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Revelaciones - Continuación

Continuación del anterior.

08/02/2001

Dice Jesús:

Yo soy el camino, la Verdad y la Vida. Quien me sigue a Mí no anda en tinieblas.
Cuando todos estos mensajes sean considerados por doctos señores, y no tan doctos, cuando espíritus amigables lean todas estas cosas, y otros no tan amigables, tal vez como sabuesos encuentren alguna pequeña contradicción. Pero en todo caso Yo los invito a que, sin faltar a la verdad esencial, se interpreten todas las cosas. Porque hay que dar por sentado que las locuciones íntimas a veces puedan tener una pequeña desviación, sin ser error, y por otra parte, como sobresalen de un contexto, puedan tener algo que pueda hacer que sean, si no mal interpretadas por lo menos motivo de discusión o algo por el estilo.
Pero que quede asentado, de hoy y para siempre: los mensajes de Mi Madre, Míos, de los Santos, tienen que ser analizados con el auxilio total del espíritu Santo, una profunda humildad y mucho amor. Quien no lo hace de esa manera, más vale no empiece siquiera porque se perderá lo mejor.
Porque lo mejor de todo esto, si bien está dicho, pero tal vez lo mejor sea lo que se lee entre líneas. Tampoco quiero decir que puedo ser oscuro. No, creo que soy suficientemente claro. Pero dentro de la claridad, esa claridad cae en diversas mentes y puede ser interpretado de muchas formas. Pero Yo creo que todo está bastante, o digámoslo bien, muy claro como para que no se le busquen tantas vueltas al asunto, pero como me muevo siempre en un ambiente sumamente quisquilloso, entonces han visto que a lo largo de estos años he vivido aclarando muchas cosas o haciendo resaltar otras.
Porque nunca estuvo en Mí crear ideas que puedan perturbar a alguien. Por eso hasta puedo ser parco o demasiado conciso en las cosas que digo. Además, tienen que entenderlo bien: si se siguieran a pies juntillas los Santos Evangelios no tendría necesidad Yo de andar repitiendo cosas. Si se leyeran con toda el alma las distintas parábolas no habría necesidad de que Yo aclarar otras en apariciones, ni tampoco Mi Madre. Pero como se tienen en cuenta nada más que lo que se quiere tener en cuenta y se le presta atención sólo a aquello a lo que se le quiere prestar atención, entonces digo, y vuelvo a decir, y vuelvo a decir... De ahí que algunos dirían que muchas veces se repiten cosas.
Pero tengan cuidado, cuando Yo digo que repito aclaro que repito. Si no, si a ustedes les parece que estoy repitiendo algo y no dije que estoy haciéndolo, búsquenle la vuelta y traten de sacar de allí dentro un mensaje, porque por algo lo digo de nuevo.
Ahora, si bien ustedes lo pensaron, y algunos lo dijeron, Yo les pregunto a todos, sin excepción: ¿quién podría, durante tanto tiempo, escuchando las revelaciones en locuciones íntimas, quién podría, repito, guardar una coherencia desde la primer palabra hasta la palabra de hoy? ¿Ustedes creen que alguna mente humana podría no salirse en algún momento, para decirlo de alguna forma, de la ortodoxia? Yo no conozco ni conocí, ni conoceré, ninguna mente humana que pueda hablar durante tanto tiempo sin contradecirse nunca.
Ahora, para todos aquellos que ponen en tela de juicio todo esto, o lo que sea, sepan que está bien claro que ninguna mente humana podría haber guardado una coherencia así si no fuera el Espíritu Santo el que está siempre hablando, que soy Yo y que es Mi Padre, Trino y Uno.
Entonces, el mejor argumento que muestra la evidencia de todo es la coherencia de todas las palabras en tantos años. Porque si ustedes son memoriosos verán que los Mensajes en general, en todos lados, son muy cortitos y no es mucha la doctrina que hay dentro de ellos. Si bien es cierto que hay muchas indicaciones valiosísimas, no hay un cuerpo de doctrina en ellos.
Si un teólogo de primer agua tuviera estas locuciones íntimas, entonces podría pensarse que no hay errores, porque un teólogo sería cuidadoso. Pero quien está diciendo todo esto, a través de quien está diciendo todo esto, es un modesto profesor de Filosofía y de otras ciencias del Espíritu, que si bien son un soporte muy importante para todo, nunca representan tanto como alguien que pasó largos años en los campos de la Teología. Que quede esto bien claro.
Además, cuando Yo les hablo, en todos los Mensajes, si bien puedo expresarme con modismos o formas sintácticas de la persona que lo está diciendo, Yo siempre estoy diciendo cosas que no apelan a los conocimientos de quien utilizo como vehículo. Por supuesto que me es más fácil hablar a través de Artemio, pero fíjense ustedes, no es por su sabiduría, que es mucha, sino es por su corazón, que es enorme. Si en todo caso quieren decir algo, digan eso. ¡No apelo a su sabiduría, apelo a su corazón! Que esto sirva para todos los años de revelaciones y lo que continuará, que no Yo sé hasta cuando será.
