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Oración del 30 de Enero de 2008

Señor, instalate en la casa de cada uno de los presentes, hacé Señor con tu presencia una limpieza muy grande Señor de todas las cosas que no están bien dentro de cada uno de los lugares donde ustedes vivan. Oración del 30 de Enero de 2008

Habla Artemio:


Buenas tardes.

Miramos número 6 en el cancionero y decimos: hoy perdóname….

Vinimos al Santuario por que no estamos bien o estamos bien y tenemos que dar gracias, en todos los casos estamos alabando al Señor porque es bueno, porque es grande su Misericordia, porque confiamos tanto en Él, porque si Él nos trajo acá por algo debe ser: no puede estar triste el corazón….

Ahora, 6, le pedimos al Señor que llene nuestro corazón de gracia, nuestra lámpara, es decir nuestra vida necesita de la gracia del Señor como la lámpara para arder necesita del aceite, entonces le pedimos al Señor con número 6: pon aceite a mi lámpara Señor….

Tan cerca de mí…. No solamente Él sino su Mamá también está, por eso nosotros tenemos unas ganas grandes de decirle: tenemos una Madre que nos ama….

Jesús está aquí con nosotros y ahora va a pasar sanando a todos, recibamos al Señor, recibámoslo con nuestro corazón ardiente, con nuestro corazón fervoroso, con toda nuestras fuerzas, Él viene a darnos lo que necesitamos, ese amor que nos da implica, es decir lleva en sí todo lo que necesitamos y es tanto lo que necesitamos, no es solamente curarnos de nuestra enfermedad sino necesitamos que nuestro corazón deje de ser egoísta, soberbio, deje de ser envidioso, celoso y todas esas cosas, pidámosle al Señor que renueve nuestra vida, que nos sane de todos nuestros problemas, de nuestros defectos, de todas aquellos cosas que no hacemos bien, no solamente con nosotros sino con todos aquellos que de nosotros dependen, los que se relacionan con nosotros.

Por eso el Señor va a pasar y nosotros decimos: sáname Señor con tu Espíritu….

Ahora antes de hacer la sanación personalizada, vamos a hacer un pedido especial al Señor, ¿qué pedido será?, todos pensamos en nuestra casa, en los lugares donde trabajamos, en la casa de nuestros parientes, las personas con las que nos relacionamos, todos aquellos que de una u otra forma tratamos todos los días, piensen en todo ese mundo que les rodea, la casa, las cosas, le pedimos a Jesús que se instale en la casa de cada uno, ya lo habrá hecho, pero se lo pedimos nuevamente. Señor, instalate en la casa de cada uno de los presentes, hacé Señor con tu presencia una limpieza muy grande Señor de todas las cosas que no están bien dentro de cada uno de los lugares donde ustedes vivan, las propiedades que ustedes tienen, que ninguna idea mala de otros hacia ustedes pueda fructificar jamás. Jesús instalate en los lugares de trabajos, en los hogares de las personas que son nuestros amigos y también de aquellos que son enemigos nuestros, todo Señor.

En tu nombre Señor, en tu nombre, sacarás de todos los lugares donde entrás, todas las fuerzas malignas que puede haber, empezando por los corazones de las personas, siguiendo por cada una de las cosas, desde un mueble, un televisor, o una olla, todo Señor, que esté bajo tu control que esté siempre con las bendiciones tuyas Señor, continuamente y dales a estas personas la seguridad de que se van a ir de aquí totalmente protegidas con tu Sangre Preciosísima para hacer lo que cada uno tiene que hacer. Nadie piense si es digno o no es digno que Jesús esté en su casa, Él ya antes de hacer las cosas que nosotros hacemos mal ya lo sabía y ya nos había perdonado. El Señor ya se cansó de decir aquí: Yo vine no para condenar a nadie sino para que todos se salven, lo dijo ya en el Evangelio de San Juan: para que nada ni nadie se pierda, pues bien, eso Señor lo tenemos en cuenta. Desde hoy en adelante todo el poder maligno que venga de cualquier persona, que está cerca de nosotros, aquellos que son curanderos, mano santas y todas esas cosas raras, todas las sectas extrañas, satánicas, etc.
Desde hoy, en nombre del Señor de la Misericordia, ustedes están todos protegidos y todo lo que ustedes piensen en este momento, están protegidos de todo mal, protegidos de todo mal.

El Señor los cubre con todos los méritos de su preciosísima sangre, a ustedes, a vuestros familiares, a vuestros familiares por siete generaciones. No estoy hablando yo, es el Señor que me está diciendo esto ¿eh?, porque yo no podría decir ese tipo de promesas, siete generaciones porque es decir siempre.

Por eso, este tipo de sanaciones así para todos se hacen alguna vez, hoy el Señor quiso que la hiciéramos.

El Señor nos libera también de todas las influencias malignas de esas personas que a veces hay una en cada manzana que tienen efecto destructor sobre nuestras vidas o de vuestros familiares, que fomentan la desunión en las familias y una serie de cosas, todas desagradables, basta, se terminó en este mismo momento, porque el Señor así lo quiere, porque al Señor así le parece bien.

Esta descendiendo sobre ustedes toda la gracia del Señor, recíbanla con un corazón humilde y confiado, Jesús está descendiendo sobre cada, una forma de decir, los está cubriendo a ustedes con su preciosísima sangre para darles todo lo mejor, aunque ustedes no creyeran, lo mismo tendrían los efectos de todas las gracias del Señor, aunque ustedes no creyeran tampoco, suponiendo que alguno no crea.

El Señor de la Misericordia, que va a hacer trece años ya que se manifiesta en este lugar, les dice:

Dice Jesús:

Mis queridos, todas las cosas malas que pudieron haber hecho a lo largo de todo el tiempo que han vivido, de nuestros padres y vuestros abuelos, todas las cosas malas que hicieron entiendan en este momento, a todos le son perdonadas, todas las cosas malas que hicieron, tengan la seguridad que Mi Misericordia alcanza para todo, sobre todo para que vivan en la continua alegría de la gracia del Señor que se manifiesta en abundancia.

Habla Artemio:

Están pisando suelo Sagrado, que la Madre y su Hijo están continuamente aquí, porque ellos eligieron este lugar de la pampa gringa ¿mmm?, hace ya más de trece años, entiéndanlo, somos seres privilegiados todos los presentes porque el Señor nos está diciendo que nos cubre con su preciosísima sangre para liberarnos de todo mal, démosle gracias al Señor, démosle gracias con todas nuestras fuerzas.

Humildemente como Él le enseñó a los Discípulos, cuando quieran dirigirse al Padre digan: Padrenuestro que estás en los Cielos, Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas como así también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal, Amén.

Sí Señor, cuando decimos hágase tu voluntad, tu voluntad Señor es que seamos felices y estemos sanos Señor, esa es tu voluntad, no que carguemos con cruces pesadas, difíciles de llevar, no, sanas y alegres, peregrinando por esta tierra rumbo a la Jerusalén Celestial, es decir el Señor ¿no?, que no está tan lejos sino entre nosotros, nada más que no lo vemos, nada más.

Bueno, ahora vamos a hacer las bendiciones personales ¿eh?.

■ Fundación Jesús de la Misericordia y Corazón Inmaculado de María  |  Aprobada por Res. 139 A - Gob.de Córdoba – Sec. De Justicia – Dir.de Ins.de Pers.Jur.  |  Dirección: 9 de Julio 1162  |  Teléfono: 03537 – 431197 - 2553  |  Justiniano Posse – (Cba.)