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Mensaje del 08 de Diciembre de 1998

No les digo Yo que la ovejita pastará junto al león, tanto no, tanto todavía no, porque la libertad del hombre está tan mal usada que eso no es tan próximo, pero los cambios que se avecinan son tan, pero tan grandes que ya a fines del siglo pasado San Juan Bosco dijo: llegará un momento y ese momento ha llegado, en que el hombre tendrá dos opciones: un acto de adoración o el suicidio, al decir suicidio me refiero a guerras, destrucción y muerte, al decir un acto de adoración quiero decir o quiso decir San Juan Bosco, un clima de hermandad y de bonanza donde podrán nuevamente los hombres mirarse al rostro y podrán confiar unos en otros sin temor a que alguien tenga detrás el cuchillo preparado para clavártelo en la espalda.


Mensaje del 08 de Diciembre de 1998

Habla Artemio:

No hizo falta la invocación porque Jesús ya está con nosotros y está sentado aquí a mi izquierda, lo demás está todo lleno de gente, después si tienen tiempo pregúntenme, no sé si será algún pariente de ustedes, hay Santos, hay de todo un poco, bueno.

Señor Jesús, yo, es decir todavía estoy acusando el golpe del sábado, que no fue golpe, que fue enseñanza según vos, pero de alguna manera fue un poco golpe ¿no?, pero Señor si a uno no le hace mal los golpes de otros con más razón los golpes tuyos no pueden hacer daño Señor. Señor, dos horas atrás, a las diez más o menos, tuve un momento, media hora o más, muy feo porque sé que pasó algo grave en algún lugar y no sé dónde, yo no te pido que me saques esas cosas Señor pero además de todas las cruces también esa Señor, no es reproche, pero así como vos sos franco y directo yo también porque uno siempre piensa en todos pero sobre todo en aquellos que más quiere y hay gente que está lejos, viajando, lo que sea, y Yo te pido para todos una especial protección y todo lo que hacemos durante todas las reuniones que se vuelva a repetir en esta aunque no te lo digamos, porque nos corre un poco el tiempo porque la gente tiene que volver a su casa, pero Señor no vayas a pensar que me sentí tan mal por todo lo que pasó el sábado y lo que dijiste, no, cuando uno ve que los demás tienen razón, uno dice: y bueno, acepta, acepta, no queda otra que..., que cuando alguien le dice a uno, sabiendo que le dice la verdad, aceptar, aunque eso pueda doler un poco, pueda, bueno.

Hoy no ha hablado nadie pidiendo por sus necesidades Señor, porque esta reunión fue distinta, viste que escuchamos lo que vos querías que escucháramos, dijiste que dos o tres veces, pero con una yo creo que es suficiente, pero Señor tené en cuenta todas las necesidades, todas Señor las necesidades de estas personas que están presentes y los que no están presentes que forman parte del grupo de oración y además como vos ya sabés, Córdoba, Argentina, América, y los otros cuatro continentes Señor, nunca nadie afuera queda. Señor, espero que hoy no siga la cepillada.

Dice Jesús, que de paso está vestido como el Sagrado Corazón, se le ve el Corazón, tiene la túnica amarilla, está descalzo, el cabello bien arreglado, medio mojado y le ha puesto una mano arriba a C., bueno, cabello más oscuro cuando tiene mojado. Te escucho Señor, te escuchamos mejor dicho.

Dice Jesús:

Lo dicho el sábado fue dicho ya dos veces y creo que es suficiente.

Yo creo que esta noche convendría que le hablara a todos, no solamente a ustedes sino a todos los hombres.

Vos dijiste algo respecto al Tercer Milenio, el Jubileo y todas esas cosas y quiero decirte que la mayoría, incluso los Ministros de la palabra le dan una importancia muy relativa, es decir muy poca importancia a todo esto, es como una fecha más, Yo comprendo que ustedes tienen las Revelaciones en las manos y entonces pueden pensar de otra forma, pero parecería que los hombres no quieren pensar de otra forma, acordate allá por el mes de Mayo, Abril, cuando vos le decías a ese señor de una ciudad vecina, sobre estas cosas que dijiste esta noche aquí, y él no te creía una papa de nada, cuando fueron pasando los meses fue creyendo y ahora dice: tenía razón, bueno, así le va a pasar a muchos.

