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Mensaje del 10 de Enero de 2003

"Jesús se retiró del pueblo sin hacer ningún milagro porque los hombres no tenían fe", dice el Evangelio y es cierto, me fui, me iba Yo de los pueblos.

Mensaje del 10 de Enero de 2003

Habla Artemio:

Hoy es 10 de Enero de 2003. Te escuchamos.

Dice Jesús:

"Y el Ángel del Señor visitó a María y le dijo: que el Verbo se hacía carne en ella".

Y en ese momento empieza a cumplirse la Alianza de Mi Papá, con los hombres, que va a culminar después en la cruz, donde con Mi sangre, pago todas las deudas que los hombres debían, deben y deberán, así es Mi Misericordia, se la entiende así o no se entiende que es la Misericordia, eso no quiere decir que el hombre también si quiere nos puede ayudar a pagarlas, hay tanto que pagar. ¡Aleluya!, estamos hablando el mismo idioma, te fueron ocho años para entenderlo y eso que Mi Padre te vino preparando desde hace tanto ¿no?, pero lo fundamental no es los ocho años, lo fundamental es que lo entendiste. ¿Qué querés que te diga?, Yo en tu lugar hubiera hecho lo mismo porque es muy gordo todo ¿no?, Yo hubiera hecho igual, está bien, esta bien. Pero alegrémonos porque el vocabulario va a ser diferente ahora ¿no?, ya fue diferente.

Me gustó eso de los cañones vomitando flores, cómo puede manifestarse la Misericordia del Señor de otra forma que de esa, pero sabes hace falta que alguien crea que eso es posible, entonces habrá que decirles a los hombres que confíen, que el Hijo de Dios todo lo puede, que saca milagros donde se le ocurre y en cualquier momento, pero que los hombres recuerden que de muchas ciudades Yo me retiré sin hacer ningún milagro, porque los hombres no tenían fe, acaso no lo dice el Evangelio: "Jesús se retiró de la cuidad sin hacer ningún milagro porque los hombres no tenían fe", qué ciegos que son los hombres tienen las cosas delante, las pueden tocar con sus manos y no se dan cuenta che. Podemos reprocharle al Señor que en Mi nombre haya dicho, porque era un hombre en ese momento, cuando no le den un buen alojamiento y no lo reciben bien en algún lugar, salgan de la ciudad y sacúdanse el polvo de las sandalias, como queriendo decir: no queremos que este polvo indigno, ni siquiera tenerlos en nuestros pies.

Eso les dice Mis queridos, que el Hijo de Dios también tuvo palabras fuertes y muy fuertes a lo largo de todos los tiempos, porque hay algunos que oyen muy bien, otros oyen más o menos y otros no oyen y otros se hacen los sordos que son los peores ¿cierto? y a veces esos que se hacen los sordos, que son los peores, creen que están cerca de Mi y que me hacen un favor a Mi haciéndose los sordos, pero la verdad es que me hacen un flaco favor haciéndose los sordos.

