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Revelaciones Año 2000 - Continuación 4

Continuación del anterior.

19 de Junio de 1999

Dice JESÚS:

Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Quien Me siga no anda en tinieblas. Siempre empiezo de esta forma, o comúnmente, para que ustedes tengan la seguridad de que no andan en tinieblas.
Les escucho hablar, miro vuestros pensamientos y me regocijo, porque siento que el Reino del Padre está cerca; allí todo será renovado, los cielos y la tierra, aunque el espíritu del mar seguirá con sus asechanzas, pero todos tendrán la posibilidad de la Misericordia del Señor.
Yo quisiera que no solamente estas revelaciones llegaran a los hombres sino también todos mis matices, detalles, actitudes, gestos o actitudes; no es cuestión de que las exprese en voz alta sino de que alguien pregunte, pero esto aún no ocurre. Esperamos que sea pronto.
¿Todo esto por qué? Porque a los hombres, sin distinción, les hace falta todo, o casi todo, para conocer Mi aspecto humano. Por conocer aspectos Míos humanos, nadie va a perder de vista que soy el hijo de Dios, pero conocer los detalles más insignificantes de Mi persona, de Mi cuerpo, de Mis pies, Mi cabeza, Mi cabello, y hasta la caspa que hay sobres Mis hombros, será de una importancia muy grande para ver que el Dios vivo participa de la naturaleza del hombre; entonces la santidad se torna una cosa fácil, simple, sencilla, al alcance de todos. Si bien es cierto que, desde hace largo tiempo, la santidad es más accesible a todos, sin embargo son poquitos los que lo piensan o lo saben. Por un lado están los ministros de la Palabra o los religiosos que creen tener, como ya lo dije tantas veces, la supremacía o la totalidad del saber sobre Mí; después están aquellos que no me pueden dar forma porque no me conocen como hombre; y después están aquellos que me ven tan perfecto y lejano que dicen: "Es imposible llegar, es imposible la santidad; es imposible la vida honesta, humilde y sencilla". Y hay cientos de actitudes como éstas.
Quienes retardan el conocimiento de Mi ser como persona a imagen y semejanza de los hombres son los ministros de la Palabra en general, y las religiosas y los religiosos, quienes por haber hecho de su vida una profesión del Señor (que en la mayoría de los casos es por demás relativa, y dicho con toda consideración para no herir), son los responsables de que Yo aún esté lejos de los hombres. Esto me duele mucho. ¿Acaso el Evangelio no es clarísimo cuando dice "sed santos como lo es Mi Padre celestial? Entonces, ¿por qué no serlo? Pero faltan modelos, falta sobre todo "el modelo": Jesús como persona.
Difundan este concepto. Difúndanlo. No me hagan demasiado humano, porque eso es perjudicial, pero señalen Mis aspectos humanos, porque eso beneficiará enormemente a los hombres, y así podré ser su amigo, su compañero, su padre, su hermano, su pariente, su allegado. Esta es una tarea por cumplir.

Dice EMILIANO TARDIFF (quien siempre se ubica detrás de Él):

