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Mensaje del 17 de Abril de 2002

Lo que Yo les pueda decir vale para ustedes y para todos los hombres del mundo: “ámense unos a otros como Yo los he amado”.

Mensaje del 17 de Abril de 2002

Dice Jesús:

Bienaventurados todos los presentes porque, están respirando el mismo aire que Yo respiro y el mismo aire que respiran los Santos y los Ángeles. Bienaventurados porque, pueden tener dentro de su ser el mismo aliento que tiene Mi Mamá.

¿Ustedes saben Mis queridos, que son privilegiados?, ¿ustedes saben Mis queridos que, pasará el tiempo, incluso los Siglos y se hablará de ustedes?, más aún lo dije pero lo repito, se ve que el Señor tiene una predilección especial por ustedes, porque dijo: con la venida de las personas de las Perdices, empezaron las peregrinaciones y éste dice Jesús, es el lugar de peregrinación más importante de América, de América, hay otros en Europa, y otros…, pero de América éste es el más importante, hay otros lugares de peregrinación pero se presenta Mi Mamá nomás, en este caso me presento Yo.

Lo que Yo les pueda decir vale para ustedes y para todos los hombres del mundo: “ámense unos a otros como Yo los he amado”.

Piensen que ya vuestra vida no es igual desde hoy porque están en Mi presencia, digan lo que digan y quieran afirmar lo que quieran afirmar, Jesús les dice: desde hoy vuestra vida ya no será igual, seguirán las luchas por supuesto cuando no, pero una cosa es luchar solo y otra es luchar de la mano del Señor.

Nunca se olviden, en cualquier momento, en cualquier circunstancia, en cualquier dolor o en cualquier alegría, piensen que Mi mano está disponible para que ustedes la tomen y la de Mi Mamá también, ¿y por qué todo esto?, porque lo han visto ya en el Evangelio de Juan, Mi Papá amó tanto al hombre que me manda a Mi para sanarlo, abrirles las puertas del paraíso.

Entonces, les pido que cada día se adentren más en todo lo que significa el amor del Padre y Mi amor. Mi amor se los comunicaré siempre a través del Espíritu Santo o ahora, aquí, personalmente.

Cuando partan de este lugar, piensen que todo lo que miren, tocan, que todo lo que piensen lo bendecirán, hoy y siempre, porque Yo les doy esa facultad para bendecir y aunque ustedes ni se acuerden, ni se acuerden que Yo les he dicho esto, lo mismo bendecirán a todos los lugares donde vayan, a todos los lugares donde vayan, y por supuesto pondrán las manos sobre vuestros familiares y rezarán con fe y vuestros familiares sanarán.

Pregúntenme a través de María o directamente: ¿qué carismas tengo yo?, ¿qué poderes tengo yo para aplicar con mis hermanos?, y Yo les voy a decir, nadie estás libre de lo que les estoy diciendo, porque el Espíritu Santo sopla donde quiere, cuando quiere y como quiere.

Entonces, desde hoy Mis queridos…, pondrán las manos sobre los enfermos y rezarán con fe y los enfermos se sanarán, para esto tienen que ser prudentes, vayan muy lentamente y pregúntenle al Señor: ¿me has regalado Señor el carisma de la sanación?, o ¿qué otro carisma me has regalado Señor?, ¿me has regalado el carisma del consejo, del discernimiento, de la ayuda a todos?, ¿qué carisma me has regalado Señor?. Porque Yo quiero que la Iglesia vuelva a ser como en los primeros tiempos, una comunidad de carismas, donde cada uno le proporcionaba al otro el don que el Señor le había regalado.

Lo que les estoy diciendo es muy fuerte, muy grave y muy importante, en consecuencia ténganlo muy presente, cada mañana díganme: ¿Señor, qué quieres que haga por mis hermanos?, ¿qué quieres que haga por mis hermanos?.

Esto que les digo, se los digo a todos los que están presentes, nadie se considere chiquito para esto, todos son chiquitos y seguirán siéndolo, pero si está el Señor con ustedes, si estoy Yo con ustedes, serán enormes y podrán hacer todo lo que vuestra fe y vuestra esperanza les diga.

No se olviden de esto, porque además de todas las cosas que uno hace uno después pide cuentas y Yo diré: ¿qué hiciste con los carismas que te regalé aquella noche de abril?, ¿qué hiciste?, ¿cómo lo usaste?.

Empezá por tu familia y seguí por los que quieras, pregúntame: ¿Señor qué carismas me regalas?, ¿qué carismas me das Señor?, ¿qué carismas me das?, y el…, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, Dios trino y uno, hacen conocer al hombre qué carismas les ha regalado, puede ser uno, dos, veinte, nadie sabe cuántos, pídale al Señor: ¿Señor qué carisma me has dado?, para que yo lo ejercite con mis hermanos y pueda poner en práctica lo que dijiste al comienzo: “ámense unos a otros como Yo los he amado”.

Esta noche Mis queridos, ustedes se van tan llenos de gracia, ustedes se van tan llenos de Mi Misericordia, que realmente quien puede verlos, quien puede verlos ustedes brillan como un sol.

Los amo tiernamente, los amo con toda la fuerza de Mi corazón.

No se olviden nunca de esta noche y pregúntenme: ¿Señor qué queres que haga?.

Amén.

Fundación Jesús de la Misericordia y Corazón Inmaculado de María  |  Aprobada por Res. 139 A - Gob.de Córdoba – Sec. De Justicia – Dir.de Ins.de Pers.Jur.  |  Dirección: 9 de Julio 1162  |  Teléfono: 03537 – 431197 - 2553  |  Justiniano Posse – (Cba.)

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