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Mensaje del 03 de Febrero de 1999

Muchas veces han oído aquello de: ”para ganar la vida, hay que perderla”, bueno, Yo les diría que todos ustedes en este día, sin excepción, han perdido un poco de vida y eso indica con claridad que han ganado.

Mensaje del 03 de Febrero de 1999

Habla Artemio:


Ven Señor Jesús, ven, ven Señor Jesús, ven Señor, ven, ven, entró Jesús, entró la Virgen María, entraron todos, todos están adentro, está aquí muy cerca de nosotros, podemos tocarlo con nuestra mano. Habla Señor que te escuchamos, habla Señor.

Dice Jesús:


Me parecería que están un poco incómodos así, si ustedes se acuerdan, Yo hace mucho, en el ‘96 les había dado libertad para quedarse sentados, además Yo le pedí a Artemio que se arrodillara, los demás tienen libertad para hacerlo o no.

Muchas veces han oído aquello de: ”para ganar la vida, hay que perderla”, bueno, Yo les diría que todos ustedes en este día, sin excepción, han perdido un poco de vida y eso indica con claridad que han ganado. Cada uno revise en su interior por las cosas que pasó hoy y verá con claridad lo que acabo de decir, porque no es necesario tantas cosas para ir perdiendo así un poco de nuestra vida, además tiene connotaciones muy amplias esto de perder la vida.

Sirva como Mensaje de este día, que ustedes habrán notado que en este año son relativamente cortos, pero de un profundo contenido, si los Mensajes anteriores eran: cómo realizar el cambio, tenían que ser extensos los Mensajes, ahora de aquí en más, todo lo que continúa es el: para qué, en consecuencia, con una pequeña expresión bastaría para indicar un montón de cosas. Ahora, resulta un poco difícil vivenciar eso de perder la vida y si no perderla, por lo menos, por lo menos gastar un poco de ella, esto vale en la medida en que se hace por los demás, sino no tiene ningún valor, entonces el hombre es en la medida que es y vive para los otros, de cualquier forma, de cualquier manera, en cualquier momento y en toda circunstancia que se dé. Además, hoy han tenido una prueba más que grande con ese mensaje de esta señora, que irradia Luz durante el sacrificio de la Misa, pues bien, ustedes creían que a lo mejor vuestras oraciones eran pocas o bien no eran totalmente escuchadas y otras cosas más, pero ¿vieron lo que lograron en tan poco tiempo?, santificar a alguien pero no de una manera relativa, sino de una manera total.

Entonces todo lo que sea oración, o los gestos de oración, o la actitud de oración, son mirados por Mí, por Mi Padre y por el Espíritu Santo como lo que son, tremendamente valiosos. Esto que fue contado nada más que como una anécdota, casi les sirva a ustedes para evaluar la profundidad, la altura, la integridad de todo lo que ustedes hacen; es cierto que había tierra propicia, pero también es cierto que todo aquello que se haga realmente con amor, no escapa a Mi control, nada, absolutamente nada, más vale entenderlo así.

Dice Nuestra Madre, la Virgen:

Aunque no se observan tantos movimientos ni nada por el estilo, pero todos estamos preparando la llegada del Tercer Milenio, es decir, nosotros vemos como el Padre está dispuesto, el Hijo y el Espíritu Santo, están dispuestos para derramar sobre la Tierra cantidades indecibles de Espíritu Santo. Todo eso redundará en cambios muy profundos en toda la faz de la Tierra y acuérdense que de un día para otro, de una salida del sol hasta otra salida del sol, pueden cambiar cientos de miles de cosas, cientos de miles de cosas, es una cuestión de que el Padre lo quiera.

Estamos preparando dije, todo ese cúmulo de gracias que serán derramadas sobre la Tierra, donde todo tendrá la oportunidad de cambiar, incluso los cálculos que uno observa en los medios de comunicación u otros medios, están tan lejos de la realidad y de todo lo que va a pasar, que ni por casualidad se dan una idea. Entonces crean firmemente, todo se está preparando, todo va a ser hermoso, porque la Misericordia del Señor sobreabundará en la faz de la Tierra.

Dice la Madre Teresa:

Dichoso aquel que durante su día, eleva siquiera un poco de alabanzas al Señor, porque cuando se alaba al Señor, todos los Cielos se conmueven.

Como ustedes oyeron ayer y hoy, hay que fomentar la alabanza al Señor, es posible que los hombres entiendan muy poco de esto, pero tendrán necesidad de aprenderlo, no con su mente sino con su corazón.

Dice San Martín de Porres:

De solo pensar en las cosas que vienen, mi corazón salta de alegría dentro del pecho, porque se acerca la hora hermanos, en que tantas cosas van a ser reparadas, tantas, pero tantas, que no lo imaginan. Ustedes saben mi forma de pensar y hacia donde apunto yo, a eso me refiero.

Dice San Artemio:

Todo lo que está pasando en este sitio es un anticipo de todo lo que ocurrirá, tal vez ustedes no han caído en la cuenta todo lo que pasa acá, pero es tanta la gracia que se derrama en este lugar, tanta, pero tanta, que nadie tiene noción de ello. Los hombres están entendiendo plenamente lo que es el amor, el amor del Señor, lo están entendiendo y si no lo entienden, lo presienten. Ahora, me parece bien que se tome todo con naturalidad, porque si quisiera hacerse ruido por todo lo que pasa, es posible que en este momento fomentaría la ira de muchos, por eso es mejor así, sembrar, sembrar y sembrar cuando cae el sol para que nadie vea todo lo que hicimos.

El Señor me autoriza a decirles que les ama mucho, que está siempre pendiente de cada uno de ustedes, de cada cosa que hagan, es decir, el Señor aunque ustedes no lo crean, se ha tomado tan a pecho todo esto, pero es mejor así, que se le de poca importancia, porque de esa manera no fomentan la ira de nadie, aunque a pesar de todo la fomentan. El Señor los ama, Nuestra Madre la Virgen los ama, todos nosotros los amamos, todos los Ángeles protectores que se invocan tantas veces a lo largo del día, así como las almas del Purgatorio, están todos pendientes de lo que pasa acá, todos, todos, ustedes preguntarán: ¿solamente de acá?, ahora estamos hablando de acá.

Después que nos hallamos retirado, ustedes, dice el Señor, tendrán un momento en sus manos lo que necesiten, del velón celeste y le pedirán al Señor por la intersección de San Blas, todo de lo que él es Patrono, pero no hablemos solamente de la garganta, sino todo lo que está relacionado con ella, todo y además no es casualidad que hoy se haya hablado de la lengua, nadie lo pensó, pero si el Señor lo programó hablar de la lengua hoy en el día de San Blas, ¿se han dado cuenta que al Señor nada se le escapa y todo está previsto?, todo, todo y créanlo así, porque así es.

Amén.

Habla Artemio:

Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor. Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor. Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu de amor. Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu de amor. Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor. Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor.

Jesús se acerca y me hace la señal de la cruz en la frente, ahora se la hace a L., a P., a C., a P., a R., a M., a M., a N., a M., está a mi lado y me puso un brazo arriba y el otro brazo se lo puso a L., saca sus brazos y empieza a caminar y sale por la puerta del pasillo, se han ido todos.

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