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Mensaje del 09 de Enero de 2004

Pero en todos esos Mensajes hay tantas sugerencias, tantas formas de decirle al hombre qué debe hacer para ser cada día mejor, pero son pocos los que escuchan, o mejor dicho los que escuchan son aquello que en general no pueden hacer oír su voz.
Mensaje del 09 de Enero de 2004

Habla Artemio:

Hoy es 09 de Enero de 2004.

Repito, Nuestro Señor está allí sentado, aquí a mi lado está la Madre Teresa, la Beata Madre Teresa, Monseñor Eduardo Pironio, el Padre Gabriel Guillén, Emiliano Tardiff, Santa Faustina, Santa Teresita del Niño Jesús, es decir de Lisieux, la Virgen María ¿mmm?, hay algunos familiares detrás ahí, bien, porque las paredes se han como borrado, San Benito, San Francisco de Asís, San Francisco Javier, San Francisco de Paula, San Pío de Pietralcina, mi mamá, mi hermana y otros familiares míos, otras personas que no conozco quienes son, San Martín de Porres junto al candelabro, en el marco de la puerta San Alberto Hurtado, el Patrono de Chile, al que tengo que agradecer tantas cosas en mi vida, más familiares, sí, tu mamá Jessi está ahí en el umbral de la puerta, otros familiares que no conozco de alguno de ustedes.

Bien, vamos a escuchar la palabra del Señor.

Dice Jesús:

"Bienaventurados todos los presentes y también todos aquellos a quienes ustedes aman".

Siempre les recuerdo que estamos en el Año Santo 2004 y por supuesto cargado de milagros, gracias y Mi protección en forma total, completa, enorme, de Mi Madre, de los Santos, incluso también de vuestros familiares que están gozando de la Luz del Padre y que por supuesto son santos también.

Retomando las palabras que te estaba inspirando mientras hablabas, pasaron por Mi mente por supuesto todo lo que decías de los Profetas, de las veces que dije: "¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a tus profetas!".

También vos dijiste que a pesar de todo la humanidad sigue avanzando, en pequeños grupos o a nivel individual pero sigue avanzando y avanzaría mucho más si los hombres escucharan la palabra del Señor, algunos dicen que está como un poco fuera de época la palabra del Señor, que tal vez no se aplique para estos tiempos pero hace casi diez años que Yo estoy dando Revelaciones en este lugar, como Mi Mamá y los Santos, y llevamos más de quince mil hojas de Mensajes, muchas se conocen, otras todavía no, pero en todos esos Mensajes hay tantas sugerencias, tantas formas de decirle al hombre qué debe hacer para ser cada día mejor, pero son pocos los que escuchan, o mejor dicho los que escuchan son aquello que en general no pueden hacer oír su voz.

Vos te pusiste a pensar esta mañana que ese señor dijo: la gente al pasar por aquí se santigua, eso no es de hoy, es desde hace muchísimos años, tal vez vos no hayas visto mucho porque…, bueno cuando uno está afuera la gente tiene cierto temor o vergüenza en hacerlo pero eso hace una eternidad que ocurre, pero si Yo me pongo a pensar en esos hombres, son aquellos que van de su casa al lugar en que trabajan y vuelven y están ocupados todo el día en ganar el pan con el sudor de su frente y son muy Santos y son muy queridos por Mí, muy amados, pero están tan ocupados en sus tareas, están tan llenos de actividades porque hay que correr a veces en dos o tres empleos para poder alimentar a la familia.

Entonces, esos hombres hace rato que entendieron muchas cosas, hace mucho que entendieron pero no tienen la posibilidad de expresar lo que sienten, porque o bien tienen vergüenza, o bien tienen temor, o bien tienen miedo a los poderosos en donde trabajan porque de alguna forma son poderosos, en el sentido de que tienen la palabra, son los que gobiernan, son los que tienen la gerencia de las instituciones, son todos aquellos que de una u otra forma dirigen en parte en las comunidades y que salvo muy contadas excepciones no son gente que realmente escuche Mis Mensajes, ni la forma de vida que les presento, ni la escala de valores en la cual uno los está invitando para que la vida sea mejor.

¿Y qué pasa entonces, qué ocurre?, que aquellos que tienen como una expresión muy de ustedes: la sartén por el mango y el mango también, entonces deciden la vida de muchos y cuantos piensan de una manera o de la otra, pero tienen que bajar la cabeza para no perder su empleo, su trabajo, porque sus hijos pequeños están esperando comida, pan en la casa, entonces no, no pueden decir nada.

Pero aquellos que realmente podrían decir y me refiero especialmente a los Ministros de la Palabra, a los jefes de instituciones, aquellos encargados de guardar el orden, los que de alguna manera manejan las comunidades ¿mmm?, podrían hacer mucho, pero están tan entrelazadas las cosas, están tan mezclados los poderes, están tan deseosos de tener cada vez más poder, más poder en todos los aspectos, pero sobre todo algo que les preocupa especialmente es el poder económico, porque el que tiene amontonado puede manejar las cosas a su antojo, no todos por supuesto porque hay Santos varones que han humanizado lo que tienen apilado y lo han humanizado muy bien, pero otros no.

