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Mensaje del 14 de Diciembre de 1997 (1º)

Jesús me dice que abra la Sagrada Escritura Hebreos 13, 5-25: “nunca te dejaré ni te abandonaré. Y nosotros hemos de responder confiados: el Señor es mi socorro, no temeré".

Mensaje del 14 de Diciembre de 1997

Habla Artemio:


Hoy es 14, ayer fue Santa Lucía.

Ven Señor Jesús, ven, ven Señor, ven Espíritu Santo llena nuestra alma con el fuego de tu amor, ven Señor Jesús. Y Jesús se presenta con un hábito, una túnica toda raída, sus pies descalzos, sus cabellos desgreñados y está solo, no sé si vendrá alguien más, me pide que ponga el almohadón y cuando Jesús hace esto es porque quiere decir que alguien ha resucitado.

Jesús me dice que abra la Sagrada Escritura Hebreos 13, 5-25: “nunca te dejaré ni te abandonaré. Y nosotros hemos de responder confiados: el Señor es mi socorro, no temeré. ¿Qué pueden hacerme los hombres?. Acuérdense de sus dirigentes que les enseñaron la palabra de Dios; miren cómo dejaron esta vida e imiten su fe. Cristo Jesús permanece hoy como ayer y por la eternidad. No se dejen engañar por las novedades y las doctrinas extrañas a la fe. La Gracia de Dios es un buen medio para fortalecer la vida interior; no cuenten con otros alimentos de los que nadie sacó provecho. Nosotros tenemos una mesa Sagrada en la cual no pueden sentarse los que todavía no sirven en el Templo. Y fíjense: después de que el sumo sacerdote ha llevado al santuario la sangre que ofrece por el pecado, los cuerpos de las víctimas son quemados fuera del recinto sagrado. Por eso mismo también Jesús salió de la ciudad Santa para sufrir su pasión y purificar al pueblo con su propia sangre. Salgamos, pues, del recinto sagrado para ir a su encuentro, y carguemos con su misma humillación, sabiendo que no tenemos aquí una patria permanente, sino que andamos en busca de la futura. Ofrezcamos a Dios en todo tiempo, por medio de Jesús, el sacrificio de alabanza, que consiste en celebrar su Nombre. No se olviden de compartir y de hacer el bien, pues tales sacrificios son los que agradan a Dios. Obedezcan a sus dirigentes y estén sumisos, pues ellos se desvelan por sus almas, de las cuales deberán rendir cuenta. Ojalá esto sea para ellos motivo de alegría y no un peso, pues no les traería a ustedes ventaja de ninguna clase. Rueguen por nosotros, que solo deseamos proceder en todo con rectitud y estamos seguros que nuestras intenciones son limpias. Les ruego encarecidamente que recen a Dios para que cuanto antes pueda volver a ustedes.

Que los bendiga el Dios de la paz
que rescató de entre los muertos a
Jesús, Nuestro Señor.
Pastor Supremo de las ovejas por
haber derramado la sangre de la Alianza eterna;
que les haga adquirir todo lo que es perfecto,
para que así cumplan su voluntad,
pues Él pone en nosotros lo que le
agrada, por Cristo Jesús,
a quien sea la Gloria por los siglos de
los siglos
Amén.

Hermanos, les ruego que acepten estas palabras de exhortación, pues les escribí un poco apurado. Sepan que nuestro hermano Timoteo fue puesto en libertad. Si viene pronto, iré con él a visitarlo. Saluden a todos sus dirigentes y a todos los Santos hermanos nuestros. Los de Italia los saludan. La Gracia sea con todos ustedes”.

