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Mensaje del 11 de Marzo de 1999

Que cada acto de vuestra vida sea un compartirlo con Mi amor, porque desde el comienzo mismo Yo los amé ya en el seno de Mi Padre, ya los amé desde el comienzo de todos los tiempos y los amé en el seno de vuestra madre y los llamé por vuestro nombre y les seguí siempre en todos lados esperando que me dieran un lugar en vuestro corazón.

Mensaje del 11 de Marzo de 1999

Habla Artemio:


Ven Señor Jesús, ya está Jesús con nosotros, está como Jesús de la Misericordia, todo el recinto se ha llenado de Luz, de fuego y prácticamente es imposible ver, han entrado un montón de personas, Santos y más con Él, han llenado todo.

Habla Señor, que tu siervo escucha, toma mi voz Señor para decir lo que quieres decir. El Señor me está sugiriendo que respiremos, porque estamos aspirando el mismo aire que respira Él y toda esta corte celestial que está aquí adentro, es decir, es una forma de Santificarnos y es una forma de alabarlo, diciéndole: Señor, entra en mí porque ya desde este momento todo será diferente, todo. Habla Señor, habla Señor, Jesús los mira a todos y a cada uno, los señala con el dedo. Habla Señor.

Dice Jesús:

“Yo soy el camino, la verdad y la vida, quien me sigue a Mí, no anda en tinieblas”.

Que cada acto de vuestra vida sea un compartirlo con Mi amor, porque desde el comienzo mismo Yo los amé ya en el seno de Mi Padre, ya los amé desde el comienzo de todos los tiempos y los amé en el seno de vuestra madre y los llamé por vuestro nombre y les seguí siempre en todos lados esperando que me dieran un lugar en vuestro corazón, Yo no puedo ser un además en tu vida, en la vida de todos los hombres, solamente son además aquellos que no aman, pero aquellos que aman, pasan a ser la razón fundamental de su vida, sobre todo cuando el que los ama es el Hijo de Dios.

Si los hombres se acostumbraran a este trato familiar, diario y habitual conmigo, toda su vida se transformaría y además toda su vida sería feliz, porque en primera y última instancia Yo los he llamado Mis queridos para que ustedes sean felices y por las más diversas circunstancias de la vida, de otros hombres y de las cosas, son arañados, manoseados, disputados y en la medida de lo posible, alejados de Mí, pero en cada recodo del camino Mis queridos, ustedes comprenden que sólo Yo puedo darles todo aquello que buscan, todo, absolutamente todo; cualquiera diría que al hacer este razonamiento hay como una hegemonía Mía sobre ustedes, no, desde el comienzo de todos los tiempos ya les amé y el hombre está sobre la Tierra porque Mi Padre, por un inmenso acto de amor, lo creó, no tiene otra explicación la creación del hombre, sino es como un acto de amor muy grande del Padre. El Padre se bastaba a sí mismo, porque era perfecto, teniéndome a Mí y al Espíritu Santo, tres y uno, pero dijo: “hagamos la Tierra, hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”, ¿no creen acaso que Mi Padre ya sabía todos los problemas que traía eso aparejado?, porque al darle la libertad Mis queridos también hizo posible que vos le odiaras si así querías, ¿y eso trajo la ira de Mi Padre a Mi ira?, en absoluto, Yo te sigo esperando y te seguiré esperando hasta que cambies de actitud y comprendas que, estás, vivís y sos por Mí, y no porque Yo tenga interés, sino porque el amor es totalmente desinteresado, quien ama nunca pide una respuesta, ni pide una gratificación, dichoso el que puede darla, pero Mi amor es gratuito, Mi Misericordia es gratuita, totalmente gratuita y tu salvación en el día de mañana cuando cierres los ojos y los abras delante de Mí, va a ser por obra y gracia de la voluntad del Señor, más que por lo que pudiste acumular de mérito sobre la Tierra.

Todas estas cosas, tal vez difíciles, tal vez fáciles se entienden cuando se miran a la luz del amor, porque la realidad más contundente y tremenda que existe sobre la Tierra es que Yo te amo, te amo, te amé desde el principio de todos los tiempos, te seguí amando y te seguiré siempre, hasta que cierres los ojos y puedas disfrutar eternamente de la Bienaventuranza Eterna.

