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Oración del 27 de Agosto de 2008

Entonces tener en cuenta todo eso, tener en cuenta que estamos pisando un lugar Sagrado y digo esto para los que vienen por primera vez, que hay una mayoría, les digo esto para que entiendan, que este lugar es único en el mundo, por una razón muy simple, porque un día la Virgen María y Jesús decidieron instalarse aquí, la palabra que ellos usaron fue: acampar en este lugar, de esto hace trece años y medio.
Oración del 27 de Agosto de 2008

Habla Artemio:


Con número 22 decimos todos juntos con mucha alegría, con ganas: que viva Cristo…. Bueno, un día más dentro de nuestro año 2008, como todos los miércoles tenemos en cuenta especialmente a San José, Patrono de la Iglesia Universal y Patrono de tantas cosas, por supuesto Padre Adoptivo de Jesús, como todos los miércoles, además por el solo hecho de estar aquí en la Capilla y haber venido, San José dice que él es Patrono para siempre y no es tan simple su protección porque los que entienden estas cosas dicen siempre que en la otra vida San José no pide, ordena, es una forma de expresar la importancia de San José teniendo en cuenta que es el Padre Adoptivo de Jesús, bueno.

Vamos a leer la palabra, entonces tenemos que tener en cuenta lo que decimos siempre y que ahora repetimos otra vez con otras palabras pero repetimos, cuando nosotros llegamos a este lugar del Santuario, es decir apenas pasamos la puertita, no es como en otro lugar que las afueras no es lo mismo que adentro, no, no, no, cuando uno pasó la puertita de la entrada ya todo es diferente, ¿por qué?, porque todo lo que está aquí, desde los yuyitos, el pasto que crece, las personas y por supuesto todas las cosas, las flores, los animales, todo, todo es de la Madre y de Jesús y ¿por qué, porque a nosotros se nos ocurrió?, no, porque es una elección de ellos y al pedirlo uno no puede decir que no, ¿quién se niega a decirle que no a alguien?. Por eso, todo es del Señor y de la Madre, hasta la más mínima cosa, hasta si yo tiro un papelito al suelo, sin cuidarme para no ensuciar, estoy ensuciando la Casa de la Madre.

Entonces tener en cuenta todo eso, tener en cuenta que estamos pisando un lugar Sagrado y digo esto para los que vienen por primera vez, que hay una mayoría, les digo esto para que entiendan, que este lugar es único en el mundo, por una razón muy simple, porque un día la Virgen María y Jesús decidieron instalarse aquí, la palabra que ellos usaron fue: acampar en este lugar, de esto hace trece años y medio.

Ahora bien, desde ese día todos los días, a cualquier hora, la Madre y Jesús están por el lugar siempre y por supuesto, manifestándose de las formas más diversas, a veces con toda su persona, otras veces en imágenes en las paredes, en los árboles, en el sol, a distintas horas del día, especialmente a la hora de las 12:00, cuando según la Madre el sol se mueve, es decir es cuestión de ponerse a mirar con un papel oscuro, de esos de radiografía y uno ve qué es lo que está pasando y también a cualquier hora, cuando empieza la oración, los días de oración, también pasa lo mismo, respecto al sol como se mueve, como se ve la Virgen, su manto, etc.

Ahora, entonces, ya tenemos esto para tener en cuenta, estamos en un lugar Sagrado, no vinimos aquí como a cualquier lugar, Jesús y su Mamá decidieron traernos, no vinimos porque nosotros, a nosotros se nos ocurrió, no, no, no, ellos nos trajeron, entonces hay algo que es muy simple para entender, si alguien me lleva a un lugar es porque quiere darme algo o quiere agasajarme o quiere mirarme más profundamente que siempre, es decir ocurre como cuando ustedes invitan a alguien a vuestra casa, no lo invitan a alguien porque sí, tienen algún motivo y así pasa con el Señor y la Madre.

Digo esto para recalcar que si en ustedes hay preocupaciones especiales, dolores, angustias, una vida deshecha tal vez, dolores de todo tipo, pero dolores de esos espirituales que se llevan en el alma a través de los años ¿eh?, bueno, entonces si hay todo eso es para sanarlo o para darte los medios para que te sanes porque el Señor nos habla a través de los medicamentos, de las cosas, de los acontecimientos, las formas de hablar del Señor son muy diversas, lo hace directamente o a través de muchas cosas, a cada instante puede verse la palabra de la Madre y de Jesús.

