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Mensaje del 27 de Marzo de 1999

Piensen, reflexionen, pero no con la mente sino con el corazón, el Hijo viene al mundo en el vientre de una Virgen, se cría, predica y de acuerdo a las Escrituras, muere muerte de cruz, que era escándalo para los judíos y estupidez para los que no creen en Mí, pero como dice Pablo: “después de esa cruz ya no hay hombre ni mujer, ni esclavo ni liberto, ni judío ni gentil, sino que todos son iguales, hermanos e hijos de un mismo Padre que está en los cielos”.


Mensaje del 27 de Marzo de 1999

Habla Artemio:

Ven Señor Jesús, ven, Señor si a veces uno habla de más, tené piedad de nosotros Señor, tené piedad de nosotros Señor, tené compasión de nosotros, todo lo que uno diga de más, ocurre Señor que somos humanos. Ven Señor, ven, ven Señor Jesús, ven, Jesús está aquí, está con todo un hábito blanco como entró en Jerusalén el Domingo de ramos. Jesús está solo, está solo.

Dice Jesús:

“Yo soy el camino, la verdad y la vida, quien a Mí me sigue no anda en tinieblas”.

¿Por qué te llamó tanto la atención que Yo hoy viniese solo?, es para indicarles que por más que mañana se conmemora la entrada triunfal Mía en Jerusalén el Domingo de ramos, pero Yo para estos momentos estaba totalmente solo, en los momentos más terribles de mi vida estuve solo, es cierto que mañana todas las personas en las calles de Jerusalén, hace dos mil años, para decir una fecha, salía y decía: ”bendito el que viene en nombre del Señor” y arrojaba toda clase de vegetales, con el tiempo fueron olivos, pero en aquél momento había toda clase de vegetales que hacían como una alfombra por donde Yo pasaba, pero Yo no ignoraba que era el comienzo del fin, era el principio del fin.

Por eso invito a todos los hombres a que en estos días... (se corta la grabación)..., que reflexionen sobre Mi soledad, ustedes dirán: ¿por qué el Hijo de Dios puede hablar de soledad?, sin embargo piensen en que Yo tengo una parte humana y que en los momentos más difíciles de hoy, mañana y estos días que siguen, estuve muy solo, incluso humanamente me creía abandonado también por Mi Padre, como se lo dije en varias oportunidades, ¿acaso no se acuerdan que en el huerto de los olivos Yo le pido a Mi Padre que no me haga morir?: ”aparta de Mí este cáliz” significa: Padre, no me des la muerte, y entre los Discípulos, Pedro, tampoco quería que Yo muriera una muerte de cruz, él después de muchos años, también murió una muerte de cruz, pero se consideró indigno y entonces quiso que lo crucificaran cabeza abajo. Es decir, no lo entendieron en aquél momento y tal vez muchos en el mundo no lo entiendan aún hoy, lo que significa la cruz y la muerte y el derramar Mi sangre por la redención de los hombres, a eso los remito.

Piensen, reflexionen, pero no con la mente sino con el corazón, el Hijo viene al mundo en el vientre de una Virgen, se cría, predica y de acuerdo a las Escrituras, muere muerte de cruz, que era escándalo para los judíos y estupidez para los que no creen en Mí, pero como dice Pablo: “después de esa cruz ya no hay hombre ni mujer, ni esclavo ni liberto, ni judío ni gentil, sino que todos son iguales, hermanos e hijos de un mismo Padre que está en los cielos”. Eso trajo la cruz, Yo tendré que pasar en esta semana la conmemoración de Mi muerte en la cruz, porque a través de ella se da la redención de la especie humana, “un Dios de amor” como dice Juan, “ama tanto al hombre que envía a su propio Hijo a la muerte para salvarlo”.

Tengan esa bandera levantada y si eso no es suficiente para creer en Mí, no sé qué es lo que sirve para creer en Mí, haber dado la vida por cada uno de los hombres de todos los tiempos y de los que vendrán, si eso no es una prueba de amor entonces ¿qué prueba de amor quieren?, ¿qué prueba de amor pueden esperar?. En el Evangelio está claro: “nada hay tan grande como dar la vida por un amigo”, pero Yo la di no solamente por los amigos sino también por aquellos que me odiaban; ustedes dirán: tenías la fortaleza del Hijo de Dios y Yo les respondo: y tenía toda la debilidad de un hombre común. Todo lo que recibí durante esta semana, la recibí como un hombre como ustedes. En el huerto de los olivos, de toda Mi piel salió sangre por el sufrimiento cuando todos los Discípulos dormían y si tienen en cuenta todos los golpes que me dieron, todos los golpes que me dieron y la sangre que derramé, todo eso me dolió como hombre y me sigue doliendo como hombre también, además de dolerme como Hijo de Dios, entonces cuando ustedes tienen un dolor, piensen: mi Dios y mi Señor también a Él le duele, pero no desde hace un rato como a mí sino desde hace dos mil años, nada menos, ¿o ustedes qué creen, que Mi Pasión terminó?, Mi Pasión continúa y Mis heridas siguen manando sangre y los dolores que me infligieron a Mí me siguen doliendo como el primer día.

