• CAPILLA ABIERTA TODOS LOS DÍAS

Mensaje del 16 de Junio de 1999

En nombre de Jesús y de su Santa Madre.

Cántico de acción de gracias, Salmo 118.

 

Mensaje del 16 de Junio de 1999

Habla Artemio:

Oh Señor, Dios Altísimo, en este momento queremos unirnos a la Virgen María, Madre de Dios, para que podamos alabarte y adorarte, queremos unirnos a la alabanza y a la adoración de los Ángeles, de los Santos y de toda la milicia celestial, para que juntos podamos alabarte y adorarte, queremos unirnos a toda la Iglesia de Jesucristo en el haz de la Tierra, para que unidos en un solo corazón podamos adorar a nuestro Dios.

En este momento, oh Padre, abrimos el corazón e invocamos la fuerza y el poder de tu Espíritu Santo, para que sea Él quien dentro de nosotros alabe y adore a Dios Altísimo. Nosotros nos entregamos a ti Santo Espíritu, ven en nombre de Jesús Señor y su cita la alabanza en lo más profundo de nuestro ser.

Oh Padre eterno, tu eres nuestro Creador, tu eres nuestro Padre de amor, te amamos y te rendimos toda alabanza de nuestro corazón, queremos a alabarte por toda nuestra vida, queremos hacer tu voluntad, queremos celebrar tu Gloria porque tu eres bueno, tu eres Santo, tu eres el único digno de recibir toda honra, alabanza, Gloria y majestad. Señor Jesús, nosotros te adoramos, tu eres el Altísimo y nuestro Salvador, Dios con el Padre y con el Espíritu Santo, nosotros nos entregamos a ti incondicionalmente porque pagaste el precio de nuestra salvación y porque te pertenecemos, somos tuyos, pueblo tuyo, hoy Jesús, conságranos en tu Espíritu como un pueblo, una familia de alabanza y adoración, que en todas las circunstancias de nuestra vida surja la alabanza de nuestro corazón y de nuestros labios y suba a los Cielos en tu nombre Señor.

Oh Espíritu de Dios, tu que habitas dentro de nosotros, tu que eres el consolador, el Dios de sabiduría infinita, nosotros te amamos, nosotros te adoramos Señor, te bendecimos y glorificamos Señor y nos rendimos a tu presencia. Ven Espíritu Santo, ven y conduce nuestra vida ungiéndonos con tu poder y concediéndole a nuestro corazón y a toda nuestra familia el don de la alabanza, infúndenos hoy Santo Espíritu ese don y has que corran en nuestro interior Ríos de Agua Viva y de alabanza para que nuestro Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo sea adorado, honrado, glorificado y bendecido en todas las circunstancias de nuestra vida y de nuestro ambiente familiar, que nuestro corazón esté unido en la alabanza y en la adoración, que nuestra vida familiar sea un himno de alabanza a tu Gloria.

Bendito seas Señor, porque los Ángeles y los Santos te alaban sin cesar, bendito seas Señor porque la Virgen María, Madre de Dios te alaba sin cesar, bendito seas Señor porque tu Iglesia aquí en la Tierra te alaba sin cesar, bendito seas Señor porque hoy nos convocas a formar tu pueblo, tu familia de alabanza y de adoración, nosotros decimos sí y contamos con tu Gracia para que seamos fieles y para que la alabanza crezca dentro de nosotros, no apenas cinco minutos por día sino Señor el día entero, a cada momento, a cada instante, que incluso durmiendo nuestro corazón esté velando en la alabanza y en la adoración, porque fuimos criados para la celebración de tu Gloria, bendito seas para siempre. Bendito sea tu poder que nos transforma, bendito sean tu poder y el poder de tu Espíritu Santo de alabanza dentro de cada uno de nosotros. Bendito seas Señor porque tu eres digno, tu eres nuestro Dios y solo a ti prestamos nuestro culto y nuestra alabanza, nuestra adoración y ahora Señor nos unimos en adoración a alabanza y acción de gracia a todo tu pueblo en el haz de la Tierra, a toda tu Iglesia, a toda familia, a todos los ciervos de ministerios y te bendecimos y adoramos y entregamos nuestra vida y nuestro sufrimientos y dolores para que también en medio de todo esto tu seas alabado, adorado y glorificado.