Ahora, y todo esto es como el prólogo para decirles que ahora vamos a leer la palabra, la palabra que se saca del Evangelio, es la palabra del Señor y acentúe esto porque la mayor parte de la ceremonia se consuma, es decir tiene efecto o se realiza, en la lectura de la palabra; ustedes dirán: pero ¿cómo, así es?, no lo sabíamos, bueno siempre aprendemos, todos los días. Con el solo hecho de abrir la Biblia con fe, devoción, la palabra de Dios nos da todo lo que necesitamos y también nos da los medios para realizar aquellas cosas que nosotros deseamos hacer. Es decir, todo gira entorno de algo fundamental, ustedes cuando rezan el Padrenuestro oyen que en una parte dice: hágase tu voluntad Señor, así en la Tierra como en el Cielo, y ¿cuál es la voluntad del Señor, cargarnos dolores, angustias, a darnos sufrimientos?, no, para nada, la voluntad del Señor es que seamos felices y para ser feliz hay que partir de una base, tenemos que estar sanos, como dice el Señor: los enfermos son quejosos porque les duele, les duele el alma o el cuerpo, pero les duele, entonces su voluntad es que seamos felices.

Esa palabra que vamos a leer y explicar tiene la profundidad de la palabra del Señor pero además tiene en nosotros el efecto de sanar todos nuestros problemas, o dolores, nuestras angustias. Todo hay que pensarlo en esto, ¿cuándo se dan las cosas que necesitamos?, cuando hay un encuentro entre el Señor y uno, entonces cuando uno se abre para escuchar la palabra o la explicación de la palabra, el Señor llega hasta nosotros y si nosotros le abrimos las puertas de nuestro corazón se da el encuentro, que hermosa palabra, tuve un encuentro con el Señor. Cuando me voy de aquí alguien me pregunta: ¿qué hiciste?, tuve un encuentro con Jesús y María, me encontré con ellos, porque ellos me llamaron, yo fui y me encontré. Cuando uno se encuentra con alguien ¿qué es lo que pasa?, uno se alegra o hacía unos días o hacía tiempo o de ayer que no te veía, claro, eso pasa entre los humanos pero cuando ocurre entre el Señor, bueno cambian las cosas porque no es tan simple encontrarse con el Señor, yo diría es simplemente maravilloso.

Entonces, el verdadero proceso de la sanación, sí, se ratifica también en la bendición final como no, pero se da a través del encuentro nuestro con la palabra del Señor, tengan en cuenta eso, una vez que se dio ese encuentro de ustedes con la palabra, con el Señor, pueden retirarse de aquí porque ya está todo realizado, el resto es como un además, además lo hacemos ¿eh?.

No olvidemos nunca entonces que comienza o se da nuestra sanación cuando se produce el encuentro ¿mmm?, en un encuentro ¿qué hay?, saludos, un encuentro hay acercamiento, en un encuentro salen palabras del corazón para llegar al otro corazón con quien uno se encontró ¿verdad?. Que hermoso que es el encuentro, el encuentro humano con cualquier persona y el encuentro con el Señor, claro, cambian las cosas porque los humanos son transitorios, a veces sí, a veces no, a veces según con el ánimo que se levantó, otras veces si está enfermo no tiene ganas de hablar o comunicarse, otras, bueno, montones de cosas, con el Señor ocurre que siempre el encuentro es igual y depende, depende de nuestra buena disposición, de la apertura de nosotros para encontrarnos con el Señor, con la palabra, porque el Evangelio escrito por cuatro hombres, los evangelistas, imprimieron en esas palabras, en esas hojas con palabras preciosísimas de el Señor y de los distintos personajes que van apareciendo a lo largo de todo el Evangelio, pero no solamente leemos la palabra del Evangelio que está en el Nuevo Testamento sino que también en la ceremonia se lee palabras del Antiguo Testamento, es decir desde la creación del mundo hasta la llegada de Jesús ¿verdad?, y está en la Sagrada Escritura, desde la palabra del comienzo del Génesis cuando dice: “y en el principio era el Verbo”, pero más aún, cuando Dios Padre después de crear todo mira todo lo que había hecho y vio que todo estaba bien. Bien en la traducción del idioma en que fueron escritos los Evangelios quiere decir en orden ¿mmm?, todo estaba en orden. Entonces no había enfermedad, no había dolor, no había que parir los hijos con dolor, nada, todo era una preciosura, pero después con el mal uso que el hombre hace de la libertad todo se fue torciendo y llega hasta nuestros tiempos como ustedes ven que estamos sufriendo muchas cosas, bueno.

