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Mensaje del 20 de Febrero de 1999

Es muy duro lo que digo, pero ¿es menos duro arrojar a los mercaderes del Templo, diciéndoles: retírense de acá porque han profanado la casa de mi Padre?, eso no quita, les repito, que siga sosteniendo que: “los mansos poseerán la tierra”.


Mensaje del 20 de Febrero de 1999

Habla Artemio:

Señor Jesús, hoy ha sido una reunión distinta a siempre, pero mientras esté tu palabra en el medio a mí me parece que está bien, una palabra llevó a la otra Señor y otra a la otra, pero ocurre Señor, que esto mismo uno a veces se lo oye decir a los Sacerdotes y no pasa nada, pero un seglar es siempre un cristiano de cuarta, entonces la cosa no se vuelve tan simple, perdón Señor en todo caso si uno tiene la lengua demasiado filosa, pero yo sinceramente de todo lo que dije, no estoy ni cinco arrepentido Señor, porque dije la verdad o lo que a mí me parece que es la verdad, pero arrepentido no estoy, ¿por qué me voy a arrepentir de algo que he dicho y creo que es justo?.

Ven Señor Jesús, tal vez hoy nos digas algo muy importante por todos los temas que hablamos, ven Señor, ven, ven Señor Jesús, ven, en tu nombre, todo lo hacemos en tu nombre incluso las cosas malas, ven Señor Jesús.

Jesús, como nuestro Señor de la Misericordia está acá, se ha llenado todo. Habla Señor, aunque te reconozco que tengo miedo hoy, habla Señor.

Dice Jesús:

Fueron criados todos con tanto temor, fueron criados todos con tanto miedo a todo que cuando dicen las verdades más grandes, les parece que han cometido algún pecado.

Después de todo lo que se habló hasta ahora de la Misericordia, no quedan dudas que lo que ustedes han dicho es muy poco todavía, es bien poco todavía, ¿acaso, o acaso no han oído decir en otras Revelaciones, no aquí, en otro lado, que Mi Madre está sosteniendo Mi brazo para que Yo no descargue la justicia sobre el mundo?, y si Yo tengo que descargar la justicia, es porque hay injusticias y cuando se habla de que Yo veo injusticias, ¿qué creen ustedes que son injusticias para Mí?, ¿no son las que acaban de enumerar?, pero ustedes viven en un país, en un continente, que siempre el miedo fue el denominador común, en todos los órdenes. En este continente se tuvo miedo a los conquistadores, se tuvo miedo a todos los que tenían el poder, se tuvo miedo a todas las jerarquías eclesiásticas a través de todos los tiempos; claro Mis queridos, pero los años terribles de la inquisición están lejos ya, lo que ahora queda es una forma de inquisición sumamente disimulada y con la presencia de otra cosa, pero en sí los métodos no difieren gran cosa.

Yo solo aconsejaría algo, justifico tus enojos, pero que no te tome la caída del sol con el enojo porque sino habría resentimiento, usé palabras del Evangelio, que no te tome la caída del sol con el enojo. Es lícito y legítimo enojarse, ¿o qué quieren Mis hermanos, que Yo no les dé la razón, cuando están diciendo cosas que no solamente Yo las reconozco sino cualquier persona humilde, cualquier persona que tiene criterio lo haría también, porque Mis queridos, la verdad se ve, como decían en la Edad Media, la verdad se ve, o entonces estamos negando el Espíritu santo, estamos negando todo lo que decimos diariamente, si pedimos fuerza y luces al Espíritu Santo, quiere decir que es una forma de decir: Señor, enséñame dónde está lo justo.

Hoy vos tenías un miedo terrible de lo que Yo podía decirte, pero era infundado, o quiero pensar que quedan en tu vida ciertas estructuras que todavía no superaste, porque en realidad con todos los comentarios que hiciste te quedaste corto, debías haberlo hecho mucho más tajantes, mucho más profundos y si querés llamarlo mucho mas hirientes, aunque no lo son.

Ustedes creen por ventura mis queridos, que si Yo hubiese visto que vuestro idioma de hoy hubiese sido algo malo, ¿hubiese venido?, no, en todo caso Mi presencia y la de todos los que están aquí presente, es una forma de asentir todo lo que ustedes dijeron. Pero también tengan en cuenta lo siguiente, una persona cuando habla de ciertos temas, no lo puede hablar con cualquiera, entonces, todo lo que aquí hoy se habló que sea manejado con el criterio, no para disminuir la fe que ustedes tienen, sino para acrecentarla, en el sentido de que se avanza y se madura en la fe cuando se va con la verdad. Suponiendo que algunas cosas a veces no tengan toda la verdad, pero si ustedes están convencidos que sí, tiene toda la verdad, en el sentido de que no lo ven de otra forma; lo fundamental es estar acorde a que esté de acuerdo lo que dicen con lo que tienen en vuestra conciencia, que como bien dicen ustedes: la conciencia es la voz de Dios que habla en cada uno de los hombres.

