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Escritos del Dr. Gustavo F. Cirigliano

ESCRITOS DEL DR. GUSTAVO F. CIRIGLIANO

Gustavo F. Cirigliano, argentino, Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires. Ha sido profesor de Filosofía de la Educación en varias universidades de Argentina, América y España. Autor de "Filosofía de la Educación (1967)" y de varios otros libros sobre estos temas. Actualmente miembro de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria.

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LIBRO
CRISTO
EL SEÑOR DE LA MISERICORDIA SE MANIFIESTA EN POSSE

AGUA DE LA VIRGEN

¿De quién son estos versos? (preguntó el Agustino a los asistentes a su reunión semanal):

¿Sabes, cuando el agua suena,
si es agua de cumbre o valle,
de plaza, jardín o huerta?

(Sin dar tiempo a responder, contestóse:) De Antonio Machado. (Y reflexionó:) ¡Cuantas aguas diferencia el poeta! Por su parte el científico desnuda la pobreza del saber de la ciencia. Decir que el agua es H2O es no decir nada. Ni siquiera que es líquida. O hielo o nube. Saber sólo H2O es no saber. (El Agustino sonó drástico pese a que el grupo ya sabe de sus habituales cuestionamientos a la hoy tan endiosada ciencia; y es más desconfiado aún, de la tecnología actual. Ha llegado a decir, con escándalo, que no cree en el arribo del hombre a la luna, que se trata de una escena fraguada por la TV; lo que no es impensable. Y en cuanto a las ciencias blandas, sin duda el Agustino suele exagerar cuando afirma que la afamada "encuestología" es la ciencia del continuo no saber. El dato de hace diez minutos no vale y el de ahora ya está agonizando).

UN RITO MATINAL Y LA CIENCIA

En un lejano tiempo (el Agustino recordaba) un monje oriental me enseñó a decir, cada mañana, una suerte de oración al beber, sorbo a sorbo, un vaso de agua:

El agua limpia, purifica, penetra, humedece, ablanda, riega, hace crecer, despeja, refresca, calma la sed, devuelve la energía, estimula, cura, el agua que es hielo, nieve, río, lago, mar, nube y lluvia.

Semeja un diario bautismo interno (señaló). Cada una de esas acciones -me explicaba el monje- es un "dar" del agua. Tal como la sal y como la luz, que son donación. Dios es el dador supremo y el originante. Erróneamente lo denominamos "todopoderoso". Fíjense todo lo que el agua entrega y nosotros creyendo que es H2O, esa simpleza (reconvino el Agustino).

El conocer de la ciencia es apenas un acotado modo de conocer (enjuició). Una vez me preguntaron: ¿A Vd. le parece que alguien puede realmente creer que Cristo está en la hostia consagrada? Es un problema de registros o niveles -le contesté-. En el nivel l del deseo y del tener, no hay modo de percibirlo. En el nivel 2 de la razón, de los hechos y la ciencia, o sea del ser, tampoco. Juzgarán y examinarán mediante análisis químicos y microscópicos y no hallarán más que harina. La ciencia no es el anteojo adecuado para descubrir y conocer lo sagrado.
Desde el nivel 3 de la fe, de la gracia, de la sabiduría, de la voluntad, del dar, Cristo está verdadera y misteriosamente en la hostia, porque la verdad, en ese nivel, es el compromiso personal en que eso sea verdad. Que no otra cosa es la fe. Escuchen (Pidió el Agustino disponiéndose a leer):

"Las proposiciones "Jesucristo es Dios" o "el pan y el vino consagrados son la carne y la sangre de Cristo", enunciadas como hechos, no tienen rigurosamente ningún sentido. El valor de estas proposiciones es absolutamente diferente de la verdad encerrada en el enunciado exacto de un hecho... o de un teorema geométrico. Este valor no es rigurosamente hablando del orden de la verdad, sino de un orden superior, pues es un valor no captable por la inteligencia, sino indirectamente por sus efectos. Y la verdad, en sentido estricto, pertenece al dominio de la inteligencia". [Weil, Simone: Carta a un religioso, Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1954, p. 36]. Y en página 42 hallamos: "Los misterios de la fe no son objeto para la inteligencia en tanto facultad que permite afirmar o negar. No pertenecen al orden de la verdad, sino que están por encima. La única parte del alma humana capaz de un contacto real con ellos es la facultad de amor sobrenatural".