Entonces, cuando Dios Padre ve todo lo creado dice: todo está bien, está en orden, mientras sigue en el 4º párrafo del Génesis diciendo: “mientras el Espíritu de Dios revoloteaba sobre las aguas”, ¿a qué hace referencia?, al Espíritu Santo, porque desde siempre estaba Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. El Espíritu Santo ¿qué es?, eso que ustedes reciben cuando se caen al suelo o lo pueden recibir de otra forma también, el Espíritu Santo, el amor entre el Padre y el Hijo ¿verdad?, estuvo desde siempre, lo mismo que Jesús, nada más que llegado un momento de la historia de hace 2000 años, el Padre decide darle, a esa segunda persona de la Santísima Trinidad, un cuerpo mortal, sin por eso dejar de ser Dios. ¿Por qué?, porque como los hombres no habían hecho bien las cosas y el Señor se enoja por eso, dice: pero les enviaré algún día a un Redentor ¿eh?, y sigue el Señor de acuerdo a las Sagradas Escrituras, al Génesis: un Señor que nacerá de una Virgen en tal lugar, entonces todo esto lo vienen repitiendo los Profetas, es decir personas que iban apareciendo y decían cosas para que ese pueblo, donde iba a nacer Jesús ¿mmm?, se portara bien, por eso no les fue tan bien a los Profetas, porque a todos los mataron menos a dos, y ¿por qué?, y bueno porque a veces no nos gusta oír la verdad y entonces queremos hacer callar a quien dice la verdad, eso es tan viejo como el hombre, querer hacer callar a quien dice la verdad.

Bueno, entonces, ese encuentro con la palabra del Señor, encuentro con Jesús se da siempre cuando uno escucha con fervor lo que Él dice porque es Palabra de Vida y Él no regatea sino que da la vida en abundancia, si no la tenemos la vida en abundancia es porque no lo pedimos, o tal vez porque no lo queremos, o tal vez porque no conocemos, por eso decimos siempre que a mayor conocimiento de Dios más amor uno le tiene, porque es lógico, no se puede amar lo que uno no conoce, así de simple.

Bien, ahora cuando Dios Padre dice esa expresión: “vio todo y vio que todo estaba con orden”, 2000 años después cuando Jesús aparece aquí en Marzo de 1995, en uno de sus primeros Mensajes dijo esto: “vengo para poner orden, el orden que imprimió Mi Papá en el universo”, y una de las principales cosas para que haya ese orden es que la gente esté sana, por eso que lo principal para Jesús ¿qué fue siempre, cuando llegaba a cualquier ciudad?, decir: ¿dónde, dónde están los enfermos que quiero sanarlos?, vengan los enfermos ¿eh?, no buscaba alojamiento ni se instalaba, no, no, no, lo primero que hacía en llegar: vengan todos los enfermos porque Yo quiero sanarlos.

Cuando uno se pone a pensar esto que pasa en este lugar, el Señor hace ya trece años y medio lo adelantó ¿mmm?, todo va a ser hecho nuevo, cuando dijo eso el Señor estaba diciendo que aquél que tenía un cáncer irreversible de repente se sana, que aquél que estaba ciego recupera su vista. Ahora ¿son tan fáciles los milagros?, y sí, en la medida que nosotros tenemos una fe total, son simples, son sencillos, por ejemplo algo que conocen muchos de acá, hará veinte días, no sé, más que menos, esa niñita de Elortondo, que vino ciega de nacimiento, los médicos ¿qué habían dicho?, no tiene el nervio óptico y cuando no se tiene el nervio óptico se sobreentiende que uno nunca va a ver pero de repente la niña de doce años ve, ¿qué nos está indicando eso?, que si uno está disponible el Señor pone en nosotros ese orden que vino a traer. Cuando uno no se puede explicar por qué las Revelaciones en este lugar, por qué todo lo que pasa, es muy simple, se cumple también la palabra del Señor: vengo a hacer todo nuevo, el mismo orden que había impreso en las cosas Mi Papá, Yo también vengo a hacerlo. Entonces las preguntas nuestras fueron muy claras: Señor entonces ¿querés decir que llega el fin del mundo?, no, Yo vengo a traer los principios, es decir palabras que van a orientar la vida de este Tercer Milenio, ya pasaron dos milenios, entonces Él vino a dar las bases para el Tercer Milenio, a poner orden para este Tercer Milenio, para poner las bases de este Tercer Milenio.

