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Oración del 17 de Enero de 2009

Entonces ¿qué quiere decir, que Jesús murió en la cruz solamente para algunos que tienen dinero, posición social, el color de la piel, una nacionalidad u otra o murió por todos?, sabemos que murió por todos, entonces ¿qué nos está pasando? ¿eh?, ¿por qué ese deseo, ese privilegio de aceptar a algunos y al resto no? ¿eh?, ¿por qué ese tipo de distinciones?.

Oración del 17 de Enero de 2009

Habla Artemio:


Empezamos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Tenemos el cancionero, pensando que nuestra vida es un barco y que Jesús es quien lo dirige, buscamos el número 10 y decimos: yo tengo un barco que navega por el mar….

Bueno, hemos empezamos este día teniendo en cuenta que nuestra vida anda por el mar del mundo y Jesús lo está guiando y por otra parte tenemos que pensar que no solamente que Jesús está guiando el barco sino que además hoy nos trajo a este lugar. Si nosotros hubiéramos decidido venir o no, según, pero Él dijo: sí, los llevo, que esto quede lo suficientemente claro como para ver que si el Señor me trae a su Santuario quiere decir que Él tiene interés en que yo solucione las cosas que tengo entre manos y que son un problema.

Por eso, yo tengo un barco que navega por el mar y en ese barco Jesús es el
capitán, bueno 11, a ese ser que tanto amamos le decimos simplemente: cuando el pueblo alaba a Dios suceden cosas, suceden cosas, maravillosas….

En este día estamos aquí hermanos congregados para ofrecer nuestra alabanza al Señor, escuchar su palabra y ponernos a tono con todo lo que Él quiere de nosotros, estamos en el Templo del Jesús de la Misericordia y Nuestra Señora de Justiniano Posse y vinimos aquí no porque quisimos sino porque Él nos trajo, empecemos entonces a tener la concentración necesaria para poder escuchar la palabra, teniendo en cuenta que lo único que sana, lo único que vale es la palabra del Señor y su explicación, el resto es como un además, se hace porque uno puede hacerlo, en cualquier momento que uno no esté bien o no pueda hacerlo directamente no se hace pero si con bendición o sin bendición la sanación es exactamente la misma, porque el que nos sana es Jesús a través de su palabra ¿eh?.

Por eso, nos ponemos en sus manos, pedimos su auxilio para entender muy bien con nuestro corazón todo lo referente a lo que hoy el Señor quiere decirnos, por eso, humildemente decimos: ven, ven, ven, Espíritu Divino, ven, ven, ven, acércate a mí…. Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. Del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén. Sábado 17 de Enero día de San Antonio, el Evangelio de hoy es el Evangelio de Marcos, capítulo 2, versículos 13 y 17: “Jesús salió otra vez por las orillas del lago, se refiere al lago de Genezaret, todo el mundo venía verlo y Él les enseñaba. Mientras caminaba, vio a un cobrador de impuestos sentado en su despacho. Era Leví, hijo de Alfeo. Jesús le dijo: sígueme. Y él se levantó y lo siguió. Jesús estuvo comiendo en la casa de Leví, y algunos cobradores de impuestos y pecadores estaban sentados en la mesa con Jesús y sus Discípulos. Pero también seguían a Jesús maestros de la ley del grupo de los fariseos y, al verlo sentado a la misma mesa con pecadores y cobradores de impuestos, dijeron a los Discípulos: ¿qué es esto?. Está comiendo con publicanos y pecadores. Jesús los oyó y les dijo: no es la gente sana la que necesita médico, sino los enfermos. Porque Yo no he venido a llamar a justos, sino a pecadores”. Esta es palabra del Señor, te alabamos Señor y te damos gracias.