Ahora, cuando toman nombres de personas sean siempre caritativos, porque a lo mejor ocurre que esa persona por dentro está luchando enormemente para cambiar de forma de ser y no lo logra tan fácil, entonces, en todo caridad, incluso diciendo las cosas mas terribles, tengan caridad, nada hay que Yo objete a lo que han dicho hoy, diría que todavía está incompleto, que necesita más, pero escuchen, nunca hablen sin caridad, es decir, amor por los demás. Hicieron el nombre de un señor, muy bien, todo lo que han dicho es la verdad y mucho más que eso, que ustedes no saben, pero al hacerlo, apiádense de él y no lo vean como alguien malvado y terrible, sino como un hermano que todavía no puso las cuentas en claro, entonces, cuando señalan de alguien algo malo, es un comentario que hacen de él, pero nunca falten a la caridad, nunca falten al amor.

Si ustedes tuvieron un poco de temor hoy, entonces Yo les aconsejaría que miren más el Evangelio, porque Yo en el sermón de la montaña, entre tantas cosas dije: ”bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra”, sin embargo Yo tenía muy poco de manso cuando trencé cuerdas en el Templo y empecé a castigar a los mercaderes, muy poco de manso tenía ese día; eso no quita que el ser manso se poseerá la tierra, pero ante una injusticia si ustedes no reaccionan como corresponde se hacen cómplices, cómplices, ¿lo oyeron?, aquél que ve una injusticia y mira para el otro lado porque tiene algún temor, se hace cómplice y ustedes saben muy bien lo que significa ser cómplice. Por supuesto que estas cosas hay que manejarlas con cuidado, no a todos se le pueden decir las mismas cosas, porque algunos se escandalizan y les hace daño ¿verdad?, pero ustedes no pueden tener una fe infantil, la fe de un niño que se cree todo, aguanta todo y tolera todo, así Mi mundo no avanzaría jamás; ¿o es que en ustedes hay todavía miedo?, Yo quisiera creer que no, pero a veces me parece que si, miedo ¿a quién?, ¿a quién miedo?, por supuesto que las cosas hay que decirlas en un ambiente adecuado y como corresponde, pero es la única forma de avanzar. Ahora nunca hay que restregarle en la cara a nadie sus defectos, en todo caso conservar la posición de humildad, decir lo que parece que está bien y seguir el camino. No esperen que le reconozcan nada, absolutamente nada, sí esperen y con seguridad que todo lo que han hecho Yo lo he visto, lo he aprobado, he dicho sí, el resto si a los demás les gusta o no, corre por cuenta de ellos, lo fundamental es que cuando a la noche cierres los ojos para dormirte vos estés en paz, porque siempre te has puesto del lado de aquello que es justo, razonable, criterioso, necesario, venga de donde viniere y sea de quien sea, porque en la medida que dejes en tu alma entrar la aceptación de la injusticia, lentamente te vas alejando de Mí y ya no puedes llamarte: Mi hijo ni tampoco Yo puedo llamarte así, salvo que te arrepientas, aunque no grites a los cuatro vientos una injusticia, pero que en tu corazón quede bien claro qué es justo y qué es injusto, al menos para tu entender y si no entendes suficiente, para eso está el Espíritu Santo, para que le den luces necesarias.

Pero cuidado ¿eh?, cuidado, quien no reconoce una injusticia, o quien se da vuelta hacia el otro lado para no enfrentarse con los ojos del que es injusto, tenga cuidado, tengan cuidado Mis queridos, porque en un instante dejan de ser Mis hijos para ser hijos del señor de las tinieblas, eso no significa que tienen que salir a la calle a pelear a toda la gente, porque no es el método, ni el sistema ni es lo correcto, pero tengan en cuenta que las palabras más terribles dichas con caridad, es tan fuerte como un azote con toda la fuerza, que esto quede bien claro.

Todos ustedes pasarán, pero estas palabras no pasarán, no pasarán, es cuestión de tiempo, nada más, es cuestión de tiempo y por último les digo, cuando sientan en vuestro corazón que les ha repugnado una injusticia, en ese mismo momento pidan piedad para el injusto, pero a su vez alégrense, porque en el fondo de vuestro corazón van a sentir que están de Mi lado, en Mi bando, aunque la multitud te escrachara y aunque no tuvieras el cariño ni de tu madre.

Es muy duro lo que digo, pero ¿es menos duro arrojar a los mercaderes del Templo, diciéndoles: retírense de acá porque han profanado la casa de mi Padre?, eso no quita, les repito, que siga sosteniendo que: “los mansos poseerán la tierra”.