Esto lo digo para recalcarlo porque es necesario y lo digo también para que se entienda por qué aquí los milagros son tan fáciles y tan simples y no hay que hacer tantas distancias ni mucho menos, es cuestión de un acto de amor muy grande, de un encuentro entre el que viene, que el Señor lo trae y Jesús.

Por eso, vamos ahora a leer la palabra y les propongo para que esa palabra produzca en ustedes el encuentro y les de lo que necesitan, porque a veces no solamente uno quiere sanarse, también quiere dar gracias, también quiere alabar, hay tantísimas formas de comunicarse con el Señor. Entonces no olvidemos esto, Jesús nos trajo ¿para qué?, para empezar una vida nueva con el encuentro de Él con nosotros, eso nos invita a dejar atrás muchas cosas, conductas, formas de pensar, formas de vida que no nos dieron nada, que eran vacías, no tenían contenidos ¿verdad?, ¿qué se hace con un recipiente vacío?, se lo tira porque no sirve, ¿qué se hace con las palabras que no tienen contenido?, uno no las escucha, qué se hace con todo aquello que uno dice: ¿y, para qué?, se deja de lado, no, todo esto es diferente, todo tiene sentido y si alguna vez pasó por tu mente que tus creencias y tu fe no tenía sentido porque no te convencían, analizá tu corazón que es posible que no se haya dado en vos la apertura para el encuentro tuyo con el Señor.

Si ese encuentro se da, hoy de aquí te vas sano o sana, si no se da bueno, puede darse dentro de un tiempo o no puede darse, porque hay gente que reniega y dice: a mí no me interesa, a mí no me importa, a mí me trajeron, a mí…, y bueno, pero aunque te hubieran traído y no hubieras venido por tu propia voluntad el Señor sabe hacer las cosas y te va a indicar algo preciosísimo para que vos, para que vos te des cuenta por dónde estás caminando.

Entonces, vamos a leer la palabra y para que nos llegue a nosotros y se de eso que repetimos tantas veces hoy: encuentro, le decimos al Espíritu Santo, que como allá en el Génesis revoloteaba sobre las aguas, ahora revolotee sobre nosotros y entre en nuestro corazón, por eso se lo cantamos así: ven, ven, ven, Espíritu Divino, ven, ven, ven, acércate a mí…. Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. Del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén. No nos levantamos para leer la palabra para estar a tono con los que no pueden levantarse, están enfermos, miércoles 27 de Agosto, hoy es el día de Santa Mónica, Santa Mónica fue la madre de San Agustín ¿mmm?, estamos hablando del siglo IV, Santa Mónica. El Evangelio de hoy es de San Mateo 23, el capítulo y 27 a 32, escuchemos: “Jesús dice con fuerza: ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, que son unos hipócritas. Ustedes son como sepulcro bien pintados que se ven maravillosos, pero que por dentro están llenos de huesos y de toda clase de podredumbre. Ustedes también aparentan como que fueran personas muy correctas, pero en su interior están llenos de falsedad y de maldad. Hay de ustedes maestros de la ley y fariseos, que son unos hipócritas. Ustedes construyen sepulcros para los Profetas y adornan los monumentos de los hombres santos. También dicen: si nosotros hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos consentido que mataran a los Profetas. Así ustedes se proclaman hijos de quienes asesinaron a los Profetas. Terminen, pues, de hacer lo que sus padres comenzaron” . Esta es palabra del Señor, te alabamos Señor y te damos gracias.

A quien dirige el Señor estas palabras tan duras, los maestros de la ley eran los sacerdotes del pueblo judío, enseñaban en las Sinagogas, como siguen enseñando hoy día ¿mmm?, entonces les dice: ustedes dan lástima porque por fuera todo muy bien pero por dentro hay podredumbre, les dice a los maestros de la ley, mientras por fuera aparentan por dentro viven otra vida, ¿eso qué significa?, que son hipócritas ¿eh?, viven otra vida.