Entonces tenemos que Jesús sale, se encuentran con Leví, hijo de Alfeo, y le dice: sígueme, estaba cobrando impuestos, los cobradores de impuestos en aquél momento eran muy mal vistos, ¿por qué?, porque Israel era una posesión de los romanos, estaban sometidos a los romanos y los cobradores de impuestos cobraban para los romanos y no siempre cosas justas sino que eran impuestos muy altos, difíciles de pagar, entonces los cobradores eran muy mal vistos ¿mmm?, pero Jesús pasa y le dice a Leví: seguime y él lo sigue. Ahora, dice que Jesús iba por todos lados predicando a orillas del lago, por muchísimos lugares ¿eh?, y siempre la gente lo seguía, sanaba los enfermos, expulsaba demonios, resucitaba a los muertos y así transcurría la vida pero cuando los Discípulos ven que Jesús almuerza con los cobradores de impuestos, ellos dicen: pero ¿cómo?, esto no nos gusta, si siempre han sido rechazados los cobradores de impuestos, ¿cómo, ahora, éste que dice ser Hijo de Dios almuerza y cena con ellos?, y más de una vez le dijeron a Jesús que si hacía ese tipo de cosas iba a ser muy mal visto por todos ¿eh?. Ahora, a todo esto Jesús les responde con toda claridad que Él no había venido para los justos sino para los pecadores, no para los sanos sino para los enfermos, entonces ¿quiere decir que si uno estaba sano o está sano no tiene necesidad de Él?, sí, también, pero no es lo mismo la necesidad de un sano que la necesidad de un enfermo, no es lo mismo, bien.

Entonces, nos encontramos con este ser que hace unos días festejamos su Nacimiento, la Navidad, ahora ya lo vemos predicando el Evangelio y predicando y sanando a la gente en los distintos puntos que Él iba recorriendo pero había un problema muy serio, los judíos esperaban a alguien que los sacara de estar bajo los romanos, porque los impuestos eran muy altos, porque los trataban muy mal y sin embargo Jesús no hace referencia a que Él venía como un libertador o liberador de los romanos, no, nada que ver.

Entonces empiezan a tejerse un montón de conjeturas respecto a qué pasaba con Jesús, nosotros esperábamos a un libertador que pusiera fin al yugo que tienen sobre nosotros los romanos y el que llega lo que menos le preocupa es el yugo de los romanos ¿verdad? y sigue haciendo su obra sin ningún tipo de preocupación por todo eso, al contrario, con todos aquellos que quieren seguirlo él se junta, se reúne y almuerza con ellos, pasa momentos con ellos. Por otra parte, la gente no veía bien a las prostitutas porque las mujeres de vida, para ellos: vida liviana ¿no?, merecían ser cubiertas de piedras ¿eh?, lapidadas, le arrojaban piedras hasta que quedaban debajo y ahora viene justamente este ser que no solamente habla con ellas sino que también almuerza con ellas, para ellos, para los judíos era muy escandalosa la conducta de Jesús, almuerza con publicanos y cobradores de impuestos, con prostitutas y la gente del pueblo y ellos que esperaban un liberador del yugo romano.

Digo todas estas cosas sobre el dominio de Roma sobre Israel porque en ese entonces Roma era un gran imperio y todos los países a la orilla del Mediterráneo, es decir el Mar encerrado por Europa y África ¿no?, todo alrededor era dominio de los romanos ¿verdad?, y por supuesto cobraban grandes impuestos y todo iba a parar a Roma donde el emperador se enriquecía y todos los demás también, era una situación muy dolorosa y no solamente a los judíos había sometido sino a otros pueblos que estaban cerca del Mediterráneo, bueno y Jesús le dice con claridad: Yo no vine a sanar, a traerle vida a los sanos porque ya la tienen, vengo para los enfermos y para todos aquellos que realmente me necesitan.

Ahora, nosotros ¿en qué lugar nos ubicamos?, ¿de un lado o del otro?, parecería que muchas veces también le estamos reprochando a Jesús que acepte en sus Templos a muy diversos tipos de personas ¿verdad?, alguien que viene aquí comúnmente, un día yendo al Templo le dice: y vos ¿qué hacés aquí?, como queriendo decir: sobrás acá, bueno.

Entonces, aquello que pasaba en los tiempos del Señor ¿eh?, pasa hoy actualmente, pasa en todos los países, pasa en todos los pueblos, en toda comunidad, hay un deseo muy grande de dejar de lado todo aquél que parecería que no está en regla, en regla ¿de qué?, en apariencia están en regla, pero en el fondo habría que ver porque nadie conoce el corazón de los demás ¿verdad?, no se puede uno guiar por las apariencias.