Hay tres tipos de verdad. (Vd., Agustino, interrumpió Patricio sacudiendo la cabeza, siempre elige o prefiere autores heterodoxos, aún para enunciar verdades ortodoxas). Hay tres clases de verdad (prosiguió el Agustino). Aunque como Vds. escucharon, S.Weil prefiere reservar el término "verdad" sólo para el segundo nivel, el del conocer racional. Yo creo que se pueden diferenciar. Es opinable. Un mismo objeto, hecho o realidad significa tres cosas distintas, según el nivel de acercamiento a él. Por ejemplo, para un pueblo el antiguo rito de la circuncisión significó, desde el nivel l, una medida de prevención sanitaria. Para otro, desde el registro 2, es la marca física de pertenencia a ese determinado grupo social o pueblo. Para otro, es el signo de una alianza con el Dios de ese pueblo, en el nivel 3. (Vd. había comenzado hablando del agua... recordó Adriana, dando a entender que no estaba claro por donde andaba el Agustino).

En el agua, hay también tres aguas. La ubicable en el registro 3 es la que tiene poder y cura o actúa sobre toda la persona. (Pero, ¿a qué vienen estas referencias al agua, sus poderes y a los modos de conocer? inquirió Esteban, sospechando que el Agustino pretendía llegar a otro punto).

EL AGUA DE LA VIRGEN DE POSSE

Vds. saben de las apariciones de la Virgen en J. Posse, Córdoba, y del papel que le cabe en ellas a Artemio Amero. Lo dicho sobre el tema lo encuentran en el artículo El templo de la Virgen, [Suplemento La Cultura, diario EL TIEMPO, Azul, año XXII, nº 1041, 17 mayo 98]. (Recordó el Agustino). Y también en los artículos: Apariciones y anuncios, y Encuentros con lo sagrado, que pueden hallar en SYMBOLOS, Revista de Arte, Cultura, Gnosis, febrero 2000 [INTERNET http://www.geocities.com/symbolos/encirig.htm ]. Pues bien, me han llegado muestras del agua que se recoge en el mismo lugar en que ocurren las apariciones y que es considerada curativa.Vds. estarán pensando: (Anticipó el Agustino) ¿Qué poderes se encuentran en esa agua? ¿Se trata de algo verificable o de una simplemente esperanzada fantasía?

Pues bien he recurrido nuevamente a H.V., el especialista en temas vinculados con lo sagrado y con experiencias religiosas no convencionales, que fue quien anteriormente había dictaminado sobre las apariciones reconociéndolas auténticas. Le alcancé un poco de esa agua. Conclusión: (El Agustino hizo su acostumbrada pausa). La radiestesia indica que el agua es "buena", que la varilla sobre el agua ejecuta amplios giros y que se producen vibraciones; en suma que en el agua de las apariciones de Posse hay propiedades, energía, poder. Que ese comportamiento radiestésico -me informa- acontece regularmente ante los Evangelios o libros sagrados de cualquier religión sin distinción. Estamos hablando en el nivel 3: en esa agua hay poder. Pero el poder -me alerta el experto- no es para el milagro, sino para la transformación de las personas. Me acordé de que los gnósticos cristianos sostenían que el milagro era para los psíquicos no para los neumáticos. Disculpen la digresión. (Se excusó el Agustino percibiendo que el tema podía resultar confuso).

Existe un testimonio reciente (continuó) de quien habiéndola aplicado sobre su cuerpo durante varias semanas ha observado que en los lugares de aplicación, especialmente en las manos, asomaba un color rojizo en la piel como si afluyera más sangre a ellas. Y asegura que obtuvo mejoras en la espalda, zona sacro lumbar, y que se le quitaron molestias en el bajo vientre. (El Agustino intuyó la sospecha de incredulidad en algunos del grupo pero siguió).

El experto analizó además un par de cassettes con las grabaciones de algunas sesiones en Posse y me manifestó una serie de consideraciones que les voy a repetir y que están dirigidas a aquellos que tienen el don genuino, don que suele ser amenazado por diversos riesgos:

RIESGOS Y CONSEJOS

El primero de ellos es la "piedad". Las reuniones con sus rituales pueden derivar hacia una conducta religiosa de pura piedad, hacia el fácil pero hueco devocionalismo, el culto y el afán de milagros. El riesgo es culminar siendo otro culto más.

