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Mensaje del 03 de Noviembre de 2004

A. - Señor ¿y vos sabías si yo iba a vivir?.
J. - Claro que sí.
A. - ¿Y en el caso Señor, de aquellos que..., que los padres lo abortan o lo tiran?.
J. - Ah, no importa Mi querido, en esos casos ocurre exactamente lo mismo, Yo me esfuerzo como en todos los casos para mirarlo a los ojos y llamarlo por su nombre.
A. - Señor ¿pero y si después lo tiran?.
J. - Ah, eso es problema de ellos, para Mi ya es una persona.

Mensaje del 03 de Noviembre de 2004

Habla Artemio:

... rompe mi vida y hazla de nuevo. Si se lo decimos otra vez: tu eres el alfarero, que con tus manos me has transformado, mientras pasan los días, pasan los años, más te venero. Rompe mi cántaro, rompe mi copa, rompe mi vida y hazla de nuevo. Rompe mi cántaro, rompe mi copa, rompe mi vida y hazla de nuevo. Rompe mi cántaro, rompe mi copa, rompe mi vida y hazla de nuevo.

Sí Señor Jesús, así como te sentaste un día vos al borde o cerca del pozo de Jacob donde estaba la Samaritana, así también Yo humilde criatura tuya Señor, junto con estos hermanos me siento al borde de esta fuente, que según tu Mamá es el Río de Agua Viva que calma la sed para siempre, sí Señor.

Estamos con los ojos cerrados y contentos podemos ver en nuestra mente la imagen de Jesús junto al pozo de Jacob y ver la Samaritana con ojos sorprendidos que le dice: “Señor, dame de esa agua porque quiero beber del agua que quita la sed”. Nosotros Señor, tenemos tanta sed, no somos felices Señor, por más que disimulemos Señor, por más que digamos, por más que hoy te dijimos que queremos nacer de nuevo, que rompa la vida, que esto y que lo otro, pero hay una realidad Señor, no somos felices.

Dice Jesús:

- ¿Y por qué?.

Habla Artemio:

- No somos felices porque..., en la vida me fue de una manera Señor.

Dice Jesús:

- Sí, te fue de una manera Mi querido, pero Yo estuve siempre para darte una mano, las dos o todo Mi ser. Por eso, no importa que hayas llegado a esta altura de la vida, Yo te hablo a vos en este momento pero le estoy hablando a cada uno de los hermanos que están acá adentro y no solamente a ellos sino a todos los que ellos aman y que están lejos y le estoy hablando a todos esos que ensordecen con el teléfono a lo largo de todo el día y que están diseminados por los cuatro puntos cardinales, a todos les estoy hablando. Yo los he creado a Mi imagen y semejanza, los hice pequeños diositos, esto lo han oído tantas veces, pero no van a creer que me voy a poner celoso porque ustedes son diositos, al contrario, Yo les di todas Mis características, porque Yo también tengo las características de ustedes.

A. - Sí, Señor, pero no nos va bien.

J. - ¿Y qué pasa que no va bien?.

A. - Y Señor, yo nací en una familia, en un tiempo, en un lugar, mi papá fue de
una manera, mi mamá fue de otra, los pobres ya no están, aunque algunos sí, pero ellos hicieron todo lo que pudieron Señor, yo no sé si fui un hijo deseado o no Señor, no lo sé y tal vez no me enteré nunca, salvo que tu Espíritu Santo me lo diga Señor pero..., ni sé tampoco Señor si heredé de mis abuelos, o tatarabuelos o re contra tatarabuelos, si heredé cosas malas, no lo sé Señor.

J. - Pero eso no te preocupes, desde el mismo momento en que empezaste a hablar, ya empecé a sanar, no una o dos sino mil generaciones atrás.

A. - ¿Por qué Señor?.

J. - Y porque Yo estaba esperando que me lo pidieran.

A. - ¿Quiere decir Señor que hay que pedirte las cosas?.

J. - Yo las veo, pero me gusta que me las pidan, Soy tan respetuoso de vuestra
libertad, tan respetuoso que me gusta que me pidan las cosas.