Dice Nuestra Señora:

Es cierto, una Madre parecería que quiere condolerse más de las cosas terribles, por eso tantas veces he repetido que sostengo el brazo de la justicia de Mi Hijo, pero ustedes ni por casualidad se dan una idea como llora Mi Hijo al ver todas las iniquidades que hay sobre la Tierra, ni por casualidad se lo imaginan, ni por casualidad y pensar que hay tantos que creen que cuando algo anda mal en el mundo, Mi Hijo es cómplice o de alguna manera lo permite, no, Mi Hijo los hizo libres y los espera hasta que se conviertan.

Nunca le nieguen a nadie la posibilidad de ser diferente, incluso cuando vean la persona más malvada, más dañina y más temeraria, ofrézcansela al Señor para que esa persona cambie, porque una vez más repito: Mi Hijo vino por todos a la Tierra, pero especialmente por los más necesitados. Ustedes creen que los más necesitados son aquellos que no tienen que poner en la boca, también los más necesitados son los orgullosos, los pedantes, los soberbios, los intolerantes, los que tienen el poder en beneficio propio, los que usan de una jerarquía para dominar a los demás, todos esos, para todos esos ha venido Mi Hijo y muchos más, no solamente para los hambrientos, sino para ponerse de lado de aquellos que tienen hambre y sed de justicia.

Dice la Madre Teresa:

Yo no discuto de que vos hayas tenido siempre reacciones como las tenes ahora, porque es cierto que la injusticia siempre te revolvió los intestinos, para no decir más cosas, pero me da la impresión de que te estoy influyendo mucho en todas esas cosas y sobre todo te estoy quitando el miedo para decirlas, porque yo ahora, mirando tu vida me acuerdo que hace tantísimos años pensabas de la misma forma y el Señor te conservó esa juventud de ideas, porque estaba preparando todo esto. Nunca nadie pudo quebrarte, jamás y una injusticia siempre te produjo vómitos y veo que cada día te produce más.

Hoy no sé por qué tenías un miedo atroz de lo que podía decir Jesús y esperabas un reto tremendo, ¿no crees que muchas veces debés hablar como hoy?, pero no pierdas la serenidad ni dejes de querer a aquellos que no hacen bien las cosas. Sirva esto para todos los hombres, aunque parezca dirigido a una persona, sirva esto para todos los hombres.

Dice San Martín de Porres:

Has visto como la gente se extraña cuando ve sobre el altarcito a un Santo negro, cómo dicen, ¿negro?, ¿cómo, un negro?, y a vos se te llena la cara de juguetes cundo decís: sí, negro, mulato, bastardo y todo, se te llena la cara de gusto, como si presentara al mismísimo rey no se de donde, sí señor, negro, ¿y no me puede dar una estampita? te dicen, pero media docena de estampitas, ¿no has visto que no se terminan nunca las estampitas mías en el ropero, o crees que has comprado tantas?, no, no se terminan nunca mis estampitas en el ropero, aunque vos hayas comprado como siempre, la cantidad de siempre.

Pero me encanta esa forma que tiene la gente de descubrirme, gracias por eso, gracias.

Dice San Artemio:

Habrá que investigar, habrá que buscar, habrá que inventar o crear una estamparon con mi efigie, porque es mejor que la gente vea quién soy, porque de muchos Santos se hizo eso, pero me parece maravilloso tu opinión ante la instalación de las alarmas en esta casa, en eso se hizo la voluntad del Padre, quien necesitaba tener la seguridad de tener una alarma, la tiene, pero vos dijiste: no, la verdad que me hubiera sentido ofendido porque y además San Expedito también y otros Santos también y el Señor también por supuesto, porque ¿vos crees por ventura que a lo largo de tu vida en todas las cosas donde anduviste metido, si no hubieras tenido de abogado y abogada a varios Santos y a tu madre la Virgen?, estarías contando esto?, porque los presentes no conocen ni el 2% de tu vida, porque aunque puedan pensar que a veces contás cosas tuyas de más, nadie te conoce las cosas que hiciste en la vida, nadie y sería interesante que las conocieran, porque verían en vos aspectos diferentes y verían en vos que sin ninguna espada en la mano, ni ningún tipo de armas, has sido un soldado del Señor de primera categoría, por algo el siniestro te dijo un día: me robaste millones de almas, y justamente no es porque vos fueras una gran cosa, sino porque aceptaste que no eras nada, entonces como dice San Pablo: yo no soy nadie, pero lo puedo todo si Cristo está conmigo.

Digo esto para que todos piensen que deberían decir lo mismo, yo no soy nadie… (se corta la grabación)... .

 

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