"Jesús se retiró del pueblo sin hacer ningún milagro porque los hombres no tenían fe", dice el Evangelio y es cierto, me fui, me iba Yo de los pueblos, incluso delante de aquellos que tenían una tremenda necesidad, Yo miraba: este hombre tiene fe como para recibir una gracia del Señor o un milagro, ¿no creen también que en esto hay una especie de compensación?, piénsenlo, piénsenlo. Ahora pero no piensen tanto, en el sentido porque pueden ponerse en juicio de vuestros propios hermanos ¿eh?, entonces, entonces ¿qué habrá que hacer?, gritar fuerte: ¡Jesús es el Hijo de Dios que se hizo hombre y vino a los hombres para pagar sus deudas y que con su sangre redimirlos!, ¿por qué no lo escuchan?, ¿por qué no atienden su Misericordia? que les va a solucionar todos los problemas, pero no lo escuchen porque les va a solucionar todos los problemas, escúchenlo simplemente porque lo aman, porque se escucha de otra forma cuando uno escucha por interés, cuando escucha con amor. ¿Quién, Mi querido, se niega escuchar un pedido con amor?, ¿quién se niega de un amor en serio digo Yo? ¿eh?, no uno que sale de la boca para afuera, a Mi me gusta siempre que tengan los labios lo que reboza el corazón, no piensen tanto en los pecados y en las veces que se portaron mal o no, piensen cuánto me aman y cuanto más pueden amarme todavía, porque allí está la solución Mis queridos, no volver sobre lo mismo y volver sobre las cicatrices y analizarlas de nuevo y volver sobre lo malo que pude haber hecho y analizarlo de nuevo; si Yo te dije que todo está perdonado, que ya pagué todas las deudas y también de los antepasados y de todo, dejen de pensar en eso y piensen cuánto pueden amarme, en la hora más serena de la noche digan simplemente: te amo Señor; que le salga allá desde el fondo de los pies y llegue hasta la boca: ¡te amo Señor, te amo Señor! y al decir eso, ¿qué es, una expresión linda donde Yo me pongo contento y me hacen lagrimear un poquito?, noo, al decir eso están diciendo: si te amo, estoy cumpliendo con todo lo que a vos te gusta; ¿ y qué me gusta a Mi?, es obvio ¿no?, un mandamiento nuevos les he dado: "que se amen unos a otros como Yo los he amado" y ¿cómo los amé Yo?, hasta dar la vida por los hombres.

Nadie me conteste pero todos los que están presentes: ¿darían la vida por Mi?, no digan, no me digan nada, no me digna nada, piénsenlo, el que piensa en su padre, en su madre, en su familia y mira para atrás… no me sirve a Mi, no, el que expuso las manos en el arado, que ya no mire para atrás, porque no me sirve, ni me conviene, ni me hace falta.

No es una forma dura de decir, es una forma Misericordiosa de decir, porque así como cada uno cierra sus ojos en el momento final y delante de Mi, le pasa toda su vida como una película y se va para un lado o se va para el otro, sin que Yo diga nada, es decir se va para el lado que construyó durante toda su vida, nadie puede ir para el lado del Señor si nunca deseo verlo ni tampoco quiso amarlo.

¿Cuándo se van a dar cuenta que Yo no condeno a nadie?, que en todo caso el hombre se condena solo, pero no es tan así, cuidado, porque Mi Misericordia entiende quién es libre para hacer las macanas y quién tiene sobre si un montón de taras ancestrales y tiene un montón de dramas en su vida y tiene un montón de anormalidades y enfermedades que no lo hacen responsable de sus actos, entonces… queridos Mi Misericordia todo eso lo entiende, por eso cuando cierren los ojos y pasen para este lado se van a encontrar con muchas cosas extrañas; ¿qué es lo extraño? y que piensen que: cómo, este que no se merecía nada mira está acá. Pero ese que no se merecía nada era un pobre tipo que vivió enfermo, nunca pensó, nadie le hizo pensar, nadie le enseño nada, nadie le dio nada, nadie… vivió siempre al margen, en la cuneta de la vida, nadie se acercó y le dijo: ¡Jesús te ama, levántate de ahí que podés tener otra vida!.

Entonces, ¿se te ocurre que Yo puedo condenar ese hombre?, ya sé que no irá en presencia del Señor, también por una compensación, pero estará en presencia del Padre en la Bienaventuranza eterna y gozará en la medida en que su ser le permita gozar y disfrutar por toda una eternidad. ¿Ustedes qué creyeron?, ustedes creyeron que Mi Misericordia era tan desarmada como para encontrarme con esos que ustedes llaman y Yo también: en la cuneta de la vida y que todo quede igual y que Yo no entienda nada, que no tuvieron oportunidad nunca de nada, vivieron como animales o peor, nunca recibieron una palabra de afecto, nadie los quiso, nadie les dio nada, todo el mundo se apartó, todos les cerraron las puertas y… ni siquiera vivió como un animal... (se escuchan los sollozos de Jesús)..., ¿qué creen que puede hacer Mi Misericordia con ese ser?, ¿qué puede hacer Mi Misericordia con ese ser?, ¿seguir negándole?, ¿seguir negándole todavía?, ¿para qué vine a la Tierra?, ¿qué creen que puede hacer Mi Misericordia con ese ser?, ¿qué creen que puede hacer si no entenderlo todo, comprenderlo todo y perdonarlo todo?.