He hilado muy fino en todo lo que he dicho hasta ahora, es cierto, y podría seguir haciéndolo. Hubo una expresión muy, muy feliz de H., Cuando dijo que vos estabas en el medio del mar y no podías ver la orilla. Es por eso que los que están afuera, en la playa, puedan ver mejor las cosas. Es cierto, estás en medio del mar, y por lo tanto todo lo que pueda decirte parece importante porque lo está diciendo el Hijo de Dios, Segunda Persona de la Trinidad y entonces no hay una palabra que pueda ser despreciable como para sacarla.
De una cosa debés tomar conciencia: salvo excepciones, nadie te entiende. Salvo excepciones, nadie te toma en serio. Salvo excepciones, aquellos que dicen comprender mucho sobre los Mensajes entienden bastante poco. Porque, y a esto tenés que acostumbrate, son contadas las personas que están o estarán cerca tuyo que verán tu real dimensión. Para el resto serás exactamente el hombre de siempre, sujeto a las estructuras en las que te fueron ubicando a través de los tiempos.
Pero entiéndanlo una vez por todas: el Artemio que ustedes conocieron, sigue siéndolo, pero cuando Artemio presta su voz a la divinidad para darle forma, tienen que hacer abstracción de todo lo demás, y una abstracción casi total porque de lo contrario están en el riesgo constante de mal interpretar muchas cosas.
El Artemio al que deberían conocer es aquel que pone las manos sobre la cabeza de alguien y me pide la sanación de esa persona, ese es el hombre que ustedes debieran conocer y que Yo solamente veo. El derroche de amor se da allí y no es lo que se pueda contar después. Allí está el derroche de amor. Digo derroche en un sentido figurado.
Tampoco en este momento estoy haciendo una apología de vos. Solamente quiero aclarar cosas de quien me presta su voz para dar estos Mensajes, que prevalecerán en todos los tiempos por venir, además del presente. Les guste o no, lo quieran o no, les parezca bien o no, todo esto ya es historia, forma parte de la historia del Cristianismo. Habrán algunos que lo creen, otros que lo creen a medias y otros que directamente no lo creen. Pero ese es un problema totalmente aparte de estos Mensajes, que quedarán allí para siempre.
Cada uno se servirá de ellos de acuerdo a sus intereses y a sus conveniencias. No son tantos los que se servirán de ellos para edificar en base a lo que Yo les pido. El resto lo usará para sus intereses, para llevar agua a su propio molino. Pero esto está allí, como un edificio hecho de piedra, para simbolizar, al decir piedra, algo que nadie lo destruirá jamás, estén a favor o estén en contra.
Y tal vez, cuando pase el tiempo, a muchos ni les interesará de quién se valió el Señor para decir estas cosas. Directamente se interesarán por las cosas, y cada uno agregará las palabras que su mayor o menor afecto le esté diciendo.
Simbolizando, es como poner a alguien sobre un lugar muy alto donde todos lo ven, y en consecuencia todos pueden arrojar cualquier tipo de cosas, desde flores hasta piedras, desde oraciones hasta misiles. Y aquellos que podrían pensar en que todo es un edificio armado, tienen tan poco alcance que no se dan cuenta de que nadie arma un edificio para exponerse a todo tipo de cosas buenas y malas, a todo tipo de ataques y alabanzas. Que Yo sepa todo hombre quiere su cuotita de felicidad para vivir en paz en medio de sus hermanos. No conozco héroes que busquen estar muy arriba para ser el blanco de todas las cosas, buenas y malas.
Tal vez dirán que digo cosas obvias. No son tan obvias. No son obvias, necesito decirlas. Y aquellos que piensan que puedo estar haciendo una apología piensen "en todo caso el Señor está haciendo una apología de alguien que sufre en carene propia Sus propias heridas, alguien que lleva como El una cruz muy pesada". Y nadie daría un paso en la vida, sí Yo no lo hubiera establecido, para saber que tiene que sufrir tanto para lograr que todo llegue a una humanidad doliente.
Si sufrir diariamente horrores, por diversos motivos, creen que es una posición tan cómoda, me parece que no están razonando adecuadamente. Es por eso que muchos hombres de la Iglesia, aunque no digan ni una sola palabra, porque tienen un corazón santo están viendo detrás de todo esto un jardín de maravillas pero al mismo tiempo compadecen al jardinero, al que no le va nada bien para tener el jardín de maravillas.
En muchas de Mis expresiones puede parecerles que Soy un poco cortante, demasiado seguro o hasta duros en Mis expresiones. Pero no es así. Se supone que Yo, Jesús, Segunda Persona de la Trinidad y Dios mismo, no puedo tener otra forma de expresarse. Las cosas son blancas o negras, pero después, en lo más profundo de los corazones humanos, cada uno entiende que todo eso blanco o negro tiene un montón de matices grises, según así lo necesite cada hombre y lo entienda cada uno que lo trata con amor.
¡Alégrense todos! ¡Canten loas al Señor! ¡Alégrense! ¡Alégrense! ¡Alégrense! ¡Amén! ¡Amén!¡Amén!¡Amén!.

