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Mensaje del 17 de Septiembre de 1998

Aunque ya les he dicho en otras oportunidades recomiendo como devociones muy gratas a Mí el rezo de las palabras que dije al Arcángel San Gabriel, además no debe faltar en vuestros labios y en vuestro corazón, todas las veces que sea posible un Ave María.Mensaje del 17 de Septiembre de 1998

 

Habla Artemio:

Hoy es 17 de Septiembre de 1998.

Señor al hacer la invocación, humildemente te pedimos que nos asistas con tu Misericordia para poner un poco al día nuestras cuentas, nosotros nos reunimos Señor para esperarte y escuchar tu palabra pero al hacerlo queremos saber Señor si somos dignos de estar en tu presencia, por eso nos arrepentimos de todas las cosas que hemos hecho a lo largo de nuestra vida y que no son de tu agrado Señor, todas las cosas que uno fue haciendo, sabiendo o no sabiendo, todas Señor, te las presentamos, la ponemos al pie de tu cruz para que vos quemes todo con el fuego de tu amor, todas nuestras malas acciones, malos pensamientos, es decir todo aquello que a vos no te gusta. Además Señor y ya está Jesús con nosotros asi que lo hacemos delante de Él y de su Madre, además Señor perdonamos a todos aquellos que a lo largo de nuestra vida de una u otra forma, directa o indirectamente nos hicieron algún daño o mal o influyeron mal en nuestra vida. Que esto no sea para nosotros solamente sino para todos los miembros del grupo y todas sus familias, entonces en tu presencia Señor perdonamos a todos aquellos que nos hicieron mal, ya sabemos Señor que el perdón no puede ser total, entonces si alguno de nosotros tenemos broncas viejas o no tan viejas que no podemos perdonar porque es tanta la bronca que nos da que no podemos perdonar.

Entonces te decimos Señor: nosotros queremos perdonar, pero todavía no podemos y entonces vos ayudanos Señor a medida que pase el tiempo a perdonar todas las ofensas que nos hicieron. Perdonamos a nuestra madre y a nuestro padre por todo aquello que no hicieron como correspondía con nosotros, ellos tal vez quisieron hacer lo mejor pero lo mejor no era lo que nos convenía a nosotros y también perdonamos Señor si no somos un fruto del amor sino si somos fruto de un momento de descuido o del preservativo roto o lo que sea, porque una cosa es haber sigo engendrado con amor, queridos desde el comienzo y otra cosa venido por accidente, perdonamos Señor todo. Revisamos toda nuestra vida a lo largo de los días, meses y años, a todos aquellos que nos hicieron daño dentro de la Escuela, aquellos maestros que no estuvieron a la altura de lo que debían hacer para dirigirnos como correspondía, perdonamos todo Señor, perdonamos Señor; tal vez escarbando un poquito en nuestra memoria, nos acordamos de tantas cosas, los chicos que eran nuestros compañeros y que muchas veces nos envidiaron o nos hicieron la vida imposible los perdonamos a todos Señor.

Todos aquellos Sacerdotes que estuvieron cerca nuestro y no nos enseñaron como debieron enseñarnos y que tal vez hubiese sido más fácil nuestro camino a vos Señor pero por culpa de ellos no lo fue, los perdonamos Señor, los perdonamos. Perdonamos a los que fueron nuestros presidentes o gobernadores o intendentes, es decir todos aquellos que hicieron que nuestra vida no fuera provechosa o aprovechada como debió serlo por culpa de ellos, los perdonamos Señor, los perdonamos. Todos aquellos que nos dieron mal ejemplo, que nos trataron mal, que no fueron simpáticos con nosotros como debieron, que no nos ofrecieron el consejo, la palabra o la comida como correspondía, los perdonamos Señor, los perdonamos.

