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Mensaje del 11 de Abril de 1999 (1º)

Todo Mi cuerpo es un tormento de dolor, pero lo estoy sufriendo hasta con satisfacción porque a través de estos dolores y de toda la sangre que derrame todo ha servido y seguirá sirviendo para reparar todo aquello que los hombres no hacen como debieran hacer y lo peor es que diariamente siguen repitiendo los punta pie, los lonjazos y la corona de espinas y las llagas todos los días, todos los días pero Mi tarea es el amor y Mi tarea es la Misericordia.


Mensaje del 11 de Abril de 1999

Habla Artemio:

Señor, yo no quiero interrumpir tu descanso Señor pero si quieres decir algo Señor.

Dice Jesús:

Han taladrado Mis manos y Mis pies y se pueden contar todos Mis huesos, han taladrado Mis manos y Mis pies y se pueden contar todos Mis huesos, Mi hombro derecho está todo destrozado y Mis huesos se ven, todo Mi cuerpo es una llaga, todo y cuánto ha manado Mi herida del costado y esas heridas en la parte baja que ya te mostré en otras oportunidades, ahora el que tiene que dar gracias soy Yo por recibirme en esta casa, por pensar aquello de que el Hijo del Padre no tiene dónde reclinar su cabeza y me has prestado tu regazo para descansar, pero piensen todos los presentes que también he descansado en sus regazos, por eso no me olvidaré nunca de cómo me han recibido.

Todo Mi cuerpo es un tormento de dolor, pero lo estoy sufriendo hasta con satisfacción porque a través de estos dolores y de toda la sangre que derrame todo ha servido y seguirá sirviendo para reparar todo aquello que los hombres no hacen como debieran hacer y lo peor es que diariamente siguen repitiendo los punta pie, los lonjazos y la corona de espinas y las llagas todos los días, todos los días pero Mi tarea es el amor y Mi tarea es la Misericordia. Te acordás cuando en el Evangelio me encuentro con las mujeres que lloran mientras Yo llevo la cruz y Yo les digo: no lloren por Mi sino lloren más bien por vuestros hijos y descendientes, porque Yo vine a redimirlos y tuve que pasar todo esto y lo sigo pasando diariamente pero estoy vivo y triunfante y aunque Mis heridas manen sangre sigo pagando todas las deudas que tienen los hombres, todas.

A vos también te digo, que en estas Revelaciones grités muy fuerte como le dije a Santa Faustina, que estamos en la era de la Misericordia, que es un fruto del amor y que entre el Padre que representa la Ley y ustedes los hombres, estoy Yo que soy la Misericordia y está Mi Madre también cuyas llamas del Corazón abrazan a todos aquellos que quieren dejarse abrazar por ellas, Mi Madre no quiere que nadie se condene, que todos se salven. Por eso debés gritar muy fuerte hacia los cuatro puntos cardinales: que Mi Misericordia alcanza para todo, que es tan grande, tan enorme que nadie puede entenderla, nadie puede comprenderla porque además de grande es gratuita, no hacen falta méritos para recibirla. Que nadie se quede con las ganas de pedirme disculpas o pedirme cosas porque todo Yo soy una necesidad de darles todo lo que ustedes necesitan, he dicho todo lo que ustedes necesitan.

Hagan cada día más eficaz aquello de que: “los ciegos ven, los sordos oyen, los tullidos caminan y la buena nueva se predica a los pobres”, hagan de todo esto carne y además de aquello que les dije a los Discípulos cuando me preguntaron: “Señor ¿cómo nos van a conocer?, y Yo les dije: cuando vean cuánto ustedes se aman, cuánto ustedes se aman y después les dije: porque sanan a los enfermos, expulsan a los demonios y resucitan a los muertos”.

Seguiré ahora Mi camino, que triste figura debo dar así desnudo y todo lleno de moretones y sangre, que triste figura, pero al ver esta figura recuerden siempre, no agreguen más moretones ni gotas de sangre en este cuerpo, decídanse a ser realmente Mis discípulos, ya que esta noche en Mi soledad total ustedes me abrieron vuestra casa y me ofrecieron vuestro regazo entonces no esperen mañana, ya, en este momento, empiecen a ser Mis discípulos, no tengo nada que reprocharles a ustedes que hacen cosas malas pero sí les recuerdo que hay muchas cosas buenas que podrían hacer y que todavía no la han hecho, pero tengan confianza, tengan esperanza, que Yo les daré la fuerza para que puedan hacer, para que puedan llevar Mi palabra, para que puedan realmente vivir de una manera, para que los demás digan: miren como se aman, miren como se aman y ahora levanto Mi mano para darle a cada uno la bendición diciéndoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu santo, Amén.

Habla Artemio:

Perdón Señor, perdóname Señor, yo pequé ante ti, perdóname Señor. Perdón, perdón, perdóname Señor, yo pequé ante ti, perdóname Señor.

 

■ Fundación Jesús de la Misericordia y Corazón Inmaculado de María  |  Aprobada por Res. 139 A - Gob.de Córdoba – Sec. De Justicia – Dir.de Ins.de Pers.Jur.  |  Dirección: 9 de Julio 1162  |  Teléfono: 03537 – 431197 - 2553  |  Justiniano Posse – (Cba.)