Por eso, cuando sufrís algo, decí simplemente: con esto, o esto lo ofrezco para completar lo que falta todavía a la pasión de Jesús, entonces todo sufrimiento que tengas y me lo ofreces, estás contribuyendo conmigo a la redención de los hombres, de los que existieron, existen y existirán, estás contribuyendo a la redención de los hombres.

El pensar en Mi dolor no haga que se borre de ustedes la imagen del Jesús triunfante resucitado, pero el Jesús triunfante resucitado sigue teniendo las llagas que tenía en la cruz y tiene los mismos golpes que le dieron, no pierdan la imagen del Jesús resucitado y triunfante, no la pierdan jamás, pero no olviden que Mis heridas siguen manando sangre y cuando vos estás en el camino torcido o que directamente te negás a aceptar Mi Misericordia, pensá que estás haciendo salir sangre por Mis heridas. Ahora si a vos te gusta hacerme sufrir, otro es el problema, pero nunca voy a creer que si me haces sufrir lo haces por gusto, lo haces porque no te das cuenta por ignorante como te dijo el Obispo, Dios lo bendiga a ese hombre, Dios lo bendiga y el Padre derrame sobre él todo lo mejor, Dios lo bendiga.

Mis queridos, no pierdan la imagen del Jesús triunfante a pesar de esta Semana Santa y no pongan cara agria ni triste pensando en Mi muerte, piensen que están conmemorando algo nada más, que Yo ya he resucitado y todo lo que hagan, piensen siempre en Mi imagen triunfante, porque detrás de todos estos dolores y estas ceremonias y estas cosas que se hacen estos días, es una forma de recordar Mi pasión o mañana Mi entrada triunfal a Jerusalén, pero Yo los acompaño a ustedes como Jesús triunfante a que festejen o conmemoren o recuerden estas cosas, pero no crean el Viernes Santo como algo que uno le pasa que se siente desprotegidos y como en el abismo porque Jesús está muerto, eso es una tremenda equivocación hacerlo, el Viernes Santo se recuerda Mi muerte, pero Yo ya he resucitado.

Vuelvo a repetir, no piensen que están abandonados porque Yo estoy muerto, durante mucho tiempo así creyeron, pero como ustedes saben en cada tiempo se creen cosas que después con el auxilio del Espíritu Santo se van aclarando, aclarando, aclarando, aclarando hasta llegar a pensar lo que corresponde. Pero tampoco se olviden de una cosa, aquel ser que pide el auxilio del Espíritu Santo para ver la verdad tal cual es, tanto pudo ver hace mil o dos mil años como ahora, exactamente igual, porque el Espíritu Santo le da al hombre la posibilidad de ver plenamente la verdad, no con su mente, aunque su mente le ayuda, pero sí con su corazón, es decir, con sus afectos, con sus sentimientos, con sus emociones, porque los valores se perciben a través de los sentimientos, no se razonan, ¿o acaso podrían razonar algo sobre Mi sangre derramada en la cruz?, sería hacer el ridículo.

Por eso que en estos días, más que la mente para mirar fríamente las cosas, usen el corazón, el corazón no se va a equivocar nunca, sobre todo cuando está en un continuo, en una continua unión con el Espíritu Santo.

Les repito, el hecho de venir solo ha sido para que piensen en Mi soledad, o tal vez para que piensen en vuestra soledad en el mundo, porque pueden estar acompañados de montones, pero individualmente están solos y cuando cierren los ojos para pasar al otro lado, van a estar solos, ¿o creen que van a llevar a otros juntos?, van a estar solos, eso de soledad es para decirle físicamente hablando, individualmente hablando, saben que siempre están conmigo.

Los amo, los quiero y quiero que ustedes pasen esta semana, comenzando mañana por Mi entrada triunfal en Jerusalén con toda la riqueza que tienen estos días, la riqueza de gracia, que toda esa gracia inunde vuestros hogares, vuestras vidas y a todas las personas que ustedes quieren y no quieren, a todos.

Los dejo con Mi bendición en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén,

Habla Artemio:

Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor. Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor. Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu de amor. Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu de amor. Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor. Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor.

 

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