Mientras Hugo hablaba, noté en tu mente que hubieses querido tener detalles de mi muerte, pero no había en ello ninguna mala intención ni un deseo morboso de saber detalles sobre el deceso de alguien. No, siempre queremos saber cómo murieron aquellos a quienes quisimos mucho, y ahora lo voy a decir. Fue así: esa mañana me levanté temprano. Recé mis oraciones, tal vez no las de siempre, porque Yo no decía siempre las mismas, las que me inspiraba el Espíritu Santo, pero sí me puse en presencia del Señor, y me sentí tan bien, pero tan bien, que pasó por Mi mente esta idea "¿Qué pasa, Señor, que estoy tan bien?". Y Jesús no demoró en aparecer, y me dijo: "Hijo Mío, tus días en la tierra concluyen hoy. Viniste aquí, muy lejos, como dice la Escritura; nada Te recuerda aquello que amaste: un cuarto sencillo, en el que todos los objetos te son extraños porque no son lo que tenias allá, en Santo Domingo. Nada que te recordara aquello que amaste". "Solamente tú y Yo," siguió diciéndome Jesús: "¿Hace falta más?". Entonces le respondí: "Sí, Jesús; hace falta la Santísima Virgen también". Y en ese mismo instante se iluminó todo el cuarto y apareció nuestra Señora como la inmaculada Concepción. Fue un diálogo breve. "Tenemos una eternidad para dialogar", me dijo Jesús: "Una eternidad. Ahora, esto de Mi presencia delante de ti es para que te prepares para cerrar tus ojos a este mundo. No te pongas de rodillas, porque cuando alguien muere queda en mala postura si muere de rodillas. Recuéstate simplemente. Y ahora escucha este coro de ángeles; es casi ensordecedor. Este es el anticipo de todo lo hermoso que te está esperando".
"Hijo Mío", me dijo, "fuiste un buen obrero de mi mies. Cuánto te amé, Emiliano, y cuánto te amo, porque los talentos que un día te entregue se multiplicaron tanto que ya ni puedo contarlos. ¡Qué extraño!, la mayoría me pide unos días más, pero tú me dijiste: ‘Estoy dispuesto, Señor. Hace tantos años estoy dispuesto, Señor, que ya no distinguía entre la vida y la muerte, pero quisiera pedirte una ultima cosa como sacerdote en este mundo: Mira a todos los ministros de la Palabra de este país, porque hay tantos, Señor, que están en caminos totalmente contrarios a los tuyos. Te pido por ellos, Señor: que sea rápida la transformación de estos hombres porque de ellos dependen millones de personas, y en este país van a ocurrir cosas realmente maravillosas. Mira a los ministros de la Palabra y a los religiosos de este país’.
Ese fue el último pedido que le hice a Jesús. La luz era intensísima. La Virgen me ofrecía cosas, pero yo no las distinguía. Jesús levantó la mano, pero sin fuerza para impartir una orden o una idea; parecía querer apoyarla sobre la cabeza o el hombro de alguien para compartir el momento. Me recosté, pero no sobre la almohada sino al través del lecho. Puse mis manos en mi corazón y, pronto, Jesús dijo: "Todo está consumado". Y mi corazón dejó de latir.
Al instante escuché tantos coros celestiales, tantas voces maravillosas, y aquel Jesús, de rostro un tanto triste por la despedida de mi persona como hombre, se tornó alegre y triunfante, y se acercó, se acercaron familiares Míos muertos y se acercó la Virgen, y ya me sentí plenamente delante del Padre aunque no Lo vi: sabía que era el Padre, pero todo era luz y más luz. Tenía muchísima satisfacción, alegría y felicidad, pero en el fondo de mi corazón había un poquito de nostalgia. No olviden que, a pesar de todo el esplendor de la Bienaventuranza, el corazón del hombre siempre tiene un poco de nostalgia. Ustedes dirán: ¿de qué? De dejar su cuerpo, esas manos que tanto hicieron, ese corazón que latió, ese cerebro que pensó, esas piernas que te llevaron a tantos lugares; en fin, toda esa maravilla de tu cuerpo. Y se siente un poco de nostalgia al dejarlo para que habite un nicho o al depositarlo bajo tierra.
Y hoy comprendí lo que dicen las Escrituras: que hasta en la Bienaventuranza Eterna, el hombre va a estar deseando siempre que llegue el día del Juicio para que su cuerpo resucite y vuelva a tener las cosas que tuvo. ¿Quién podría olvidar sus manos? ¿Quién podría olvidar su rostro, sus piernas y sus pies, que a uno lo llevaron a tantos lugares, ese corazón que latió al unísono del dolor y la felicidad de los hombres? Siempre esa nostalgia, pequeñita pero nostalgia al fin, hasta el día del Juicio, para después nunca más morir. Y aunque la materia idéntica no fuera idéntica a la que teníamos, volverá a tener nuestras manos, nuestros ojos, nuestros pies, nuestro hígado, nuestro corazón...
Estoy muy feliz, no saben cuánto. Pueden contar conmigo en todo, y aunque a veces no me pidan cosas, se las doy igual, es decir, pido al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo que se las conceda.
Yo tuve en mis manos las revelaciones del año noventa y seis, y las creí enteramente. No me hizo falta preguntar a nadie, porque el Espíritu Santo me dijo: Todo es verdadero. Todo esto es verdadero. Y los presentes, acuérdense, una estatua no, pero siquiera un cuadro donde esté mi rostro, en el Templo del Tercer milenio, porque quisiera estar allí, quisiera estar también en tu retrato, junto a ustedes.
¿Hace falta decirles que los amo con todo mi corazón? Y quien lo ponga en duda verá diariamente, en las cosas que vayan sucediendo, mi presencia acá como intercesor permanente delante del Padre.