Oh Jesús, hoy recurrimos a ti por la intercesión de María Santísima y te pedimos por el Corazón Inmaculado de tu Madre, que extienda tus manos llagadas sobre tu pueblo sufrido y sobre las familias que sufren. Señor, nosotros te entregamos nuestro país, la crisis económica que vivimos, nosotros te entregamos toda la angustia del pueblo y de la familia, te entregamos a tu Iglesia, al Santo Padre el Papa Juan Pablo II, a tus Sacerdotes, tus Ministros, tus Pastores, nuestros Obispos, todos los vocacionados, todos los religiosos, todos los laicos consagrados a ti y al ministerio de tu palabra, a todos los que te adoran y nosotros nos entregamos a ti.

Te alabamos y pedimos Jesús: libera la cura Divina sobre nosotros, libera tu poder sobre nosotros oh Señor, especialmente sobre los miembros de nuestra familia y sobre los hermanos enfermos que rezan con nosotros y son tan sufridos, que por el poder de la alabanza sean liberados ahora de toda angustia y tristeza, melancolía y desesperación, de la añoranza de los seres queridos que ya murieron, de todo desequilibrio emocional, de la falta de ánimo para vivir y de la depresión. Entreguemos todos estos dolores y sufrimientos a ti, con grande alabanza y adoración esperando con toda confianza que de ti nos vengan la cura y la liberación.

En nombre de Jesús y de su Santa Madre.

Cántico de acción de gracias, Salmo 118:

“¡Aleluya!.

Den gracias a Yahvé porque es bueno,

porque es eterno su amor.

Diga la casa de Israel:

¡que es eterno su amor!.

Diga la casa de Aarón:

¡que es eterno su amor!.

Digan los que temen a Yahvé:

¡que es eterno su amor!.

En mi angustia hacia Yahvé grite,

Él me respondió y me dio respiro.

Yahvé está por mí, no tengo miedo,

¿qué puede hacerme el hombre?.

Yahvé está por mi entre los que me ayudan,

y yo desafío a los que me odian.

Mejor es refugiarse en Yahvé

que confiar en el hombre.

Mejor es refugiarse en Yahvé

que confiar en magnates.

Me rodean todos los gentiles

y en el nombre de Yahvé los cercené.

Me rodeaban, hasta me aseriaban,

en el nombre de Yahvé los cercené.

Me rodeaban como avispas,

llameaban como fuego de zarza,

en el nombre de Yahvé los cercené

Se me empujó, se me empujó para abatirme

pero Yahvé vino en mi ayuda.

Mi fuerza y mi cántico Yahvé,

Él ha sido para mi la salvación.

Clamor de júbilo y salvación en las tiendas de los justos,

la diestra de Yahvé hace proezas,

excelsa la diestra de Yahvé,

la diestra de Yahvé hace proezas

No, no he de morir,

que viviré y contaré las obras de Yahvé.

Me castigó, me castigó Yahvé,

pero a la muerte no me entregó.

Abridme las puertas de justicia

entraré por ella,

daré gracias a Yahvé.

Aquí está la puerta de Yahvé,

por ella entran los justos.

Gracias te doy porque me has respondido

y ha sido para mi la salvación.

La piedra que los constructores desecharon,

en piedra angular se ha convertido.

Esta ha sido la obra de Yahvé,

una maravilla a nuestros ojos.

Este es el día que Yahvé ha hecho,

exultemos y gocémonos en Él.

Dad Yahvé, da la salvación.

Dad Yahvé, da el éxito.

Bendito el que viene

en nombre de Yahvé.

Desde la casa de Yahvé los bendecimos.