20/02/2001

Dice Jesús:

A Santa Faustina Yo le hablé en forma privada. Continúo con los Mensajes de la Misericordia en este lugar. Mi Madre, en Lourdes, en Fátima, en Medjugorge, también lo hace en forma privada. Después conocerán las palabras, los Mensajes y dirán lo que quieran, pero esto se asemeja a lo de Santa Faustina, a Lourdes, a Fátima, a Medjugorge, etc.
Así es que tu compromiso esencial, es Conmigo y con Mi Madre, y el día que Yo te pida cuentas, Mi querido, te voy a pedir cuentas a vos y no a todos aquellos que demoran, dificultan, entorpecen, las cosas que vós hacés y las cosas que Yo te digo. Hay algunos que no, pero hay otros que tienen mala voluntad. Pero vos debés estar más allá de todo eso.
Lo de hoy no es extenso, pero sí profundo:
Quiero que digas, sin temor ni temblor, a todos aquellos que quieran oirte, y que no quieran oírte, tenés que transmitirles un mensaje bien claro, que el Padre, Yo y el Espíritu Santo tenemos pensado desde siempre, y Mi Madre también. Yo soy el portavoz, Segunda Persona de la Santísima trinidad, pero hablo a través tuyo por el Espíritu Santo. Así que ahora o en el tiempo puedan creer todo esto o no creerlo, ¡pero es!.
Quien crea en esto, corre por su cuenta. Quien no crea, también corre por su cuenta. Ahora, si en todas estas palabras hubiera diatribas terribles, como en otros lugares, que inventaron sobre Mí o sobre Mi Madre, en todo caso podría decirse que se fomenta el temor u otras cosas que no son justamente del Señor. Entonces, si se creen o no es un problema totalmente aparte. El tiempo, cercano, medianamente cercano y lejano irá corroborando en forma inexorable.
Debés poner en una hoja las cosas que estoy diciendo. Debés comunicar a todas las personas que puedas: dirigentes, todos aquellos que tienen la posibilidad de influenciar sus ambientes, a todos aquellos que de alguna forma tienen el poder, en todos los órdenes... A vos no debe importarte qué atención te dispensen. Vos gritá a los cuatro vientos, a los hombres de todas las latitudes, sobre todo aquellos que tienen el poder, y el poder de transmitir, y el poder de colaborar y darse en todo esto:
¡Este mensaje es de tanto amor, es de tanta Misericordia! Por una razón lógica, si queremos podemos verlo por el lado del razonamiento, y por una razón afectiva, podemos verlo por el otro lado del corazón. Pero de algo hay una total seguridad: ¡esto es verdad! Por más que armen argumentos, y argumentos, y argumentos, nadie puede rebatir todo lo que se está diciendo.
Mis palabras no son fuertes, para que nadie tiemble. Mis palabras son de amor, para que todos calmen sus ánimos y puedan empezar de nuevo. Por eso, repito, debes gritar a los cuatro vientos: ¡Hombres y mujeres que tienen el poder, en cualquiera de sus formas, y aquellos que no lo tienen también, deben decir con fuerza "el Mensaje que Jesús dio a Santa Faustina lo está continuando en este lugar, en este pequeño poblado de la pampa gringa, en este lugar remoto del fin del mundo, de la República Argentina, y en este país que parecería que siempre anduvo a contramano!".
Justamente, estas son las curiosidades de la Providencia, elegir los lugares más inhóspitos y difíciles, más intolerantes, para decir todo lo que se está diciendo.
Lo mismo que a Santa Faustina, digo: entre Mi Padre, que es la Ley, y el hombre, estoy Yo, que soy la Misericordia dispuesto a comprender, dispuesto a perdonar todo.
El mundo da la apariencia de ser un lugar inhóspito, donde si bien es cierto que hay montones de cosas maravillosas, pero parecería que no es un lugar habitable. Entonces, tienen poco tiempo. Pero no porque vaya a terminar el mundo. ¡No! Tienen poco tiempo porque van a tomar conciencia de cosas que ya dije, pero que vuelvo a repetir: que el amor en todas sus formas es el único que puede remediar los males de este mundo tan inhóspito.
Y se dirán "palabras lindas que ya conocemos, pero que no son fructíferas". ¿Quieren algún ejemplo para que vean a qué me refiero? Pues bien. Si sos un industrial y tenés tantos empleados bajo tu responsabilidad, ¡llegó la hora, Mi querido, de que pienses en la vida de toda esa gente, y de que en tu acción cotidiana se manifieste cómo pensás en toda esa gente!.
Todos aquellos que integran las grandes corporaciones, nacionales e internacionales, tienen que convencerse de una vez por todas de que si siguen en la misma tesitura en que están serán víctimas ellos mismos de los lobos que están haciendo nacer diariamente. Es por eso que deberán cambiar de actitud todos los que todavía no han tomado conciencia de que estamos en la Era de la Misericordia.
Todavía no soy el Señor Glorioso que vendrá con trompetas a decir "¡el mundo ha terminado!" No, soy el Señor de la Misericordia, que está invitando a todos a poner las cosas en claro. ¿los amenazo con algo? ¡¡Nooo!! Solamente que a diario, cada minuto, se derramará tanto Espíritu Santo sobre todos que las conciencias empezarán a parpadear.