Señor, también te vamos a perdonar a vos, ¿qué?, te vamos a perdonar que en alguna ocasión pudiste ayudarnos más rápidamente que lo que lo hiciste; es decir, vos haces las cosas siempre bien pero de acuerdo a nuestra formación o lo que está pasando en nuestra vida creemos que a lo mejor en un momento determinado debiste hacerlo más rápido, entonces también a vos te perdonamos Señor y nos perdonamos a nosotros mismos Señor por haber sido montones de veces malos con nosotros, por no habernos queridos nosotros como debimos querernos Señor, por eso nos perdonamos nosotros también a nosotros mismos. Todas aquellas acciones, pensamientos, todas las cosas que fuimos haciendo a lo largo de la vida y que sin ser mala nos distrajo Señor del objetivo fundamental que fue convertirnos a vos siempre, también Señor te pedimos que nos perdones. Como decía San Agustín: “tarde te amé Señor”, porque él se convirtió a los treinta y tres años, “tarde te amé Señor”, antes pasó su vida de muy mala manera, ahora nosotros hacemos nuestras las palabra de San Agustín y te decimos: tarde te amé Señor, o: todavía no te amo como debés ser amado por mí.

Señor, nosotros queremos estar en tu presencia lo más limpitos posibles, entonces metete en nuestra vida, revisá de ella todo y todas aquellas cosas que no nos acordamos o que a lo mejor tratamos de justificarlo de alguna manera por lo que hicimos, tenés que perdonarnos todo Señor, mirá todo lo nuestro, todo Señor, todo lo ponemos con un paquete grande al pie de tu cruz, esperando ansiosos que las gotas de sangre que caen de tu cuerpo colmen todas nuestras deficiencias de toda la vida; además Señor, muchas veces te hemos ofendido, no porque quisimos sino porque no estamos en condiciones de hacer las cosas de mejor manera.

Entonces, pasa sanando Señor en todo nuestro cuerpo, aquello que estuvo o está enfermo todavía, pasa sanando Jesús, pasa sanando; pasa sanando todo nuestro cuerpo, detenete Señor en todas aquellas partes de nuestro cuerpo que aunque nosotros no lo sepamos vos lo sabes muy bien que no están en buena condiciones, enfermos o pueden llegar a estarlo, pasa sanando Señor, pasa sanando; ahora mira toda nuestra alma y nuestro espíritu, mirá todo Señor, sin ninguna excepción y como una forma de ser más dignos de vos. Saná todo Señor, saná nuestro orgullo, nuestra soberbia, nuestra altanería, nuestra mediocridad, nuestra forma de protestar por cualquier cosa Señor y decimos: no lo vamos a hacer más pero después lo volvemos a hacer al día siguiente o al rato que dijimos.

En una palabra Señor, entrá dentro de nosotros, mira todo nuestro cuerpo, toda nuestra alma y todo nuestro espíritu y todo aquello que sea necesario sanar en tu nombre Señor, en tu nombre Señor, haz el milagro de sanar todas las dolencias o problemas, todas las cosas que hay que sanar en los que están presentes y en todos los que forman el grupo de oración y todas sus familias. Pasá sanando Señor, no mezquines tu Misericordia con nosotros, seremos lo que seremos pero con toda humildad reconocemos que te estamos pidiendo que revises nuestra vida y la sanes Señor, la sanes Señor, de todo, y todos factores hereditarios que vengan de nuestros padres o nuestros antepasados y que son negativos en nuestra vida saná todo Señor, tachá, corregí, mejorá, todo, todo Señor lo que necesitamos que vos mires y al mirarlos Señor yo tengo la seguridad que nos estás sanando. Yo te doy ademas gracias Señor porque podemos hacer este acto de penitencia delante tuyo Señor, con esa mirada tan tremenda que vos tenés, con esos ojos azules que uno no los puede mirar más que un momento porque directamente uno se siente como perforado por ellos ¿mmm? y delante de tu Madre Señor, tenemos la gracia Señor de hacer todo esto delante tuyo y delante de tu Madre, de alguna forma somos seres privilegiados Señor porque si estás aquí mirándonos quiere decir que nos estás escuchando.

Entonces, desde este momento Señor, en tu nombre, que todos los que padezcan dolencias físicas, psíquicas, espirituales, de cualquier naturaleza, en tu nombre Señor, a partir de este momento queda totalmente sano, totalmente sano Señor, totalmente sano y también Señor te pedimos que mires a todos nuestros enemigos, a todos aquellos que no nos quieren, también Señor sanalos, no para que sean más buenos con nosotros sino para que ellos sean más buenos, estén con nosotros o no, ese es otro problema.