Las expectativas, esperanzas y deseos de la gente que se acerca con la intención de salvarse o por el interés de liberarse de algo, pueden terminar creando, aún sin proponérselo, una atmósfera propicia a la habitual forma de culto piadoso. Así se puede desvirtuar lo más genuino del encuentro con lo sagrado. No dejarse influir por esa presión. ¿Se va viendo el sentido de la recomendación del experto? (requirió el Agustino).

En actos multitudinarios es efectivamente posible que la gente vea "realmente" (no fantasiosamente) imágenes que son producto de un fenómeno más psicológico que sagrado. En el mundo abundan tales reuniones de "culto" con visiones comprobadas. Para evitar caer en lo "cultual" hay que buscar incluirse en algo concreto ? (¿Qué es lo concreto? preguntó Adriana al Agustino quien hizo un gesto como diciendo luego lo veremos.)

En estas experiencias (ensayaba resumír ahora el Agustino) coexisten fenómenos auténticos y percepciones interesadas o contaminadas. En el caso que nos ocupa, el experto comprueba que el vidente tiene un don, que el encuentro es legítimo y el poder del agua, verdadero. En cambio en las rutinas de piedad ritual, la imaginación colectiva es psicológica. (¿Cómo preservar lo genuino y desprenderse de lo adherido y deformante? preguntó Esteban. Y el Agustino reiteró:) Si se va reduciendo a ser un culto -espero estar interpretando bien- (dijo) se disminuye la verdadera dimensión del fenómeno, que acaba siendo una cómoda e interesada rutina religiosa y se desnaturaliza el encuentro con lo sagrado que no consiste en "ceremonias" ni rezos ni predicaciones. Creo entenderlo así. (El Agustino parecía que se excusaba por no saber manejarse con propiedad en el tema. Hizo un intervalo prolongado y retomó).

Retorno al especialista quien, producto de su experiencia, así recomienda a los auténticos: quien tiene el don del encuentro debe filtrarlo, hacerlo pasar por la reflexión, profundizarlo mediante actos de consciencia. Que evite la generación de culto, que busque aislamiento y ayuda para analizar, reflexionar y transmitir el mensaje, sin crear adeptos. Así, indagando en su interior encontrará respuestas más claras. En síntesis, que la individualidad del vidente desaparezca, que se vuelque a su consciencia, que observe y reflexione en pos de la respuesta, que filtre sus mensajes y pida cómo trabajarlos, que vigile buscando conocer qué se está dando. En lugar del culto y la devoción, busque algo concreto y diferente de lo "piadoso" que es lo fácil. Y aquí se respondería a la pregunta de Adriana.

Según el especialista ha de ser lo opuesto a la actitud con que la gente acude a un templo. Ella va -aunque parezca fuerte decirlo- a apoderarse de la fuerza que hay en él, va a saquearlo, a vaciarlo de la energía. El egoísmo solicita pruebas y quiere milagros. Lo opuesto a la actitud egoísta es la acción a favor del prójimo.
(Enfatizó el Agustino) Dar. Ayudar. Quizá dedicarse a los niños que sufren hambre o son golpeados. Entregarse a ello todos, incluso los seguidores.
Que el auténtico no se deje arrastrar al egoísmo devocional con que se acercan a él.

El milagro, lo milagroso es por añadidura. No es lo importante el milagro sino la cuidadosa "consciencia del mensaje" que debe seguir escudriñándo para encontrar el sentido profundo y el camino de donación que marca. Sólo el mensaje conscientemente reflexionado y compartido por todos, lo descubrirá.
Esto me transmitió H.V. y termino.

Empecé hablando del agua. El agua de la Virgen tiene poder, los encuentros son genuinos. No desperdicien o malgasten esa riqueza. Dando, la incrementarán. La devoción y el reclamo de milagros son apenas externalidades. (Y se fue).

Enero de 2000
GUSTAVO F.J. CIRIGLIANO
Puede ser reproducido

HISTORIAS DEL AGUSTINO

7. PROFECÍA Y CONVERSIÓN

La profecía no es como la prospectiva (adelantó el Agustino luego de que, en la reunión habitual de su grupo, Esteban planteara: "Oí hablar de una profecía por la que se anuncia que cuando perezcan los imperios, por autodestrucción ecológica, militar y social, la Argentina tendrá un lugar privilegiado por doscientos años"). Hoy suena eso como muy fantasioso (juzgó el Agustino y repitió:) La profecía no es de la naturaleza de la prospectiva. Ésta suele ser una simple articulación de deseos. Sobre bases exclusivamente humanas y supuestamente racionales o científicas lo que pretende es distribuir intereses en un supuesto tiempo venidero como si construyera un mapa temporal. Pero lo que más habitualmente se confecciona es un calendario con los intereses de los poderosos y se los presenta como si fueran el desarrollo natural de la sociedad, de la ciencia, de la historia. Eso puede llevar a que los países no desarrollados ensayen a su vez su propio calendario con pretensiones de profecía.