A. - Bueno Señor, si es así desde hoy te voy a pedir y siempre, pero hay muchas cosas Señor que yo no las conozco porque pasaron cuando estaba en la panza de mi mamá. Incluso Señor, cuando vos me tenías en tu mente, en tu memoria y me amabas ya, hace miles de años ¿mmm?, cuando vos me tenías en tu mente y me amabas nadie pensaba en mí, solamente vos Señor pensabas en mí. Que hermoso Señor, ¿cómo podré yo responder algún día, cómo podré agradecerte un chiquito nada más todo esto Señor?. Hace miles de años ya en tu memoria afectiva ya existía y vos me amabas.

J. - Y era tan feliz en amarte hijo Mío, tan feliz era en amarte, ya sabía que color de ojos ibas a tener, ya sabía hasta tu estatura, Yo sabía todo de vos.

A. - Sí Señor, entonces ¿dónde está mi libertad Señor si vos sabías todo lo que me iba a pasar?.

J. - No, no, no, no, no, pero si Yo soy el Hijo de Dios y Dios mismo, conocía todo de antemano, conocía todo, y cuál fue Mi alegría cuando tu papá y tu mamá en esa tarde, en esa siesta, ni por casualidad ellos pensaban, pero justo vos fecundaste el óvulo, es decir, entre papá y mamá se produjo el milagro de vos, vos, vos, vos, vos, vos, todos.

A. - Seguí Señor, seguí, ¿y qué pasó?.

J. - Bueno, en ese momento nadie sabía nada, Yo sí y entonces te miré a los ojos, te llamé por tu nombre, sí, te llamé por tu nombre y se conmovieron todas las realidades celestiales porque Dios iba a crear un Espíritu de Luz para que te cuidara para siempre.

A. - Señor ¿y vos sabías si yo iba a vivir?.

J. - Claro que sí.

A. - ¿Y en el caso Señor, de aquellos que..., que los padres lo abortan o lo tiran?.

J. - Ah, no importa Mi querido, en esos casos ocurre exactamente lo mismo, Yo me esfuerzo como en todos los casos para mirarlo a los ojos y llamarlo por su nombre.

A. - Señor ¿pero y si después lo tiran?.

J. - Ah, eso es problema de ellos, para Mi ya es una persona.

A. - Señor, pero los médicos dicen que hay, que tienen que pasar tres o cuatro días, que aquí, que allá, no sé que opinás de eso Señor vos porque a veces es como si me confundiera un poco, que hay que esperar tres o cuatro días Señor para que yo realmente sea una persona, para que realmente todo esto esté bien.

J. - No Mi querido, no hay que esperar tres o cuatro días, en el mismo instante en que el espermatozoide engendró el óvulo, que fue una cuestión de segundos, en ese instante Yo te amé, es decir, te seguí amando como te había amado por milenios y que nadie diga otra cosa porque no es cierto, no está en la verdad.

¿Cómo puede pasar cuatro, cinco días, seis, ocho o uno, cómo puede pasar Mi querido si Yo te amé desde hace milenios?, si en Mi memoria afectiva ya tenías vigencia y Yo te amaba, ¿cómo pueden decir otra cosa?, bueno decir se dicen tantas pero que sean ciertas no.

Todo es muy sencillo, hay que entender el problema del amor Mi querido y entonces todo se resuelve, todo se sabe, si Yo amo al hombre desde hace milenios, milenios y milenios, ¿qué me van a decir a Mi del cuarto, quinto, octavo día, tres días, dos días o más también?, lo que pasa es que el hombre es analfabeto en cuestiones de Misericordia, digo en general, no todos, pero en general los hombres son analfabetos y entonces creen que..., claro, porque..., nada, nada, nada, en ese mismo instante en que el espermatozoide entró en el óvulo y como ustedes saben pierde la cola, que es la que le da orientación para ir a toda velocidad a engendrar el óvulo, en ese mismo instante es como si, fiat luz, hágase la luz, hágase el alma, hágase el alma de Juan, de Pedro, de Artemio, de Carlos, de Omar, de Lucía, sí, en ese momento. Pasarán los siglos, los hombres inventarán cincuenta cosas diferentes, aunque no tanto, pero esa realidad no la borra nadie, salvo que el hombre pretenda borrar a Dios pero es una tarea un poco desagradable y demasiado riesgosa.

Entonces, si Yo te creé a Mi imagen y semejanza, si Yo te di un Ángel de Luz para que te cuidara siempre, pero también le dije a todos los Ángeles: “miren, una nueva vida está aquí, en consecuencia todos tienen que cuidarla”, entonces podés pensar que te amo tanto Mi querido y necesito que me digas qué problemas tenés en tu vida, te digo a vos pero le estoy hablando a cada uno de los hermanos que están aquí presentes, a cada uno y a cada uno de los hermanos que aman los hermanos que están presentes.