Carta de Santiago 1, 1-27: Santiago, servidor de Dios y de Cristo Jesús el Señor, saluda a las doce tribus dispersas en medio de las naciones. “Hermanos, considérense afortunados cuando les toca soportar toda clase de pruebas. Esta puesta a prueba de la fe desarrolla la capacidad de soportar, y la capacidad de soportar debe llegar a ser perfecta, si queremos ser perfectos, completos, sin que les falte nada. Si algunos de ustedes ve que le falta sabiduría, que se la pida a Dios, pues da con agrado a todos sin hacerse rogar. Él se la dará. Pero hay que pedir con fe, sin vacilar, porque el que vacila se parece a las olas del mar que están a merced de viento. Esa gente no puede esperar nada del Señor, son personas divididas y toda su existencia será inestable. El hermano de condición humilde debe alegrarse cuando su situación mejora, y el rico, cuando se ve rebajado; porque pasará como la flor del campo. Se levanta el sol y empieza el calor, seca la hierba y marchita la flor y pierde tosa su gracia. Así también el rico verá decaer sus negocios. Feliz el hombre que soporta pacientemente la prueba, porque, después de probado, recibirá la corona de vida que el Señor prometió a los que lo aman. Que nadie diga en el momento de la prueba: Dios me quiere echar abajo. Porque Dios está a salvo de todo mal y tampoco quiere echar abajo a ninguno. Cada uno es tentado por su propia codicia, que lo arrastra y lo seduce; la codicia concibe y da a luz el pecado; el pecado crece y, al final, engendra la muerte. Hermanos muy queridos, no se equivoquen: son las cosas buenas y los dones perfectos los que proceden de lo alto y descienden del Padre que es Luz; allí no retornan las noches ni pasan las sombras. Muy libremente nos dio vida y nos hizo hijos suyos mediante la palabra de la verdad, para que fuéramos la flor de su creación. Hermanos muy queridos, sean prontos para escuchar, pero lentos para hablar y enojarse, pues la ira del hombre no realiza la justicia de Dios. Por eso, rechacen la impureza y los excesos del mal y reciban con sencillez la palabra sembrada en ustedes, que tiene poder para salvarlos. Pongan por obra lo que dice la palabra y no se conformen con oírla, pues se engañarían a sí mismos. El que escucha la palabra y no la practica es como aquél hombre que se miraba en el espejo, pero apenas se miraba, se iba y se olvidaba de cómo era. Todo lo contrario el que se fija su atención en la Ley perfecta de la libertad y persevera en ella, no como oyente olvidadizo sino como activo cumplidor; este será dichoso al practicarla. Si alguno se cree muy religioso, pero no controla sus palabras, se engaña a sí mismo y su religión no vale. La religión verdadera y perfecta ante Dios, nuestro Padre, consiste en esto: ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus necesidades y no contaminarse con la corrupción de este mundo”.

Abre nuevamente la Biblia, el Evangelio de San Juan 6, 28-40: “la obra de Dios es ésta: creer en aquél que Dios ha enviado. ¿Qué señal milagrosa haces ti, para que la veamos y creamos en ti?. ¿Cuál es tu obra?. Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, según dice la Escritura: se les dio a comer pan del Cielo. Jesús contestó: en verdad les digo: no fue Moisés quien les dio el pan del Cielo. Es mi Padre el que les da el verdadero pan del Cielo. El pan que Dios da es aquél que baja del Cielo y que da vida al mundo. Ellos dijeron: Señor danos siempre de ese pan. Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida. El que viene a Mí nunca tendrá hambre y el que cree en Mí nunca tendrá sed. Sin embargo, como ya les dije, ustedes se niegan a creer aún después de haber visto. Todo lo que el Padre me ha dado vendrá a Mí, y Yo no rechazaré al que venga a Mí, porque Yo he bajado del Cielo, no para hacer Mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Y la voluntad del que me ha enviado es que Yo no pierda nada de lo que Él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. Sí, ésta es la decisión de Mi Padre: toda persona que al contemplar al Hijo crea en Él tendrá vida eterna, y Yo lo resucitaré en el último día”.

Abre la Biblia por tercera vez, Isaías 28, 4-6:

“Su espléndido adorno de flores marchitas
en lo alto del valle fértil
será como la primera breva que madura,
que, en cuanto uno la ve,
la toma con la mano y se las come.
Ese día, Yavé de los Ejércitos
será para los que quedan de su pueblo
espléndido adorno y joya magnífica.
Pues se hará espíritu de justicia,
y al que impide que los asaltantes pasen la
puerta le dará valentía”.

Isaías 29, 13-14: “el Señor ha dicho: este pueblo me ofrece tan solo palabras, y me honra con los labios, pero su corazón sigue lejos de Mí. Su religión no vale, pues no son más que enseñanzas y obligaciones humanas. Por eso, Yo seguiré desconcertando a este pueblo, y serán sorpresas y más sorpresas; la sabidurías de sus sabios fracasará, y se perderá la inteligencia de sus entendidos”.