Ahora, esto que nos relata el Evangelio de hoy es lo que está pasando en nuestros días, en general dentro de la Iglesia se ve eso, en aquél entonces lo que los llevaban a cabo eran los sacerdotes de la Sinagoga ¿verdad?, una clase encumbrada, los que tenían plata, los que tenían posesiones, etc., y hoy día los que tienen posesiones, dinero ¿eh?, el color de la piel, etc., entonces también ocupan un lugar dentro de la Iglesia tristemente ¿no? y todos aquellos que realmente necesitan no.

La semana pasada yo recibí a varias chicas que trabajan aquí, como hago siempre por supuesto, que trabajan en los distintos prostíbulos del lugar y algunos que veían, que llegaban a la Capilla veían y uno notaba en la mirada que estaban como extrañados ¿no?, yo por dentro pensaba: si yo no los recibo, ¿quién las recibe?, ¿el sacerdote?, no, no ¿mmm?, pero quiero decirte que en nuestro mundo occidental, sirva esto para Europa, para América pero mucho más para todo este lugar del tercer mundo ¿no es cierto?, para eso la Madre y Jesús vienen acá a la pampa gringa, por eso en uno de los Mensajes pasados decía la Madre: y Yo soy la gringuita de este lugar ¿eh?, la gringuita ¿mmm?, bueno.

Entonces, tenemos que ver directamente el problema cuál es ¿eh?, como yo digo ahí en las memorias, en el libro ese que tienen: parecería que Jesús visita todas las cosas pero almuerza en la casa del patrón, medio duro lo que acabo de decir pero es así, pero no porque el Señor quiera sino porque aquellos que administran la palabra se ocupan de que sea así. Eso es lo muy doloroso, que se dio hace dos mil años y se sigue dando todos los días y a través del tiempo ¿verdad?, muy duro ¿eh? lo que estoy diciendo.

Entonces ¿qué quiere decir, que Jesús murió en la cruz solamente para algunos que tienen dinero, posición social, el color de la piel, una nacionalidad u otra o murió por todos?, sabemos que murió por todos, entonces ¿qué nos está pasando? ¿eh?, ¿por qué ese deseo, ese privilegio de aceptar a algunos y al resto no? ¿eh?, ¿por qué ese tipo de distinciones?.

El Evangelio de hoy es exactamente, enfoca la realidad de hace dos mil años, esto sí, los otros no. Yo personalmente cuando los domingos voy a Misa veo que hay personas que se sientan, eligen muy bien donde sentarse para ver a quién tienen que darle la paz, ¿eso es cristiano mis queridos?, no.

Entonces, tiene que llegar un momento en nuestra vida que tenemos que mirar a la realidad de frente, no hay peor cosa que desconocer la verdad, cuando algo es verdadero, porque la verdad si uno la desconoce termina aplastándonos.
¿Quiénes somos algunos para decirle al otro no, vos no?, ¿por qué, porque tiene una vida que trabaja en un prostíbulo, porque recauda impuestos, porque tiene un color de la piel, porque no tiene dinero suficiente, no tiene propiedades o lo que sea, estos sí, aquellos no?, no sé, a mí me parece que si yo hiciera esa distinción no podría dormir tranquilo, no sé, digo, yo no podría, por una razón muy simple, yo no puedo decir: Padre nuestro que estás en los Cielos, no podría decir Padre cuando en realidad me creo solamente hijo yo y los otros reventados, no, pará, pará ¿mmm?. Si yo digo: Padre nuestro que estás en los Cielos y desconozco la existencia de otras personas por el color de su piel, por la cantidad de dinero que tenga, por el grupo social al que pertenece, etc., estoy haciendo una injusticia muy grande, tremendamente grande, ¿o acaso cuando vayamos a la otra vida vamos a tener ataúdes con bolsillos para llevarnos las cosas que sacamos de la Tierra o del mundo?, no, ¿y entonces?, estamos desnuditos como vinimos al mundo, ¿entonces por qué esa distinción entre unos y otros?.

El Evangelio de hoy nos dice no la realidad de hace dos mil años sino exactamente la realidad de hoy, la diferencia que hacemos entre las distintas personas ¿mmm?, hasta con el saludo en la calle, cuando entran a un comercio a comprar, bueno, en cualquier lugar pero no es solamente ya ven en la Iglesia sino en todos lados, ustedes dirán: ¿por qué hace esto, por qué dice?, y bueno porque estamos en un Templo y hay otros Templos donde concurren ustedes y también concurro yo y no me encuentro con las caras que aquí encuentro.