Dice NUESTRA SEÑORA:

No crean que yo tampoco derramo lágrimas cuando alguien viene del lugar donde vivió en la tierra. No idealicen tanto las cosas. Ustedes tuvieron y tienen un mundo por delante, el que están transformando. Por muy hermosa que sea la Bienaventuranza, y aunque estén en presencia del Señor, siempre duele un poquito dejar todo aquello.

19 de Agosto de 1999

A. F. A.:

Como habrán notado, hace ya bastante que Jesús está acá, ¿no? Habla, Señor, habla. Tienes una sonrisita en los labios. Es de triunfo. Ya sé por qué.

Dice JESÚS:

Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Quien me sigue no anda en tinieblas. Todavía no tomaste conciencia de lo que acaba de ocurrir. Como puedes ver, se están cerrando los círculos.
Nunca imaginaste eso que pasó. Ni por casualidad. Ya se dijo antes aquí y lo vuelvo a repetir: Terminó la historia chica y empezó la historia grande. Si conocieras los detalles de lo que hoy te enteraste, te pondrías aún más contento.
¿Te haces una idea que, de repente, un poco reseco por sus largas meditaciones y razonamientos, cae rendido ante la evidencia concreta de algo? Y Yo no esperé que terminara de leer, porque en ese ínterin hubieran pasado muchas cosas. Fue al comienzo de la lectura.
Los que andan en estas cosas buscan evidencias, y Yo se las di. Ahora viene toda la historia. No cambió nada. Todo sigue como está, pero sabes que no es así, que no todo sigue como está. Algo grande, nuevo, ha empezado, y dentro de Mi plan, está justamente cómo sustraer todas las cosas desagradables que puedan venir. Porque si muchas cosas serán más que agradables, habrá algunas que no.
Pueden ser la excepción, pero la lucha es muy distinta cuando se sabe que no están apoyados por los que ustedes llaman "lumbreras de la iglesia".
Que todo esto también te sirva, pero que sirva para muchos, que son como Tomás: si no ven, no creen. Ya les repetí hasta el cansancio: "Bienaventurados aquellos que no ven, y creen".
¿Por qué, pregunto Yo, tanta rebeldía en el hombre para reconocer ciertas cosas, y por qué tanto eco para acoger todo aquello que es destrucción y decadencia? Entonces, que estas cosas te den el parámetro para medir. Hay una porción grande de personas que satisfacen su yo con noticias terribles y morbosas, mientras que a las palabras de amor no les prestan atención. Pero ya ves cuales son mis métodos. Comencé al revés de cómo hago siempre. No esperé que negara nada sino que antes, al comienzo mismo, le di la evidencia. No tienes ni remota idea de cuántos hombres ya en la tierra están comentando el mensaje de Mi Madre como Nuestra Señora de Fátima.
Por supuesto que están los escépticos, pero todos aquellos corazones generosos, que se alegran con el bien de los demás, están jubilosos, y esto se les presenta en el momento tremendo en que los profetas de la decadencia tenían autoridad sobre todo.
De ahí Mi sonrisa. Me has visto tan pocas veces sonreír, pero, ¿no crees que hoy vale la pena?

Dice NUESTRA SEÑORA (dirigiéndose a A. F. A).:

Te quedan bien los tres rosarios en el cuello.
Te puedes asegurar de que el olor a nardos que había en ese lugar era tan penetrante, que hasta las mismas piedras podían convencerse. Si revisaras la historia de apariciones, te darías cuenta, como me dijo Mi Hijo, que se comenzó con el método diferente. Antes de investigar se dio la evidencia de lo que iba a ocurrir era cierto.
El método es inédito. Antes no se había usado. Repito: antes de investigar algo, se dio la evidencia de todo.
Así están dadas las cosas. Sigue tu vida normal, como siempre, si es que puedes seguirla como siempre. Te conozco demasiado para no darme cuenta de que, en lugar de una satisfacción enorme, tu cruz se vuelve mucho más pesada, tremendamente más pesada...
Como comúnmente dices, todo está tan claro como dos mas dos son cuatro y no me llevo nada. Así de simple, pero tienes derecho, tienes que darte permiso para disfrutar esto.
Después de tantas lagrimas no viene mal alguna sonrisa. Por eso, date permiso para disfrutar esto. En todo caso, será también una alabanza al Señor. Amén.