El hijo de Dios no tiene porqué aplicar ningún castigo, de ninguna naturaleza, como nunca lo hace porque es Amor y es Misericordia. El problema reside en el castigo que siente una conciencia tortuosa, que vive a expensas de la sangre de los otros. Si vos estás, querido, en la posición de que en lo profundo de tu noche de repente tomás conciencia de que con tu forma de proceder, o en las organizaciones a las que pertenecés, estás oprimiendo al hombre y estás realmente proscribiendo a un montón de seres porque tu soberbia, tu orgullo, y sobre todo tu avaricia los ha relegado, ¡no quisiera estar en tu piel, Mi querido, cuando tu conciencia empiece a parpadear! ¡¡No quisiera!!.
Porque cuando el ser humano toma conciencia de haber impedido vivir con los derechos esenciales a otro ser, los derechos esenciales de la persona, el sufrimiento que produce la toma de conciencia es algo indecible. ¡Indecible! Es por eso que quiero que estas palabras sirvan para apresurar el parpadeo de vuestras conciencias.
Todos aquellos que dominan la tierra, todos aquellos que han convertido a este mundo en la Gran Aldea, como dicen, y yo a usar palabras que ustedes usan, la tan llamada "globalización", ¿Adonde quieren llegar, Mis queridos? ¿No se dan cuenta de que con el accionar de las corporaciones, con el accionar de los grandes imperios, con el accionar de sentirse dueño de la vida y las cosas de los demás, proceden de una manera altanera, soberbia y avara, como si todos esos seres no existiesen?
¡Deberán cambiar!, No les amenazo con ningún castigo. Solamente les digo: nada hay tan terrible como una noche a solas con una conciencia que hace reproches. Porque en el fondo, y también en la superficie, de una forma u otra todos saben qué está bien y qué está mal. A nadie negó el Señor un poquito de luz interior para darse cuenta de en qué calle, en qué camino está transitando.
Es posible que el paso del tiempo les haya endurecido los corazones, pero este Padre amoroso les está invitando, les está diciendo buenamente "¡no caven vuestra propia sepultura!" Hay necesidad de un cambio muy grande, de una transformación muy grande. Le hablo a la conciencia de cada uno. Si cada uno en su lugar empieza a escuchar Mi voz, faltará muy poco tiempo para que los hombres de todas las latitudes puedan decir su palabra. ¡No me digan, hermanos, que ustedes no saben perfectamente que sobre la Tierra el sol sale para una ínfima minoría! Yo les pregunto, ¿Que dice vuestra conciencia de eso?.
No es porque sí que Yo haya aparecido en este lugar de la Tierra, y ya expliqué montones de veces por qué. En todo caso tiene que agradecer la Providencia de estos Mensajes, porque pensando en lo que Mi Madre dice y quiere, la Gran Cruzada del Espíritu Santo, la vigencia y las enseñanzas del Vaticano Segundo, hacen que todo se vea claro. ¡¡no sigan cavando, no sigan poniendo tierra sobre las verdades esenciales!! Porque están cavando su propia sepultura, repito.
¡Cuántas palabras se han dicho sobre el fin del mundo y los castigos terribles que el Señor mandaría. ¡El Señor no manda ningún castigo terrible, ni la Madre, Mi Padre, tampoco! En todo caso les hace una invitación a vivir de otra manera. Sí, los volcanes se ponen en erupción, los terremotos destruyen casas y obras de todo tipo, hay calamidades en toda la tierra, geográficas, geológicas, o las que están acostumbrados a ver por los medios masivos de comunicación. Mis queridos, toda la vida hubo volcanes en erupción, y vendavales, y pedradas, y cosechas perdidas, y todas las cosas por el estilo. Ocurre que ahora son tan rápidos los medios masivos de comunicación que todo el mundo se entera en un momento. Entonces hablan de la ira de Dios.
¡Por favor, no confundan! Les he dado una inteligencia y una libertad para pensar, para buscar, para tener en claro las cosas. ¿Como es posible que se hable de la ira de Dios? ¿Como pueden pensar que un Dios de amor pueda disfrutar enterrando a las personas bajo la lava de un volcán? Pero ¿A qué extremos han llegado, Mis queridos? ¿A qué extremos han llegado?.
Por eso, a través de este, Mi hijo querido Artemio, les digo con toda la fuerza que puedo: ¡¡¡Estamos en la Era de la Misericordia!!! Aquello que comencé diciéndole a Santa Faustina lo continúo acá. Convendrá volver a leer aquellas revelaciones a Santa Faustina, tan maltratadas en su época y tan poco oídas en esta época. ¿Por qué, Mis queridos? ¿No quieren ustedes tener como Padre a un Dios de amor que les ofrece todo por ese camino? No me hagan pensar que en vuestro corazón se albergan ideas extrañas, de hacer pagar las ofensas.
Piensen en todo esto. Retomen las revelaciones a Santa Faustina y crean a pies juntillas en todas las cosas que digo acá.