Esa es nuestra realidad, esa es nuestra vida, ¿vamos a seguir soportando la injusticia de no ser aceptados porque no tenemos una posición social, o no tenemos regularizada nuestra situación matrimonial o porque directamente vamos a una Capilla o a la otra esto sirve o esto no sirve?, ¿vamos a aceptar todo eso?, ¿es que somos realmente ovejitas tan mansas que no nos atrevemos a decir: noo, despacio?, o bien cuando voy a bautizar mi hijo y me quieren cobrar algo que yo no tengo para pagar entonces mi hijo ¿no se puede bautizar porque no tengo lo suficiente o no me he puesto saco? ¿eh?, porque tengo que ir con saco también y ¿si yo no tengo saco?, ¿puede ser más o puede ser menos la consideración de Dios para conmigo?, no, así no.

Y la verdad es que todos aceptamos esa realidad, la vivimos todos los días, la tremenda diferenciación social de raza, dinero o lo que sea y no decimos una sola palabra, criamos a nuestros hijos dentro de esa injusticia, los mandamos a la escuela de la mejor forma para que se distingan de los otros ¿eh?. Yo no les estoy hablando porque me dijeron, durante 38 años he sido educador en escuelas religiosas y yo sé lo mal que la pasan las personas que no tienen una posición social lo suficientemente elevada, yo sé lo mal que lo pasan, yo sé que no es el mismo el trato que le dan, para nada, pero lo más terrible es que esto se hace en nombre del Señor, por ahí aparece alguno que no, que hace mejor las cosas, pero no es cuestión de que aparezca uno o el otro haciendo mejor las cosas, la cuestión es esencial, si yo soy cristiano y rezo el Padre nuestro, si digo Padre, ese Padre es para todos, no es para algunos nada más ¿eh?.

Entonces, sepamos sacar de los Evangelios de cada día, con toda claridad los ejemplos que sirven para este momento.

Es muy doloroso decirlo pero yo lo digo ahí en las memorias, en el libro, usando palabras de un poeta que: este buen Señor visita todos los hogares pero almuerza en la casa del patrón, pero no porque Él quiera sino porque lo obligan, no, de esta forma no, no podemos vivir. Ahora, si vivimos así es porque no las tenemos bien puestas como para plantarnos delante de cualquiera que no nos trate con la debida consideración y decirle: ¿por qué esto o hasta cuándo va a hacer diferencias?, ¿no hace dos mil años ya que clavaron a Jesús en la cruz porque no lo amaron y lo crucificaron como si fuera cualquiera?, cualquier malhechor, ¿están haciendo lo mismo hoy día con nosotros porque no tenemos dinero, porque no tenemos propiedades, porque tenemos el color de la piel?.
Ustedes ¿por qué creen que hay guerra allá en medio Oriente, en la zona de Gaza?, son problemas religiosos, de intolerancia religiosa en el fondo y hace cientos de años para no decir miles que pasa exactamente lo mismo, no puedo tolerar que este otro sea árabe si yo soy judío, entonces tengo que matarlo, si ustedes se fijaron ¿no es cierto? están bombardeando los lugares donde hay niños, donde hay muchos niños, de cada diez muertos, seis por lo menos son niños, ¿qué les está indicando a ustedes?, que quieren terminar con una raza ¿no?, así no, no es la forma de vivir y nosotros no reaccionamos, nos quedamos así, sentaditos y quietitos esperando ¿qué?, ¿qué esperamos, que sigan las injusticias?.

Cuando estemos delante del Padre, cuando pasemos al otro y el Señor nos diga: cuánto amaste ¿mmm?, y nosotros qué le vamos a decir: y sí, yo veía que la injusticia pero no decía nada, y yo veía que hacían diferencias pero no decía nada porque no quería tener problemas con nadie, claro, por supuesto, en todos los pueblos hay de esas personas que son como caudillos ¿verdad?, que están debajo de la sotana del sacerdote y que se acomodan muy bien y directamente tienen acceso a todos los lugares principales, y nosotros ¿qué? ¿mmm?, nosotros ¿qué?. ¿Han visto en las comisiones directivas de las obras parroquiales alguna persona de otro color o que no tenga el dinero suficiente?, no, para nada ¿eh?.