Ahora ¿qué es lo que pasa cuando a nosotros nos hablan los que son hipócritas o que tienen una doble vida?, pasa muy simple, que uno rechaza la palabra de aquellos que no la ponen en práctica, porque si hablamos de fe habrá que tenerla, si hablamos de amor habrá que sentirlo, si hablamos de tratar bien al hermano habrá que hacerlo, si hablamos de compartir con nuestros hermanos ¿eh?, compartir quiere decir: partir juntos, compartamos ¿verdad?, sino seguimos nosotros siendo tan hipócritas como aquellos de aquél entonces a quien Jesús dirige sus palabras ¿eh?. Ustedes maestros de la ley, que asesinaron a los Profetas, ¿por qué?, porque les dijo verdades como ésta, que ahora le dice Jesús: son unos hipócritas, son falsos ¿verdad?, dice: y no solamente que los asesinaron sino que además siguen haciendo ahora lo mismo.

Entonces, las enseñanzas que tenemos que sacar de el Evangelio, la palabra de este día, para lograr lo que dijimos tantas veces hoy, el encuentro entre el Señor y uno, será hacer un acto muy profundo de limpieza interior y preguntarse allá en lo más hondo: ¿qué hay en mí que no es sincero?, ¿qué hay en mí que no es agradable a los demás?, vos dirás: si pero a veces los otros no son agradables, pero el que tiene más juicio tiene que demostrarlo ¿eh?, entonces aunque los otros sean hipócritas pues bien, nosotros no lo seamos si vamos a estar enseñando con nuestro ejemplo, que somos sinceros. Porque hay que partir de una base bien clarita ¿eh?, nadie es artista más de veinte minutos, es decir, no se puede fingir en la vida ser una cosa cuando uno es otra, no se puede, porque es cuestión de mirar la gente a los ojos y uno se da cuenta enseguida si te están mintiendo, si te están falseando o qué. Hay personas que nunca miran a los ojos, bueno puede tener un defecto en la vista, ese es otro problema, pero hay personas que no miran nunca a los ojos ¿por qué?, porque parecería que sus palabras no son verdaderas.

Cuidado con todo esto, porque a lo mejor estamos revestidos por fuera de muchas cosas lindas, todos cambiaditos, bañaditos, todos limpitos ¿no es cierto?, pero y por dentro ¿qué?, ahora vos dirás: cuando dice podredumbre por dentro ¿a qué se refiere uno?, bueno, pueden ser montones de cosas, cada uno sabrá las cosas que tiene, pero hay ciertas cosas que son básicas, si sabemos que la humildad es la madre de todas las virtudes y sabemos que el egoísmo es el padre de todos los vicios, entonces habrá que preguntarse: ¿en qué bando estoy yo?, ¿estoy en el bando de aquellos que son humildes, simples, sencillos, no tienen soberbia, se puede hablar con ellos correctamente, son amables, generosos, cordiales?; vos dirás: pero a veces no se puede ser así, sí, es cierto, es cierto, a veces hay que cambiar un poco el tono, pero que ese cambio se vea también por qué ¿mmm?. Observemos la conducta de Jesús, cuando Él da las Bienaventuranzas dice con mucha fuerza: bienaventurados los mansos porque ellos poseerán la Tierra, mansos ¿qué es un manso?, son personas humildes, ubicadas, simples, sencillas, pero como en el mundo hay mucho egoísmo y hay muchas cosas que no son buenas, soberbia, odio, etc., ¿no?, entonces ante eso ¿qué actitud toma Jesús?, lo vemos en el Templo cuando arroja a los mercaderes, tumba la jaula con los bichos que había para vender, palomas y no sé que otras cosas y además les tumba todas las mesas donde cambiaban monedas y hacían trueques ¿mmm?, y se enoja y le dice: raza maldita, han profanada la Casa de Mi Padre ¿mmm? ¿verdad?.

Entonces, observemos a Jesús, mientras da la Bienaventuranza dice: bienaventurados los mansos porque ellos poseerán la Tierra y Él con los mercaderes del Templo no procede en forma mansa, se arrebata fuertemente, le da, vamos a decir, son otras las palabras pero digamos esto nomás, le da empujones y los saca afuera, la traducción del griego es otra pero dejémosla, para que vamos a decir ¿mmm?. Bueno, los saca a empujones afuera, han profanado la Casa de Mi Padre, ahora, no solamente en este momento Jesús se muestra así bastante, digamos, sacado ¿no?, porque cuando las personas que llevan a sus hijos que están endemoniados a los Apóstoles y los Apóstoles no lo sacan al demonio, entonces van de Jesús y le dicen: Señor, pero ¿cómo, no los vieron los Apóstoles ya?, sí pero no han hecho nada, entonces Él les dice: hombres de poca fe, me tienen cansado, me tienen harto ya ¿eh?, son palabras de Jesús, me tienen cansado ¿eh?.