22/02/01

Dice nuestra Señora:

Hago propias las palabras de Mi Hijo. Escuchen a este hijo querido. ¡Escúchenlo! Y lean, y lleven a la práctica, todos los Mensajes que aquí se han dado.
Porque en general se han tratado montones de temas, y los que no se trataron se pueden leer entre líneas, pero Yo los invito, con toda la fuerza de una Madre amorosa, a hacer posible la Gran Cruzada del Espíritu Santo.
Ustedes dirán: "¿y en la práctica, qué?" En la práctica, Mis queridos, ante cada acción que realicen, y sobre todos aquellos que tienen el poder de decisión sobre tantos, ténganlo bien presente: ¡hay necesidad de cambiar! Hay necesidad de escuchar lo que el Espíritu Santo les está inspirando y pedir con fuerza Su presencia para que cada acto de la vida sea dictaminado por El.
Lo que tiene que quedar bien claro es lo siguiente:
Un Papa de los kilates de Juan XXIII convoca al Concilio Vaticano Segundo, Resulta obvio decir que el Espíritu Santo le inspiró para todo esto. Y también fue el Espíritu Santo el que cuando Juan XXIII estaba a solas y sentía un poco de temor, humano por supuesto, le decía "no tengas miedo, ¡no tengas miedo!" Después el Espíritu Santo le dijo cosas al Papa que alegraron muchísimo su espíritu bueno y santo.
Entonces, este es el Papa del Espíritu Santo, porque a través del Concilio Vaticano Segundo, el Eterno Olvidado toma vigencia con una profundidad y una altura que nunca habían sido vistas antes. Pero qué ocurre, Juan XXIII tiene los días contados por su enfermedad, y va a continuar Pablo VI, otro Santo varón.
Pero más allá de estos hombres está el Señor, que quiere que realmente empiece la Era del Espíritu Santo, Era que se está demorando demasiado. Hubo muy buenos intentos en todo el mundo. En esta América, en Medellín, Puebla, y todo lo que hizo Mi amado hijo Eduardo Pironio como secretario y presidente del Celam. Pero a pesar de todo esto, y de todos los documentos últimos de Santo Domingo, no pudieron, realmente, invadir la conciencia de tantas personas. No hablo sólo de América, hablo del mundo.
Entonces, Mi presencia aquí tiene un sentido clarísimo: iniciar, como dije ya en el noventa y seis, la Gran Cruzada del Espíritu Santo. Pero te habrás dado cuenta de que aquellos que pronuncian solamente con la boca, porque no les sale de su interior. Y en general, digámoslo de una vez por todas, la Iglesia siempre dijo estar inspirada por el Espíritu Santo, pero fueron muy pocos los hombres que realmente escucharon lo que el Espíritu Santo les dijo en su conciencia, y hubo muchos más que se encargaron de lapidar todo ese cúmulo de enseñanzas maravillosas, que en última instancia se pueden concretar en muy pocas palabras: el Señor crea al hombre libre. A pesar de todos los condicionamientos que pueda tener, en esa libertad también la de la posibilidad de invocar al Espíritu Santo para que le de las luces suficientes para obrar en el mundo.
Es decir, el Espíritu Santo influye en la libertad de los hombres que forman la Iglesia para hacerles discernir claramente los caminos que deben seguir. Esto teóricamente, pero en la práctica ¡poco y nada! Entonces, no hay que olvidar que Mi presencia en este lugar es para iniciar la Gran Cruzada del Espíritu Santo, les guste o no la forma de decir "Cruzada". Pueden buscar otra palabra mejor si ustedes quieren, si esta no les cae bien, pero al fin y al cabo a las palabras las llena uno de contenido.