Entonces, en este gran ambiente familiar donde todos somos hermanos y todos tenemos la confianza de hermanos que se dirigen al Padre, díganme vuestras necesidades.

A. - Sí Señor, por supuesto, yo te enumero toda la herencia hay que sanarla Señor, además Jesús tenés que tener en cuenta, como dije antes, dónde nací, el ambiente en que viví, las características de mi papá, de mi mamá, de toda mi familia, ese tío desgraciado que me hacía la vida imposible y la tía que a lo mejor me ponía la faja y me apretada demasiado porque como no pudo casarse, no tenía hijos, entonces se desquitaba conmigo y...

J. - Está bien Mi querido, todas esas cosas ya las sé.

A. - Señor, pero tengo que decirte también Jesús que yo tengo muchas heridas de cuando estaba en la panza de mi mamá.

J. - Bueno, Yo, en este momento las paso sanando.

A. - Señor, y si yo te repito todos los días esto ¿vos qué vas a hacer?.

J. - Todos los días las voy a pasar sanando.

A. - Señor ¿tanta es tu generosidad?, mirá que hay seis billones de personas en el mundo y ¿con todos tenés la misma..., la misma amabilidad y amor?.

J. - Con todos, sí señor.

A. - ¿Y aunque sean de otras religiones?.

J. - Aunque sean de cualquier religión.

A. - ¿Y... y aunque sean de distintas clases sociales: negros, amarillos, azules y
verdes?.

J. - Aunque sean de cualquier color, todos son iguales para Mí, todos, pero ¿cuándo son iguales?, cuando en el corazón de cada hombre como en el tuyo aparece el amor por el hermano, sino me cuesta mucho.

A. - ¿Cómo Señor te cuesta mucho?.

J. - Y sí, si cada uno ama a su hermano por más que digan son seis billones y está disponible para amarlos entonces Mi Misericordia se aprovecha de todo eso maravillosamente y lo aplica hasta en los lugares más extraños y difíciles y todo.

A. - Señor, yo te voy a preguntar una cosa: y..., cuando..., vos te acordás bien que en el siglo pasado, en el otro siglo consideraban a los africanos que eran casi como animalitos y que no se ponían de acuerdo si los indios tenían alma o no tenían alma, ¿y qué, qué pasaba en ese tiempo?.

J. - Para Mí siempre todo fue igual, los indios, los negros, los blancos y de cualquier color siempre fueron iguales y miraba con mucha tristeza y mucho dolor cuando los “doctos señores” entre comillas consideraban a los africanos inferiores, por eso demoraron tanto en llevarles Mi palabra.

A. - Es muy grave lo que decís Señor.

J. - En las palabras del Señor, vean siempre amor, no vean gravedad. Les repito Mis queridos como algo básico y definitivo, en las palabras del Señor siempre vean Mi Misericordia, el amor, y nunca gravedad o resentimiento o deseo de herir o deseo de marcar de cerca la conducta de alguien desviado, nada de eso, vean siempre amor, no hay otra verdad que esta, si la quieren tomar de otra forma es problema de ellos.

A. - Jesús, a mi me encanta dialogar con vos pero quiero seguir concretando porque todos estos hermanos y todos los que ellos aman y yo también por supuesto, necesitamos Señor hoy el milagro de la vida, el milagro de la sanación de todo, el milagro de que vos repares todas las heridas de nuestro pasado, el milagro de que vos nos hagas hombres nuevos a partir de este día, el milagro..., todos los milagros Señor necesito en este día y todos los días a que alcance mi vida, todos los milagros necesito, todos los milagros.

J. - Sí Mi querido, me encanta oír cuando los hombres dicen la palabra milagro porque aunque Yo use las mismas leyes naturales que todavía no han descubierto los hombres pero hago con ellas lo que me parece bien, aunque sean leyes naturales y aunque algún día las expliquen científicamente, para Mí siempre serán milagros, siempre, ¡si em pre!.

A. - Señor, entonces parecería que hay como una especie de sordos que no quieren oír, hay como ignorantes que no quieren saber, hay como tontos que no quieren dejar de serlo.