Y así sigue todo mis queridos, así estamos viviendo, cuando nos pregunten: cuánto amaste, no sé qué vamos a decir nosotros, y sí pero yo quería quedar bien, por eso me callé la boca, dejé pasar, por eso los días de barro o había tierra, paseaba por los barrios pobres con la 4x4 porque hay que ver también la pobreza ¿no es cierto? para estar al tanto de todo, mis queridos, eso es un asesinato, lo lamentamos cuando vemos en televisión cuando alguien asesina a otro y si yo estoy paseando por un barrio donde las casas son muy precarias y les hago tierra con el coche nuevo, exactamente es una forma de ser asesino, sí señor, asesino de ideas, de lo que sea pero asesino al fin, no, no nos
equivoquemos ¿eh?, cuidémonos. Lo mismo pasa cuando los sueldos que pagamos son algo espantoso, cuando tenemos las personas en negro sin las obras sociales ¿eh?, también estamos haciendo estas diferencias.

En el Evangelio de hoy repetimos, rebobinando Jesús dice que le reprochan a Él que almuerza con recaudadores de impuestos, con personas de mal vivir, mujeres de vida ligera, etc., eso hace dos mil años y hoy ¿qué?, nosotros ¿qué hacemos, no hacemos lo mismo?.

Pensar en esto mis hermanos porque estamos jugando con nuestro futuro, es decir, no tenemos que obrar con miedo sino tenemos que obrar teniendo en cuenta que la justicia es lo que más le preocupa al Señor, no podemos ser injustos, no podemos, podemos sí pero no debemos, podemos pero tenemos que hacernos responsables de ser injustos.

Ustedes dirán: pero si nosotros vinimos muy humildemente a sanarnos de esto, de lo otro, sí mis queridos, pero también hay que tener en cuenta que la mala conciencia hace mal a la salud y si yo desprecio a todo el mundo seguramente mi estado de ánimo y mi salud no será muy buena que digamos, no será buena para nada, por una razón muy simple, las injusticias, las cosas malas retornan a uno ¿mmm?, retornan, retornan, ¿porque el Señor castiga?, noo, para nada, es porque la vida devuelve lo que recibe, bueno.

Entonces, nuestra oración de hoy gira entorno a por qué Jesús almorzaba o se sentaba a la mesa con la gente más, digamos, precaria que había en ese entonces, yo preguntaría: y ¿nosotros qué haríamos?, ¿nosotros qué haríamos?, si acá dentro hay seis personas que hacen comer a la chica en la cocina y no la hacen comer en la mesa de ellos, no miro a nadie porque es muy doloroso saber que pasa eso, ustedes dirán: noo, entre nosotros no, cómo que no, hay seis personas que hacen comer, lo que llaman: la servidumbre ¿mmm?. Cuando Jesús quiso lavar los pies de Pedro, dijo Pedro: yo no lo acepto, cómo vos, el Hijo de Dios me va a lavar los pies a mí, sí le dijo Él y tenés que dejar hacerlo porque en esto está toda Mi enseñanza, Yo soy el Siervo de los siervos, ojo con eso, sí, que coma en la cocina porque es la servidumbre, entonces ¿a Jesús también lo dejamos en la cocina, que coma en la cocina?, si el siervo es siervo también, mirá vos. Y mirá, yo no discuto, pero a veces algunas personas para no tener la mirada acusadora del Señor más que en la cocina lo harían comer en el gallinero ¿no?, sí, bueno.

Hasta aquí el Evangelio del día para llevar a nuestra conciencia un poco de claridad sobre cómo tenemos que vivir, ¿qué pasa con nuestra vida?, ¿por temor a este, al otro, al otro vamos a seguir asentando todo tipo de injusticias, todo tipo de cosas que no son las mejores, no siquiera buenas?, no.

Señor de la Misericordia, vos nos trajiste acá y nos estás diciendo tu palabra, tu palabra es la que sana, entonces yo quiero que tu palabra arraigue en mí, plenamente, porque si tu palabra es la que sana yo quiero sanarme y no le busquen la vuelta, quien sana es Jesús a través de su palabra, Él es la palabra, Jesús, bueno.