Entonces, así como en otros lugares puedo hablar de la paz porque las circunstancias lo exigen, o de otros temas, aquí se impone la necesidad imperiosa de que las enseñanzas del Concilio vaticano Segundo y las de aquellos hombres que quisieron esclarecerlas para la gran mayoría, puedan llegar a todas las personas. Pero llegar en serio, llegar como corresponde, para iniciar este Tercer Milenio, como lo expresé tantas veces, en dimensiones diferentes.
Porque cuando el Espíritu Santo está hablando dentro de las personas y las personas siguen estos dictados, es como algo que se abre, como un capullo que se abre, como algo que despierta, donde parecería que de repente aquello que se veía de un color se ve de otro.
A nadie escapa la necesidad de que debe haber un mundo nuevo. Un mundo nuevo en el que habrá que seguir luchando contra el maligno, pero si la unión de todos los hombres, o de una inmensa mayoría por lo menos, se pone firme, entonces ¡cuánto terreno puede quitársele al Maligno!.
El Espíritu Santo debe prevalecer, en todos los órdenes. ¿se han puesto a pensar en cuanto han visto algo tantas veces que les parece que ya lo conocen totalmente? Bueno, si ustedes piden la presencia del Espíritu Santo en vuestra conciencia, aquello que les parecía tan conocido y que debía ser de una manera, es posible que puedan verlo totalmente de otra.
En última instancia, ¿cuál es el problema fundamental? ¡los hombres no escuchan lo que les dice el Espíritu Santo! ¿O acaso no conocen a una gran mayoría dentro de la Iglesia, incluso personas destacadas, que hablan de dones y carismas y de otras cosas referentes al Espíritu Santo, y que lo hacen por lo bajo, como si no quisieran que se los oyera? Otro directamente niegan todas estas cosas. Les faltaría revisar un poco los documentos de los primeros tiempos de la Iglesia, cuando la Iglesia aún no estaba contaminada por tantas cosas.
Pero no es cuestión de empezar a señalar errores, porque ¿podría alguien pensar que esos doctos que formaban un tribunal para juzgar a aquellos que no profesaban como a ellos les parecía bien los principios de la religión, e incluso los quemaban vivos, ustedes creen por casualidad que estos hombres estaban inspirados por el Espíritu Santo o sólo era una forma de decir? ¡les inspiraba solamente sus intereses personales, su pésima formación religiosa y teológica y las influencias culturales de cada época!.
Yo hable solamente de la Inquisición, pero podría citar tantos ejemplos, ¡tantos, pero tantos! Está muy bien lo que se hizo en estos tiempos, pedir disculpas. ¡claro que está bien, muy bien, y es laudable! Pero, Mis queridos, habría que preguntarles a aquellos que se quemaron vivos, que los quemaron vivos, a lo largo y a lo ancho de los cinco continentes, qué les parece.
Porque, Mis queridos, parecería que las injusticias se reproducen en una forma terrible. ¡Y acarrean tantos males, incluso sobre aquellos que no tienen culpas! ¡¡¡No es suficiente un pedido de perdón por los viejos errores!!! Habrá necesidad también de pedir perdón por los errores nuevos, actuales. ¿O qué esperamos, Mis queridos, que pasen los siglos para volver a pedir perdón por lo que ahora no se hace bien? ¿Qué está indicando todo esto? ¿Se necesitaron tantos siglos para darse cuenta de que había que pedir perdón?.
