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Mensaje del 25 de Marzo de 1999

Todas estas cosas Mis queridos, hacen que Mis heridas que siempre están sangrando, sangren un poco menos, los invito diariamente a desafiarse ustedes mismos para que Mis heridas no sangren tanto.


Mensaje del 25 de Marzo de 1999

Habla Artemio:

… les quiero aclarar que yo a esto lo grabé el domingo y tampoco me acordaba lo de las dos monedas y justo saco las dos monedas y las pongo ahí arriba, no sé, me parece mucha casualidad ¿no?, repito, esto lo grabé el domingo para toda la semana y justo, yo no me acordaba mas, y justo al comenzar yo puse las dos monedas ahí de la viejita y les juro que no acordaba que había dicho eso en la grabación, saquen ustedes las propias conclusiones.

Señor Jesús, estuviste siempre con nosotros aquí, desde que casi empezó la reunión como Jesús de la Misericordia y están todos acá adentro. Habla Señor que tu siervo escucha.

Dice Jesús:

Hace rato que no escuchaba algo tan bien hecho como el tema de esta noche, si bien es cierto que Yo estoy en todo, por supuesto que también valoro la disponibilidad. Les pido que lo que acaban de escuchar lo tengan, porque no hay ninguna palabra que se pueda desperdiciar y debería considerarse esto como Mis propias palabras en estas Revelaciones, incluso, no se pensó tanto al colocar la música, pero toda cayó de una forma increíblemente oportuna, cuánto me alegra todo esto.

Todas estas cosas Mis queridos, hacen que Mis heridas que siempre están sangrando, sangren un poco menos, los invito diariamente a desafiarse ustedes mismos para que Mis heridas no sangren tanto. Les repito, los invito Mis queridos a que ustedes mismos se desafíen para hacer que Mis heridas no sangren tanto, ¿con qué?, ¿de qué forma?, estén atentos, Yo les diré, tienen que acostumbrarse a ser dóciles al escuchar Mi Palabra, quédense como en silencio, como si no pensaran algo muy especialmente, entonces Yo tendré oportunidad de entrar en ustedes y hablarles. Para eso no hace falta que tengan Mi presencia física como aquí esta noche, sean dóciles y escuchen y no tengan ningún temor porque Yo sé qué les puedo pedir para no exigirles nunca más de aquello que puedan dar, nunca me atrevería a forzar un alma a que dé más de lo que puede dar.

Ahora bien, hay que pensar también que ustedes tal vez no sepan cuánto pueden dar, tal vez sea mucho más de lo que piensan y el dar no consiste en cosas ruidosas o terriblemente grandes, o que sean aparatosas, no, una sonrisa solamente inspirada por Mí, vale lo que ustedes ni siquiera pueden imaginar; algunos creen que para hacer hay que hacer grandes cosas y no saben que lo grande es la consecuencia de ir apilando pequeñas cosas todos los días, es lo que llamamos también: actos heroicos. Hay personas que a veces en un momento determinado hacen algo tremendamente grande, tal vez nunca hicieron nada, pero de repente hacen algo grande, a eso se llama un acto heroico.

Lo que Yo les pide a ustedes Mis queridos es que sean heroicos todos los días en las pequeñas cosas, el tomar una papa en la mano y rasurarla y decir: por vos Señor, por vos, y si lo decís con toda tu alma vale una enormidad, porque a Mí no me gustan los grandes discursos ni todas las cosas que sean si no fingidas, casi, me gusta lo auténtico, chiquito, poco, tal vez ínfimo, pero auténtico de veras. Cuando uno se acostumbra a las pequeñas cosas auténticas, uno se da cuenta que tiene capacidad para las grandes cosas auténticas y en todo caso no es cuestión de darse cuenta que ustedes tienen, sino de que Yo puedo hacer en ustedes grandes cosas auténticas.

En este momento todos están sintiendo en sus rostros un aire fresco, el ventilador va exactamente como andaba antes, sin embargo ustedes tienen en vuestro rostro frescura, ¿qué creen que es eso?, con todos los rayos que salen de Mi Corazón y ustedes sienten frescura, esa frescura representa la infusión del Espíritu Santo, ¿o qué creen, con todo lo que pasó aquí esta noche, que Yo podría negarles la infusión de Mi Espíritu en forma total y completa?, sientan en vuestros rostros el fresco, Yo estoy llegando a ustedes con Mi Espíritu y les traspaso totalmente y ustedes están totalmente Santificados, no son palabras. Cuando esta noche se acuesten, cuando esta noche concilien el sueño sentirán que están como en un colchón de nubes, ¿qué significará eso?, significa simplemente que Yo estoy muy contento con ustedes y todo esto es un regalo que les hago por todo.