Cualquiera diría si uno de nosotros dice esas palabras, ustedes hablarían por unos cuántos días muy mal, sin embargo son palabras del Señor, en varias oportunidades ¿mmm?, fijate vos que el Señor se indigna ante esa poca fe de las personas pero cuando el pueblo lo sigue para que repita el milagro de la multiplicación de los panes Él se da cuenta que lo siguen por eso, pero no se enoja con toda esa multitud porque sabe que no tiene por qué enojarse, porque no entienden, entonces los mira, siente compasión por ellos y dice el Evangelio: y se pone a enseñarles largamente, luego multiplica los panes, primero les enseña ¿mmm?.

Es decir, en todo esto también está la ubicación de la persona, depende de quien está delante por la reacción que tenemos, si alguien es capaz de defenderse o entiende las cosas, entonces es posible que uno se envalentone y diga: pero por qué me hacés esto, no puede ser, es una injusticia, no lo hagas, pero cuando el que está delante no tiene fuerzas como para defender su situación, ¿cuál es la actitud de Jesús?, tiene compasión de ellos y se pone a enseñarles largamente, es decir mucho ¿verdad?.

Entonces, si nosotros somos cristianos y buscamos el ejemplo en el Divino Maestro para lograr ese encuentro que dijimos recién ¿verdad?, tenemos que mirar también su conducta, que nos va a dar la medida de cómo tenemos que reaccionar de acuerdo a cómo nos vaya en el mundo, si alguien me está pisando la cabeza yo tengo que decirle: sacame el pie de arriba de la cabeza, porque me estás destruyendo, pará ¿eh?, no puedo decir gracias que me estás aplastando, noo, pará, Jesús lo demuestra también cuando, porque vieron que muchos dicen, que Jesús dice que hay que poner la otra mejilla, en primera instancia, pero cuando las cosas se repiten, piensen: Jesús en el huerto de los olivos lo golpearon, lo patearon, lo tiraron al suelo, lo arrastraron por la barba, por los cabellos, un desastre, está todo el cuerpo lleno de moretones y de sangre, cuando el soldado le pega de nuevo, Jesús se pone firme y dice: pero decime ¿por qué me pegás?, ¿qué te hice?, dame motivos por los cuales me estás pegando. ¿Ven?, en una primera instancia Él reacciona: pongan la otra mejilla, cuando el que me pegó no entiende ¿eh?, pero cuando el que te pegó te entiende dice: no, pará, no me hagas daño porque yo a vos no te he molestado ¿mmm?.

Entonces, hay que combinar para ese encuentro con el Señor, las conductas que fue combinando el Señor a lo largo del Evangelio, si hay necesidad de decir: bienaventurados los mansos porque ellos poseerán la tierra, pues bien, pidámoslo y hagámoslo pero si hay necesidad de decir: basta, no sean rateros y ladrones, como hizo con los del Templo o bien con la gente que lo seguía y lo seguía, no creían en los Apóstoles y querían que Él hiciera la sanación, la liberación ¿mmm?, entonces dice: me tienen cansado, estoy harto de ustedes, esta gente de poca fe ¿eh?.