Recién dije que la Misericordia es gratuita, como estos Mensajes van dirigidos a todos los hombres, quiero gritarlo muy fuerte: Mi Misericordia es gratuita y mientras más terrible sea tu vida en todos los órdenes, más gustoso estoy Yo en que te acerques a Mí, porque Yo he venido por vos al mundo, por todos los hombres pero sobre todo aquellos que siempre vivieron al margen de todo. Grito muy fuerte a todos los hombres, como le dije a la Beata Faustina a comienzos de siglo: ha llegado la hora de la Misericordia, estamos en la era de la Misericordia, el amor sin límites del Señor y en forma gratuita, sin hacer ningún mérito.

En el momento en que los hombres lleguen a convencerse de esto, su vida cambiará totalmente, porque tienen a su disposición en forma continua y permanente, todo el amor que necesita para construir todas las cosas, materiales y espirituales.

Dice Nuestra Señora:

Cuando entró Jesús pasó por tu mente este interrogante: ¿no son estos los Mensajes de la Virgen?, ¿cómo es que Jesús hable primero?, eso pasó por tu mente y Yo lo respondo: ocurre que en las otras apariciones a través de los siglos, Yo lo hacía sola, o Jesús lo hizo solo, pero no juntos, salvo excepciones, en consecuencia, no por eso dejan de ser Mis Mensajes, aunque Mi Hijo hable primero. Para ustedes hay un primero, hay un segundo y hay un tercero, hay un antes y hay un después, para nosotros no, para nosotros todo es un continuo presente, sin un antes y un después.

Pasó por tu mente en este momento: que lindo sería que en vez de que tú hablaras Señora, hubiera un dialogo, tal vez no por vos sino por los demás, puede haberlo, pero Yo sé que vos has superado eso hace mucho tiempo, porque todas las preguntas humanas me son importantes, pero vos dejas que Yo hable porque sabes que lo esencial lo voy a decir sin necesidad que me lo pregunten, ¿o acaso hay necesidad de decirles que son Mi preocupación durante las veinticuatro horas del día?, ¿hace falta decirles que estoy al lado de ustedes o en el corazón, en cada una de las tareas que hacen?, ¿hace falta decirles que estoy siempre en forma incondicional a vuestro lado en las buenas y en las malas?, en las buenas alegrándome y en las malas preocupándome, afligiéndome y pidiéndole a Mi Hijo que cambie tantas realidades duras, esas realidades que a vos te hacen sufrir tanto, esas realidades de las cuales vos tenés miedo algún día cerrar los ojos y no haber hecho nada para remediar algo siquiera, es un razonamiento humano, está bien, pero podes quedar tranquilo que todo está observado, minuciosamente observado por Mí.

Entonces, en el momento más alegre o más triste, más duro, más difícil o más amoroso, no temas en decirme: Madre, necesito tu auxilio, necesito tu fuerza, necesito que me soluciones los problemas más simples y elementales, porque para mí son un mundo, pero para vos Señora no es nada, exactamente querido, para Mí no es nada, solamente lo que necesito es que tu corazón se abra como una flor después de la lluvia y me diga: Madre, pídele a tu Hijo todas estas cosas que necesito, pídeselas Madre, yo no soy ni digno, ni indigno, yo soy simplemente Madre, pero necesito tu mano, tu mirada, tu consejo, tu ayuda, tu guía porque en ese mismo momento todo empieza a ser diferente.

Muchas veces el hombre se queja porque cree que Yo estoy ensordecida o sorda directamente, no será Mis queridos que no piden las cosas, o me la piden con desgano, o me la piden creyendo que porque se va a preocupar mi Madre por esto, o me lo piden creyendo que me están pidiendo demasiado, o me lo piden creyendo que Yo no me preocupo en las cosas materiales, o me lo piden creyendo que a lo mejor hay alguna cosa no tan buena, detrás del pedido.

Yo les he dicho muchas veces: tengo Mis brazos cargados de piedras preciosas que son gracias que tengo para regalarle al hombre y nadie me lo pide.

Habla Artemio:


Artemio comienza a hablar en lenguas...