¡Mis queridos, digan que ustedes cuentan con la Misericordia del Señor, porque si no los hombres habrían sido aniquilados! La historia seca sus lágrimas con sus mechones de cabellos blancos, pero bajo la tierra están todavía gritanto aquellos que pidieron una justicia que no llegó de ninguna parte.
Es por eso, Mis queridos, que cuando empecé a hablar aquí dijeron que Mis palabras eran ásperas, y Yo también lo dije, y que nunca había hablado, en los dos mil años de cristianismo, como hablé aquí. Es cierto, y lo he seguido haciendo. Muchos se espantan, pero aquellos que son honestos y sabios en el fondo de su corazón acarician suavemente Mis palabras porque saben que les estoy diciendo la verdad.
Tal vez ahora entiendan más aquello que les expresé el año noventa y seis, que Mi Hijo y Yo estábamos cansados de caminar entre las flores que nacen de la boca de los muertos que esperaron una liberación que no les llegó de ninguna parte. Es una hermosa expresión, pero más que hermosa lo fundamental es ver cuánto jugo tiene esa expresión.
Tal vez dirán que divago, pero pónganse a pensar en que si tuvieran diariamente, a cada instante, la asistencia del Espíritu Santo, que es Dios también, porque lo piden de corazón y con todas las fuerzas de vuestro ser, entonces todo eso les haría ver los errores cometidos a través del tiempo y los que se están cometiendo en este momento. ¿O qué creen, que Mi Hijo y Yo no tenemos siempre una pesadumbre tremenda por la crueldad que hay sobre la tierra, y a veces de aquellos que se dicen hombres de la Iglesia? ¡¡Y creen que transitan caminos de santidad!!.
¡Invocar al Espíritu Santo con todas las fuerzas del ser, del ser racional y del ser afectivo! Pero invocarlo con el propósito firme y concreto de que se les inspire y luego seguir esas inspiraciones. ¡No tengan miedo de las inspiraciones del Espíritu Santo! Si Dios los ha creado con libertad, ¿acaso podría el Espíritu Santo hacerles cometer errores si ustedes escuchan realmente en vuestra conciencia lo que les dice?.
¿Por qué, Mis queridos, tanto miedo a la libertad que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo le han dado al hombre? ¿Por qué tanto miedo de que el hombre ejerza esa libertad? En todos los órdenes, ¿por qué les parece que están como queriendo tirar tierra a los ojos de la divinidad para que no vea? ¿No creen que habrá que redescubrir el contenido de las palabras AMOR, CARIDAD, PERDÓN, COMPRENSIÓN, y tantas otras que ustedes ya saben cuáles son?.
¡No lloremos sobre un pasado lamentable! Corrijamos y elaboremos un presente y un futuro para que el día de mañana no haya necesidad de pedir perdón. ¡Mis queridos, quien tiene oídos para oír que oiga, y ojos para ver que vea!.
No hace falta decirles más cosas. ¡¡Ha llegado la Era del Espíritu Santo!! En consecuencia, no se fíen de vuestra razón. ¡Pónganse de rodillas e imploren al Espíritu Santo les de la luz para que El les diga qué deben hacer, cómo deben hacerlo, cuándo deben hacerlo!
Este es el comienzo de una serie de exhortaciones un poco fuertes y un poco ásperas tal vez, pero que en todo caso salen del corazón amoroso de una Madre que los ama con toda la fuerza de Su corazón y que por eso les dice todas estas cosas.
¡No saben cuánto los amo! Por eso les digo todo esto. ¡Los amo, así como los ama Mi Hijo! Amén.