La profecía

Pero (continuó el Agustino) la profecía, la verdadera profecía, no viene a anunciar lo que va a ocurrir. No anticipa nada. No es adivina. El profeta viene para decir lo que hay que hacer. No predice, predica: cambien de conducta. Como clamaba el Bautista: arrepiéntanse, conviértanse (Mateo, 3, 2), realicen los nuevos valores.

Con relación a esa ilusión de los 200 años, uno imagina que tal cosa sería posible sólo si existe, en nuestro caso, un proyecto de país basado en lo opuesto a este crudo capitalismo que es sólo egoísmo. Si la Argentina construye una sociedad con justicia, solidaridad, paz, vida y libertad, podría tener sus posibilidades luego de la autodestrucción del egoísmo. Porque ya lo dijo Fichte: "el egoísmo mata al egoísta". Pero eso no es profecía. Se trataría más bien de un "proyecto histórico", producto de una voluntad colectiva, -como lo fue el Proyecto del 80- que a su vez origina planes de desarrollo. (Pero, ¿qué tiene que ver esto con Artemio y las revelaciones que recibe? interrumpió Adriana, quien se refería a lo que sucede desde 1997 en Justiniano Posse, Córdoba, donde dos a tres veces por semana, el profesor Artemio Amero tiene encuentros en la dimensión de la sobrerrealidad donde recibe mensajes y revelaciones; tema que el Agustino había tratado en varias reuniones anteriores y también lo había anunciado para hoy).

Lo que creo que hay que reconocer es que Artemio es un profeta. Y como tal es una voz que clama en el desierto, como le aconteció a Juan Bautista. Pero el desierto es el lugar del encuentro con Dios, es un lugar vacío pero lleno de Dios. (¿Por qué dice que Artemio es profeta? inquiere Patricio).

¿Qué es un profeta? (Ahora iba a exponer el Agustino). Primero, el profeta no habla por sí; es compelido a hablar. Recuerden el caso de Isaías cuando se le presenta el Señor. Segundo, alguien le dice qué debe decir. Alguien se lo comunica, alguien a quien el candidato a profeta perciba de algún modo y acepte que le encomiende algo.

Tercero, el elegido profeta -y retorno al comienzo- no viene a decir lo que va a suceder sino lo que hay que hacer. Propone la nueva conducta que uno debe adquirir y reclama el abandono de la conducta actual. Así debe entenderse su anuncio, sus palabras. Ese cambio es la conversión. (¿Qué es la conversión? se escucha a Alejandro).

La conversión

Veamos las publicaciones con los mensajes recibidos por Artemio: Mensajes - profecías, libro publicado por la U.N.de Río Cuarto, Córdoba, febrero 2000. Y Revelaciones, con comentarios del especialista en estos temas Héctor V. Morel, libro, J. Posse, 2000, 140 pág. ¿Quién le habla a Artemio? La divinidad con la que entra en contacto al ingresar en la dimensión de lo sagrado. En este caso, con Cristo, la Virgen y otras figuras. ¿Cuál es su mensaje? Que es el tiempo de la misericordia y que hay que convertirse a ese tiempo. "Yo sigo hablando de la conversión, porque es algo que ustedes deben pensar mucho, pero pensar con el corazón, no con la cabeza, porque el que se convierte es el corazón que deja de querer algo para empezar a querer otra cosa" "La conversión involucra ver esas zonas que hay dentro de nosotros, que no están lo suficientemente exploradas, y que no obedecen al sentir y pensar cristiano" [palabras de la Virgen en la página 69 de Revelaciones] (Pero, ¿qué es la misericordia? es ahora Patricio quien pregunta).