21 de Agosto de 1999

Hoy es veintiuno de Agosto, día de San Pío Papa y también de San Benito Abad. Señor Jesús, estoy viendo que Tu rostro está lleno de lágrimas y casi no me atrevo a pedirte que digas algo.

Dice JESÚS:

Otra vez hoy, como tantísimas veces, el meridiano de la historia pasó por este lugar, pero todo lo ocurrido en este día, en toda la faz de la tierra, por muy generosa imaginación que ustedes tengan, jamás podrán imaginarlo.
Todo esto forma parte de la Gran Cruzada del Espíritu Santo para la redención de los hombres, a las puertas del Tercer milenio. Toda esta Tercera parte de los mensajes, dije en un comienzo, era "para qué". Ahora, cada día están comprobando "para qué".
Los objetivos no son pequeños. Los objetivos son todos los hombres que habitan la tierra y sus antecesores, que hoy dijeron "hasta cien generaciones atrás". Y además, nadie hace la sanación cultural de los países, y pensar que el futuro de los países depende del modo con que salden todas las cuentas impagas de la historia. Otro día lo harán, teniendo en cuenta los dos mil años de cristianismo, que son mucho más que cien generaciones.
Hoy pueden comprobar, una vez más, que nada hay tan peligroso como un ser humano que reza, pero cuando reza realmente con el corazón. El resto es paja, nada más que paja.

Dice MARÍA:

¡Cuán contentos se han sentido al ver la imagen mía como Nuestra Señora que resuelve los problemas y "desata nudos"! Me alegro, pero (no lo digo por ustedes), tampoco hay que fanatizarse por alguna advocación mía, pues soy siempre María, Madre de Dios, no obstante los cientos de nombres con que me llamen.
Junto a mi Hijo estuvimos viendo cómo legiones de almas que estaban en las tinieblas más terribles, durante innumerables años, han llegado a la luz del Padre. ¡Qué espectáculo conmovedor! ¡Qué tremendamente conmovedor! ¿Pueden ustedes comprender qué es hallarse en la oscuridad total, con absoluta falta de amor, ansiando sin cesar ver el rostro del Padre? Y de repente, por vuestra generosidad, todos han podido ver a su Padre por toda una eternidad.
Cuando estas cosas se conozcan en un nivel masivo, los hombres también comprenderán su necesidad de hacer lo mismo. Ya lo verán.

Dice EMILIANO TARDIFF:

Todo lo que ocurrió hoy no admite comparación alguna, debo confesarlo. Estoy anonadado. Ustedes siguen pensando en grande. Cuando le rueguen al Espíritu Santo, pídanle que todo lo que les inspire sea grande, porque un corazón debe ser generoso hasta límites indecibles. Amén.

27 de Julio de 1999

Dice JESÚS:

Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Quien me sigue no anda en tinieblas.
No tengas miedo, Artemio, por lo que ocurrió esta noche, porque en un momento no estuviste acá sino que te pareció estar "del Otro Lado". Es cierto, estuviste "del otro lado", pero no tengas miedo, no tengas ningún temor. Eso es propio de la entrega.
El otro día pediste que, mediante la Sangre Preciosísima que Yo derramé en la cruz, agudizara tu carisma para servir mejor a las personas que viven aquí. El Señor Dios Padre, Yo y el Espíritu Santo, te hemos escuchado y te hemos dado todas esas cosas, y estamos contentos porque cuando a las personas les dices que están sanas (por ejemplo, hoy, las de cáncer), realmente es así, están sanas. Es tal la fe en ese momento que nadie podría negarte el pedido que formulas. Estas cosas, si eres un poco reservado y no quieres ponerlas en las revelaciones, puedes hacerlo, pero en todo caso piensa que de tu parte hay muy buena disponibilidad, el resto lo hace el Señor.
No falta mucho para que columnas de personas se dirijan a este lugar a buscar Mi Palabra y Mi sanación. Eso traerá conflictos, pero a esta altura de los acontecimientos, ¿qué valor puede tener un conflicto con alguien? Ahora eres un conflicto para un montón de personas que están en la vereda de enfrente, pero ya no te afecta ni te afectará para nada.
Se acercarán épocas de grandes definiciones en la vida de mucha gente y de muchos integrantes del Grupo de Oración; las definiciones serán para bien, siempre para bien.
Siempre hay que tener valentía frente al riesgo y también esperanza, y osar saltar al vacío abandonándose en el Amor. Si aquellos que hacen esto lo hacen tomados de Mi mano y de la mano de Mi Madre, estarán seguros y tranquilos.
Esta noche es de gracias sin fin, derramadas sobre los cinco continentes, pero muy cerca también, en ustedes y en vuestros familiares, y en las personas a quienes ustedes aman. Ya lo comprobarán. El Padre ha derramado hoy tan abundante gracia que ni el espíritu más arriesgado podría figurarse cuánta.