J. - Sí, todo eso y mucho más hay, sí, sí, por supuesto pero Mis caminos, como vos dijiste antes: son de Luz y entonces nadie está en tinieblas, ni hoy ni nunca, quien me sigue siempre camina bajo una Luz radiante, preciosísima, la Luz del Señor, que es propio de la Luz que le da un Padre a sus hijos cuando los ama.

A. - ¿Entonces Señor quiere decir que vos has contemplado ya aquí dentro y en todas las personas que buscan sanación, que hablan por teléfono, o escriben, o correos electrónicos o lo que sea, vos ya te has preocupado de todo?.

J. - Sí, me he preocupado de todo, porque aquí, junto a vos hay muchos que están disponibles para hacer cosas preciosas, preciosísimas, entonces cada día y a medida que haya más disponibles los milagros van a ser tan comunes como las gotas de agua que hay en el mar y como decías antes nadie podrá decir: cuando planté rosales no coseché rosas.

Mi querido, tu preocupación en este momento es que todos estos hermanos que están aquí presente se sanen de todas las enfermedades del cuerpo, del alma y también las espirituales o de las otras. Entonces, si vos me lo pedís Yo digo simplemente: sea y ya es, por supuesto que ellos quieren hablarte y decirte sus cosas y quieren contarte sus penas pero vos ya la sabés y yo también y con tu disponibilidad y Mi Misericordia ya está todo sano.

A. - ¿Todo Señor?, ¿todo así tan simple Señor es para vos todo?.

J. - Mucho más que eso Mi querido, ¿qué es más fácil, decir a un conjunto de células: empiecen a trabajar para este hombre o esta mujer, no hagan casa aparte?, ¿qué es más fácil, decir eso u ordenar las galaxias, los astros o contener todo el odio que hay entre árabes e israelíes?, ¿qué es más fácil?, porque si hablo de galaxias ya son cosas conocidas pero ¿qué es más fácil decir?: hemorroides de Juan, redúzcanse a nada, ¿no es más fácil eso que pedirle a los hermanos del Norte que dejen de apretar a los hermanos del Centro y del Sur con sus pies y sus garras?, ¿qué es más fácil?, sin embargo en las manos del Señor todo se vuelve sencillo.

A. - Pero ¿qué es necesario Señor para que en tus manos todo se vuelva así tan sencillo como si..., todo está sabido, todo está hecho, todo está resuelto?.

J. - Mis queridos, hacen falta hombres como todos los que integran el pequeño resto, entonces el Tercer Milenio se convertirá en Luz y por fin la palabra Apocalipsis tendrá el sentido que corresponde y por fin se entenderán tantas cosas que hasta hoy no se entienden.

A. - Señor, ¿pero eso no está reservado para el fin de los tiempos?.

J. - Para el fin de los tiempos falta tanto que para los ojos de Dios es mucho, pero Yo no puedo defraudar la esperanza de tantos que en este momento quieren estar sanos, vivir felices, terminar con sus problemas. Además, ¿vamos a esperar hasta el fin de los tiempos para terminar con el hambre en el mundo, para que dejen de pelear árabes e israelíes, para que los hermanitos del Norte se sigan creyendo que todos son hijos de ellos?, nooo, siempre aparecerán aquellos que siguen al demonio y harán casa aparte, pero con hombres como los del pequeño resto..., los demonios ven que su tarea se vuelve muy difícil, impo ... (se dio vuelta la cinta)... .

A. - ¿Me puedo dar por satisfecho Señor que vos has mirado la vida de todos estos hermanos que están aquí presentes y la de todos los que ellos aman y también la mía por supuesto?.

J. - Sí, podes darte por satisfecho.

A. - ¿Puedo decirles con tranquilidad a ellos vayan en paz que están sanos?.

J. - Podés decírselo.

A. - ¿Puedo decirles a ellos Señor: hoy han nacido de nuevo, hoy el sol no se apagará más en la vida de nadie, hoy empezamos de nuevo?.

J. - Podés decírselo, ¿o creen que estoy sordo?, ¿no dijeron antes que Yo soy el alfarero?, ¿no dijeron antes que rompa vuestra vida y la haga de nuevo?. No estoy sordo Mi querido, cuando digo así quiero expresar: no está sorda la Misericordia porque esto tienen que saberlo vos, todos estos hermanos, los que ellos aman y además todos los otros que quieran escucharlo, aquí en estas Revelaciones la Misericordia de la Divinidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo ha empezado a tener plena vigencia.

