• CAPILLA ABIERTA TODOS LOS DÍAS

Oración del 17 de Marzo de 2005

Si pudiéramos vivir Señor con la simplicidad de la gotita de rocío sobre el pasto al amanecer, si pudiéramos entender el gorjeo del pájaro cuando anochece y va a su nido tal vez nos sería mucho más fácil vivir Señor.

Oración del 17 de Marzo de 2005

Habla Artemio:

… a que alcance nuestra vida aquí vamos a estar Señor para decir una y mil veces siempre lo mismo, con distintas palabras, a distintas personas y hasta que nos llegue el momento en que cerremos los ojos y pasemos a otra vida, ¿y si eso fuera mañana?, no importa, decía Luther Kin: aunque mañana muriera igual hoy
plantaría mi manzano ¿mmm?, aunque mañana muriera ¿verdad? lo mismo hoy plantaría mi manzano; es decir, lo mismo haría todo lo que sea necesario ¿verdad?, teniendo en cuenta el verdadero concepto de la muerte que no es muerte sino que es un cambio de estado nada más.

Señor, miro tu cuerpo ensangrentado Señor pero tampoco pierdo de vista tu cuerpo triunfante, miro tus heridas tan dolorosas y terribles pero no por eso dejo de ver el resplandor de tu resurrección. Señor, pero estas heridas representan para mí o significan, así como el semáforo verde me dice que puedo pasar y el semáforo rojo me dice que no, así también estas heridas me están indicando que vos las sufriste por mí, por vos, por vos, por vos. Pero ¿cómo, soy tan importante yo que el Señor sufrió por mí y murió en una cruz por mí?, y sí, y sí, Él nos creó a su imagen y semejanza, Él no crea porquerías, Él crea personas ¿eh? y en consecuencia esto que tengo adelante de mis ojos Él lo padeció por mí, por vos, por vos, por vos, por todos ¿mmm?.

Señor, en estos días previos a conmemorar tu muerte en la cruz y sin perder de vista tu imagen gloriosa después de esto, yo quiero acompañarte Señor en estos momentos, vos me amaste desde siempre Jesús, ya en el comienzo de los tiempos cuando yo era una idea en tu mente ya me amabas Señor y me seguiste amando a través de los milenios, hasta que un día tomé la vida concreta dentro de la panza de mamá, entonces vos nuevamente para ratificar el amor que me tuviste siempre me miraste a los ojos, me llamaste por mi nombre, me pusiste un Ángel para que me cuidara porque era demasiado grande la creación que vos hiciste con cada uno de nosotros, pusiste una criatura predilecta del Padre como son los Ángeles para que me cuidara siempre, generoso Señor fuiste siempre conmigo ¿eh?, tal vez Señor tendré que hacer un esfuerzo para controlar mis emociones pensando en que tanto amor no es para decir: yo no lo merezco, no, tanto amor es para decirte gracias Señor porque aunque esa palabra no dice tanto pero entendés Señor que mi corazón te está diciendo, me amaste desde siempre y un día no bastó eso sino que diste tu vida por mí, sufriste los horrores más grandes, las humillaciones más tremendas, sufriste los escupitajos, es decir las escupidas en tu rostro y en tu cuerpo, fuiste vestido con ropas de locos, todo por mí Señor. Si me pongo a pensar un poco Señor no me va a alcanzar toda la vida para darte gracias por todo el amor que me tuviste y me tenés, no, no me alcanza Señor y no solo eso sino que después de muerto resucitás y enviás también hasta nosotros el Espíritu Santo que es Dios también para que nos oriente siempre, Señor tanto amor por mí y por cada uno de nosotros no alcanzo a entenderlo Señor porque es un montón, no tengo ningún adjetivo Señor para decir cómo me impresiona Señor tanto afecto por mí, por vos, por vos, por vos, por cada una de las criaturas.