Pasa sanando todo Señor y no es mucho pedirte también que mires todos los habitantes de los cinco continentes y los sanes a todos, cualquiera diría: ya no quedan enfermos, no quedarían enfermos, no va por ahí el problema, siempre vamos a padecer alguna cosa porque el frío los enferma, el calor nos agobia, los alimentos nos perturban, nuestra forma de comer no es la adecuada entonces siempre vamos a tener alguna cosa pero, entre todas esas cosas que podemos tener, enfermedades o lo que sea, que solamente tengamos aquellas que vienen por el hecho de vivir en el mundo pero ninguna otra Señor, ni por herencia, ni por el tiempo que pasamos en la panza de nuestra madre ni nada Señor.

Es grandioso todo lo que vos estás haciendo en nosotros en este momento y ahora Señor, habla que tu siervo escucha, esperando el Mensaje de este día 17 de Septiembre.

Dice Jesús:

Me alegro enormemente que en las Revelaciones de anoche hayan reconocido que hay todo un sistema de vida, donde siguiendo esos principios uno tendría bien claro todo lo que es necesario para vivir como un buen cristiano y una buena persona. También me alegra que hayan revisado toda vuestra vida poniendo las cuentas en claro, ahora miren Mis manos, Mis pies y Mi costado y Mi hombro y todas Mis heridas como siguen aún sangrando, todo eso Mis queridos es para redimirlos de todo mal y para que todo aquello que no esté en orden dentro de vuestro cuerpo, perturbando la salud con el nombre de enfermedad, que en este mismo momento todo en Mi nombre desaparezca.

Los amo mucho, los tengo siempre en especial consideración y aunque ustedes no me vean, Yo siempre estoy a vuestro lado y también estoy poblando vuestro corazón, sería maravilloso de que todos abrieran su corazón y dejaran entrar toda Mi Misericordia dentro de ustedes, para que de esta forma sean como un sol en los lugares o a los lugares donde vayan. Piensen, piensen, piensen que Yo les estoy dando a ustedes, les estoy diciendo con caridad que tienen en vuestros hombros la responsabilidad de hablar en Mi nombre, porque como bien dijeron antes: todos son sacerdotes, reyes y profetas. Estos tres términos, sacerdotes, reyes y profetas convendría ahondarlos porque en general nadie tiene noción de la profundidad y de la belleza de estos tres conceptos, pero son Mis sacerdotes, Mis reyes y Mis profetas.

Vuelvo a pedirles hoy que si tienen en cuenta todos los problemas que padece alguien y quiere encontrar respuestas muy concretas a cada uno de ellos, lean e internalicen plenamente todas las Epístolas de San Pablo, todas las Epístolas de San Pablo, además recomiendo hoy profundizar el estudio del Evangelio de San Juan, basándonos en que podría concretarse todo este Evangelio en lo siguiente: “Dios los amó y los ama a todos profundamente y teniendo en cuenta todo ese amor que les tuvo y les tiene, por ese motivo me envió a la Tierra tomando carne en el cuerpo de una mujer y me hizo terminar Mis días en una cruz”, como se hace con los ladrones y con los que matan, todo eso por ustedes, entonces profundicen el Evangelio de San Juan porque hay montones de cosas que todavía están vírgenes; es decir, no han sido lo suficientemente esclarecidas como debieron estar esclarecidas, no le hagan decir a San Juan cosas que él no dijo, pero también es necesario pedir la presencia del Espíritu Santo para que les instruya, les forme, les clarifique, les verifique todas las cosas que hay en el Evangelio de San Juan.

Dice Nuestra Madre:

Aunque ya les he dicho en otras oportunidades recomiendo como devociones muy gratas a Mí el rezo de las palabras que dije al Arcángel San Gabriel, además no debe faltar en vuestros labios y en vuestro corazón, todas las veces que sea posible un Ave María. No olviden que tanto el Ave María como el Padre Nuestro son oraciones que están en la Sagrada Escritura, las otras oraciones son muy buenas e importantes y fundamentales pero fueron fruto de Documentos de la Iglesia o reuniones conciliares, eso indica que tanto el Ave María como el Padre Nuestro son genuinamente profundos y enseñados en los Evangelios.

Me interesa también que recen el Magnificat, que es un maravilloso himno de acción de gracia en el cual Yo le agradezco al Padre haberse fijado en la pequeñez de Mi persona, me gusta la Salve también y ya lo dije en una oportunidad pero lo voy a repetir, es hermoso rezar el Rosario como lo rezan siempre, eso es una belleza, de una belleza increíble, pensando que por cada Ave María que ustedes pronuncian van colocando en Mi regazo, en Mi frente y en Mi cuerpo, por cada Ave María una rosa.