Dice MARÍA:

La paz del Señor esté con ustedes. Les amo profundamente y les sigo siempre, a todos los lugares donde ustedes van. Nunca los dejo solos. Siempre los acompaño, siempre estoy disponible para ustedes, para todo lo que me pidan.
Cuánta gente se ha orientado bien después de tener las revelaciones que aquí se han hecho, sobre todo dos que han tomado estado público en tantísimos lugares, con mi nombre como Nuestra Señora de Fátima. Todos estos días que pasaron, gran parte de la humanidad esperó catástrofes y cosas terribles, y los días transcurrieron, y el sol siguió brillando como en sus mejores momentos.
Ustedes no crean en otra cosa que lo que Mi Hijo les diga, lo que el Espíritu Santo les inspire y lo que Yo les diga. Yo nunca podría abandonar a mis hijos queridos a su propia suerte. Estoy siempre protegiendo, es la tarea de una madre, y sobre todo en este caso, la tarea de la Madre del Señor.
Sépanlo. Divúlguenlo. Háganlo conocer. Quien no conoce aún mi amor de Madre hacia todo mis hijos, háganlo conocer ustedes. Digan simplemente: cuánto me ama mi Madre del Cielo: ¡Cuánto me ama mi Madre del Cielo!
El resto lo haré yo en el interior de las personas.

Dice EMILIANO TARDIFF:

¡He recorriendo el mundo tantas veces, acompañado siempre interiormente por el Señor! Soy un intercesor permanente en todo lo que aquí ocurre, delante de Él, quien aunque tiene sus planes bien definidos, sin embargo se apresura a conceder lo que Le pido.
Tengo un especial afecto por todos ustedes. Un especial afecto, porque no son tantos en este país que me recuerdan y consideran tanto como ustedes, y vas a recibir (se refiere a A. F. M.) algo de mí, que te llegará por correo.

Dice la MADRE TERESA:

Alabado sea el Señor porque esta noche ha mostrado su grandiosidad en obras y en sanaciones en todas partes del mundo. En todo caso tú has enumerado algunas, nada más, de tantísimas sanaciones que el Señor ha concedido.
Traten de asumir una entrega total al Señor, porque realmente allí es donde el Señor más concede sus gracias, en la entrega total, sin temores, porque el Señor nunca les dará algo contrario a proyecto de Amor que Él tiene con ustedes. La entrega debe ser total, completa. (Se interrumpe la grabación.)


7 de Octubre de 1999

Dice JESÚS:

Todo lo dicho es real, es verdadero, pero no es ni una milésima parte de lo que será. Ni siquiera una millonésima parte.
Alégrense. Alégrense porque la palabra de Mi Madre y Mía será escuchada. Por supuesto que siempre habrá que empezar de nuevo, pero será por fin escuchada.