Señor Jesús, quieres que yo te haga preguntas y vos me respondes: ¿por qué te has arrodillado ante mi?.

Dice Jesús:

Ya lo sabes muy bien, cuando Yo pido el almohadón para arrodillarme es porque alguien ha resucitado.

Habla Artemio:

Señor, yo quisiera que a través de mis manos obraras más prodigios, o más rápidos.

Dice Jesús:

No te impacientes, todas las cosas a su tiempo.

Habla Artemio:

Señor, ¿cuándo podré ir a trabajar en tu nombre a Catamarca?.

Dice Jesús:


En Enero, pero ya para esa época habrán ocurrido muchas cosas maravillosas en todos lados.

Habla Artemio:

Señor, ¿por qué hoy muestras esta túnica raída color gris y con grandes agujeros?.

Dice Jesús:

Todas Mis formas de vestirme son simbólicas, hoy han ocurrido muchas desgracias en el mundo, muchas desgracias, entonces estoy muy apenado y es como si está túnica raída fuera la segunda piel.

Habla Artemio:


Señor, ¿te invoco muy seguido que vengas?.

Dice Jesús:


No, podés hacerlo todas las veces que quieras.

Habla Artemio:

Te preguntaría del Padre Gerardo Señor, pero sé que no debo hacerlo entonces no te pregunto. Tenía tantas preguntas para hacerte Señor, pero en este momento no me acuerdo que preguntas hacerte, además Señor no me gusta preguntar cualquier cosa, te pido que vos hables y digas lo que quieras.

Dice Jesús:

Vos dirás que Yo te dije que los milagros se iban a realizar con mayor rapidez pero hay casos, casos y casos, pronto debes ir mirando el campo donde va a ser construido el Templo, porque va a ver mucha urgencia.

Yo te voy a ayudar a pensar qué hombres ocuparé para que todo se haga muy, pero muy rápido; es decir, no se puede hablar de construir mientras no llega una cifra muy grande de dinero, además hay que darle tiempo a que los Mensajes encuentren eco en muchos lugares. Aunque sea domingo, Mi Padre, Yo y el Espíritu Santo y todos los Santos del paraíso están entregados afanosamente para la preparación del Tercer Milenio y en consecuencia, la venida del Espíritu Santo, la Gran Cruzada del Espíritu Santo.

Quiero darte seguridad de que haya días en que parece que pasa poco, no pasa nada, en realidad pasa mucho porque las cosas no se ven, todas las gracias que el Señor, el Padre derrama sobre los hombres no se ven fácilmente, sigan trabajando en paz, seguí trabajando en paz, todos los del grupo de oración sigan trabajando. Quiero decirles además que ustedes tienen que trabajar como si todo, todo fuera a darse, pero tengan en cuenta que la jerarquía, es decir los grupos eclesiásticos que están y que tienen que darles a ustedes los permisos harán hasta lo imposible para no dárselos nunca para que construyan, pero a ustedes no les debe importar eso.

Yo te daría a vos la fuerza suficiente como para enfrentar solo todo esto, la gente del grupo puede contribuir en pequeñas cosas pero vos procedé como si estuvieras solo porque no vale gran cosa la ayuda que te proporcionan. Leo en tu mente que quisieras: pruebas, pruebas, pruebas, es que hay que estar ciego para no ver todas las cosas que ocurren y que dentro de la Economía Divina tienen un profundo sentido, hay que estar ciego, sordo, ocurre que muchas cosas se están gestando muy bien, pero antes que se conozcan va a ir un tiempo.

En todo esto hay que pensar que el Padre es el que resuelve, es el que decide y nosotros somos apenas, me refiero a los hombres, apenas hormiguitas trabajadoras y por lo general llevan vegetales a su propia cueva, es decir cada uno piensa en sus propios intereses.

Por hoy creo que nada más, mañana será un largo día y pensá que muchas cosas que verás mañana de grandiosas nunca las has visto en tu vida y evidentemente que en toda la semana pero especialmente mañana.

Amén.