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Mensaje del 05 de Mayo de 1999

“En nombre de Jesús, por la intercesión de sus Sagradas llagas, por todos los dolores sufridos en Getsemaní, en el camino del calvario y en la cruz, por todos estos méritos que se sane en ustedes todo aquello que no esté en orden dentro de vuestro cuerpo, dentro de vuestra alma y dentro de vuestra vida espiritual”.


Mensaje del 05 de Mayo de 1999

Habla Artemio:

Desde hace media hora que Jesús ya está aquí, no tanto, más o menos, su Madre, todos están, todos, su Madre se ha colocado detrás de Él hoy.

Dice Jesús:

“Yo soy el camino, la verdad y la vida quien me sigue a Mí no anda en tinieblas”.

Toda esta oración que se ha escuchado se ha extendido a toda la faz de la Tierra, algunos ya se han sanado, otros entran en un proceso de sanación y algunos pero muy pocos no podrán sanarse, si les explicara por qué ustedes no me entenderían, pero Yo quiero que ahora no sea solamente la oración que han hecho sino cada uno de ustedes se va a poner de pie delante de quien tienen al lado, háganlo, ahora cada uno pone la mano derecha sobre la cabeza del otro, ahora me sigue a Mí en lo que les digo:

“En nombre de Jesús, por la intercesión de sus Sagradas llagas, por todos los dolores sufridos en Getsemaní, en el camino del calvario y en la cruz, por todos estos méritos que se sane en ustedes todo aquello que no esté en orden dentro de vuestro cuerpo, dentro de vuestra alma y dentro de vuestra vida espiritual”.

Es la primera vez..., es la primera vez en los dos mil años de Cristianismo que Yo estoy dictando una sanación. Esta sanación, de todos los problemas de ustedes, todos dije, se extenderán también a siete generaciones más, hacia delante, a siete generaciones hacia atrás, vivos y muertos, los vivos por sus enfermedades y los muertos dejarán de estar si es que lo están en el lugar de oscuridad y pasarán a la Luz del Padre.

En Mi nombre, harán la señal de la cruz en la frente del hermano, con el convencimiento de que el mismo Hijo de Dios les ordena que vuestro cuerpo, vuestra alma y vuestro espíritu, siete generaciones hacia atrás y siete generaciones hacia adelante queden libres de toda enfermedad. Ahora háganlo, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén, ahora pueden ubicarse.

Ustedes han tenido el privilegio de que el mismo Hijo de Dios haya dictado la sanación de ustedes y de todas las generaciones, eso no quita que no podrán tener alguna pequeña cosa, pero son las cosas naturales de vivir en el mundo como consecuencia del frío, del calor, de comer mucho o poco, además de esto en este momento tienen el privilegio de estar respirando el mismo aire que respira el Hijo de Dios.

Ahora, les pido que hagan lo que ustedes deben hacer, el corazón tiene una sola manija y está por dentro, entonces accionen esa manija y abran vuestro corazón. Ahora, déjenme entrar en vuestro corazón, al entrar Yo entra el Padre y el Espíritu Santo también, no es que no estuviéramos dentro de ustedes porque ustedes son templos de la Trinidad pero ratificamos esa entrada, además acuérdense del Evangelio: “y entraré en su corazón y cenaré con él”. Es decir, si hasta este momento ustedes compartían conmigo las cosas, a partir de este momento la comparten mucho más, totalmente.

Esto Mis queridos tiene un precio, que espero no les resulte difícil pagar y es que me dejen actuar a Mí dentro de vuestro corazón, ustedes han accionado la manija que tiene el corazón que solamente está por dentro, ustedes han abierto vuestro corazón, ahora Yo estoy en él y en consecuencia, déjenme obrar, descansen en Mí, descansen en Mí, que significa: tengan confianza y esperanza, porque ya o dentro de un rato o mañana o cuando sea conveniente para ustedes todo aquello que necesiten se los concederé. Ustedes se preguntarán por qué este privilegio para con nosotros, y Yo les respondo simplemente: ¿no se han ganado ese privilegio durante tanto tiempo esperando Mis venidas con el corazón saltándole en el pecho?, entonces vuelvo a decirles: ¿no se han ganado ese privilegio?. Quien espera le llega lo que espera, quien golpea a Mi puerta no queda sin respuestas y aquél que parece que no le escucho que me llame a gritos, porque en esos gritos que pronuncie habrá una conversión muy grande por el grito mismo.