A. - ¿Tanto Señor?.

J. - Y mucho más todavía.

A. - A veces Señor cuando uno te oye hablar a vos se asusta un poco.

J. - Sí Mi querido, claro que se asusta un poco, por una razón muy simple, siempre, siempre cuando el hombre vislumbra el amor en profundidad, siempre tiene un poco de temor, es lo mismo que la mamá cuando acuna en su regazo a su hijito, tiene temor porque es tanto el amor que tiene miedo, tanta es la felicidad de aquellos que se han encontrado y se aman que temen moverse por temor a que se les escape, tanta es la felicidad de las plantas cuando la lluvia las riega que guardan un silencio total para que Yo no levante las gotas de nuevo del suelo, tanto es el temor de todos los animales de la Tierra cuando ven que el hombre pierde el amor, cuando ven que el hombre los usa
indiscriminadamente, pero como decía siempre: “el yermo echará flor y el guijarro esplendores”, porque la fuerza de la Misericordia, Mi principal atributo se prodiga en forma tan caudalosa, tan tremendamente caudalosa, tan tremendamente caudalosa que los que están en el buen camino viven en una fiesta cotidiana y los que no se les oscurece mucho el día y sus noches son horribles, pero Mi querido en vos tengo un interlocutor válido, a través tuyo se irán enterando de todo, de todas estas cosas porque como ves Mi querido hoy dije muchas cosas que antes no había dicho ¿mmm? y hay una que me gusta especialmente que dije hoy, aunque ya había insinuado y dicho, pero senté muy bien las bases sobre cuándo comienza la vida. Y si Yo Mis queridos los amé tanto desde siempre creen por ventura, vos y todos los que están presentes y todos los que aman, ¿creen por ventura que los voy a hacer venir a escuchar estas palabras para que todo siga igual?, ¿no soy Yo el que les dice que les envío el Espíritu Santo para que renazca la esperanza en vuestros corazones y todo se transforme?.

A. - Sí Señor.

J. - Pues bien, aquél que todavía no está convencido que se convenza, aquél que todavía no tiene idea de todo el alcance de Mi Misericordia que empiece a vislumbrarla, que todo aquél que quiere seguir todavía en los caminos oscuros de la ignorancia, de la negación, del poner piedras en el camino que siga, pero es muy triste su vida y muy dramática su tarea, no le sirve para nada, al contrario.
Detrás de cada cosa que destruyen, llego Yo detrás y construyo centenares de miles.

A. - ¿Y todo esto Señor por qué?.

J. - Mi querido, porque los amo, los amé desde siempre y para siempre, los amé desde el comienzo de los tiempos y estarán conmigo toda una eternidad.

A. - ¿Todo es tan fácil Señor así como parece?.

J. - Mucho más todavía cuando uno cree en la Misericordia, ¿y acaso aquí no vengo como el Señor de la Misericordia?.

Si los que están presentes hacen un pequeño esfuerzo para ver verán que estallan las baldosas y surgen flores por todos lados porque ese es el poder de la Misericordia, de algo muerto e inerte sale la vida pero no por un día o dos sino para siempre.

Vos pensaste: hoy no recogí flores para poner, bueno, Yo reemplazo todo eso que no recogiste por todas las que están naciendo en el piso.

A. - Gracias Señor por amarnos tanto, gracias Jesús por ser tan generoso con
nosotros, gracias Señor porque cada día entiendo más que vos te valés de aquellos que menos somos, menos podemos, menos todo para hacerlo todo.

Gracias Señor, gracias en nombre de todos y en nombre mío, gracias Señor, nosotros te alabamos Señor, no por un día o dos sino para siempre, ponemos nuestras células de nuestro cuerpo a alabarte, ponemos todas estas rosas que están en el piso a alabarte Señor, ponemos todo, todo lo que hay sobre la Tierra, en todos los mundos celestes a alabarte Señor porque nada hay que pueda pagar todo el amor que nos tenés Señor.

Amén.

■ Fundación Jesús de la Misericordia y Corazón Inmaculado de María  |  Aprobada por Res. 139 A - Gob.de Córdoba – Sec. De Justicia – Dir.de Ins.de Pers.Jur.  |  Dirección: 9 de Julio 1162  |  Teléfono: 03537 – 431197 - 2553  |  Justiniano Posse – (Cba.)