Dice MARÍA:

Canten y alaben al Señor porque ha hecho maravillas, y todo lo que acabas de decir es cierto, pero se trata apenas de una pequeña burbuja al lado de todo lo que será.
Canten y alaben al Señor por Oriente y por Occidente, donde sople el viento, donde haya una suave brisa, donde la lluvia golpee con fuerza, donde la nieve cubra todo de blanco, a veces por un tiempo y a veces siempre, donde el sol brille y sus rayos castiguen la tierra, y hasta donde casi ni llegue el sol...
Canten y alaben al Señor donde los hombres posean todos los adelantos técnicos y donde ni siquiera tengan un remedio para curar sus enfermedades más elementales...
Este mensaje, dado en la pampa gringa, será el alimento que tendrán tantos seres humanos para llevar a su boca.
Toda esa justicia de la cual se sabe cómo será aplicada tiene enorme importancia, pero la mayor importancia es que la Madre de Dios se haya acordado de decir basta a tantos atropellos a la persona humana.
Ustedes tienen que permanecer expectantes, nada más. El Padre ya ha diseñado y programado cómo todo se llevará a cabo, pero les puedo asegurar que a la mayoría de los hombres no le importará tanto cuánto pan llevarán a su boca sino el hecho que la Madre se haya acordado de todos.
Esto no alcanza a medirse porque es demasiado grande, y la luz de la torre más alta de la Iglesia del Jesús de la Misericordia y mía, su luz, llegará tan lejos, pero tan lejos, que será un símbolo para los hombres.
Esa torre que no tiene cruces, pero sí luz, porque la cruz está en la base de la Iglesia, es para transmitir esperanza, y seguramente será tomada como un símbolo de los nuevos tiempos.
La luz del Espíritu Santo, en esta región del fin del mundo elegida por mí, emitirá rayos hacia los cuatro puntos cardinales.
Esa torre y esa luz serán el símbolo de la liberación, serán el símbolo de la redención, serán el símbolo de la aspiración de esta Madre de que todos los hijos estén en un mismo rebaño, bajo un mismo Pastor.
Qué maravilla, mis queridos, todo esto. Qué maravilla este lugar del fin del mundo, porque así está ubicado en el globo terráqueo, con una luz que parte hacia todos los puntos cardinales para decirles a los hombres tantas cosas hermosas, teniendo en cuenta su dignidad.

Dice SAN MARTÍN DE PORRES:

Este negro, del que sólo puedes ver nítidamente la blancura de sus dientes, levanta la voz en esta parte del mundo, en Occidente, para decir a todos, al lado de Nuestra Madre: lentamente irán logrando todos los derechos que les fueron negados a lo largo de siglos y siglos.
En estas apariciones simbolizo a Occidente y repito palabras tuyas: ¿Los negros norteamericanos, centroamericanos, sudamericanos y especialmente africanos qué pensarán de un hijo de la Iglesia elevado a los altares, al lado de la Madre de Dios, el cual comenta: "Alégrense porque les sobrevendrán cosas muy hermosas". ¡Alégrense! ¡Alégrense!

Dice la MADRE TERESA:

He vivido en lugares terribles. Cuando sepan que en este lugar del planeta, al lado de la Madre de Dios, he sido la portavoz de todos ellos, imaginen cómo se sentirán.
¿Por qué esto no ocurrió antes o por que no ocurrió después? Eso está en los planes del Señor, pero el Señor no podía dejar pasar el comienzo del Tercer Milenio sin esclarecer muchas cosas y poner muchos puntos sobre las íes.
Yo asumí el término justicia, que usó Nuestra Madre, porque vi que dentro de él estaba contenido todo el mundo de acción a favor de todos los marginados de la tierra. Las plantas de mis pies son tan duras como suela por caminar descalza. ¿Acaso no son millones los negros del mundo que andan como yo, sin zapatos o sandalias?
Nosotros no hemos hecho más que decir lo de Nuestra Madre y Su Hijo, sólo que hemos querido puntualizar cosas que suceden en nuestros mundos.
Todo eso que está viendo tu mente en este momento, así será. Así será. Amén.

