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Mensaje del 17 de Abril de 1999

Hace unos cuantos días que en nuestras reuniones, en estas apariciones se ha intensificado el tema del amor, cuando gran parte de la humanidad está sufriendo por falta de amor parecería que ustedes insisten especialmente en eso y me parece bien.


Mensaje del 17 de Abril de 1999

Habla Artemio:

Para quien no lo ve Jesús está con una túnica blanca, medio color crudo, tiene las manos puesta en los posa brazos donde se ven las heridas, está descalzo, antes Benito le sintió el olor a los pies, si miraron se dieron cuenta de eso, los animales ven mucho más que nosotros a veces. Jesús los mira a todos con sus tremendos ojos celeste azules, el pelo es castaño oscuro, está mojado entonces está como más enrulado. Jesús es muy delgado, parecería que fuera como una plancha que está sobre la mecedora, cuando aparece como Jesús, Cristo Rey o Jesús de la Misericordia es mucho más alto y más fuerte pero sí, normalmente la estatura de Jesús es mediana hacia alta muy delgado, sumamente delgado y sus heridas como hace dos mil años siguen todavía fresquitas, en la frente se le notan algunas y se le ve la de las manos y la de los pies, todo esto pueden creerlo o no creerlo, no hay ninguna obligación, al contrario. Habla Señor que tu siervo escucha.

Dice Jesús:

“Yo soy el camino, la verdad y la vida, quien me sigue no anda en tinieblas”.

Estoy mirando a estos hermanos que no he visto otras veces acá excepto algunos, la paz sea con todos ustedes y todas las expectativas que traían en vuestro corazón, pocas o muchas, Mi Misericordia se ha derramado sobre ustedes y tendrán aquello que buscan, algunos en forma inmediata, otros cuando corresponda, porque Yo tengo Mi tiempo que es distinto al tiempo de ustedes.

Hace unos cuantos días que en nuestras reuniones, en estas apariciones se ha intensificado el tema del amor, cuando gran parte de la humanidad está sufriendo por falta de amor parecería que ustedes insisten especialmente en eso y me parece bien. Si los hombres abrieran su corazón de par en par y me dejaran penetrar en él, como dice el Evangelio: “yo entraré y cenaré”, es decir compartiré todas las cosas de vuestra vida. Es tan fácil Mis queridos abrir el corazón y recibirme, tal vez en las palabras grabadas se oyó mucho la palabra pecado pero Yo aquí dentro en ustedes veo muy poco pecado, Yo veo mucha trasparencia, mucha bondad, mucha humildad, veo sí mucho dolor, dolor apilado así a través del tiempo pero ya lo saben muy bien que todo aquél que esté cansado y su cruz sea pesada que me pida auxilio a Mí y Yo le daré lo que necesita.

Mientras ustedes escuchaban la Locución Yo revisaba cada uno de ustedes y sin que me lo pidieran he ido ordenando muchas cosas, he ido solucionando otras. Todos aquellos problemas de enfermedad que a algunos les preocupaba pueden estar en paz que ya han desaparecido. Hago exactamente lo que hacía cuando recorría el mundo conocido y llegaba a cualquier ciudad y lo primero que preguntaba era: “¿dónde están los enfermos que quiero sanarlos?”, la salud siempre ha sido prioridad uno en Mí, cuando los Discípulos me preguntan después de Pentecostés: “Señor, cuando vayamos a lejanas tierras ¿cómo nos van a conocer que somos cristianos?, Yo les dije simplemente: verán que se aman y sanan a los enfermos, expulsan a los demonios y resucitan a los muertos, en eso los van a conocer”.

Es una pena que se hayan pasado los siglos y que nuestra Santa Madre, la Iglesia, se haya tal vez olvidado un poco como ocurría en los primeros tiempos de que una de las prioridades esenciales que debe encontrar el hombre en el Señor es la salud. Si los hombres tomaran a pecho esto y realmente entregaran todo su ser, su cuerpo, su alma a Mí no morirían de enfermedad sino que morirían de viejo, esto sirve para ustedes y sirve para todos los hombres de la humanidad que escuchen o lean estas Revelaciones, si el hombre repito, me entregara su cuerpo y su alma y orara convenientemente para que Yo esté dentro de cada uno los hombres no morirían de enfermedades sino de viejos, no lo olviden y grítenlo por ahí.

El hombre todavía no descubrió que Mi amor, del que se habló al comienzo que viene desde milenios puede solucionarlo todo, absolutamente todo, porque Mi amor es operante, es activo, es eficaz, quien me ama a Mí no solamente tendrá vida eterna sino que tendrá una vida hermosa ya acá y prácticamente no habrá diferencias entre esta vida y la otra, a pesar de que vivan en un valle de lágrimas, no olviden todo esto, no lo olviden, aunque tantas veces lo he dicho, otras lo he insinuado y tal vez lo escuchan en la palabra pero no cuaja en ustedes la idea, hablo en general. Todos aquellos que tienen su alma cansada, su alma triste, su alma desolada, no importa el motivo, porque son tantos los motivos, todos aquellos que tengan su vida así, no desaprovechen esta oportunidad, entréguenme todo a Mí que Yo lo voy a ordenar, entréguenmelo.

No todos los días se tiene al Hijo de Dios sentado en una mecedora delante de ustedes.