Tené compasión de nosotros Señor, para los que es la primera vez que vienen y son la mayoría, ahí adelante está Jesús presidiendo la asamblea con un largo manto que casi le toca el suelo, de color de tela cruda, tiene un rostro maravilloso, los rayos que le salen de su Corazón hace que aumente el calor que tenemos acá dentro ¿verdad?. Ahora bien, al lado del Señor está su Mamá, la Virgen, que como hoy hay pocos ya los ha bendecido a todos, los ha revisado a cada uno, digo revisado porque a uno le ha puesto la mano en los distintos lugares de su cuerpo donde tiene problema, bueno, eso es lo que decíamos el miércoles ¿eh?: la mano poderoso del Señor, una expresión muy usada en la Biblia y en el Antiguo Testamento, la mano poderosa del Señor, por eso el Señor pone mano sobre los problemas que nosotros tenemos para sanarnos ¿eh?.

¿Alcanzan?, si ¿no es cierto?, ¿alcanzo a explicarme yo el significado de la mano fuerte del Señor que pasa sanando?, bueno.

Al lado de Jesús está la Virgen y al lado Santa Teresita que la acompaña siempre a todos lados, está Santa Faustina, la Beata Madre Teresa de Calcuta, hay Ángeles, está San Pío de Pietralcina, están los tres Francisco, de Asís, Javier y de Paula ¿mmm?, está San Pantaleón apoyado ahí cerca de la palmerita esa, Patrono de los enfermos, cerca de San Rafael, también Patrono de los enfermos y de los viajeros, en esta otra puerta, a mi izquierda está el Arcángel Miguel y hay un montón de Santos y además están también y el Señor quiera que los vean, muchos familiares de ustedes, yo no los conozco así que pero por la forma me parece que son padres, hermanos ¿eh?, que han venido, están del otro mundo pero, del otro lado, pero han venido a acompañarlos, diría más que ellos lo trajeron, bien.

Se dio vuelta la cinta)…, sino queremos que vivas entre nosotros Señor y sin embargo llevamos cruces colgadas, claro porque esa cruz nos está recordando un montón de cosas, pero Jesús no está allí, Jesús está triunfante lleno de esplendor y gloria y tan cerquita de nosotros, tan aquí estás Señor que te decimos así con todo nuestro fervor: tan cerca de mí….

Y porque está aquí con toda nuestra confianza y nuestra fe le decimos humildemente: Señor, necesitamos que vos pases sanando nuestra vida, te lo decimos todo Señor, con mucho fervor, con todo el fervor que hay en nuestro corazón Señor, por eso todos juntos hacemos como un clamor para decirte: sáname Señor con tu Espíritu….

Sí Señor, quiero sentir, cada uno de nosotros Señor, el fuego de tu amor en nuestro corazón, para eso nos trajiste Señor, para darnos la vida en abundancia, llenarnos de todas las cosas que necesitamos para vivir en paz y bien en nuestra familia, con nuestras cosas, en nuestro trabajo y si no lo tenemos para conseguirlo, sí Jesús, hacé Señor todo lo mejor, esperamos confiados en tu palabra Jesús, tan confiados esperamos.

Por eso, humildemente te decimos: necesitamos que vengas Señor a nuestra vida, para que la renueves, para que le des impulso, para que todo empiece a funcionar, vos sabés cuáles son nuestros problemas, vos sabés qué nos preocupa, vos sabés todo Señor, entonces vení Señor, danos esa mano que necesitamos, en cada una de las cosas que necesitamos hoy y siempre.

Señor, vos sos un Padre, un amigo, un hermano, un compañero, no me podes
decir que no Señor, porque necesitamos de tu auxilio, necesitamos de tu palabra, necesitamos que estés en nuestro hogar, lo limpies de todas las porquerías que hay y que te instales vos a reinar y también necesitamos que pases sanando cada uno de los miembros de las fotografías que hemos traído, sí Señor, trajimos fotos de nuestras familias, de los que están enfermos, de los que necesitan de vos Señor, tanto necesitan Jesús. Aquí están las fotos Señor para que vos las bendigas y sanes a cada uno de los miembros, estas fotos que estás viendo Señor, que ya las viste antes de salir de casa, nosotros te pedimos humildemente: tenemos necesidad de que hagas con nuestra vida o la vida de nuestro padre, hermano o pariente o lo que sea, nuestro amigo, el milagro de la sanación Señor, hacelo Jesús, hacelo.