25 de Diciembre de 1999

Dice MARÍA:

Hoy, en el Natalicio de mi Hijo, no diré nada nuevo ni especial. Solamente reforzaré las ideas que siempre he dado y me referiré en especial a la Iglesia de los tiempos proféticos.
Es una pena que, salvo algunos, no se piense en esto. Después del Concilio Vaticano Segundo debería haber comenzado la Iglesia de los tiempos proféticos. El Concilio Vaticano Segundo es una bendición dentro de la historia de los Concilios, así como fue una verdadera bendición quien lo convocó. Ahora, qué tremenda necesidad habría de que todos los ministros de la palabra de alguna manera hicieran conocer todas las cosas del Concilio Vaticano Segundo con un lenguaje que la gente pudiera entender.
Ya han pasado muchos años y se avanzó muy poco. Parecería que hay fuerzas en la oscuridad que impiden a los hombres hablar con la verdad, pero alguna vez tendrán que vencer todas esas cosas y decir lo que es. Se habló el otro día y se seguirá hablando de que la fe debe ser como la que existía en los tiempos de los mártires, pero no entiendo cómo nadie habla de esto.
En este Año Santo Jubilar, pidamos luces al Espíritu Santo para ver qué nos está indicando, hacia dónde nos lleva, qué podemos dar y qué beneficios podemos obtener para crecer interiormente.
Hay que dar testimonios elocuentes. Hay que hablar a la gente. Si hay voluntad, la oportunidad surge y se puede. No a cualquier persona se le puede hablar de una "Iglesia de los tiempos proféticos", pero sin duda todos entenderían si por ejemplo les dijeran que la Iglesia tiene que contemplar cada día más las necesidades de todos los que sufren por un sinnúmero de motivos diferentes. Entonces, eso sí se entiende, sin necesidad de emplear el término "profético", pero caminen, vayan, vengan, muévanse, con sus piernas o con sus pensamientos, y entonces irán haciendo todo lo que les pido.
Todo es cuestión de actitud interior, como las cosas que se están haciendo acá, contemplando todos los aspectos de la humanidad para que a todos ellos llegue la redención, la Palabra.
A seguir luchando, mis queridos, de todas formas, sin prisa y sin pausa. Si a veces tienen que retroceder un paso, que eso sirva para tomar mayor impulso y después dar tres. No importa si retroceden a veces un paso, o si dieron tres hacia adelante y retroceden uno: quedan dos. Esmérense en interpretar esto.

Dice JESÚS:

Hoy ustedes esperan respuestas personales, y les digo:
Todo está al alcance de vuestras manos: ¡extiéndanlas y lo lograrán! Nadie es puesto a prueba más allá de sus fuerzas. Más aún, habría que modificar también el concepto según el cual el Señor pone al hombre a prueba. A Mí eso de la prueba me suena mucho a la Ley. Más bien habría que decir que los hombres ponen a prueba a los hombres.
Hay muchas cosas dentro de la economía divina que no logran entenderse hasta que se está "del otro lado". Es importante perseverar. Es importante estar siempre alerta. Es importante que cada paso del ser humano sea el señalado por Mí.
No desfallezcan. Nunca los abandono. Nunca. Habrá altibajos, pero no se desanimen. Las soluciones aparecerán en el momento menos pensado.
En esto tengan también en cuenta lo que dijo Mi Madre acerca de la fe de los mártires. Ahora, a ustedes no les cuesta mucho este tipo de fe, porque ya hace casi cinco años que ustedes escuchan, escuchan y escuchan Mi Palabra, la de los Santos, y "se aferran"... Muchos ven, tocan y oyen. Otros no; sin embargo "se aferran" igual.
Ahora, les doy un pequeño ejemplo: un miembro del Grupo de Oración, de repente y en muy poco tiempo, no empieza a hablar sino a gritar "en lenguas". ¿Saben una cosa? Él no lo decía, pero lo deseaba con tanta fuerza, y además lo necesitaba de tal manera, que su don le confirmó muchísimas cosas de la existencia y le prodigó otras tantas seguridades. ¿Y cuánto tiempo hace que él tomó en serio estas cosas? No mucho, hace muy poquito, pero lo tomó en serio de veras.
Quien tenga oídos para oír que oiga y quien tenga ojos para ver que vea muchas cosas en este ejemplo. ¡Muchas cosas! No busquen lejos los ejemplos. Búsquenlos cerca porque los tienen a montones. ¡A montones!