Dice Nuestra Señora:

A lo largo de la historia Yo siempre he repetido que como Mediadora de todas las Gracias me invoquen, pidan Mi intercesión porque solo se llega a Jesús a través de Mí. Todo aquello que necesitan Mis queridos pídanmelo que Yo le pediré a Mi Hijo que se los conceda, no hablo solamente de cosas sino también de poder percibir y sentir todo el amor que Mi Hijo les tiene, si pudieran vivir de esa forma ya tendrían un anticipo del Cielo acá. Cuántas veces les he ofrecido Mis queridos la llama que sale de Mi Corazón Inmaculado, para que se dejen quemar con ella, cuántas veces conversamos con Mi Hijo y decimos: que tenemos infinitas gracias para repartir y los hombres no nos piden y si lo piden lo hacen de una forma que no es la adecuada.

Hijos Míos piensen, no pueden decir que están orando cuando en el Padre Nuestro invocan al Padre y al que tienen al lado de ustedes no lo consideran hermano, no pueden decir perdona nuestras deudas al Padre cuando ustedes se muestran inflexibles con aquellos que les ofendieron, les hirieron, les hicieron daño, es cierto que tienen memoria para acordarse de lo que sufrieron pero a pesar de eso díganle y díganme: yo quiero perdonar aunque todavía no puedo pero en ese quiero perdonar está toda una expresión de deseos que para Mi Hijo sirve igual.

Dice la Madre Teresa:

Por suerte ya no me presentás delante de la gente como ese ser diminuto y bajito que casi ni se ve, por suerte, porque cuando lo hiciste tantas veces realmente me cansaste.

Yo estoy disponible diariamente para que ustedes me pidan cosas que yo interceda delante del Señor; pero parece que hay necesidad de que se introduzca mi causa de Beatificación para que recién me pidan, no se confundan, yo ya puedo ahora otorgarles a ustedes todo lo que quieran, es decir interceder delante del Señor por todo lo que a ustedes le guste y le parece bien, es hora que me tengan en cuenta, estoy ansiosa de darles cosas.

Por eso ni se les ocurra pensar de que hay necesidad de que yo esté beatificada o algo por el estilo para que me pidan cosas que el Señor tenga que darles, a pedirme, a pedirme cosas que estoy encantadísima de poder dárselas y además alguien que estuvo tan activo toda la vida se siente un poco mal cuando tiene que hacer pocas cosas.

Están en guerra tantos países, ¿qué esperan para pedirme que interceda delante del Señor por la guerra para que se termine?, ¿o qué creen, que yo no tengo facultades delante del Señor para insistir sobre la guerra porque me dediqué a sanar enfermos y alimentar gente que se moría?, ¿acaso eso no era una guerra peor?.

Pues bien, pídanme, pídanme, pídanme todo lo que se les ocurra que me encantará dárselos y si mis palabras les parecen un poco duras o cortantes, perdonen, yo soy así, yo siempre he sido así, tal vez no lo era tan de chica, pero después, a medida que pasó el tiempo fui siendo así, porque viví siempre apurada, totalmente apurada, no tenía tiempo para nada porque siempre había cientos de miles que tenían hambre y esperaban que yo recogiera pan de algún lado para traérselos, por eso viví siempre tan apurada, tan, tan apurada.

Por eso, perdónenme si a veces soy un poco..., no sé si hiriente, pero por lo menos muy dura en mis palabras, no puedo ser de otra manera, pero en todo caso siempre sepan que los amo y estoy dispuesta a esperar todo lo que ustedes pidan por medio de mi intercesión.

Dice San Martín de Porres:

Tengo que agradecerte todo lo que diariamente hacés por mí, lo que más me gusta es que se te llena la boca de cariño, de amor cuando hablás de que soy negro y de que aquí me pongo más negro porque me aceptan muy bien, yo no tengo ningún complejo de inferioridad por mi negritud, pero me encanta como se te llena la boca de gusto cuando decís que soy negro, mulato y además hijo bastardo, es como decir: miren, un negro y bastardo está en los altares, se te llena la boca de gusto, negro y bastardo en los altares.

No hace falta que me pidas que interceda por vos, no, porque sé toda tu preocupación por todos esos que se parecen a mí y el Señor vino al mundo sobre todo por ellos.

Dice San Artemio:

Siempre hago lo mismo, tengo que establecer una distancia en San Martín y la Madre Teresa, porque tengo tantos siglos menos.

Pero les recuerdo esto, si quieren vivir un Cristianismo realmente auténtico, genuino, que valga realmente la pena vuelvan otra vez a los primeros siglos del Cristianismo, vuelvan a ese tiempo, el Vaticano II quiso hacer eso y aunque tiraron mucha tierra encima pero los Documentos están. Vuelvan a los primeros tiempos, vuelvan a esas comunidades pequeñas en las que se amaban, vuelvan a esas pequeñas reuniones donde el Espíritu del Señor sobreabundaba, la gracia del Señor sobreabundaba, vuelvan Mis queridos, vuelvan.

Amén.

 

■ Fundación Jesús de la Misericordia y Corazón Inmaculado de María  |  Aprobada por Res. 139 A - Gob.de Córdoba – Sec. De Justicia – Dir.de Ins.de Pers.Jur.  |  Dirección: 9 de Julio 1162  |  Teléfono: 03537 – 431197 - 2553  |  Justiniano Posse – (Cba.)