Para mí, que de esto sé poco, (quería esquivar) es difícil responder pero lo intentaré. Yo diría (arriesgaba el Agustino) que la misericordia busca la salvación de todos. De todos sin excepción, subrayo. No hay condenación eterna. Si alguno no se salva torna ineficaz al Redentor. El profesor Chedid nos acercó un texto hindú que dice: "Brahma encarnará hasta que el último hombre se salve". Traducido a nuestro pensamiento: Cristo seguirá descendiendo, comunicando su mensaje y redimiendo hasta salvar a todos. Que eso es la misericordia y El es el Señor de la Misericordia. La salvación de todos exige conversión, cambio.

El destacado teólogo católico Hans Küng escribió: "Es una contradicción admitir el amor y la misericordia de Dios y al mismo tiempo la existencia de un lugar de eternas torturas". Ojo, conste que Cristo nunca le habló del infierno a Artemio. Al contrario tanto El como la Virgen dieron señales claras: "¿O prefieren ver el día de mañana a sus enemigos en la oscuridad eterna cuando ustedes estén gozando de la Bienaventuranza aquí...?" "¿Se imaginan viviendo en el mundo del Señor viendo continuamente en la oscuridad a aquellos que no nos amaron? Sería terrible ¿verdad?" "No es lo mismo gozar la luz del Señor teniendo, aunque lejos, a aquellos que no te amaron, que verlos en la oscuridad total para siempre" Citas de la página 79 del mencionado libro. Vds. encontrarán más textos similares porque abundan. (Pero si durante siglos se creyó y se sostuvo la existencia del infierno, Daniel cuestiona, ¿se puede ahora negarlo por razones de misericordia?).

Me parece (el Agustino respondía) que las creencias de la fe se profundizan históricamente, evolucionan y aún se perfeccionan en el tiempo humano: crece el saber y crece el creer. Lo que se pensaba sobre la Virgen en el siglo III después de C. puede diferir de lo que se sostenga en el S. XXI. Vds. tendrán que disculpar las limitaciones de mi interpretación o intento de explicación sobre temas que sólo los iniciados en tales experiencias conocen bien pero yo por no tener experiencia directa me debo manejar con aproximaciones. Pero sabemos todos que la dimensión de lo sagrado y de la voluntad no es explicable por el registro de la razón. Pero aunque uno no llegue, siempre intenta, como atraído poderosamente por ese nivel superior, por la fascinación de lo sagrado. Lo importante (resumía para finalizar) en este plano de la conversión y de la misericordia no es saber qué va a suceder sino cómo hay que obrar, no conociendo el futuro. El profeta no predice, predica la conversión. Yo diría y concluyo: para la misericordia el infierno existe, pero vacío.

Buenos Aires, julio-agosto de 2001.
GUSTAVO F.J. CIRIGLIANO
Puede reproducirse

HISTORIAS DEL AGUSTINO

LA DISTRIBUCIÓN

Claro que sí. Así fue en 1768, en la Argentina, luego de que los Jesuitas fueran expulsados de la Misiones. (El Agustino estaba respondiendo a la pregunta que formulara un perplejo Claudio a comienzo de la reunión habitual de los miércoles: ¿Vd. cree que es siquiera coherente lo que se afirma acontecido en la década de los 90: que aumetó el Producto Bruto y empeoró el nivel de vida o sea que a la vez aumentó la riqueza y aumentó la pobreza? ¿Cómo es posible? ¿Sucedió alguna vez algo igual en la Argentina?).

Sí que sucedió. Sí que es posible. Hagamos un esfuerzo de reconstrucción. (Se dispuso a exponer)

1. Reconstruyendo

Luego del "proyecto de país" de los Habitantes de la Tierra que abarcó –para nuestro análisis- por lo menos desde 600 d.C. hasta la llegada de los conquistadores, 1536, cuando establecen el segundo proyecto de país, el de la Argentina Hispana o colonial que durará 300 años, en un momento y coexistente con éste surge en 1600 el extraño, definido y poco tenido en cuenta proyecto de la República Cristiana que se extiende hasta el año de la expulsión en 1768. No es poco en nuestra historia un proyecto que dura 170 años. (Hizo una breve pausa como para dar tiempo a sus oyentes).

Rasgos de este Proyecto: la idea central es que el reino de Dios es posible en la tierra y se puede alcanzar con cualquier pueblo. En este caso los indígenas guaraníes. Se fundan 30 pueblos en el corazón fluvial de la Cuenca del Plata. Los jesuitas siempre supieron de geopolítica. Geopolítica es transformar una geografía para hacer posible una historia (Enfatizaba el Agustino). Dicho de otro modo: la creación de un escenario territorial para que el proyecto político, el proyecto de país pueda concretarse. Aún hoy esa región es un decisivo eje geopolítico. (¿No cree Vd. Agustino que se ha alejado mucho de la pregunta inicial de Claudio? Apuntó Adriana).