El Señor, Dios Padre, Yo, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo estamos preparando cosas muy buenas para el Tercer Milenio, las cosas no se hacen de un día para otro, aunque el Señor quisiera porque los hombres tienen que acostumbrarse a vivir diferente, nadie cambia tan fácilmente de un día para otro, su fe tiene que ser muy grande para que pase eso, pero si Yo tuviera que, mejor dicho, si Yo les resumo que todo esto que se avecina, que se irá preparando, que se está preparando y se irá preparando en estos dos años que faltan para saltar al Tercer Milenio, se van a ver cosas realmente extraordinarias, ocurre que a veces como, como la gente no le da trascendencia a las buenas noticias parecería que no ocurriese, pero tampoco quiero pintarles que de repente va a haber el paraíso sobre la Tierra, no, estamos en una etapa que será buena pero todavía faltan siglos y siglos y siglos para que el hombre realmente viva con los otros hombres como hermanos, pero lo importante de este tiempo será que todo aquél que quiera ya puede hacerlo. El mal seguirá existiendo en el mundo porque el hombre tiene libertad para obrar y Yo no le voy a obligar pero tendrán los medios a su alcance, Yo te dije en repetidas oportunidades que gritaras a los cuatro vientos que estamos en la era de la Misericordia del Señor, si se atiende todos los Mensajes que le di a Santa Faustina ahí tienen una visión muy clara de todo lo que se avecina, el que no quiere vivir en el amor, el que no quiere meterse dentro del manto de Mi Misericordia que es enorme y es gratuito, no lo hará seguramente pero todos tendrán la oportunidad de hacerlo y vendrá una época de bonanza, donde todos aquellos que realmente quieren seguir los principios que uno les dio para vivir realmente con la dignidad esencial de personas, podrán hacerlo, podrán hacerlo y más diría Yo, ustedes si esta noche al acostarse, al quedarse en silencio y le dan cabida en vuestro corazón a todos los hombres de la humanidad, es decir, un acto de entrega y disponibilidad para con todos, ya están viviendo ese tiempo nuevo donde no hay enemigos, donde no hay prejuicios raciales, ni religiosos, ni sexuales, donde no hay diferencia de clases, es decir, esta noche misma, mañana, pasado si ustedes quieren en vuestro corazón ya tienen ese mundo nuevo, pero para verlo objetivamente así a nivel grande puedo asegurarles que lo van a ver.

No les digo Yo que la ovejita pastará junto al león, tanto no, tanto todavía no, porque la libertad del hombre está tan mal usada que eso no es tan próximo, pero los cambios que se avecinan son tan, pero tan grandes que ya a fines del siglo pasado San Juan Bosco dijo: llegará un momento y ese momento ha llegado, en que el hombre tendrá dos opciones: un acto de adoración o el suicidio, al decir suicidio me refiero a guerras, destrucción y muerte, al decir un acto de adoración quiero decir o quiso decir San Juan Bosco, un clima de hermandad y de bonanza donde podrán nuevamente los hombres mirarse al rostro y podrán confiar unos en otros sin temor a que alguien tenga detrás el cuchillo preparado para clavártelo en la espalda, ese tiempo Mis queridos está próximo, mientras todavía hay grandes profetas de la decadencia que hablan de todas las cosas malas que van a ocurrir y anuncian un Apocalipsis terrible, parecería que se regodean en la barbarie, ya se los he dicho en dos o tres oportunidades, el Apocalipsis empezó hace muchos siglos como reconstrucción del Reino del Señor, no va a ocurrir ahora, mañana o pasado, no, no, no, hace siglos y siglos que ha comenzado como una reconstrucción del Reino del Señor. Quien quiere decir otra cosa está faltando a la verdad y está faltando a la palabra, porque está clarísimo en la Sagrada Escritura esto que estoy diciendo, por eso aconsejo leer con mucha asiduidad el Evangelio de San Juan y sobre todo esta parte que se refiere al Apocalipsis, esa reconstrucción del Reino Mis queridos hace mucho que empezó, Yo diría en el mismo momento en que me clavan la lanza en el costado, en ese mismo momento empieza la reconstrucción del Reino, porque en ese momento empieza la redención del hombre ¿o qué creen que fue el derramar Mi sangre en el huerto, en el camino del calvario y luego en la cruz?, ¿qué creen que fue todo eso, una obra de teatro?, no Mis queridos, allí empezó la redención del hombre, allí empezó y quien todavía está fuera de ese planteo es porque no quiere aceptar cuánto le amo.

Padres, miren a sus hijos a los ojos y piensen: te espera un mundo nuevo mi querido, miren a las demás personas, hablen con los jóvenes, los adultos y los viejos y díganle: la Buena Nueva del Señor está muy cerca, así como Juan el Bautista iba adelante de Mí en el tiempo de la predicación diciendo: arrepiéntanse, hagan las cosas bien, porque el Reino del Señor está cerca. Ahora Yo les digo: vayan acomodando vuestras cosas, vayan cambiando la estructura de vuestra mente, miren como les decía recién a vuestros hijos, a vuestros nietos, a todos aquellos que le rodean y trasmítanle el mensaje de Dios Hijo: se acerca un mundo nuevo, es cuestión nada más que abras las puertas de tu corazón para recibirlo. Ese mundo nuevo quien no lo quiere recibir no lo recibirá, pero si vos estás decidido, si el mundo está decidido, los hermanos están decidido a abrir su corazón para dejar entrar todo Mi amor, todo estará dado.