¿Ven?, los distintos matices de la conducta de Jesús, podríamos analizar un montón más, podríamos analizar por ejemplo cuando va al entierro de, no, al entierro no, sino va porque Lázaro había muerto ¿eh?, bueno, podía haber ido antes pero ya hacía dos días que lo habían enterrado, entonces Marta, una de las hermanas le dice: Jesús, ¿venís ahora a ver a tu amigo cuando ya se murió, cuando ya huele mal, hiede dice el Evangelio, cuando ya huele mal?, como queriendo decir: ¿para qué venís ahora?, si ya no te necesitamos. Entonces el Señor comprende el dolor de Marta y dice: todo lo que hago, lo hago para mayor Gloria de Dios, sin embargo, a pesar de decir eso llora la muerte de Lázaro para estar a tono porque lo sentía con las hermanas y los otros amigos. Bueno, y entonces Jesús sabía que lo iba a resucitar a Lázaro, sin embargo llora la muerte del amigo ¿eh?, después va al cementerio, corren la piedra y hace que Lázaro resucite, salga afuera. Entonces, cuando todos se pusieron a festejar la resurrección de Lázaro ya no lo fueron a ver a Él, festejaban que Lázaro había resucitado, ¿qué hace Jesús?, con dolor se retira solo al campo a meditar, a pensar, a rezar, ¿qué pensaba Jesús en esos momentos?... (se dio vuelta la cinta) …, se retira al campo ¿qué habrá pensado?, de cómo es ingrato el corazón humano, mientras las cosas van bien adelante todo, pero cuando se tuercen un poquito ya enseguida buscamos algo para ponernos en contra, no lo nieguen, todos somos iguales, todos ¿mmm?. Cien veces ayudás a alguien, las ciento una decís no puedo, estoy cansado, te insultan y se van, las cien veces anteriores no bastan, esa última que dijiste que no, te insultan y se van o directamente no sé qué hacen ¿eh?, somos así los seres humanos.

Entonces, cuando aquí en el Evangelio se habla de hipócritas, falsos ¿eh?, habrá que pensar: nosotros ¿cómo somos en realidad? ¿eh?, ¿cómo vivimos con los demás?, ¿cómo es nuestro amor por la gente, es a prueba de todo o ante el menor problema ya reaccionamos? ¿verdad?, como si fueran nuestros peores enemigos, ¿cómo somos?, ¿cómo somos con nuestra pareja, con nuestros hijos, con los amigos, con las personas que nos benefician?, ¿somos muy olvidadizos de las cosas que recibimos?, o directamente cuando alguien ya no lo necesito ni me acuerdo de él, es tan común eso, ya no lo necesito total, ya está, ya pasó, que lo parta un rayo. Cuidado, porque los seres humanos somos así o tenemos una tendencia a obrar de esa manera, no es la forma que quiere el Señor, si bien Él reacciona en base a lo que ve pero falso e hipócrita no es, me tienen cansado, hombres de poca fe dice en un momento ¿eh?, en otros, porque ve que el pueblo no entendía, los mira, tiene compasión de ellos y se pone a enseñarles largamente porque tenían que aprender todavía ¿verdad?.

Entonces, esta parábola del Señor, parábola quiere decir comparación, nos muestra a los maestros de la ley como si fueran los todopoderosos, que lo saben todo, lo pueden todo, no perdonan nada, están siempre en la vereda del frente para tirar cascotes o la piedra para señalar pecados, para señalar defectos ¿eh?.
Si el mismo Jesús, yo tantas veces lo he visto, cuando ve que alguno no obra bien mira para otro lado, como queriendo decir: estoy esperando para que obres bien, así de simple, ese es el Señor, ese es el modelo de hombre, Maestro y Dios que debemos seguir, no hay otra, el mundo funciona mal porque no lo siguen al Señor y ese es justamente la base de las Apariciones en este lugar, dando los principios sobre los cuales edificar el Tercer Milenio.

Jesús, en esta tarde y todas las tardes a que alcance nuestra vida, como siempre te decimos, al decir tarde, decimos todo el día ¿no es cierto?, sabemos Señor con toda claridad que cuando lleguemos al último día vos nos vas a preguntar: ¿cuánto amaste?, ¿cuánto?, no de qué forma, ni de qué manera ni si de mañana, de tarde, de noche, si en la cama o en el desayuno, nada de eso, nos va a preguntar, como decía alguien también: en la tarde serán llamados por el amor, ¿cuánto amaste?, ni de qué manera, ni de qué forma ni si estabas casado por Iglesia o no, nada, nada, si te gustaba esto o lo otro, no, nada, nada, cuánto, parece que la cuestión es una cuestión de cantidad, de amor.

Nada es puro totalmente, siempre en el amor hay un poco de mezcla, de egoísmo, a veces hacemos muchas cosas y las hacemos para que nos reconozcan ¿no?, bueno pero tenemos toda una vida de tiempo para mejorarnos.