Señor, anoche mientras estábamos aquí reunidos, eran las 23:30 hs y justo cuando vos viniste un pájaro empezó a cantar como si fuera la última vez que cantaba y todos los que oían quedaron admirados porque a esa hora no cantan los pájaros, salvo algunos. Es decir, hasta qué punto existe en las cosas y en los animales, hasta qué punto sintonizan con vos Señor que alguien rompe sus códigos de vida como es no cantar de noche y canta de noche Señor porque vos estás presente, es conmovedor Señor y además Señor esas cosas bastarían para justificar toda una vida y bastarían para entender todo el misterio de la creación, sin embargo nosotros somos torpes y no entendemos Señor, queremos siempre una prueba más, una prueba más, una prueba más y vos nos servís siempre a cada instante un montón, un montón de elementos para decir: cuánta es tu preocupación por nosotros y sobre todo el amor que nos tenés Señor. Cómo es posible que amándonos tanto Jesús, amándonos tanto ¿mmm?, nosotros no podamos entender Señor que en todo el amor que nos tenés está la solución de todos nuestros dramas, nuestros problemas, nuestras preocupaciones, nuestras ocupaciones, falta solamente un sí rotundo, tremendo: adueñate de mí Señor, aquí estoy Jesús, este es mi cuerpo, esta es mi apariencia, esta es mi pobre humanidad, tomá Señor, te la doy, te la doy Señor porque qué puedo hacer con alguien que me dio todo, entregarme todo, lo menos que puedo hacer es entregarme todo y al entregarme ¿qué pasa mañana, pasado?, bueno, de eso no tengo que preocuparme Señor porque vos sos el que te ocupás.

Si pudiéramos vivir Señor con la simplicidad de la gotita de rocío sobre el pasto al amanecer, si pudiéramos entender el gorjeo del pájaro cuando anochece y va a su nido tal vez nos sería mucho más fácil vivir Señor, que complicados que somos, qué difíciles que somos Señor y vos sos tan simple Señor, porque todo lo que es, es simple, todo lo que tiene mezcla de otras cosas es difícil y a veces en nosotros hay tantas mezclas de sentimientos encontrados, de querer una cosa y después otra Señor. Por eso, pero dejemos todo eso de lado y en este día jueves 17 de Marzo nuevamente Señor te digo: aquí estoy Jesús, este soy yo, este es mi cuerpo, estas son mis cosas, esta es mi vida que vos fuiste haciendo a lo largo de los milenios. Señor yo comprendo, no puedo estar bien salvo que aspire a estar siempre con vos Señor.

Por eso Jesús, aceptame así como soy, alto o bajo, lindo o feo, gordo o flaco, sabio o torpe, no importa Señor porque vos lo que pretendes Señor es que uno te ofrezca el corazón así puro y virgen como lo teníamos en la panza de mamá el día en que vos nos miraste a los ojos y nos llamaste por nuestro nombre Señor. Es decir, es el hijo que vuelve a las entrañas de quien le dio la vida, es el ser que reconoce la tremenda profundidad de lo que es un amor desde siempre y para siempre. Señor, dejá que entre en vos y vos entrá en mí Señor, mañana tal vez te lo repita pero quedate para siempre Señor porque mi alma y mi ser no tienen paz ni alegría duradera si vos no lo estás sustentando Jesús. Estamos Señor tan enamorados de vos que como todo el que está así no sabe que palabras emplear porque no existen las palabras justas para la expresión de un estado como el que tenemos pero aceptanos así Señor como un diamante en bruto que vos con tu amor y con tu sabiduría vas a pulir para brillar eternamente delante de la Divinidad, porque eso es lo que desconcierta por un lado y por el otro hace vivir sobre ascuas siempre, el hecho de que nos amaste desde siempre y nos seguís amando y nos amarás siempre porque allí estarás esperándonos algún día cuando cerremos los ojos para decir así simplemente: entrá hijo, entrá, vení a vivir para siempre en la casa del Padre pero ya libre de todos los dolores de esa tierra tremenda que vive arañando al hombre y sus proyectos, su futuro y su amor, vení hijo mío entrá y descansá en el amor para siempre por toda una eternidad, descansá hijo mío para siempre en el amor que dura por siempre jamás.

Gracias Señor, gracias Señor porque sos mi Papá, mi Papito, gracias Señor porque todos los días descubro algo más de todo lo que sentís por mí, gracias Señor porque me siento tan privilegiado al ver que me estás mirando a los ojos y que siempre estás pronunciando mi nombre Señor, gracias Señor, gracias, hoy y siempre Señor, gracias y humildemente como vos le dijiste a los Discípulos: cuando quieren rezar digan: “Padre Nuestro que estás en los Cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo, danos hoy el pan de cada día y perdona nuestras ofensas, así como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal, Amén”. También saludamos a Nuestra Madre del Cielo con las mismas palabras de hace dos mil años: “Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén”. Y para siempre y para todos: Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos, Amén”.

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