Me tienen que dejar terminar. Sean pacientes. (Solicitó y enseguida fue categórico). Ese proyecto, que es la única utopía realizada en Occidente, se concreta: 30 pueblos florecen a la vera de los ríos, 13 sobre las márgenes del Paraná y 17 junto al río Uruguay. La riqueza que acumulan se hace apetecible a los vecinos bandeirantes. Otros vecinos por distintos intereses tampoco toleran el diferente status social que tiene vigencia en esos pueblos donde los indígenas no son esclavos ni siervos y tienen garantizada subsistencia y trabajo.

En los 30 pueblos, a razón de 3000 por cada uno, los habitantes llegan a ser casi 100.000 cuando en 1770 Buenos Aires no llegaba a los 25 mil y Córdoba no superaba los 8.000. Se les respetaba su identidad, su idioma, adquieren y desarrollan oficios, técnicas y artes, fabrican instrumentos musicales como órganos y violines que llegan a venderse en Roma, construyen una imprenta, aprenden canto, representación, religión, gramática, astronomía y otros saberes. Incluso, construyen cañones para defenderse de los mamelucos. El sistema de propiedad, de producción y de distribución permitió que las poblaciones crecieran y prosperaran. Y todo esto sucedió en territorio argentino no en una mítica e imaginaria región del planeta. (Esto lo dijo el Agustino con convicción e intento de persuasión).

Expulsados los jesuitas que no eran más de dos por pueblo las cosas van a cambiar. Después de la expulsión, debido a las modificaciones que se introducen, se produjeron disturbios, agitación social en los 30 pueblos. Cito: "Pronto quedó claro que con el nuevo gobierno no estaba garantizado el mínimo subsistencial que hasta ese momento habían dispuesto los indígenas para sus necesidades básicas". "La expulsión de los jesuitas generó una fuerte reacción guaraní". (¿De quién es la cita? Inquirió Patricio).

2. Concluyendo

Enseguida les digo, luego de la siguiente cita que es la respueta a la pregunta inicial de Claudio. Costó mucho a las autoridades superar esa situación conflictiva. Pero aquí va el texto: "A fines de 1784, el informe..., Zavala [gobernador interino desde 1769], aún cuando reitera sus duras críticas a la Administración General, debe admitir que bajo la gestión de Lazcano [administrador general] –les pido atención para lo que sigue- la economía de los pueblos mejoró. Pero eso fue posible redoblando los castigos, incrementando las jornadas de trabajo, reduciendo las raciones y acortando el tiempo que los indígenas dedicaban a sus chacras particulares. El resultado fue una caída sustancial en el nivel de vida de los pueblos." (Eso no difiere de lo que hoy se llama flexibilización laboral: aumento de horas de trabajo sin pago extra, supresión de beneficios laborales, indefensión ante las sanciones y la explotación, desconocimiento de los derechos adquiridos, con el consiguiente deterioro en el nivel de vida y reducción del consumo, enumeró Daniel, como si estuviera asombrado).

A eso precisamente quería llegar. Creo que es una clara respuesta a la pregunta inicial. El corazón del problema no radica en que aumente la riqueza o la producción sino e cómo se la distribuye. (Me gustaría saber cómo reaccionaron los indígenas ante esa situación, sugirió Esteban). Entonces completo la cita: "La respuesta guaraní no se hizo esperar: la fuga, forma primaria de resistencia, se tornó masiva". (¿Qué autor está citando? Insistió Patricio y el Agustino lo satisfizo:)

El número 6 de IDEA VIVA Gaceta de Cultura, Buenos Aires, junio de 2000, trae un artículo de Juan Luis Hernández bajo el título "Desobediencia y fuga. Estrategias guaraníes tras la expulsión de los jesuitas (1768-1799)" y la cita corresponde a la página 55. Quizá les pueda interesar este dato complementario del mismo texto: "Los 80.881 habitantes de 1772 se redujeron a 45.610 en 1801".

Y termino. Una de las fuentes para elaborar un proyecto de país es la toma de conciencia sobre la propia experiencia histórica.

Buenos Aires, julio 2000
GUSTAVO F. J. CIRIGLIANO
(Puede ser reproducido)