En esta tarde el Señor nos llama a un encuentro con Él porque tenemos apuro, ¿qué apuro tenemos?, estamos enfermos ¿o no?, entonces no podemos postergar nuestro encuentro, habrá que ir a nuestro interior y ver cómo podré Señor ser un poco más humilde, cómo podré Señor no ser egoísta, cómo podré Señor tratar bien a mi familia, a todos los que amo, porque a veces a pesar del amor los trato mal, cómo tendré que hacer Señor para cuidar a mis hijos, para que no sean así como uno ve los jóvenes de hoy que están tan propensos a cualquier cosa, ¿qué tendré que hacer Señor?. La palabra de hoy me está diciendo que no sea hipócrita, que no sea falso, vaya directamente a lo que corresponde y también nos está diciendo que sigamos la conducta que vos seguiste, no fuiste un bonachón Señor que siempre decías que sí, a veces decías que no, porque tan importante es decir sí como decir que no, según en el momento oportuno.

Bienaventurados los mansos porque ellos poseerán la Tierra, y luego: salgan de aquí que han profanado la Casa de Mi Padre, parecería que fueran dos Jesús, no, es el mismo, solamente que reacciona de acuerdo a las necesidades del momento, pero hay que tener en cuenta que nuestra reacción fuerte nunca puede ser guiada por el odio, no, porque los demás se dan cuenta cuando le llamamos la atención si odiamos, si nuestra indignación surge del amor que tenemos, el otro la va a entender, la va a entender y va a decir: no, está mal ¿eh?, pero si hay bronca, odio y todas esas cosas que ustedes saben entonces la guerra sigue, la guerra entre las personas.

Señor, necesitamos tener un corazón humilde y simple, necesitamos alegrarnos con vos Señor ante la sonrisa de un niño, ante la planta que crece, el sol que sale, la flor que se abre y poner más interés en todo eso Señor, poner mucho más interés en eso que en los vestidos que voy a ponerme, en los zapatos que voy a usar, en la cartera que tiene que ser el último grito, voy a mirar más las cosas que son esenciales, porque vos dijiste que en la tarde serán llamados por el amor, ¿cuánto amaste?, y yo les pregunto a cada uno de ustedes y me pregunto a mí mismo también: ¿cómo andamos por casa?, si tuvieran que presentarse ante el Señor en este momento y les preguntara: ¿cuánto amaste?, ¿qué le dirían?, y sí pero fue jodida conmigo, o jodido tal vez ¿eh?, pretextos, cuánto, cuánto amaste ¿eh?.

Cuando uno dice así habla de tolerancia con los demás, tolerancia de los defectos, tolerancia para no segregar nunca a nadie, tolerancia en todo sentido con las ideas de los otros. Uno escucha los medios de comunicación, ve la gente, habla tantas tonterías, como dice el Señor: la lengua es un látigo venenoso, hace como el fuego que destruye todo a su paso y es cierto, cuando uno tiene la lengua filosa no puede amar porque destruye lo que ama, cuando digo lengua filosa digo la lengua que dice las cosas que no corresponden ¿eh?.

Señor, aquí estamos esta tarde como te dije, analizando a ver si nosotros hacemos diferencias por la razas ¿eh?, pero no como vimos una periodista por televisión que habla de las razas pero se nota que tiene una bronca grande por los pobres ¿eh?, dice que no segreguen y segrega a todo el mundo, la gente, cuando uno la ve hablar se da cuenta ¿eh?. Entonces, es decir, hay que mirar la gente, analizar adónde va, adónde quiere llegar ¿eh?, porque al mismo tiempo se analiza uno para decir: ¿por dónde anda uno che? ¿eh?.

Por eso Señor, es muy difícil vivir pero nosotros te pedimos todo, que hagas nuestra vida más fácil, que no es tan simple decirte eso, por supuesto dentro de nuestros pedidos Señor es prioritario el problema de la salud, porque si no tenemos salud Señor adónde vamos a parar ¿eh?, qué necesidad tenemos que tu mirada observe nuestro cuerpo, todo el cuerpo, la piel, los huesos, los músculos, los órganos, nuestra mente para que no envejezca Señor porque da un espectáculo tan feo el ser humano que pierde la noción en su mente, es terrible esa situación, ya no se es dueño de nada en lo que uno dice.

Mirá todo nuestro cuerpo, mirá toda nuestra alma Señor, mirá Señor sobre todo nuestra vida de niños, tan llena de sufrimientos, de tragedias, de pérdidas, cuántas pérdidas tuvimos Señor, quién de ustedes no tuvo pérdidas que todavía la sienten ahora, me refiero a los padres, algún hijo o amigos o seres que amaron mucho.