Además les quiero decir, no terminamos aquí con las devociones que pueden hacerse sino que puedo enumerar muchas más pero sería interesante que provistos del Rosario de las misiones, provistos de ese Rosario digan todo como deben decir, pero en cada cuenta, es decir por cada Ave María, en cada decena vayan enumerando los problemas, los dolores y todas las cosas que no funcionan bien en cada continente; es decir, en lugar del Ave María decir con vuestro corazón o en voz alta: todos aquellos dramas tremendos que acogen a la humanidad. Seguiré con todo esto, seguiré pero tampoco es cuestión de cantidad de devociones, un Ave María dicha con todo el corazón, ustedes nunca pueden tomar conciencia del valor que tiene, solamente un Ave María.

Dice la Madre Teresa:

Mientras yo atendía a todos aquellos que necesitaban de mí iba desgranando Rosarios, pero no con sus cuentas sino con personas que podía ayudar a vivir ó a bien morir, por supuesto que nunca voy a decir que una buena acción reemplaza a la oración, pero es hermoso hablarle al Señor con nuestras obras y preguntarle: Señor ¿te gustó lo que hice hoy?, ¿te gustó esto que armé?, ¿te gustó Señor cómo fui a lo largo de mi día haciendo todas estas cosas para agradar a la Divinidad?. Y les digo más, es posible que pasara horas en contemplación, pero yo no rezaba tanto en cantidad sino prefería rezar menos pero en profundidad, es decir que mi corazón tuviese una participación especialísima en ese diálogo con mi Dios y mi todo.

No diré más, solamente algo y es esto, ya sé que ustedes hacen todas estas cosas, pero piensen, piensen que si estos Mensajes por supuesto que sí, darán la vuelta al mundo para mostrarles a los hombres tantas cosas, es lógico que hable en general y no de cosas particulares o de un lugar determinado.

Amén.

Habla Artemio:

Jesús va a pasar por cada uno de ustedes para hacerles la señal de la cruz en la frente, asi que pónganse como esperándolo.

Viene hacia R., y le pone una mano detrás de la cabeza, la izquierda y con la derecha le hace la sañal de la cruz, ahora se demora con las dos manos sobre su cabeza.

Ahora va de M., le hace la señal de la cruz y baja las manos hasta sus oídos y los mantiene un rato allí.

A P., le hace la señal de la cruz en la frente, le levantó un poco el flequillo para hacerla.

A M., le hace la señal de la cruz y cariñosamente le pasa la mano en la cara y termina en la pera.

A O., le alisa el cabello, le hace la señal de la cruz.

Va hacia H., con la mano izquierda le rodea el cuello y con la derecha por supuesto lo signa con la cruz, pero se mantiene un momento mirándolo.

Viene de M., mano izquierda sobre el hombro derecho y la señal de la cruz y le demora un rato la mano en la cabeza.

Ahora va de L., y le hace la señal de la cruz, se demora delante de ella, la mira.

Ahora va hasta de M., le acomoda un poco el flequillo, le pone la mano izquierda sobre el hombro y le hace la señal de la cruz con derecha.

Viene hasta de P., le pone las dos manos en la cabeza, las demora un buen rato ahí, ahora la signa con la cruz.

De N., le hace la señal y le acaricia el cabello.

Vuelve sobre P., y le vuelve a hacer la señal de la cruz, la primera vez que hace esto.

Ahora viene hacia acá, se paró delante de mí, se sonríe un poco y me dice que es de todas las quejas que hice al comienzo, que le causa un poco de gracia y que haciendo esas quejas no hago muy buen papel, me dice que si todavía no conozco a los seres humanos como son, no todos por supuesto y que no le pida a nadie más de lo que pueden dar, lo dice siempre sonriéndose, como si me estuviera cargando. Vuelve a repetir: que feo papel hacés quejándote, ahora se acerca, me pone las dos manos en la cabeza y me hace la señal de la cruz, se demora acá..., ahora acerca su pecho a mi frente y me dice que le despegue la túnica de la herida del hombro derecho. Los mira a todos y se va.

Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor. Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor. Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu de amor. Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu de amor. Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor. Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor.

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