Grítenle a los hombres de lo que es capaz Mi Misericordia, para que después no se encuentren con novedades que no van a poder creer, pero cuidado, ustedes ya saben mucho hasta donde llega Mi Misericordia ¿no es cierto?, pues bien, Yo voy a pedir en base a lo que vi y a vos Mi querido, al más que le voy a pedir, por eso tomate muy a pecho las cosas que te dije y dejate de joder en cuanto a que yo, que si, que no, que tal vez, que quien sabe, tómatelo bien a pecho por que al más que le voy a pedir es a vos y a todos los que están cerca tuyo también, a todos en proporción, ¿cómo un juez severo y terrible que quiere condenar?, no, no, no, no, cuando uno oyó una música hermosa y sus oídos se deleitaron con esa música hermosa, uno no puede hacerse el sota de decir: yo no escuché nada.

Ahora entendés ¿por qué las montañas se convirtieron en oro? y ¿por qué los hombres solamente con que pasaran bajo tu mirada tenían su proyecto de vida asegurado para ellos y para siete generaciones antes y después?, o ¿vos crees que Yo me ando con chiquitas? Todo esto no es para desesperarse y salir afuera y empezar a gritar, no, esto los debe hacer más sutiles, más sensibles, más cuidadosos, más todo lo que quieran, pero no pueden dejar de decirle a los hombres, todo esto que están oyendo si no se lo dicen con palabras díganselo con vuestra presencia y sino con vuestro pensamiento y sino con vuestra mirada y sino con vuestro deseo, porque Mi Misericordia puede hacerte llegar en este momento al lugar más remoto del África, o al lugar más remoto del Canadá, al lugar más remoto de la Indochina o de la Siberia, porque así es Mi Misericordia, quién cree en ella y en el poder que ella tiene, así de simple, llega hasta donde se lo propone.

¿Y si el del Norte te da o no audiencia?, problema de el y otros que cierran la puerta, o te salpican de lodo, para no decir otra palabra olorienta, a todos les llega, ¿de qué depende que les llegue?, depende de la intensidad de amor que haya en el corazón de cada uno. ¿Qué pensaron en este país durante muchos meses, respecto a fin de año?, como iban a pasar tantas cosas horribles, tantas cosas horribles porque iban a conmemorar el desorden y lo peor, no fueron muchos pero lo suficiente para que fuera muestra repartían flores en las calles de Buenos Aires. ¿Quién lo hizo eso?, ¿quién lo hizo? Mis queridos, suficiente por hoy, solamente quiero darles la tranquilidad de que si están conmigo nadie podrá contra ustedes, ni contra ninguna parte del mundo en la que ustedes piensen y sientan y quieran.

No va hablar, pero sí quien tengo detrás de Mi, al lado de Emiliano Tardiff, que se llama Gabriel Guillén quiere manifestarles a quienes estuvieron tan cerca de el en la Tierra, cuánto los ama y cuánto se preocupa por ellos.

Un mandamiento nuevo, dije Yo quiero darles: "que se aman unos a los otros como Yo los he amado".

Amén.

■ Fundación Jesús de la Misericordia y Corazón Inmaculado de María  |  Aprobada por Res. 139 A - Gob.de Córdoba – Sec. De Justicia – Dir.de Ins.de Pers.Jur.  |  Dirección: 9 de Julio 1162  |  Teléfono: 03537 – 431197 - 2553  |  Justiniano Posse – (Cba.)