Dice EMILIANO TARDIFF:

Aquí se me quiso siempre mucho y se me quiere siempre mucho; por eso, el otro día dije que anduve recorriendo el mundo tantas veces, llevando la Palabra del Maestro, y que aquí venía a buscarla. Y es cierto, porque ustedes tienen bien a mano un río de agua viva capaz de saciar su sed, pero no le dan importancia. Sería una pena que deban pasar muchos años para que se den cuenta de este tipo de cosas.
Buscan ministros de la palabra de lejos a fin de reunirse para la Celebración, y está bien, ¿cómo no?, pero también tienen misas acá. ¿Por qué no se reúnen entre ustedes y empiezan a darle a cada cosa la importancia que merece?
Claro, pero no hace mucho tiempo que estás asumiendo el papel de celoso custodio de los mensajes; entonces no puedes pedirle tanto a los demás. Pero posiblemente no asumiste hace ya mucho el papel, el rol de celoso custodio, porque a tu lado no te dieron la seguridad de hacerte sentir celoso custodio, y el problema no es contigo, el problema es con Jesús y con María.
Aquí nadie tiene privilegios especiales. Todos son hijos de Dios y herederos de Su gloria pero, si el Padre dice algo, pues bien, escuchémoslo. Aquí no se le da importancia a alguien en especial, se le da importancia al Señor, que lo dijo, o a Su Madre. Pues bien, si tienen cerca el río de agua viva, ¿por qué no lo aprovechan?
El ejemplo que anteriormente Nuestro Señor dio puede servirles. Además, tengan en cuenta que alguien deseaba algo tanto que al final lo consiguió. Pienso que tienen que aclarar muchas cosas, no sea que algún día deban reprocharse por haber perdido el tiempo.

Dice la MADRE TERESA

Si vamos a hablar de cosas a las que no se presta mucha atención, yo también podría decirles algo: ¿Quién de ustedes quiso enterarse más detalladamente de mi vida? Estoy aquí delante de ustedes, les hablo siempre, les digo cosas, pero no son tantas las cosas que se supieron de mí, y no he visto que nadie se haya apresurado ni mucho, ni poco ni nada para tener mis mensajes grabados. Fueron dos casetes y un tercero, que está en formación, que Artemio no continuó porque pensó: "¿Para qué?" ¿Quién escuchó algo de mí?
Me parece que ustedes deberán apresurarse a crecer. Esto no se los va a decir Jesús ni Su mamá, pero yo sí me atrevo a decírselos. Todo está muy bien, todo es maravilloso y el Señor les llama bienaventurados. Perfecto, todo está perfecto, pero hay necesidad de mayor crecimiento, y en todo caso, esto traducido significa: hay necesidad de mayor conversión.
No digo que todo esté mal o que algo esté mal; digo que hay necesidad de intensificar las cosas.
Hace ya más de un mes que Nuestra Madre habla de la fe de los mártires. ¿Hay muchos que tomaron en serio esa expresión o quisieron saber qué fe tenían los mártires? ¿Se dieron cuenta de cuán pocas personas aquí preguntan porque están deseosas de saber? Que yo sepa hay una sola persona, que deja su casa, deja todo, incluso deja de ganar su sustento, para venir hasta aquí y preguntar. Hay otra que también está aquí, ¿pero alguien más deja todo para venir hasta aquí a preguntar? Esa actitud no es general, pero es bueno recordar que la persona que pregunta es la que quiere saber.
Hace cinco años que tienen no sólo aquí al Señor y a Su Madre con ustedes sino que Él también se manifiesta en forma privada en los aposentos, en distintos lugares. Si Artemio no les dice cómo está vestido el Señor, o Su Madre, o Yo, o lo que sea, nadie pregunta nada. ¡No quiero creer que no les interese!
Aquí, en general, nadie pregunta nada. Cuando quiero enterarme de algo, cuando me interesa enterarme de algo, pregunto. Pero ¡cuidado!, esa pregunta tiene que salirme de adentro, porque si es una actividad de la boca hacia fuera, entonces es algo obligado. Yo no les quiero decir que están obligados a nada, si no les interesa no les interesa, pero entonces no se llamen a engaño; si no les interesa no les interesa y punto.
Esto también forma parte de la conversión. Cuando quieren enterarse de algo relacionado con sus amistades, de un accidente, de qué le sucedió a su madre, su padre, sus hermanos o sus hijos, es increíble pero ¡cómo averiguan y cómo escuchan hasta las tonterías más grandes que puedan comentarse en la calle, aunque no sean ciertas y ustedes sepan que no lo son! Sin embargo, se interesan con la incontenible avidez de enterarse...
¡Caramba!, tienen tan cerca todo este mundo sobrena

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