momentos de nuestra vida, cada uno de los momentos, yo te ofrezco todo Señor, todo lo que pasé, todo lo que sufrí, todo lo que gocé, todo lo que disfruté, yo te lo regalo hoy en este día Señor, yo sé que vos querés que uno sea libre, bueno justamente usando la libertad Señor es que te digo: tomá mis cosas, adueñate de todo, dale Señor, tomá toda mi vida, yo quiero ofrecerme a vos Jesús y no solamente a vos sino a tu Mamá también, pero no hoy solamente Señor, lo voy a repetir pero quiero siempre estar protegido en el hueco de tu mano o en lo más profundo de tu Corazón, lo mismo que en el Corazón de tu Mamá.

Ven Señor Jesús, ven a mi vida y traele Señor toda la Luz que necesita, sos el único Señor que puede darnos, sos el único que puede traernos el alimentos que nos va a quitar el hambre Señor, porque si bien es cierto que necesitamos alimento para mantenernos en pie, también es cierto que los principales alimentos Señor que son los más escasos están dados por cosas espirituales Señor, sobre todo el amor que uno necesita que los demás le den y no solamente que los demás le den a uno sino todo lo que uno puede darle a los demás. Ven Señor, ven a nuestro corazón, instalate en nuestro corazón Señor y desde ahí recorré por venas y arterias todo nuestro ser, desde el cerebro hasta la punta de los pies, desde un extremo al otro de nuestro brazo. Sí Jesús, quiero ser tuyo Señor, quiero Jesús que me refugies en algunas de tus llagas Señor y en base a las llagas que vos padeciste y los golpes que tuviste voy a pensar en esas partes de mi cuerpo para que vos pases sanando las enfermedades que tengo Señor. Si mi corazón no funciona bien, Señor entraré por la llaga de tu costado, quiero refugiarme allí Señor y por las noches Jesús voy a estar muy acostado en mi cama pero yo quiero que me refugiés Señor en algunas de tus llagas, sos Dios y tenés lugar para todos los hombres que quieran que vos los cobijes dentro de tus llagas Señor. Todas las llagas de tu frente y de tu cabeza para sanar mis problemas que tienen relación con mi cabeza, mis ojos, mi garganta, mi lengua, todo mi cerebro y así con las otras partes del cuerpo Señor.

Refúgiame Jesús en tus llagas preciosísimas, no hoy solamente, no hoy en esta Semana Santa, no en esta Semana Santa solamente Señor porque mi año es de 365 días y no quiero pasar un segundo sin estar con vos Jesús.

Dice Jesús:

Sí Mi querido, refúgiense en Mis llagas que fueron abiertas con dolor pero con un dolor muy amoroso para que en cada una de ellas hubiera refugio para tus penas, tus dolores, tus angustias, tus tribulaciones, tus problemas, aquí estoy en la cruz, aunque estoy en medio de ustedes triunfante aquí estoy, refúgiense en Mis llagas, de ellas aún sale sangre para tapar todas las cosas que no son buenas, todas las cosas que no son convenientes para ustedes, no tengan temor, no se crean que son malos o llenos de cosas malas, Yo los invito por los méritos de Mi Misericordia a que se refugien dentro de Mí, invadan Mi cuerpo, llenen Mi ser, colmen todas Mis lastimaduras y Mis llagas y Mis heridas.

Quiero ser eficaz en vuestras vidas, no quiero que Mi Pasión sea inútil, quiero que sirva para que vivan en paz, sean felices y puedan mirar el futuro con alegría, con proyectos, con una esperanza sin límites, pero no solo para ustedes también piensen en todos aquellos que ustedes aman. El mejor regalo que le pueden hacer a un padre o a un hijo es introducirla en algunas de Mis llagas, por las noches o durante el día cuando ven que alguien está en peligro díganme: Señor, ponelo dentro de algunas de tus llagas, para que pueda encontrar todo lo que necesita.

No tengan ningún temor, Yo soy la Misericordia, Yo soy el AMOR con mayúscula, Mi amor no tiene fin, alcanza para todo, para todos los hombres, en todos los tiempos en que el hombre vivió, vive y vivirá. Quiero refugiarlos en Mis llagas preciosísimas, quiero que tengan el sustento de Mi sangre para que Yo entienda que no fue derramada inútilmente sino para felicidad de ustedes.

Paso sanando la vida de cada uno de ustedes y de todos aquellos que ustedes aman, paso sanando, sientan Mis manos en vuestro cuerpo, sientan la tibieza que todavía sale de Mis llagas, la tibieza de Mi sangre, siéntanla sobre ustedes, sientan como Mis manos están pasando en todos aquellos lugares que ustedes necesitan sanar y no solo de ustedes sino de todos aquellos que aman. Entréguenme todo a Mí que Yo soy el gran restaurador, todo lo convierto, vengan a mí todos si están cansados y tristes, si están convalecientes o aún están enfermos, vengan todos a Mí, vengan hoy, en este momento y siempre, vengan a Mí. Yo soy la Luz del mundo, quien me sigue no anda en tinieblas, Yo soy el que los llevará al Padre, Yo soy el que envía a cada instante sobre ustedes el Espíritu Creador para que se nutran de Él, Yo soy la Luz del mundo, quien me sigue no anda en tinieblas.
Dejame hijo Mío amarte, dejá que Mis manos pasen por tu cuerpo dolorido y enfermo porque quiero sanarte, dejá que me apropie de tu cuerpo y de tu alma y de toda tu vida y de todo lo que te pertenece, dejame, no pongas resistencia, Yo te daré todo lo mejor a cambio de nada, dame todo lo que es tuyo, hoy y siempre, quiero llevarte siempre en el hueco de Mi mano pero mucho más dentro de Mi Corazón, vení y dejame ir al tuyo también, no pongas resistencia, dejate abrazar por el amor, hoy y siempre, porque Yo te amo hijo Mío.

Habla Artemio:

Y nosotros te amamos también Señor y te damos gracias Señor porque estás entre nosotros dándonos todo lo que necesitamos Señor, cuánto te agradecemos Jesús tu presencia, cuánto Señor, hoy y siempre Señor y la presencia de tu Mamá Señor, hoy y siempre, estando vos con nosotros Señor y tu Mamá ¿qué nos puede pasar?, ¿qué cosas nos puede faltar?, ¿qué problemas podemos tener?, sos todo Señor para nosotros, gracias por venir Señor.

Cantemos al amor de los amores, cantemos al Señor, Dios está aquí...

Se corta la grabación..................

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