El domingo pasado Jesús, estuvo aquí una señora que oraba en lenguas y pedía con toda la fe la salud de su esposo porque realmente estaba muy mal, hoy es sábado y del domingo hasta ahora se sanó de todo y ya anda paseando por ahí, Señor, si uno te dice las cosas con fe, con humildad, no te está premiando Señor ni mucho menos, vos no podés dejar de oír nuestros ruegos, vos sos nuestro Padre, nuestro amigo, nuestro hermano, te lo pedimos por intercesión de la Santísima Virgen, tu Mamá, que es Mediadora de todas las Gracias, auxilio de los enfermos, salud de los cristianos, refugio de los pecadores, consuelo de los afligidos, esa es María, Nuestra Madre.

Pasá sanando todas las fotos Señor, todo, las fotos que cada uno tiene en sus manos, todas las fotos, todas las fotos, todas las fotos, es decir cada una de las personas que están en las fotos y también los que no tienen las fotos pero que están pensando también en las personas que quedaron en casa.

Sí Jesús, sí, volvemos a levantar nuestras voces que te decimos con nuestra boca pero sale del fervor que tenemos en nuestro corazón: sáname Señor con tu Espíritu….

Jesús de la Misericordia mirá a cada uno de los presentes y a cada uno de los que están en las fotografías y pasá haciendo todos los milagros que sean necesarios Señor, por eso, no hace falta mostrar las fotos porque el Señor ya las vio, sí Jesús, todos los milagros que sean necesarios de las fotos nuestras y de los que pensamos y además nos bendecís con toda tu fuerza en la Misericordia en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Esta ceremonia terminó, puede quedarse alguno si quiere para la bendición… (una señora da su testimonio:… injerto en los intestinos y ahora tenía, le hacen toda una biopsia porque ella se sentía muy mal, adelgazaba mucho, estaba muy mal, cuando el doctor le hace todos los estudios ve que ella tenía un cáncer pero fulminante ¿no?, le sacan un pedacito de biopsia y dice que eso tenía pelo la biopsia, era un cáncer terminal de los más bravos que pueden imaginar y los intestinos tenía todo negro, negro, negro y todo atrofiado, no iba más de cuerpo, nada, nada. Y yo le dije a la chica: mirá yo voy a Posse, vení, tu Mamá, Dios la va a tocar, Dios la va a curar en Posse, no dice: tengo que reunir todas mis hermanas dice porque para ver lo que va a pasar, pero vino con ella y le pidió aquí al Señor, a la Madre, hace dos domingo atrás. El domingo pasado yo vine y ya me decían que le iban a hacer un estudio para ver qué iba a pasar con la chica, la señora ésta, la señora tiene 76 años. Resulta que le hacen todos los estudios, el doctor le dice a la gente: mirá el lunes llamá a tus hermanas dice, porque, va a ver, no creo, como está todo esto que ella aguante una operación, o a lo mejor vamos a ver lo que podemos hacer para que no sufra tanto. Bueno, no son de acá, son de otro pueblo, llega acá y el doctor ve el diagnóstico de lo que había hecho no sabía que decir el médico, dice: pero no puede ser dice, el cáncer ha desaparecido, no tenés nada, los intestinos están totalmente sanos, no tenés más el plástico, no tenés más lo negro, no tenes más pudrición, nada. Le hacen otro estudio inmediatamente, porque dice: está equivocado. Le hacen otro estudio todo el día, a la mañana hasta la noche al otro día de nuevo, van todos, bueno no tiene absolutamente nada. El doctor dice: estoy tan maravillado, porque imagínese una cosa de esa, lo que yo le voy a decir dice a la señora es que se cuide mucho porque la ha sanado tanto el Señor, tiene 66 años, le dice el doctor medio en broma, dice: cuidate porque vas a quedar embarazada ¿eh? de cómo has quedado. Dice que es algo que el mismo médico no sale del asombro porque ven todo el intestino negro, podrido, con olor, con todo, prácticamente