Piensen que todo lo que ha sucedido en este día ha logrado que Mi mano toque a centenares de miles de seres, que ni saben ni por casualidad ni remotamente que por la acción de ustedes y la buena voluntad de ustedes han conmovido Mi Corazón y han hecho extender Mi mano. Es muy simple Mis queridos, son Mis amigos, ¿cómo Yo podría negarme a lo que me piden Mis amigos?, ¿cómo Yo podría negarme a lo que me piden Mis amigos?, y a partir de este momento no piensen demasiado en todo esto, tómenlo como algo natural y simple, así como es simple el respirar pero el respirar da la vida, así también todo lo que ocurrió es muy simple pero le ha dado la vida a ustedes, a muchas generaciones antes y después y a muchos seres esparcidos a lo largo y a lo ancho de los continentes. Ese es el misterio y la grandeza del cuerpo Místico de Cristo, esa es la grandeza que vos en tu silla, en tu casa, haciendo un trabajo o acostándote a dormir podes estar redimiendo a un hombre que está al otro extremo de la tierra. Cuando un cristiano entendió estas cosas entendió más de la mitad del todo, el Padre se siente gustoso con todo esto y el Espíritu Santo se prepara para indicarles los caminos que deben transitar.

Yo he dicho la palabra elegidos, eso no significa que el ser elegido sea un privilegio para sentirse superior a los otros sino para hacerse muy pequeñitos en el servicio de los demás, ese es el privilegio Mis queridos, ese es el privilegio que ustedes tienen.

Hace un tiempo que parecería que los temas que toco en las Revelaciones es siempre para decirles cosas hermosas a ustedes, el Padre que soy Yo mismo también y el Espíritu Santo estamos ansiosos por comunicarles esto, porque esto será leído por cientos de miles de personas y para que imiten estas cosas, estos cenáculos de oración tienen un poder tan grande como para detener una plaga de langostas en el África o parar una guerra en el medio Oriente, nunca crean que vuestra oración grande o pequeña no puede hacer hasta lo imposible, siempre es posible. Cuando el Señor orienta vuestros pasos entonces descansen en la plenitud del Señor, eso no significa que no tengan que agacharse y recoger los frutos de la tierra y hacer los trabajos esenciales de la vida, pero Mis queridos que distinto es agacharse a buscar los frutos de la tierra cuando uno sabe que en el corazón habita la Trinidad perfecta.

Y esto que no los envanezca pero sí que les haga tomar conciencia lo que ya otras veces dije: créanme o no, todo aquello que miren o toquen será bendecido, les repito por si no oyeron bien: todo aquello que miren o toquen será bendecido, el Señor se toma la libertad de otorgar privilegios y no por eso hace discriminaciones, esos privilegios que el Señor otorga no es nada más que una correspondencia a la disponibilidad que los hijos tienen para con su Creador. Que hermoso es por las mañanas ofrecer las manos, los pies, el corazón, la mente y decir: Señor usalos Señor, estoy tan contento que lo uses Señor.

Vuestra dimensión no es individual Mis queridos, vuestra dimensión es universal, entiéndanlo, cuando en el momento menos pensado se reúnen para orar y para escuchar los Mensajes que les traigo los Cielos y la Tierra se conmueven, ya sé que no le es fácil creer en estas cosas pero como con ustedes me seguiré viendo por toda una eternidad algún día creerán plenamente en lo que les estoy diciendo, tal vez ahora por ser tan grande la dimensión no entre en vuestra perspectiva pero algún día lo entenderán.

Hace falta que agregue que los amo con todo Mi ser, hace falta Mis queridos y ahora ratifico lo de antes diciéndoles: que la Trinidad Santa los bendiga en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

 

 

■ Fundación Jesús de la Misericordia y Corazón Inmaculado de María  |  Aprobada por Res. 139 A - Gob.de Córdoba – Sec. De Justicia – Dir.de Ins.de Pers.Jur.  |  Dirección: 9 de Julio 1162  |  Teléfono: 03537 – 431197 - 2553  |  Justiniano Posse – (Cba.)