Dice Nuestra Señora:

Ahora sienten más fresco en los rostros a pesar de todo el calor que sale del Corazón de Mi Hijo, esas son las paradojas que tiene Mi Hijo que de el calor tremendo les da a ustedes frescura, porque la frescura tiene que tomarse como algo simbólico de paz, de tranquilidad, de bienaventuranza, cuando sienten calor entonces piensen: el Señor está encendiendo en mí la llama de la fuerza, la llama de las ganas de luchar, la fuerza de que al mirar el mundo queda demasiado pequeño para todo lo que uno tiene que hacer, pero ahora Mi Hijo se congratula en trasmitirles a través de su Espíritu toda la paz necesaria. Él les dijo: “Mi paz os dejo, Mi paz os doy, no tengan en cuenta vuestros pecados...”, y Yo agrego: tengan en cuenta que la Misericordia de Mi Hijo es tan enorme, tan grande que alcanza para todo y sobra todavía.

Esto lo digo atendiendo a los pedidos que se hicieron al comienzo, porque cualquiera que los escucha dirá: vos estás delirando, pero este fresco les dice: aquí no hay ningún delirio, esto es la gracia del Señor que se manifiesta.

Dice la Madre Teresa:

Han puesto un ejemplo sobre mí, me parece bien, yo sé que se acuerdan siempre porque me tienen aquí siempre pero ¿se han dado cuenta también que todas aquellas revistas que llenaron sus hojas de mis fotos en un tiempo se olvidaron rápidamente?, y ahora hay otras cosas porque hay otros intereses en los seres humanos. Ustedes dirán: que poca modestia tiene esta mujer, no, decir lo que es no es faltar a la modestia, ni a la humildad, para nada, además todo lo que yo pueda decir no es nada más que recordarles en todo caso, las maravillas que el Señor hizo en mí.

Ocurre que ustedes tienen un prejuicio y una forma de pensar en la cual dicen las cosas con temor a faltar a la humildad, ¿saben qué significa eso?, falta de confianza en el Señor y que se filtra en vuestro ser la idea de que ustedes son los que hacen, si ustedes dicen con toda tranquilidad: hice esto o lo otro, pero en vuestra actitud se ve que está el Señor detrás, puede decirlo con toda tranquilidad. Hay que desestructurarse dijeron antes, pues bien, háganlo, háganlo, para aquellos que no entiendan tal vez qué es desestructurarse, significa muy simplemente: yo pensé hasta hoy ciertas cosas, pero ¿no podría mejorar mi forma de pensar?, ¿no podría ver las cosas desde otro ángulo?, ¿no será que miré todo con muy poco amor y hoy me están invitando a que mire las cosas con más amor?, desestructurarse entonces es no hacer uso de lo que uno sabía sobre algo, sino pensarlo de nuevo como si fuera la primera vez.

Dice San Martín de Porres:

Ahora te estoy mostrando un pasillo amplio con el piso amarillo o más o menos y al final de ese amplio pasillo, una pequeña estatua de un metro y medio con mi figura, ¿Por qué digo esto?, porque donde llegará tanta gente me parece hermoso que en un lugar principal al final de un pasillo haya la estatua de un negro, pero bien negro, ¿o creen ustedes que se entra de otra manera y se transita de otra manera un lugar donde no hay ningún prejuicio racial, que es uno de los grandes males que tiene la historia de la humanidad?, y quiero estar bien negro, que se vea que soy bien negro, para que todos aquellos que observen sepan a que atenerse de todo lo que pasa allí dentro. Les parecerá un proyecto extraño y que yo también estoy delirando, pues bien, esperen y lo verán.

Dice San Artemio:

Como pegó en vos el recalcar delante de la gente mis cosas, entonces es cierto que muchas veces la falta de conocimiento es un problema, en el sentido que si yo no conozco algo tal vez no pueda valorarlo, por eso aunque me salgo tal vez del tema de que trataron los demás les digo: todo aquel que acerca una fotocopia, un mensaje, un papel o lo que sea para acercarle a su hermano y que después le llevan a otros hermanos, sépanlo, que el Señor los ha inscripto en el Libro de la Vida con mayúscula; ustedes se han puesto a pensar todo lo que significa una pequeña lectura don donde interviniendo la voluntad del Padre llega a ese corazón para hacer todo lo mejor, o solucionar un problema, o sanar una enfermedad, o darle a esa persona el ánimo para vivir que tal vez ya había perdido.

No exagero, todos aquellos que acercan o que de alguna forma hacen llegar y le dan un papel a su hermano donde esté la palabra del Señor, están inscriptos en el Libro de la Vida, cuando digo Libro de la Vida me refiero a la Vida Eterna.

Creo que es suficiente con esto, porque es muy grande ¿verdad?.

Habla Artemio:

Hay muchos que quieren hablar, pero no sé que va a hacer Jesús, si los deja o no. El Señor dice...

Dice Jesús:

Ya es suficiente por hoy. Aquí pasó tanto hoy como ustedes ni lo pueden imaginar, ustedes siempre piensan que Yo digo: esta vez es la mejor, bueno, esta vez es la mejor de todo lo que va hasta hoy.

Amén.

Habla Artemio:

Guardé silencio porque el Señor me estaba hablando en privado, sigue todavía….

Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré… (se corta la grabación)... .

 

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