Dice San Pablo: nadie habla en lenguas, sino sabe traducirlas, porque a la Asamblea le hace daño, pues bien, el Espíritu Santo ha puesto en mi boca y ha movido mi lengua para decir lo siguiente, me ha hecho decir en parte en griego y en parte en arameo antiguo, me ha hecho decir lo siguiente, “Mi alma engrandece al Señor y se alegra Mi Espíritu en Dios Mi Salvador, porque ha fijado los ojos en la pequeñez de su esclava, pero en adelante todas las generaciones me llamarán Bienaventurada”, según San Pablo y también en los Hechos de los Apóstoles, dice: “nada hay tanto que agrade al Señor como el hablar en lenguas”.

Dice la Madre Teresa:

Estás esperando que te llame la atención por lo que dijiste al comienzo, pero no lo voy a hacer, ¿o acaso crees que soy bella?... (se corta la grabación)... .

No te canses en la lucha de todos los días, ya sé que no te cansas, pero a veces tenés la tentación de cansarte, lo digo porque a veces te parece que intercedes por cinco y habría que interceder por mil, en el sentido de que las cosas siguen en desorden en el mundo, vos intercedé por todo lo que el Espíritu Santo te indique interceder, el resto dejáselo al Señor que Él se preocupará cómo hacerlo, cuándo hacerlo, dónde hacerlo, de qué manera hacerlo, no te hagas la ilusión de que vos lo podes transformar todo, por más que estés con todo el Espíritu del Señor, porque tus fuerzas son humanas.

Te lo digo mi querido porque yo montones de veces he hecho lo mismo, yo creía que, pero me daba cuenta que no, me daba cuenta que no, entonces hice lo que Dios me ponía en mis manos, delante de mí y eso trataba de hacerlo lo mejor posible, pidiéndole siempre luces al Espíritu Santo para no equivocarme.

Pero una cosa puedo decirte, cuando estaba en la Tierra no lo sabía, pero cuando pasé a mejor vida y viendo o apenas vislumbrando el pensamiento del Señor, he llegado a una conclusión: todo aquello que pasa por la mente del hombre, para que el mundo sea más habitable y todo esté mejor organizado y ordenado simplemente, aunque el hombre no logre hacerlo, pero solamente con que pase por su mente hacerlo el Señor en su infinita sabiduría y misericordia ya lo tomó como hecho, pero eso no lo sabía en la Tierra yo, lo aprendí después en esta mejor vida, por eso el Señor me ha permitido revelarlo.

Te lo repito por si no andás bien de entendederas: todo aquello que pase por tu mente para ordenar, corregir, mejorar, sanar, es decir, todo lo que quisieras hacer y escapa a tus manos, porque es demasiado grande o está muy lejos o lo que sea, en la mente del Señor por su infinita sabiduría y Misericordia lo toma como hecho. Sirva esto como un Mensaje por supuesto a todos los hombres, ya que estos Mensajes son dirigidos a la humanidad entera.

¿Por qué has mirado la hora mi querido?, ¿de qué tienes apuro?, teniendo y estando en la presencia del Señor, nunca más mires la hora.

Habla Artemio:

Me suena a reto Madre.

Dice la Madre Teresa:

No, no tanto.

Dice San Martín de Porres:

Lo dicho por la Madre Teresa, yo también lo he comprobado después, mi mundo fue muy distinto al de ella, pero muy parecidos en cuanto a que las injusticias prevalecían y en todas las cosas que se veían a lo largo del día, eran contadas aquellas que podían decir que entregaban un orden adecuado al Señor dentro del universo, sin embargo veía que el sol todas las mañanas volvía a salir, volvía a calentar, volvía a dar vida a las cosas, más allá de si era aprovechado o no su calor.

La prueba más evidente de que el Señor tiene sus caminos es mi propia vida, ¿quien fui yo mis queridos?, un pobre negro, un hijo bastardo, un pobre sirviente dentro del convento, que no hacía nada más que mover la escoba, también hice otras cosas y pasaban cerca mío como dije otras veces, doctos señores, sesudos señores que pasaban largas horas en la biblioteca nutriéndose de la palabra, y mis queridos, yo no me nutría de la palabra, porque tenía una escoba en la mano, pero mi corazón se nutría de la palabra del Señor y todo aquel que pasaba a mi lado recibía una respuesta de la palabra del Señor. Nunca confundan las cosas, es preferible un minuto de corazón en la vida del hombre, antes que cien años de mente.