Yahvé es Dios, Él nos ilumina,

cerrar la procesión ramos en mano hasta los cuernos del altar.

Tu eres mi Dios, yo te doy gracias.

Dios mío, yo te exalto,

dad gracias a Yahvé porque es bueno,

porque es eterno su amor”.

Acción de gracias por la liberación recibida:

“Bendeciré a Yahvé en todo tiempo,

sin cesar en mi boca su alabanza.

En Yahvé mi alma se gloría,

óiganlo los humildes y se alegren.

Engrandeced a Yahvé conmigo,

ensalcemos su nombre todos juntos.

He buscado a Yahvé

y me ha respondido

y me ha librado de todos mis temores.

Los que miran hacia Él refulgirán,

no habrá sonrojo en su semblante.

El pobre ha gritado,

Yahvé ha oído y le salva de todas las angustias.

Acampa el Ángel de Yahvé

entorno a los que le temen y los libra.

Gustad y ved que bueno es Yahvé,

dichoso el hombre que se cobija en Él.

Temed a Yahvé vosotros Santos suyos,

que a quienes le temen no les falta nada,

los ricos quedan pobres y hambrientos,

más los que buscan a Yahvé de ningún bien carecen.

Venid hijos, oídme,

el temor de Yahvé voy a enseñaros:

¿quién es el hombre que apetece la vida,

deseoso de días para gozar los bienes?.

Guarda del mal tu lengua,

tus labios de decir mentira,

apártate del mal y obra el bien,

busca la paz y anda tras ella.

El rostro de Yahvé contra los malhechores

para raer de la tierra su memoria,

los ojos de Yahvé sobre los justos

y su oído hacia su clamor.

Ellos gritan: Yahvé escucha,

y los libra de todas las angustias.

Yahvé está cerca de los que tienen roto el corazón,

Él salva a los espíritus hundidos.

Muchas son las gracias del justo

Pero de todas las libera Yahvé,

todos sus huesos guarda,

no será quebrantado uno solo.

La malicia matará al impío,

a los que odian al justo lo tendrán que pagar.

Yahvé rescata el alma de sus siervos,

nada habrán de pagar los que en Él se cobijan”.

“Yo te ensalzo oh Rey, Dios mío,

y bendigo tu nombre para siempre, jamás.

Todos los días te bendeciré,

por siempre jamás alabaré tu nombre.

Grande es Yahvé y muy digno de alabanza,

insondable su grandeza.

Edad a edad encomiará tus obras,

pregonará tus proezas,

el esplendor la Gloria de tu majestad.

El relato de tus maravillas yo recitaré,

el poder de tus portentos se hablará,

y yo de tus grandezas contaré.

Se hará memoria de tu inmensa bondad,

se aclamará tu justicia.

Clemente y compasivo Yahvé,

tardo a la cólera y grande el amor,

bueno Yahvé para con todos

y sus ternuras sobre todas sus obras.

Te darán gracias Yahvé tus obras todas

y tus amigos te bendecirán.

Dirán la Gloria de tu Reino,

de tus proezas hablarán,

para mostrar a los hijos del hombre tus proezas,

el esplendor y la Gloria de tu Reino.

Tu Reino, un Reino por los siglos todos,

tu dominio, por todas las edades.

Yahvé es fiel en todas sus palabras,

en todas sus obras amoroso.

Yahvé sostienen a todos los que caen,

a todos los encorvados endereza.

Los ojos de todos fijos en ti esperan

que le des a su tiempo el alimento,

abra tu mano, tu y sacias el deseo de todo ser viviente.

Yahvé es justo en todos sus caminos,

en todas sus obras amoroso,

cercano está Yahvé de aquellos que le invocan,

de todos que le invocan con verdad.

Él cumple el deseo de aquellos que le temen,

escucha su clamor y los libera.

Guarda Yahvé a cuanto le aman,

a todos los impíos extermina.

Alabanza de Yahvé diga mi boca,

y toda carne bendiga su nombre sacrosanto

para siempre jamás”.

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