Entonces, hay que convencerse de una cosa, que hay montones de personas que participan de esas ideas, están dispuestas a muchos si tienen la seguridad de que alguien los defienda, de que alguien se preocupe por ellos, de que pueda hacer valer sus derechos y a que a sus hijos no les falte el pan ¿no?. Hay muchísimos, hay mucha gente que ve muy bien por donde va la cosa, por donde va la cuestión, pero los que mandan no les preocupa o les preocupa en el sentido inverso para poder seguir manteniendo su situación de privilegio, entonces miran todo desde arriba, por ahí alguna migaja, alguna pequeña cosa como para calmar su conciencia y cuando un hijo de ellos se enferma por supuesto, todos los medicamentos y todos los médicos y todo lo necesario para que ese hijo continúe con vida, pero es el mismo que más adelante del Hospital o de otros lugares de sanación de la gente y no piensa que hay montones de que no tienen medicamentos para sus hijos, que no tienen lo esencial para vivir ¿eh? y manifiestan su poder a través de vehículos tremendos, brillantes, poderosos y fundan todo su poder en ese despliegue de fuerzas.

Yo no digo nada en contra de ellos por favor, todos son libres de manejar sus cosas como les parece bien, solamente les digo que no hay que olvidar que todos son hermanos e hijos de un mismo Padre y que todos están caminando hacia la Jerusalén Celestial, algunos son inconscientes, otros ignoran, otros son retardados, otros, otros, otros, pero muchos saben por donde van las cosas pero callan, ¿por qué?, les conviene, sino pierden los privilegios. Como dijimos una vez, los hombres tienen que tener cuidado, no porque Yo los vaya a castigar, noo, un Dios de Misericordia no castiga, pero los años pasan rápido y cuánto tiempo uno demorará en pasar acostado rumbo al cementerio.

Ahora, con esto no quiero decir otra cosa que no podemos pensar solamente en nosotros, tendrían que decir estas personas: tenemos que pensar en nuestros hermanos y muchos se dicen seguirme a Mí pero no me siguen a Mí, no son de Jesús, son de las injusticias, son de la opresión, son…, en última instancia son hijos del maligno ¿mmm? y a veces no parecen tan grandes los defectos que tienen pero un orgullo a toda prueba, una soberbia que les impide hasta desprenderse de una migaja por los otros.

Claro, esto viene a propósito de lo que te insinuaba antes cuando hablabas, quinientos años ya han pasado de la conquista ¿mmm?, quinientos, y ¿qué pasó?, los que vinieron sometieron, destruyeron, alienaron, no todos, hablamos en general y luego lentamente tuvieron que comprender que ellos también ahora están oprimidos, están alienados y están de alguna forma en las manos de otros y sigue el cuento ¿no?, sigue el cuento.

Y sigue, por supuesto que sigue aquellos que son cómplices de las situaciones de injusticias, como digo, hay en todos los órdenes de los grupos de poder, pero los que más me preocupa, los que más me hace doler es cuando los Ministros de la Palabra en cualquier nivel de jerarquía se confabulan con los que tienen la manija, algunos por temor, otros para pasarla bien, otros por formación pero están con ellos, quieren dominar, así como algunos económicamente, otros a través de las ideas, a través de la forma de pensar, de decir, de actuar.

Ahora, Yo me pregunto y les pregunto: ¿cuánto les va a durar?, no porque Yo los amenace con nada, porque lo que tienen de Mí es solo Misericordia, pero tiene que llegar el momento en que uno, el ser humano, debe darse cuenta que no puede ser tan ruin, tiene que darse cuenta que no puede alimentarse de la sangre de los otros, en todos los órdenes sangre, porque tanto se alimenta de sangre aquél que hace trabajar en exceso o aquél que pone piedras en el camino a los que piensan de una forma mejor. Cuidado Mis queridos, Yo no amenazo ¡por Dios!, cómo voy a amenazar, si Yo traigo la Misericordia para que se sirvan de ella pero, les dije tantas veces que hay una ley de la compensación que se da así en la vida ¿no?, y…, como les dije también quien siembra berenjenas no puede esperar cosechar tomates.

Por eso en este día viernes, el primer viernes de este año y de este Año Santo, los exhorto a pensar, a tocarse el pecho para ver que es lo que tienen ahí adentro, si es solamente una bomba que bombea sangre o un corazón que late o que debería latir por lo menos al diapasón de la vida de sus hermanos.

Les propongo ¿eh? y los exhorto a buscar en le pecho a ver que es lo que tienen
allí, porque a veces uno se confunde en las cosas que tiene dentro de sí cuando cree que a lo mejor todo está bien pero, Mis queridos, no quiero creer que Mis palabras son fuertes, más fuerte me parece que es la sensación que se tiene si uno sabe que un niño se muere porque no tiene remedios para sanarse, me parece que lo mío nunca es tan fuerte como aquél que sufre las consecuencias de lenguas filosas y malditas que hacen tanto daño.

No sé, piensen, piensen ¿eh?.

Amén.

■ Fundación Jesús de la Misericordia y Corazón Inmaculado de María  |  Aprobada por Res. 139 A - Gob.de Córdoba – Sec. De Justicia – Dir.de Ins.de Pers.Jur.  |  Dirección: 9 de Julio 1162  |  Teléfono: 03537 – 431197 - 2553  |  Justiniano Posse – (Cba.)