11/03/01

Dice Jesús:

¿Por qué pongo todas estas palabras en tu boca? Quiero que hagas tuyo lo dicho por el profeta Isaías, salvando por su puesto las infinitas distancias que hay. "¿Por qué digo todo esto?"... Porque Mi pueblo, que se acerca a Mí, lo hace tan solo con palabras y Me honra sólo con los labios. Pero su corazón sigue lejos de Mí, su religión no es más que costumbres y lecciones aprendidas. Por eso Yo seguiré multiplicando prodigios y maravillas en medio de ellos. La sabiduría de sus sabios fracasará y se perderá la inteligencia de sus entendidos"...

... "No temas, porque Yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre. ¡Tú me perteneces! Si atraviesas un río Yo estaré contigo y no te arrastrará la corriente. Si pasas por medio de las llamas no te quemarás y ni siquiera te chamuscarás. Pues Yo soy Yavé, tu Dios, el santo de Israel, Tu Salvador... Tú vales mucho a Mis ojos. Yo te aprecio y te amo mucho"...
... "¡Escúchenme islas! ¡Pongan atención pueblos lejanos! Yavé me llamó desde el vientre de Mi Madre. Desde las entrañas maternas pronunció Mi nombre, hizo de Mi boca una espada cortante y me escondió debajo de su mano. Hizo de Mi una flecha puntiaguda y me guardó en la caja para las flechas"...

... "El Señor Yavé me ha concedido el poder de hablar como su discípulo y ha puesto en Mi boca las palabras para aconsejar como es debido al que está aburrido. Cada mañana Él me despierta y yo lo escucho como lo hacen los discípulos"... "El Señor Yavé me ha abierto los oídos y Yo no me resistí ni me eché atrás"...

He ofrecido mi espalda a los que golpeaban y mis mejillas a quienes me tiraban la barba y no oculté mi rostro ante las injurias y los escupos. El Señor Yavé viene en mi ayuda y por eso no me molestan las ofensas. Por eso puse mi cara dura como piedra"...

"Yo sé que no seré engañado. Cerca está el que me hace justicia"...

... "¿Quién quiere meterme pleito? ¡Presentémosnos juntos! ¿Quién es mi demandante? ¡Que se acerque a Mí! Si el Señor Yavé me ayuda, ¿Quién podrá condenarme? Todos se harán tiras como un vestido gastado y la polilla se los comerá"...

... "Miren lo bien que le irá a Mi servidor. Ocupará un alto puesto, seguirá subiendo y se hará famoso. Así como muchos quedaron espantados al verlo, pues su cara estaba desfigurada que ya no parecía un ser humano; así también numerosos pueblos se asombrarán y en Su presencia los reyes no se atreverán a abrir la boca cuando vean lo que nunca se había visto y observen cosas que nunca se habían oído"...

... "¿Quién podrá creer la noticia que recibimos y la obra de Yavé? ¿A quién se la reveló? Este hombre creció ante Dios como un retoño, como raíz en tierra seca. No tenía gracia ni belleza para que nos fijáramos en él ni era simpático para que pudiéramos apreciarlo"...

... "Despreciado y tenido como basura de los hombre

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