Dice San Artemio:

Cuando me toca el turno de hablar, me parece estar siempre descolocado, porque las características humanas aun las conservamos de este lado, San Martín de Porres y la Madre Teresa fueron contemporáneos prácticamente, mientras que Yo estoy perdido en la historia, allá en los primeros tiempos del Cristianismo, pero mis queridos la verdad es una sola, a pesar de los siglos y los siglos y los siglos y lo que ha dicho San Martín de Porres en cuanto al corazón y la mente, tienen vigencia hoy, como lo tenía en mis tiempos.

Es una pena que yo haya pasado tantos años de mi vida sin saberlo y aunque después lo supe, pero ya mi corazón no tenía la frescura como la tenía la de San Martín o de la Madre Teresa, porque yo fui formado en la vida militar y los que son formados en esta vida, pierden la frescura del corazón.

A medida que pasó el tiempo, el Señor me la fue dando a esa frescura, tanto me la dio mis queridos que hasta terminé en el martirio, gozoso fui para que me cortaran la cabeza, gozoso fui, pensando que solamente el Señor, le reservaba esas cosas a algunos elegidos, pero yo no lo hacía orgulloso por mí sino orgulloso por el Señor, como dice el Evangelio. Por eso cuando sentí que mi cabeza dejaba de pertenecer al cuerpo, instantes todavía pude tener lucidez, instantes, pero lo suficiente como para darle gracias al Señor por lo que había ocurrido.

Es por eso que predicar esta locura de la cruz no es una tarea fácil, en cualquier tiempo, como bien lo dice en la Carta de Pablo: “esa cruz que es escándalo para los judíos y estupidez para los que no creen en Él”, pero sigue diciendo Pablo: ”en adelante ya no hay ni hombre, ni mujer, ni esclavo, ni liberto, ni judío, ni gentil, sino que todos somos hermanos de un mismo Padre que está en los Cielos”. ¿Qué prefieren hermanos?, ¿qué es lo que prefieren?, yo no les estoy proponiendo el martirio ni mucho menos, pero todo lo que pase en ustedes durante el día, que en proporción a las fuerzas que tienen también de alguna forma el martirio ofrézcanselo al Señor, désenlo a Él como un acto de alabanza: te ofrezco Señor los dolores de este día, de este largo día, para que vos lo quemarás con el fuego de tu amor y todo será diferente.

Cuando van a acostarse mis queridos por qué no se quedan un momento mirando hacia arriba en la oscuridad y piensen que Jesús viene, los toca, les pasa la mano en la frente y los bendice tiernamente, porque para aquél que ama, siempre hay tiempo para amar, siempre hay tiempo para destinarlo a quien quiere, dirán: pero es grande la Tierra y muchos los hombres, la Misericordia del Señor alcanza para todos, no se olviden de eso, nunca, la Misericordia del Señor alcanza y sobra para todos.

Habla Artemio:

La Beata Faustina quiere decir algo, aunque ella normalmente no viene, pero hoy ha venido, bueno ahora tengo que decir que, así como dije antes de la Madre Teresa que no era tan linda, la Beata Faustina es de una belleza increíble, increíble, los mundanos dirán: que desperdicio una monja tan hermosa, Dios dirá que suerte, una hija dilecta.

Dice Sor Faustina:


Me parece maravilloso todo lo que se está haciendo aquí respecto a la Divina Misericordia, no hay nada que objetar, pero yo te aconsejo que hables más de las tres de la tarde, la hora en que muere Jesús y le recalques a la gente que todo aquello que pidan a las tres de la tarde, después de pensar un momento, un momento nada más en la pasión del Señor, todo aquello que le pidan al Señor, Él se los concederá. Cualquiera diría: esto parece un comercio donde alguien pide y alguien da, no, a esta altura estamos hablando dentro del lenguaje del amor, cualquiera que ama a otro y ve que tiene una necesidad le da lo que necesita y no hay temor a pedir una respuesta, si alguien ama a otro, le da como una forma de manifestarle su amor y allí queda todo.

Por eso te recomiendo, recalcá más las tres de la tarde, las tres de la tarde. Ya los has hecho infinidad de veces, pero últimamente no lo estás haciendo.

Amén.

Habla Artemio:

Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor. Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor. Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu de amor. Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu de amor. Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor. Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor.

El Señor en la puerta detrás de N., levanta la mano y dice: del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén.

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