No tengan palabras de pesimismo, aunque los vean locos y tontos, hablen de esperanza, hablen de amor, hablen de comprensión, los miraran como a locos, no importa, son locos del Señor y aquellos que te odian, te miran mal o piensan de vos cualquier cosa miralos a los ojos y deciles: yo te amo, aunque no se lo digas con palabras pero que vean que en tu mirada no está el mensaje de ellos sino que está tu propio mensaje que es: te amo, te amo porque el Señor me ama a mi y yo te amo a vos, pero no lo hago porque me lo dijo el Señor como recomendación, lo hago porque yo te quiero a vos también, porque sos mi hermano, no hace falta decir muchas palabras, una, dos, tres o nada, solamente una mirada, al entrar en un lugar o meterse en el otro, pasar de aquí, por allá, tu mirada, tu presencia, tiene que ser la presencia del mundo nuevo que se avecina. Si todos los que están presentes son Hijos de la Luz, porque lo son, entonces cuando salen al mundo no apaguen la luz, no la apaguen, déjenla que brille, y ¿de dónde se verá el brillo?, no se verá así objetivamente pero se sentirá el influjo de todo lo que ustedes llevan dentro y vuestros ojos darán un mensaje maravilloso, y la persona no dirá nada pero en el fondo pensará: ¿qué ocurre aquí?, esto es diferente, esta es una dimensión distinta, yo ni por casualidad lo había pensado, que tiene este hombre adentro para mirar de esa manera.

Eso Yo pretendo que digan de los Hijos de la Luz, miran de otra manera, su mirada es limpia, es transparente, es cristalina, está llena de humildad, de honestidad y parecería que cada vez que parpadean los ojos están dando como una caricia al hermano. Hagan, hagan eso, no apaguen la luz, si ustedes son Hijos de la Luz cómo van a apagar la luz cuando salen a la calle o entran a cualquier lugar y no se avergüencen de brillar porque si se avergüenzan de brillar se avergüenzan de Mí y a Mí eso no me gusta, no por Mí sino por vos, porque estás rechazando la redención.

Entonces, un mundo nuevo, anuncien un mundo nuevo pero en vez de decirlo con muchas palabras díganlo con vuestra presencia, con vuestra mirada, con vuestros gestos, con vuestra actitud, con vuestras obras y cuando esos hombres por torcidos que estén miren vuestros ojos algo conmoverá su intimidad y les hará decir por lo bajo cuánta felicidad se debe tener cuando se mira con tanto amor a los demás, cuánta debe ser la felicidad. Y ahora que se acerca la Navidad, no desees feliz Navidad a nadie si no lo hacés con todo el amor que corresponde, si vos deseás una feliz Navidad del Señor con ojos turbios y pensando en otra cosa es mejor que te calles, si a alguien le decís feliz Navidad que se vea realmente en tus ojos que tenés al Señor en tu corazón, que me tenés a Mí, porque Yo no nazco todos los años el 25 de Diciembre, Yo nazco todos los días y a cada momento en que tu mirada mira al hermano con amor. No esperés el 25 de Diciembre, tiene que haber una fecha en el año para señalar, sí, de acuerdo, pero la verdadera Navidad está en que cada vez que mires a alguien con los ojos llenos de amor, en ese momento Yo estoy naciendo en vos no porque ya me tenés pero estoy naciendo en el otro, en tu hermano.

No fijen un día en el año, que todos los días y a cada momento pueda decir con tus actitudes, tu mirada y todo tu ser: feliz Navidad, es decir estoy contento que ha nacido Jesús en tu corazón.

Habla Artemio:

Dice Nuestra Madre, que está toda brillante esta noche porque es el día de la Inmaculada Concepción, cuánto brillo que tiene, cuánto.

Dice Nuestra Madre:

¿Se han puesto a pensar que tal vez esta sea la fiesta sobre Mí más grande del año?, por qué no acordarse de cuando el Arcángel Gabriel se acerca a la humilde aldea de Galilea y Yo veo la Luz mientras se hacía la comida, salgo afuera y entiendo todo, abro los brazos y digo: “Señor, hágase en Mi según tu palabra”.

Si llegás a entender en profundidad esa expresión has entendido más de la mitad del todo, porque en esa expresión Mía ante el Arcángel Gabriel está la verdadera vida del cristiano, que se entrega al Señor sin ninguna clase de temor... (se dio vuelta la cinta)... .

 

■ Fundación Jesús de la Misericordia y Corazón Inmaculado de María  |  Aprobada por Res. 139 A - Gob.de Córdoba – Sec. De Justicia – Dir.de Ins.de Pers.Jur.  |  Dirección: 9 de Julio 1162  |  Teléfono: 03537 – 431197 - 2553  |  Justiniano Posse – (Cba.)