estaba muerta cuando nosotros vinimos acá. Bueno y yo tengo la alegría de venir a dar este testimonio con mucha alegría, porque yo hace dos años que vengo y a mí el Señor me curó también, yo a toda la gente le cuento, a mí me pasó esto en Posse y ahí acampa la Virgen, la Madre y acampa Jesús. Yo he traído gente, les digo a ustedes, muchos ya me han visto a mí porque vengo siempre, gente prácticamente muerte, desahuciada, así que a mí lo de esta señora no me llamó la atención, sabía que Jesús la iba a curar. Así que vengo a dar este testimonio tan hermoso. Gracias)… ¿algún otro quiere dar gracias?... (una señora cuenta su testimonio: yo es la primera vez que vengo acá, Fanny es tía mía y yo tenía cáncer y vino mi mamá por mí y estaba muy mal y acá me ven, tuve cáncer de ganglios y bueno ya hace tres años, ya tres años y yo tuve una visión del Espíritu Santo, la paloma sobre mí en mi casa y mi mamá que vive en otro lado tuvo en la misma hora, la misma visión y yo tenía una cruz de madera que era de mi abuela que yo la vi recién, está muerta y la vi, a mi abuelo a la izquierda, se llama Antonio, se llamaba Antonio y a mi abuela Rosa, los vi a mi lado recién y yo tenía una cruz de ella y el día que yo vi la paloma del Espíritu Santo una cruz de madera, a mí me quedó tres días marcada en la piel la cruz y bueno, yo toda la vida mi mamá me crió en el Señor pero una cosa era creer y otra tener fe. Así que bueno, estoy por eso y por otras cosas más y bueno, agradezco al Señor)… (un señor da su testimonio: buenas tardes, yo vine a decirle acá a Artemio que yo tengo una sobrinita que estuvo en terapia intensiva durante dos años y cuatro meses en Buenos Aires y en Córdoba y en Río IV y en menos de dos meses Artemio me la sacó, ella está en su casa ahora y yo se lo agradezco de corazón. Y tengo una tía en barrio norte ahí en Río IV que tiene 87 años, tomaba una mezcla de remedios y cada dos horas le ponían morfina y los hijos indecisos que no la querían traer, bueno yo les traje la foto acá y yo siempre rogué en Río IV por ella también y bueno ahora dejó de tomar todos los remedios y no le colocan más la morfina y ahora anda cobrando sola por el centro. Y tengo muchas para contar. Bueno lo mío lo voy a volver a repetir, bueno hay gente que no me conocen acá, de acá me sacaron muerto prácticamente el 99% porque yo era asmático crónico, yo quedaba descerebrado, yo no sabía que los médicos que venían ni los enfermeros tampoco. Y vivía yo internado, prácticamente viví más de 30 años internado en Río IV y bueno me trajeron acá Fanny con el sobrino, me trajeron prácticamente como que hace años que nos conocemos me trajo de prepo y yo la pensé y le dije sí, que venía y me dijo: cobraba tanto, bueno y tal día, tal y yo le dije sí y yo me decidí y bueno vine acá y le hice pasar un mal rato a toda la gente acá, a los coordinadores de Artemio porque acá no sé, se jugaron muy mucho y seguí viniendo, no me quedé traumado en ningún momento y seguí viniendo y bueno, hasta ahora, cuando yo vine aquí yo respiraba con el 20% del pulmón derecho, nada más y los médicos me habían dicho que yo para diciembre del año pasado iba a andar en silla de ruedas, yo en este momento hará cosa de veinte días atrás yo utilicé como comprobante de acá como que yo respiro como cualquier persona normal y en silla de ruedas no quería tampoco y bueno subo escaleras, bajo, subo, trabajo, hago de todo y gracias a Artemio a la Virgen y a la Virgen le agradezco de todo corazón)….

Bueno, muy bien.

■ Fundación Jesús de la Misericordia y Corazón Inmaculado de María  |  Aprobada por Res. 139 A - Gob.de Córdoba – Sec. De Justicia – Dir.de Ins.de Pers.Jur.  |  Dirección: 9 de Julio 1162  |  Teléfono: 03537 – 431197 - 2553  |  Justiniano Posse – (Cba.)